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En días como estos...

Autor: frizzante gatto

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Notas del capitulo:

Hola, esta es una pequeña historia que se me ocurrió después de saber que Otabek era un ser social xD esperó que les guste, además está basada en la canción de Natalia Lafourcade de nombre "nunca es suficiente"

Nunca es suficiente para mí 
Porque siempre quiero más de ti 


En días como esos lo amas y de verdad lo haces, como un experto, como si fueras un poeta acostumbrado a sentir ese sentimiento incesante y que todo el mundo anhelaba obtener

 ¿color rosa? No, más bien lo asocias con el marrón de un café en la tarde sentado en las esclareas, relajante. Y un café en una noche de lluvia con gente corriendo, emociónate.

Podías asegurar que las novelas de amor, no eran del todo ciertas. Que no eran mariposas lo que sentías, que era más que eso, eran estrellas fugaces revolucionándose en todo tu ser. Por su parte Otabek te decía que ninguna canción podría hacer justicia a su amor. Un amor juvenil que cada noche esperas no se acabe jamás.

Pero toda historia tiene un final, aunque no necesariamente eterno, sólo con lapsos de interrupción.

Yo quisiera hacerte más feliz 
Hoy mañana siempre hasta el fin 

Decidieron salir a pasarla juntos. Rusia con sus calles históricas se antojaban tan cómodas y románticas como si la nieve se hubiera llevado la sangre de un pasado antiguo. El Kazajo te susurró que sentía paz al estar así contigo, y que tú, decidiste que no compartías la opinión del moreno. Que más bien al estar de su mano, te hacía sentir en una montaña rusa, pero no diste importancia a ese cumulo de sensaciones, decidiste hacer todas las actividades que proponía el moreno y entonces ese estado "a pie de guerra" se fue disipando. 

Mi corazón estalla por tu amor 
Y tú qué crees que esto es muy normal

Al pasar de lo meses deciden que ahora es tiempo de visitar la patria del azabache. Así que llegando al aeropuerto se ven rodeados de muchas personas ajenas a ti. Fue cuando te empezaste a derribar, eras un egoísta, lo sabías de antemano. Estabas sintiendo que Camelot era falso y que los sucesos desafortunados son más propicios a que te pasaran a ti. A lo mejor es por la inmadurez que sentías con respecto a estas nuevas sensaciones,y  que ahora vomitarías toda la galaxia que estaba de tu interior.

 

Acostumbrado estas tanto al amor 
Que no lo ves, yo nunca he estado así

Día tras día conocías y te alejabas más de tu Beka, demasiados amigos con los cuales compartirlo. Tus inseguridades, a pesar de lo que tratabas de aparentar, crecían. El kazajo se daba cuenta de que   tu alegría no estaba presente  entu semblante, se preocupaba por  su gatito y trataba de hacerte entender  que tú eras ahora, lo más preciado que tenía, y que ninguna  medalla de oro le haría cambiar de parecer.

Si de casualidad 
Me ves llorando un poco 
Es porque yo te quiero a ti

Pero no entendías.

Y en días como esos los odiabas y de verdad lo hacías, como un experto, como si fueras un diablo acostumbrado a sentir ese sentimiento incesante, aquel que todo mundo sentía alguna vez 

¿Color rojo? No, lo asociaba más bien a un color marrón, el marrón que  te hacía  llorar. Al recordar las imágenes de  cómo una vez paseando solo por las calles de un pequeño barrio en Kazajistán viste a tu novio siendo besado por una chica. Y si te hubieras esperado y no hubieras saliendo corriendo, habrías visto como tu Beka alejaba con movimientos agresivos a la que se atrevió a tocar los labios que para él, sólo pertenecían a su rubio gatito, aunque sintiera que estabas distante con él.



Y tú te vas, jugando a enamorar 
Todas las ilusiones vagabundas que se dejan alcanzar 
Y no veras, que lo que te ofrezco 
Es algo incondicional

No sabes por donde terminar, lo único que se te ocurre es arañar y gritar por la falta cometida por tu novio, el kazajo trata de explicar y esclarecer lo que siente, le duele la cabeza y a ti te duele el corazón.

- Adiós Beka,y no veras...- no concluyes, se te quiebra la voz

-Me voy a morir si te vas, no me dejes por favor- el moreno cae en la desesperación, no sabe que más hacer para devolverte el brillo

-Yo también- respondes cuando tus  rodillas tocan el suelo.

-Lo que yo te ofrezco es algo incondicional- concluye el de ojos marrón.

Eliges inmolarte y besarlo, así eres tú, un maldito suicida.

Y es que en días como estos lo amabas pero te dolía amarlo, y de verdad te dolía.

Notas finales:

Espero que les haya agradado

 

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