Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

World change

Autor: shanakamiya

[Reviews - 5]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Osomatsu-san no me pertenece, le pertenece a Fujio Akatsuka y a Pierrot

Notas del capitulo:

!Hola a todos! Este es mi primer fanfic de Osomatsu-san. Espero que les guste. por que verán, en realidad es la mezcla de varias ideas que tenia. Por que si algo que tiene Osomatsu-san, en gran cantidad son Universos Alternos. Y de cierta manera, al no poder decidirme por uno solo, termine exponiendo todo en una sola historia.

Espero que lo disfrute n.n

Introducción

Osomatsu

Cuando Osomatsu desperto ese dia, lo primero que detecto fue el terible dolor de cabeza y la boca seca. Ayer en la noche… ¿Qué habia pasado? Él y sus hermanos habían ido a los baños públicos y después… ¿dónde Chibita? No lo recuerda con claridad, pero tiene una jaqueca monumental, que indica que si fue asi.

Se giró fastidiado, aun quiere seguir durmiendo, pero la luz que se cuela por la ventana se lo impide y muy a su pesar, abre los parpados lentamente, encontrándose primero, como es costumbre con la cara de Totty a su derecha, el cual aún dormía plácidamente. Pero algo estaba mal, algo era diferente. Osomatsu se dio cuanta en cuanto espabilo un poco.

—¿Pero qué ocurre? —se dijo sentándose rápidamente y alzando las sabanas— ¿Dónde está mi ropa?

Se habia percatado que no solo él no vestía su habitual pijama azul, si no que Todomatsu a su lado, tampoco tenía su ropa. No, no solo eso, si no que eran los únicos en la cama ¿En dónde rayos estaba? Esa no era su habitación. No podía ser posible, por fin habia pasado. ¿Se habia emborrachado lo suficiente para terminar asi con uno de sus hermanos? ¡No, imposible! P-pero, pero todo indicaba que eso habia ocurrido.

—Osomatsu nii-san —Todomatsu despertaba con una gran sonrisa—. Buenos días —se acercó al mayor y le dio un beso cándido en la mejilla—. Ayer fue maravilloso.

Osomatsu hace una mueca extraña. Esto debe de ser una broma ¿no?

—Osomatsu nii-san ¿estás bien? Te pusiste pálido de repente.

—T-todomatsu —el mayor apenas podía reaccionar—. ¿Q-qué ocurrió anoche?

—Qué preguntas haces Osomatsu nii-san… —el menor se ruboriza tras una pequeña risita cómplice.

El mayor se levantó de la cama lentamente y sin decir nada se fue a la fuga.

—¡Osomatsu nii-san!

Alcanzo a oír al menor llamarlo alterado. Pero no detuvo su andar por el contrario corrió por el extenso pasillo. El lugar era inmenso y se veía costoso. Abrió una de las puertas al azar.

—¿He? Osomatsu nii-san ¿Qué haces paseándote asi por la casa? —Choromatsu le mira extrañado, incluso desaprobado.

—Jee. Si Osoko nee-san te ve asi, se enojara contigo, brother —Karamatsu aparto la vista de su espejo un momento.

—¿Qué? ¿Dónde estamos? —solo pudo preguntar el mayor— ¿Quién es Osoko?

El de verde y azul se miraron mutuamente confundidos.

—¿Te sientes bien? —pregunto Choro.

—¡Osomatsu nii-san! ¿Por qué saliste corriendo asi? —Totty entraba al cuarto alterado, vestía una bata y traía otra en la mano—. Si las chicas te ven asi, Choroko nee-san nunca dejara de molestarme— se quejó el menor.

—¿Qué, de que hablan? —Osomatsu en verdad está confundido.

De repente otras dos personas entraron a la habitación. Una de ellas, la chica de lentes y chongo en la cabeza sonreía maquiavélicamente:

—Hey, Totty. Por fin me hiciste caso y drogaste a Osomatsu nii-san ayer después del concierto, para llevártelo a la cama —Choroko pregunta con expresión malvada.

—¡Yo nunca aria algo asi! —protesto el nombrado.

—¡Hay, Choroko nee-san! No empieces con tus cosas —la pequeña de trenzas se queja haciendo un puchero.

Osomatsu estaba pasmado en su sitio. Esos eran Choromatsu y Todomatsu con vestido, p-pero ellos estaban a su lado. Otras tres personas entraron más a la habitación.

—¿Qué? ¿Totty por fin tuvo éxito? —una chica atlética de piel bronceada entra.

—Karako nee-san no seas vulgar.

—¡Ah! ¿Quién es vulgar, Todoko?

—¡Karako nee-san es una vulgar! ¡Vulgar!—los dos más alegres y con la boca abierta comienzan a burlarse.

—Mira lo que provocas. Ahora Jyushimatsu y Jyushiko no dejaran de molestar con eso.

Karako frunce el ceño mientras la de trenzas se ríe por lo bajo.

—Cálmate, Sister.

—Podrían callarse, trato de concentrarme para terminar las letras de las canciones nuevas —una chica de cabello negro largo entra malhumorada al cuarto— ¿Por qué Osomatsu nii-san está desnudo?

—Él y Todomatsu nurufufu nurufufu —la fujoshi de grupo intenta responder pero su particular risita se lo impedía. Aun asi las gafas empañadas y el hilito de sangre de la nariz hacia que su hermana menor adivinara de que iba todo el alboroto.

—¡Ashhh! —Ichiko soltó fastidiada.

Ichimatsu aparece detrás de Ichiko:

— ¿Qué? ¿por fin Totty drogo a Osomatsu nii-san para llevárselo a la cama?

—Mmm ¡Que yo no aria algo asi! —Todomatsu seguía quejándose.

Para ese momento Osomatsu solo escuchaba un sinfín de voces a su alrededor, discutiendo sobre lo que él y Todomatsu hicieron la noche anterior y algo sobre conciertos y presentaciones. La habitación se habia llenado a tope y creí estar viendo doble o séxtuple, él ya no sabe. Tanto asi que ni siquiera le daba importancia el estar desnudo delante de todos. Estaba a punto de desmayarse cuando otra voz se unió a la conversación, pero era una enojada y mandona.

—¡¿Que ocurre aquí?! ¿Qué les pasa a todos? —la chica de cabello castaño hasta los hombros se hacía paso entre la multitud—¡Hey! ¡Espera, porque estas de esta manera! ¡Dios mío, vístete! —le arrebata la bata que traía Todomatsu en las manos y se la tiro encima al Osomatsu—¡No te avergüenzas de estar asi frente a tus hermanas! ¡Hey, me estas escuchando!

Los ojos de Osomatsu se pusieron en blanco. ¿Ese era él mismo? ¿con falda? ¿regañándose?

 

Karamatsu

Cuando el segundo hermano reacciono estaba acostado sobre el tejado de la casa, era tarde, casi anochecía. Se cubrió con mano izquierda el rostro para tratar de incorporarse. Fue cuando se dio cuenta de un pequeño detalle.

—¿Un anillo?

Se dijo a si mismo mirando su mano izquierda, pero no le dio importancia. Se veía bien después de todo y podía combinar con su Perfec Fashion.

—Aquí estas, Karamatsu nii-san —Choromatsu aparece detrás de él— ¿Por qué la cena aún no está hecha? ¿Y quién está cuidando a Totty?

—¿He? Ya veo, necesitas algo de tu maravilloso hermano, ¿no, brother? —hace una pose dramática.

—Baja de una vez, todos te están buscando. Ya casi llega Osomatsu nii-san.

Fue un poco extraño. Se podría decir que Choromatsu no lo habia ignorado como siempre lo hacía, además le habia dicho que todos lo estaban buscando. ¡Claro! Por fin sus esfuerzos habían dado frutos y obtenía el reconocimiento que se merecía.

Fue hasta donde estaba Choromatsu para bajar a donde estaban los demás. ¡Ah! ¿Pero, desde cuando Choromatsu era más bajito que él?

Las cosas empezaron a tornarse muy raras. No recordaba que su casa fuera así, al menos su habitación ya no parecía la de antes. No, solo exagera. Y ahora que lo mira mejor ¿Qué era lo que vestía Choromatsu? ¿un uniforme?

—Karamatsu —llamo el menor—. La cena, llévamela a mi habitación. Voy a estar estudiando para mis exámenes.

—¿Qué dijiste, Choromatsu? —el de sudadera azul abrió los ojos.

—¿Qué ocurre contigo? Sabes que tengo los exámenes de admisión este año y necesito estudiar todo lo que pueda para…

—¡Nii-san! ¡Nii-san!

Una voz delgadita llama la atención de ambos chicos que voltean.

Karamatsu sentía que el corazón se le salía. Ese… ese era…

—Choro nii-san, Kara nii-chan. Totty está llorando y le pega a Ichi nii-chan.

—¿Ju-Jyushimatsu?, ¿little Jyushimatsu? —Karamatsu no reaccionaba, Un pequeño niño de unos cuatro o cinco años con sudadera amarilla estaba frente a él.

—¿No iras a ver a Totty? —Choromatsu pregunta.

—¿Hee? ¿Por qué?

—¡Ya es suficiente, Totty suéltame!

Ichimatsu aparecía, uno muy joven y con uniforme escolar. Gruñendo enojado y con… con un…

—¡Baby, Totty! —grita Karamatsu.

—Da da da.

—¡Suéltame!

Ichimatsu trataba de apartar al pequeño bebé en mameluco rosa, que traía en brazos. Ese niño no paraba de jalarle el pelo.

Choromatsu suspiro cansado:

—Te dejo a cargo.

—¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? —el segundo hermano no sabía que hacer ¿Esta soñando o qué?

De repente se escuchó la puerta de la entrada abrirse.

—¡Ya regrese!

—Osomatsu nii-san.

Karamatsu reconoció la voz del mayor. Y sonrió aliviado, por fin abria alguien que le explicara que ocurría. Pero él no estaba preparado para lo que ocurrió después.

—¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Totty está llorando. Haber Ichimatsu, dámelo.

¿Ese chico en traje y bien peinado era Osomatsu?

El mayor cargo al pequeño Baby Totty lo calmo meciéndolo suavemente. Se acercó a Karamatsu.

—Ya volví —su sonrisa es despreocupada como la de costumbre—. ¿qué hay de cenar? ¿No vas a recibirme como siempre?

Y acto seguido intento besarlo, sin embargo consigue detenerlo empujando levemente su hombro.

—¿Q-que haces, brother?

—¿Hee? Besando a mi esposa ¿Qué más?

Fue la contestación del mayor con corbata roja.

—¡Demonios, Osomatsu nii-san! ¡No hagas eso enfrente de los niños! —regaño Choromatsu que le tapaba los ojos a Jyushimatsu y le baba un pequeño puntapié al nombrado.

—¡No veo! ¡no veo! —el pequeño de amarillo agitaba sus brazos.

Ichimatsu por su parte truena la boca y desvía la mira como si no le importara lo que viera.

—Está bien. Vamos a cenar, entonces. ¡Me muero de hambre! —dijo el de corbata roja.

Y todos comenzaron a retirarse al comedor.

Fue en ese momento cuando Karamatsu se dio cuenta de que Osomatsu traía puesto un anillo idéntico al suyo en la mano izquierda.

 

Choromatsu

—Choromatsu-sama… Choromatsu-sama…

Una voz muy agradable despertaba al tercer hijo esa mañana. Era una que el conocía muy bien, porque la habia escuchado más de una vez durante los conciertos.

—Choromatsu-sama… Choromatsu-sama

¡Hoy iba a ser un buen dia! Estaba teniendo ese maravilloso sueño donde perdía su virginidad con Nyaa-chan. No podía estar más feliz.

—Choromatsu-sama… ¡Maldición despierte de una vez, nya! —la chica jala la sabana y lo tira e la cama de una patada—. Tiene una agenda muy apretada hoy.

Choromatsu se queda embobado. Tenía a su idol Nyaa-chan vestida de maid frente a él.

—¡Nyaa-chan!

Sonrió tan grande que la chica de cabello rosado y orejas de gato, hizo una mueca de extrañeza y asco.

—¿Qué ocurre con ese nombre tan estúpido, nya? Levántese ya —toma al hico del cuello de la pijama y lo arrastra consigo—. Al menos esta vez recordó vestirse después de… de sus otras actividades.

Ella lanza al chico a la cama y corre apresurada al closet súper lujoso y grande en una esquina de a habitación. Saco el vestuario de ese dia y fue directo al chico al cual ruborizo e cuanto observo como la chica le desabotonaba la pijama.

—¿Q-que haces? ¡Yo puedo hacerlo solo! —detiene. Choromatsu piensa que está en un sueño, y sin embargo, aun así, a él no se le ocurre hacer nada más interesante con ella en esta situación. Definitivamente no deja de ser virgenmatsu.

—¿Que está diciendo? ¿Desde cuándo sabe hacer eso solo, nya?

Después de un forcejeó de parte de Nyaa-chan para vestir a su amo. Choromatsu parecía una cereza de tanta vergüenza. Pero la maid no le daba la oportunidad de pensar o de objetar al joven. Lo levanto, jalo frente a su armario y abrió una puerta especial revelando un espejo.

—¡¿Porque mi cabello tiene verde?! —Choromatsu pregunto extrañado, al mismo tiempo que la chica lo peinaba hacia atrás y de repente ponía una corona sobre la cabeza. Eso no era lo único raro. Su ropa, sí que parecía sacada de un cuento. El chaleco verde, la corbata del mismo color, guantes negros y saco blanco, que traía a modo de capa.

—Sus gafas, Choromatsu-sama —le ofrece unas de armazón rojo.

—N-no las necesito.

—¡Sus gafas, Choromatsu-sama! — la chica de mala gana se las puso al chico. Inmediatamente, lo jalo de la mano.

Salieron de la habitación y Choromatsu quedo sorprendido. Aun no entendía bien de que iba todo este sueño. Pero Nyaa-chan tenía un vestido de maid y lo llamaba "sama", asi que todo iba excelente. Por fin todos esos años de ser el chico recto de la familia, tenía sus recompensa. Miro entonces a su alrededor, todo era costoso y parecía fantasioso, como sacado de un cuento de hadas. Entraron en un estudio gigante, lleno de libros, mapas y demás cosas curiosas. La chica lo sentó en un enorme sillón de terciopelo rojo frente a un escritorio lleno de papeles.

—Bien —Nyaa-chan se dirijo a una esquina donde ella tenía preparado una bandeja de plata con pan francés, huevos y comenzó a servir el té—. Hoy tiene que revisar todos esos tratados. Lo mejor es que no salga de esta habitación todo el dia, para que pueda concentrarse. Sus hermanos como siempre le han dejado todo a usted.

—¿He? ¿Ellos?

—Asi es. Jyushimatsu-sama, se levantó temprano, pero sigue con su proyecto secreto. Osomatsu-sama, Karamatsu-sama e Ichimatsu-sama aun no despiertan, usted ya sabe porque. Y Todomatsu-sama… él… él se fue de compras. Si eso, nyaa.

Choromatsu por su lado, miraba enrarecido los papeles frente a él. No entendía lo que estaba escrito. Ni siquiera tenía idea si existía un idioma asi.

—Nyaa-chan… porque…

—¿De nuevo con ese nombre estúpido? Si es una broma, no es agradable, nya —regaño la chica poniendo todo al alcanza del chico.

Teniendo a su idol tan cerca el chico de verde no pudo evitar ruborizarse. Pero fue, que al mirar más de cerca se percató de algo interesante.

—¡Tus orejas, Nyaa-chan! ¡Son reales!

—¿Ahh? —la chica pregunta extrañada. Hoy sí que Choromatsu-sama estaba raro. Tal vez le faltaba descansar de tanto trabajo—. Claro es lo normal para la gente del reino de Animaria. ¡Usted lo sabe!. Que mi madre era de aquel reino y mi padre de este, del reino Akatsuka. ¿Qué pasa con usted?

—¿Hee? ¿Hee?

El chico se quedó en blanco. Este sueño era muy descriptivo. Tato que incluso habia pasado de largo el hecho de que no era nada erótico, a comparación de los otros que habia tenido con la chica de cabellos rosas.

—¡Reika! ¡Pajamatsu! —el portón se abre y entre el primogénito de la familia—. ¡buenos días!

—¿O-osomatsu nii-san? ¿Pero que traes puesto?

El chico se levanta de su escritorio y se acerca a su hermano, el cual se miraba la ropa roja de príncipe, se abre el saco para mirar dentro.

—¿De qué hablas? Es mi misa ropa de siempre. Lo más importante ¿tú que haces aquí? ¿No te dijeron que hoy iba a venir Atsushi a ver a Todomatsu? Está con él, en este preciso momento.

—¡Nyaa! —la chica en la habitación grita sorprendida, crispándose en el acto y quedando con los ojos en blanco. Al parecer esa información no se la debían dar a Choromatsu.

—¿Y cuál es el problema? —el de verde preguntaba con simpleza.

—¿He? —Osomatsu abre la boca sorprendido—. Te… te sientes bien. ¿no tienes fiebre? —el de rojo pone su mano en la de frente de su hermano menor y la otra en la suya, comparando.

—¿Qué pasa contigo?

—¡Choromatsu nii-san! ¡Choromatsu nii-san! —Todomatsu entra gritando corriendo— ¡Escóndeme!— y va a ocultarse detrás del nombrado.

—Todomatsu-kun, espera —ahora Atsushi invadía el estudio del tercer hermano, seguido de un mayordomo y dos sirvientas.

—¡Largo! ¡Yo ya te dije que tengo a Choromatsu nii-san! —Totty le muestra la lengua al mismo tiempo que se abraza al de verde por la cintura.

—¡Hey! ¡No, espera! ¿Qué está pasando aquí? —Choromatsu solo alza su brazo para ver mejor al menor—Todomatsu, suéltame ya.

—¡Por favor, Todomatsu-kun!

—¡No! —y el de traje rosa y principesco se aferró más a su hermano mayor—Hey~ Choromatsu nii-san~ Mostrémosle cuanto nos amamos —el menor guiño un ojo.

—¡¿Ahh?!

—Cho-choromatsu-sama —Nyaa-chan parecía que se desmayaría en cualquier momento.

—¡¿Qué está ocurriendo aquí? —Otra maid de la casa entra en la habitación.

—¡Ah! Totoko-chan —Osomatsu habla.

—¿Qué es todo este alboroto? ¿Por qué todos están aquí? ¿Reika, no te dije que no le no le digieras a Choromatsu, sobre la visita de Atsushi?

—Ese fui yo— el mayor de los Matsuno habla guiñando un ojo y frotando un dedo por debajo de su nariz.

—¡Idiota! —Totoko le suelta un golpe en la cabeza dejando un chichón. Volteo a su lado, percatándose de la presencia de Atsushi. La actitud de la chica cambia de repente, sonríe y hace unos ojos grandes—. Atsushi-sama. ¡Ah! ¿Qué fue eso? ¿Qué le paso a Osomatsu? ¿Estás bien?

—Eso dolió —el de rojo se sobaba la cabeza—. Ya vez Todo esto es tu culpa de Pajamatsu.

Choromatsu no entendía nada. Esto, parecía tan real. Para ese momento lo único que pasaba por su cabeza eran dos cosas. Una: que Todomatsu lo soltara de una buena vez. Y después, Si esto era un sueño quería despertar.

 

Ichimatsu

Si algo que le gustaba hacer al cuarto Matsuno, era dormir. Por ello que hubiera personas murmurando detrás de él, lo comenzaba a sacar de quicio.

—Adelante. Hazlo.

—Estás loco. No quiero morir, hazlo tú.

—¿He? ¿Yo?

¡Con un demonio! Si no se callaban de una buena vez, en verdad va a matarlos.

Su irritación era cada vez mayor. No se callaban y comenzaban a hacer mucho más ruido. Desesperado, trono la boca, despego su cabeza de lo que fuera en la que tenía recargada, y se levantó de un movimiento rápido.

—¡Cállense de una buena vez!

Grita a aquellos dos jóvenes desconocidos que vestían de negro. Uno se tiro al piso y de rodillas le rogo:

—¡Por favor no me mate, Don Ichi. Tengo esposa y dos hijos!

—¡Ahh! ¿Quién demonios son ustedes? —dijo Ichimatsu con su tono de siempre—He ¿Qué es esto?

Mira su ropa, un traje sastre blanco con camisa y corbata morado. Se abre el saco, asomando una pistola en su funda.

—¡No nos mate!

Grito el otro chico tirándose de rodillas al piso, rogando clemencia.

—¿Qué ocurre aquí? —un chico de cabello castaño y gafas entra a la habitación— ¡ah! Don Ichi, ya desperto. ¿está listo para irse?

—Ah, eres tú.

Ichimatsu en seguida reconoce a aquel chico. Era uno de los novios que habia molestado en navidad. También recuerda que junto a su novia lo habían ayudado esa vez que salió de casa… ¿Cómo se llamaba? Maldición… no lo recuerda…

—Ustedes dos pueden irse —el chico de lentes le indica a los otros dos que salen corriendo despavoridos del lugar. Se dirige de nuevo al de blanco— Don Ichi. ¿está listo?

—¿He? Si… como sea.

Ichimatsu por impulso toma el sombrero que estaba a su lado y se va en compañía del otro chico. ¿Qué demonios pasa? ¿Por qué esta él está aquí? Para empezar ¿Dónde rayos esta?

La preguntas de Ichimatsu no hicieron más que incrementarse cuando fue llevado afuera de la mansión donde se encontraban, y aquel chico lo subía a un auto antiguo. Con todo respeto y notando la mirada fría o asustada de cualquiera que chocara con ellos en el camino.

El auto empezó su andar.

—Don Ichi, sé que hoy es su dia libre y que quiere verlos pronto. Pero también sabe que algunos de sus subordinados tienden a desconfiar de sus encuentros con… ¿Don Ichi?

El de gafas detiene su discurso al ver los ojos confundidos de su líder que no paraba de ver incrédulo por la ventana, como si fuera la primer vez que viera ese paisaje.

—Esto es una broma ¿cierto? —Ichimatsu trato de parecer neutral— tch.. ¿en qué año cree ese idiota que estamos? Incluso aceptaste ayudarlo. O acaso esto fue un plan hecho por todos para joderme.

—D-de que habla, Don Ichi.

—Ya basta. ¿Qué es eso de Don Ichi? ¿A dónde vamos?

—A su lugar de siempre los jueves.

El de gafas contesta sincero pero no para de estar sorprendido.

—Sigue fingiendo si quieres. Pero en cuanto Osomatsu nii-san… — El auto se frenó de repente—¡Ah! ¡Pero que rayos!

—¡¿Qué dijo, Don Ichi?! ¡¿Cómo lo llamo?!

—¡Ah!

—Don Ichi, con todo respeto. ¿Esta drogado?

—¡He!

—Lo lamento —El de gafas se disculpa y pone en marcha el auto—. Creo que escuche mal ¿no es asi? El Gatto nero. Líder de una de las mafias más poderosas de la ciudad no puede referirse asi de su mayor enemigo, Don Osomatsu.

—Hey, espera ¿Qué?

—Llegamos —su acompañante detiene el auto, baja el primero y abre la puerta—. El Rokumeikan Boogie-Woogie.

Ichimatsu no dijo nada. Se bajó del auto y miro una gran salón de fiestas llenos de luces de neón. El chico de gafas le escolto hasta la puerta, en donde el fornido encargado lo dejo pasar antes que todas las personas en la fila detrás de él. En su interior el edificio lleno de luces, brillos y lentejuelas. Las mesas de madera y sillas forradas en terciopelo rojo, ocupadas de gente que lo saludaba o mostraba sus repetos a él.

—¿Quiere que llame a Babuetan-san?

—¿He?

—¡Hey, Gatto nero!

Una voz en la multitud lo llama y a Ichimatsu se le hace conocida.

—No puede ser. Es Don Osomatsu. Sera mejor que ¡¿Don Ichi?!

Cuando el chico de gafas se dio cuenta, el de camisa morada se dirigía al líder de la mafia contraria.

Cuando Ichimatsu se encontró de pie frente a Osomatsu, noto que este llevaba puesto un traje negro con camisa roja y que besaba apasionadamente a una chica de cabello corto castaño que usaba un vestido de coctel rosado.

—Bien. ¿Qué demonios pasa aquí?

Ichi suelta su pregunta asqueado de la escena frente a él.

Osomatsu se separó de la chica y le dijo:

—Que coincidencia encontrarte aquí, Gatto nero. Los negocios en común siempre nos hacen encontrarnos —pero Ichimatsu no dijo nada, estaba más sorprendido cuando vio la cara de aquella chica. Ella tenía boca de gatito y unos ojos grandes llenos de pretensión. Ichimatsu casi podría jurar que ella era… —¡Oye! —Osomatsu le llama la atención y pega más a su chica a su cuerpo—. Deja de ver a mi Todomi.

—¡Hey para esto de una buena vez!

Ichimatsu gruño como gato.

—¡De que hablas! ¿quieres pelear? —el de rojo saca un arma de su saco y le apunta al rostro al de blanco.

—Don Osomatsu, calmase —Todomi se pone de pie—.Cuando se pone asi es imposible detenerlo. Es mejor que llame a Choromi-san.

La farsa estaba llegando demasiado lejos para Ichimatsu, golpea el arma con la palma de la mano apartándola de su cara. Ese juguete no lo asusta. Sin embargo al hacer eso, el arma se dispara y rompe un vaso lleno de wiski en la mano de un hombre en la mesa del frente.

—¡Qué demonios! ¡¿Quieren pelea?!

Aquel hombre grita parándose con todo el sequito de subordinados a su espalda, sacan sus armas y comienzan a disparar. A lo que el de rojo sonríe y contrataca.

Sobra decir que para ese momento Ichimatsu se habia desmayado estando de pie, con los ojos en blanco y el alma saliéndosele del cuerpo por la boca.

—¡Hey! ¿Qué haces? ¡Saca tu arma y ayúdame!

Escucha como eco la voz de Osomatsu junto a un confuso barullo de gritos y voces. De repente todo se pone negro, e Ichimatsu ya no sabe nada.

Cuando Ichimatsu comenzó a despertar, le dolía la cabeza y todo daba vueltas. La habitación tenía las luces apagadas, asi que solo distinguía la silueta de una persona con una compresa en la mano.

—¡He! Despertaste que bueno, Ichi.

Ichi sonrió de lado tranquilizándose, reconoció la voz alegre y desenfadada de Jyushimatsu.

—Creo que tuve un sueño muy raro.

Dice por lo bajo.

—No te preocupes, ya todo está bien —le contesta Jyushi—. Aquí estas seguro… ¡En el Rokumeikan Boogie-Woogie!

—¡HAAA!

Ichi se levanta de un golpe. En ese momento se enciende la luz y el de morado queda con la boca abierta de la sorpresa. ¿Esa persona con vestido rojo, coletas amarillas y maquillaje era Jyushimatsu?

—¿Qué ocurre, Don Ichi?

De repente la puerta de la habitación se abre de un portazo. Un hombre de traje, un poco desaliñado, ojeroso y con la corbata mal acomodada entra corriendo con un maletín lleno de papeles bajo el brazo.

—¡Escuche lo que paso, cuando venía de regreso. ¿Está todo bien, Babuetan-san?! —abraza a la nombrada.

—Sip. Solo es una falsa alarma. Todomi también está bien, Karamatsu-san.

—Me alegra, escucharlo. —el de traje toma a Babuetan de las manos. Pero a percatarse que Ichimatsu está despierto se abalanzo hacia él y lo abrazo—. Don Ichi, que bueno que también estas a salvo.

Ichi no decía nada, seguía atónito. Se inclinó un poco para separarse de Karamatsu y logro asomarse por la puerta abierta.

—Discúlpate con Babuetan-san por todo este escándalo.

Una chica de cabello verde y vestido azul, regañaba a Osomatsu frunciendo el ceño mientras pegaba en el suelo con sus tacones rojos.

—No te enojes, Choromi~

El de rojo ponía una mueca infantil mientras rogaba.

—¡Discúlpate!

Ordenaba la chica de azul.

—¿Don Ichi, se encuentra bien?

Volteo de nuevo a ver a Karamatsu que le sonreía amablemente. Después hacia Babuetan-san, que sin duda era Jyushimatsu.

—¿Qué pasa?

La rubia pregunta coqueta. Y contoneándose acercándose hacia él.

Todo esto era demasiado. Demasiado. Al parecer nada de esto era una broma. Y para cuando Ichimatsu entendió eso, se habia desmayado de nuevo.

 

Todomatsu

El menor de los hermanos Matsuno desperto sintiéndose extrañamente cómodo. No tenía el brazo de Karamastu sobre su rostro o recibido una patada de Osomatsu. En su lugar, tenía la sensación de estar en un lugar muy espacioso. Igualmente el típico y duro futon que compartía con sus hermanos, ahora parecía una suave nube y olía diferente, delicioso.

Se estiro levantándose lentamente mientras bostezaba y abrió los ojos lentamente.

—¿Dónde estoy? —se preguntó al notar la lujosa habitación. ¡Esperen! Este lugar se le hacía familiar, muy familiar—. No, no es posible este lugar es…

—Todomatsu-kun ¿ya despertaste? Te traje el desayuno.

—¡Atsushi!

Grita Totty al ver al chico con una bandeja de comida.

—¿Ocurre algo? ¿se te hace tarde para la sesión de fotos?

—¿Qué?

—¡He!

—N-no. N-nada.

Todomatsu desvía la mirada. No tiene idea de cómo termino en ese lugar. Es decir lo último que recuerda, fue ir a la casa de baños con sus hermanos. Sea lo que hubiera pasado, Totty decidió que lo mejor podía hacer en esa situación, era lo que habia aprendido a hacer mejor, al ser el menor de seis varones. Fingir.

Desayunar tranquilamente. Atsushi parecía de lo más normal. Platicando como siempre de su trabajo. Después de eso, dejo que Totomatsu se vistiera y le informo que lo llevaría al estudio. A lo que el pequeño de rosa pidió ir a su casa, para sorpresa de Atsushi. Sin embargo, asi fue. Si no fuera porque el menor de los hermanos Matsuno, no recordaba cómo fue a llegar a la habitación de Atsushi. Todo sería normal. Era el Atsushi de siempre, en el departamento de siempre, el auto de siempre; el camino a casa de siempre, la misma avenida. Pero Todomatsu era más astuto. Sabía que habia algo diferente. No estaba seguro de que, pero sabía que algo era diferente. Sin embargo, esa sensación, no lo prepararía para lo siguiente.

Atsushi detuvo el auto, como siempre, aúnas cuantas calles antes de llegar a la casa de Totty. El de rosa desabrocho su cinturón de seguridad, abrió la puerta del coche y prosiguió a salir, pero antes de poner un pie fuera. Atsushi lo tomo del brazo deteniéndolo.

—Todomatsu-kun… ¿estás seguro de que quieres regresar? Ayer en la noche llegaste a mi departamento muy mal. Y dijiste que no querías volver a ese lugar. Pensé que preferirías que te dejara en el estudio. Y viera que no…

—¡Es-estoy bien! —Totty interrumpe y sonríe como solo él sabe hacerlo—. No debió ser tan grave. Estaré bien.

—Está bien —Acepto el castaño—. Pero, mira —saca un sobre de la guantera y se lo ofrece al rosa—. Esto es lo que siempre acordamos ¿no? Llámame cuando quieras —se acerca lo suficiente y da un beso en la mejilla a Todomatsu.

—¿H-ee? Um. Si —Totty se bajó del auto sorprendido por lo ocurrido, tocándose la mejilla.

Atsushi se fue.

Camino a casa por el camino acostumbrado:

—¿Qué está pasando? No recuerdo nada de lo que Atsushi me dijo. Y lo que hizo… ¡no importa! Es cierto —mira el sobre que le entrego su amigo—. ¿Qué será?

Al sacar el contenido el Matsuno se quedó de piedra. Era un buen fajo de billetes.

—¡¿Hee?! ¡¿Qué es esto?!

Grita alto. Inmediatamente voltea a todos lados y oculta desesperadamente el dinero entre su ropa.

Y fue corriendo a casa.

Al llegar, era su misma vieja casa de siempre. Pero el dinero que tenía encima, ¿Cómo lo explicaría? Para iniciar, ¿Qué fue lo que hizo para que Atsushi le regalara, tan generosa cantina de efectivo? No recuerda haberle pedido prestado. De hecho, nunca le habia pedido prestado. Lo importante ahora es que sus hermanos no encontraran el dinero. Después se lo devolvería a Atsushi.

Entro a casa normalmente. Todo estaba tranquilo.

—Llegue a casa.

Anuncio.

—¡Ah, Totty! —Osomatsu lo recibió al ir pasando por allí— ¿Dónde estuviste ayer? Después del escándalo que hicieron ayer. Pese que te habías ido con ya-sabes-quien. Dime. Dime —el mayor sonrió cómplice—. No te dieron algo de dinero.

—¿Qué? ¿po-porque piensas eso, Osomatsu nii-san?

—Vamos, Totty. No pongas esa cara. Todos sabemos, como son las cosas con Atsushi. Por eso, él se pone celoso con facilidad.

—N-no sé qué es a lo que te…

—¡Ah, Todomatsu— Choromatsu hace su aparición—Pensé que te veríamos en el estudio.

—¿Estudio? —el de rosa pregunta.

—Recuerda la sesión de fotos, para la revista Anan.

—¿Ahh?

—Qué recuerdos y pensar que hace un par de años hicimos nuestro debut en esa mima revista.

Comenta el de sudadera roja frotando un dedo por debajo de su nariz.

—¿De-debut? —Todomatsu se queda preguntando con cara de sorpresa. Le estaban diciendo que habia aparecido en una de las revistas más vistas entre las mueres ¿para empezar como sus idiotas hermanos conocían el nombre de la revista? ¡no! ¡no¡ Esto debe de broma! ¡si, eso! De seguro esculcaron entre sus cosas y vieron una de esas revistas—Deténganse ya. Esto no es gracioso.

Los mayores se miraron extrañados.

—¿Te sientes bien, Todomatsu? Si es por lo que paso ayer, yo ya hable con…

Choromatsu trato de hablar. Pero el menor volvió a regañar.

—Deja esto, Choromatsu nii-san. No puedo creer que te hayas prestado para esto también.

—Todomatsu, cálmate.

—Ah, ah~ el bebé ya se puso histérico de nuevo. Iré a ver si Ichimatsu ya está listo para irnos al estudio.

Interrumpe apropósito el mayor de todos para hacer que se claman las cosas y se retira al segundo piso.

—¡No se vayan a distraer! —grito el de verde desde el pie de la escalera. Miro de nuevo al menor—. Todomatsu, yo sé que dirás que esto no me importa, pero, ya deberías de dejar de hacer eso. Ganamos buen dinero con nuestro trabajo. Ya no es necesario que hagas eso además, deberías dejar las cosas claras entre ellos dos.

—¿Hee? Ha... umm..

Todomatsu solo hacia ruidos, como tratando de afirmar. Pero no sabía de qué le estaban hablando.

—¡Hey, jurel y salmón! ¡Jurel y salmón! —escucharon que gritaban enojado. Detrás de ellos, apareció una mujer de cabello anaranjado largo, con traje negro y corbata roja. En una mano traía una espada de madera, apoyada en su hombro, y en la otra arrastraba al quito hijo de la casa Matsuno—¡Bastardos! Están listos para irnos.

—Totoko-san estamos listos.

Afirmo Choromatsu, sorprendiendo de sobremanera mente al de rosa.

—¡¿Totoko-chan?!

Todomatsu no podía creerlo. Ella parecía una delincuente juvenil.

—¡Ahhh!

La mujer arruga la cara como una maleante.

—Ja ja ja. La manager se enojó.

Rio el de amarillo alzando su mano.

—¡Cállate! Te dije que no jugaras antes del trabajo.

Regaño la chica.

—Lo siento~

Jyushimatsu se ríe.

—¿M-manager? ¿To-totoko-chan, es nuestra manager?

El rosa se dice asi mismo sin creer lo que veía.

—¿Ahh? ¿Qué le pasa al afeminado?

La chica aprieta el mango de su espada de madera y le echa una mirada mal intencionada a Totty.

—No se preocupe. Todo está bien —Choromatsu desvía la mirada poco convencido de lo que contesto. Pero sabía que lo mejor era no enojar a su temperamental manager—. Iré a buscar a Osomatsu nii-san y a Ichimatsu.

Y se fue de inmediato. Mientras la chica tronaba la boca enojada.

—¡Ah! ¡es Karamatsu nii-san!

El de amarillo saluda mientras el de sudadera azul hace su aparición.

Good mornigh —el segundo hijo lanzando un saludo y haciendo una pose—¡He! ¿Todomatsu cuando regresaste?

—¿He? Ah… esta mañana…

—¿Estuviste con él, cierto? ¡¿pasaste la noche con Atsushi?

Todomatsu se quedó helado. Nunca habia visto a Karamatsu arquear las cejas asi. Enojado.

—¿He? N-no.

El menor miente por instinto.

—Sabes que es lo que pienso de él, brother. No quiero que se vuelva a acercar a ti.

El mayor se acercaba peligrosamente hacia Totty, quien solo desviaba la mirada.

—Karamatsu nii-san…

—¡Oigan, bastardos!— Totoko blande la espada, separando al de azul del de rosa—. No me importan su dramas amorosos. Se ara tarde y no permitiré que arruinen este trabajo.

I am so sorry. Lady.

Karamatsu se disculpa y se coloca sus gafas de sol.

Por su lado. Todomatsu se quedo callado. Nervioso.

Efectivamente, aun que la mayoría de las cosas a su alrededor parecían las mismas de siempre. Si habia algo que era diferente.

 

Jyushimatsu

El quinto hijo de la familia Matsuno miraba atentamente. Como siempre con su gran sonrisa y sus ojos bien abiertos. Su ropa no era la misma de siempre. Esta vez traía puesto un traje blanco muy holgado.

—¡No es posible! ¡¿Pero en que estaba pensando cuando hizo eso?! ¡No puedo creerlo!

Miraba como aquel chico parecido a su hermano mayor caminaba de un lado al otro, acomodándose la corona de laureles en su cabeza.

—¡Esto si que es una sorpresa!

Se rio el otro chico parecido al mas grande de sus hermanos. Este flotaba en el aire, girando. Tenia cuernos y cola de demonio.

—No lo comprendo.

El dios parecía al borde del colapso.

Jyushimatsu solo miraba a ambos chicos. Si ellos se parecían mucho a sus hermanos mayores. Pero el sabia perfectamente que ellos no eran sus hermanos.

—Y por si fuera poco —Choro-kami suspiro cansado—. Te dejo en su lugar. ¡¿En que rayos pensaba, Jyushimatsu-tenshi?!

El quinto de los hermano Matsuno. Solo ladeo sus cabeza y con toda sinceridad, contesto:

—Es que él. Me pidió un favor.

Continuara...

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: