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El sexto camino

Autor: yue-sama

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Notas del fanfic:

hola!! soy nueva en este lado de amor yaoi, espero que la historia sea de su gusto, estoy emocionada por compartir la historia.

es mi segundo omegaverso.

Notas del capitulo:

sera un omegaverso, y yo creo que la mayoria ya sabe de este universo, espero les guste esta historia.

 

Siempre he escuchado el aullar del viento pero nunca le había prestado atención hasta hoy, parecía que me susurraba palabras dulces, atrayéndome.

 

 

El sol se ocultaba detrás de las nubes, Volviendo el día sombrío y con una espesa niebla. Mi piel se erizó al escuchar el viento bravo que movió todo mi cabello y parte de mi kimono.

 

 

El frío siempre estuvo presente, el camino era largo, pero tenía que volver…

 

 

Me acomodé mi pequeña carga y seguí con mi camino, los geta ya estaban desgastados y eran un poco altos, a veces me trababa y por ello terminaba cayendo.

 

 

No quería volver a mi pueblo, pero tenía que… El camino empedrado, los bambúes dándome cobijo y el suave viento, me recordaban el camino que había dejado hace mucho tiempo atrás.

 

 

Sentía que el collar que llevaba en mi cuello me apretaba y no me dejaba respirar muy bien pero era una mentira, sabía que todo era por los nervios.

 

 

Agarré fuertemente mi shamisen, era la única cosa preciada que había conseguido en mi largo viaje. La espesura del bosque de bambú me dijo que estaba cerca del sexto camino.

 

 

Los templos me dieron la bienvenida y mis piernas flaquearon, ¿de verdad iba a volver a casa?

 

 

Reanudé mí caminar, el torii enfrente mío era majestuoso y viejo, era la puerta que marcaba el punto donde se encontraban y dividían el mundo profano y el espiritual, pase por él y comencé a subir las escaleras.

 

 

¿Por qué era tan solitario?

 

 

Podía hasta temer de los Oni pero no era un chico muy crédulo, aunque siempre me gusto escuchar las leyendas que mi madre solía contar.

 

 

Seguí mi camino y cuando vi el arroyo supe que había vuelto a casa. Los dulces sonidos del sakuhachi me dieron la bienvenida.

 

 

Arreglé mi kimono y mi cabello ligeramente.

 

 

Akinoyo, mi pueblo seguía tan sumido en la niebla y tan frío que parecía un pueblo fantasma, pero que mejor persona que yo para saber que no era así. Sabía bien que era un pueblo donde los samuráis reinaban, de hecho mi padre había sido un samurái.

 

 

Al fin cuando vi una cara conocida me sentí aliviado.

 

 

—Sorato… volviste

 

 

—Si abuela —era una viejecilla que me había cuidado hace mucho—, volví…

 

 

—Es por tu padre ¿no es así? —asentí y ella comprendió—. Ve a hablar con Hayate-sama —dijo mientras me señalaba a dónde tenía que ir.

 

 

Algunas cosas habían cambiado pero aun recordaba el pueblo de mi niñez.

 

 

—Con permiso —dije en alto antes de entrar a la casa y quitarme mis geta.

 

 

Esperé paciente a que alguien apareciera, no era irrespetuoso después de todo.

 

 

—No esperaba visitas —dijo una voz ronca y fuerte, de inmediato supe que era el líder del pueblo, aun cuando nunca lo había visto, y por su olor supe que era un Alfa.

 

 

—Siento mucho mi intromisión Hayate-sama…

 

 

—Eres un Omega… Levanta la cara —me ordenó y yo lo hice, dejándome ver a un hombre adulto, su pelo cenizo y las arrugas que tenía le daban el toque de sabio que muchos buscaban—. ¿Qué hace un Omega aquí?

 

 

—Soy Shiraoka Sorato vengo por…

 

 

—Por tu padre, ahora entiendo, pasa adelante.

 

 

Seguí sus pasos que nos llevaron al cuarto dónde estaba mi padre. Se me cortó la respiración, sabía a lo que venía pero eso no evitaba que me doliera, mi padre había fallecido en combate y ahora estaba viendo su cadáver cubierto por una manta de paja.

 

 

El olor poco a poco comenzaba a filtrase…

 

 

Olor a muerte

 

 

Contuve mi sollozo, aunque era un Omega no dejaría que vieran que tenía alma de cristal.

Me acerqué con tranquilidad y no quise destaparlo, agarré suavemente la mano que salía y la apreté.

 

 

Había sido un papá excepcional, y gracias a él había podido salir de este pueblo.

 

 

—Te estaré agradecido por siempre padre —susurré.

 

 

Pude ver su gloriosa armadura en una esquina, recuerdo que siempre me daba miedo ver la máscara con la que se cubría el rostro.

 

 

—Toma —Hayate-sama golpeó mi hombro con algo, levanté la mirada y vi las dos Katanas que mi padre siempre portaba.

 

 

Las agarré lentamente y las lágrimas amenazaron con salir y dejarme en ridículo, aparté la mirada e hice una reverencia.

 

 

—Muchas gracias.

 

 

Poco después me levanté al no aguantar el olor y dejé que hicieran lo que tenían que hacer, después me darían sus cenizas.

 

 

Salí de la casa temblando con las dos katanas abrazadas a mi cuerpo.

 

 

Levanté la mirada y vi el azul de la noche asomarse, respiré tratando de calmarme mientras caminaba hacia mi antigua casa y poco después escucho los caballos venir a toda prisa, me detuve para ver como varios guerreros venían de regreso al pueblo.

 

 

Sus temibles armaduras y sus enormes caballos exigían sumisión completa, cuando uno se detuvo frente a mi baje la mirada.

 

 

—¿¡Qué haces con las espadas de Shiraoka-san!? —no pude responder cuando ya lo tenía enfrente jalando mi brazo para que soltara las katanas.

 

 

—Soy… soy...

 

 

No podía hablar, el chico me empujó y casi caí ya que mis geta se enredaron con mi kimono por lo que solté las espadas y el las agarró.

 

 

—¿¡Qué está pasando!? —rugió una voz fuerte y todo mi cuerpo tembló.

 

 

Entre los otros samurái salió uno, con su armadura completamente negra y una máscara que daba miedo, parecía de sombras y yo no supe que hacer.

 

 

Me vio directo a mí y lentamente se quitó la máscara y el casco.

 

 

Esta vez no pude quitar la mirada de él.

 

 

Sus ojos grises y su cabello rubio me dejaron sin habla.

 

 

Si el aullar del viento me hubiera dicho que encontraría a mi pareja en ese fatídico día, simplemente no lo hubiera creído.

 

 

El bajó del caballo y se acercó a mí, me sujetó del cabello y jaló para dejar expuesto mi cuello, al notar mi collar gruñó pero aun así acercó sus labios y beso encima del collar.

 

 

En ese momento supe que estaba perdido.

 

Notas finales:

espero ver si les gusto y ver si sigo publicando.

gracias por leer.

dar click en la palbra para poder ver.

geta.

torii

nos vemos.

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