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UNEXPECTED [BAEKYEOL TWO SHOT]

Autor: kaze_min

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Notas del capitulo:

Hoy me siento generosa y voy a actualizar(??? que luego a lo mejor otro día no tengo tiempo.

Nos leemos!

Baekhyun se despertó con un dolor de cuerpo general, ganas de vomitar insoportables y una sensación de desorientación abrumadora: estaba sobre un sofá mullido, en una casa que no era muy grande pero sí acogedora, y desde luego que no era la suya. Por más que intentó recordar si terminó en la cama de alguno de los chicos con los que se restregó en la discoteca la noche anterior, no consiguió sacar nada en claro. Apenas se recordaba cruzando la calle y tropezando con su propio pie y oh, sí, una luz cegadora. Pensó que podría haber sido del coche del dueño de la casa en la que se encontraba, y reafirmó sus sospechas cuando vio entrar tímidamente a un tipo alto que pasaba a la cocina para abrir la nevera y beber algo. Sus ojos quedaron pegados a la figura de aquel chico de pelo castaño y orejas grandes, y su corazón comenzó a latir arrítmicamente: se le olvidó respirar por un segundo admirando la belleza de aquel muchacho. Automáticamente su cabeza le aplaudió por la suerte que había tenido de acabar allí, porque levantarse con semejante alegría para los ojos lo consideraba algo así como una lotería imaginaria, y daba gracias mentalmente por ello.

Mientras sus pensamientos le distraían, Chanyeol, que llevaba despierto algún tiempo y se había levantado de revisar informes para reponer líquidos, cerró la nevera y dirigió sus ojos a los del bajito, cruzándose con ellos y encontrándose con un tono caramelo que le resultó delicioso. Dudó de si comenzar una conversación en ese momento, pero Baekhyun se le adelantó, murmurando confuso:

-Si te soy sincero, no sé cómo he acabado aquí. Espero no haber sido una molestia

-No lo has sido -Cortó rápidamente el más alto, comenzando a esbozar una sonrisa. Se aproximó al bajito, apoyando los codos en el respaldo del sofá, dudando de si contar la verdad de lo que sucedió la noche anterior. Al menos, lo que él pensaba que ocurrió. Finalmente, decidió exponerlo de forma ambigua - Te diste un buen golpe, y no iba a dejarte ahí tirado. Espero que ahora te encuentres mejor - Baekhyun asintió, aunque su cuerpo martilleara por un analgésico y, sin saber por qué, tener al chico cerca le ponía jodidamente nervioso.

-Sí, muchas gracias - A pesar de la hospitalidad de Chanyeol, la situación no dejaba de resultar inusual e incómoda, por lo que, aunque no quería, sintió la necesidad de añadir - Creo que es hora de que me vaya - El castaño frunció el ceño, algo decepcionado, pero se apresuró a decir, casi pedir, y ni siquiera sabía por qué lo estaba haciendo:

-Quédate a desayunar, después te llevaré a casa. Prometido -Con la media sonrisa que añadió al terminar la frase, al otro se le empezaron a colorear las mejillas, teniendo que bajar la vista porque esos malditos ojos le estaban matando de mil formas distintas.

-Gracias -Acertó a decir, y la sonrisa del más alto se acentuó aún más.                         

-Hay cereales, galletas y tostadas. Siéntete libre de coger lo que quieras. Yo, tengo trabajo que hacer -Se levantó y se dirigió a su habitación, pero se detuvo en el camino, preguntando curioso:

-Por cierto, ¿cómo te llamas? - El bajito sintió su corazón encogerse, y tartamudeó avergonzado

-B...Baekhyun

-Yo soy Chanyeol – Y cerró suavemente la puerta de su habitación. El menor, que no sabía desde hacía cuánto que sus mejillas le ardían tanto, se incorporó y dirigió sus pies a la cocina.

Al poco de buscar, se encontró un armario pequeño con dulces y decidió tomar las primeras galletas con chocolate que vio. Se sentó de nuevo en el sofá y dispuso la manta sobre sus piernas cruzadas antes de comenzar a comer mientras desviaba su mirada a lo largo de la estancia. Era sencilla, sin mucha decoración, pero le gustaba lo cómodo que le hacía sentir.

Cuando llevaba dos galletas ingeridas, empezó a preguntarse en qué trabajaría aquel chico. Le sorprendía que un muchacho de apariencia tan joven ya tuviera empleo, pero no quiso irrumpir en su habitación para cotillear.

Cuando terminó, hizo su camino de nuevo a la cocina, dejando las galletas restantes en su lugar y, al darse la vuelta, se encontró con aquella portentosa figura que le dedicaba una sonrisa encantadora.

-¿Rico? – Preguntó con suavidad, y Baekhyun asintió, llevándose una mano al vientre.

-Sí, muchas gracias.

-Te llevo – Dijo el otro señalando la puerta. Realmente no le apetecía que Baekhyun se fuera tan rápido, pero al fin y al cabo, eran un par de desconocidos unidos por accidente, así que el asunto no tenía razón de alargarse más. El bajito asintió, siguiéndole por la salida y hasta el lugar en el que se estacionaba el coche.

-Iremos hasta donde te encontré, y a partir de allí tendrás que indicarme por dónde ir a tu casa – murmuró Chanyeol una vez estuvieron dentro del vehículo.

-De acuerdo .

Ninguno de los dos fue capaz de mediar palabra durante el trayecto. Baekhyun tamborileaba con los dedos sobre sus muslos, intentando encontrar sin éxito maneras de iniciar una conversación sin resultar pesado o estúpido, y Chanyeol reprimió sus ganas de saber más acerca del bajito concentrándose en la carretera. Cuando estuvieron cerca de la discoteca que frecuentaba Baekhyun, el mayor rompió el denso silencio que se había formado:

-Humm… Y bueno, a partir de aquí no tengo idea – Soltó una pequeña risita que fue acompañada por otra del bajito, hasta que este respondió, dándole indicaciones cada pocos segundos que avanzaban y que el más alto procuró memorizar, pero no encontraba exactamente la razón que le impulsaba a hacer aquello.

Una vez frente a la casa, Baekhyun se bajó rápidamente en dirección a la puerta. Chanyeol se moría de ganas por acompañarle hasta allí, pero no quiso parecer molesto, por lo que se quedó en su asiento y bajó la ventanilla para despedirse.

-Encantado, Baekhyun. Espero que volvamos a vernos – La última frase salió disparada sin tiempo de ser procesada, y el alto se maldijo a sí mismo por ello, pensando haber sonado fuera de lugar. Lo que no sabía es que al menor le había gustado aquello. Sin pararse a buscar las llaves, llamó al timbre mientras agitaba la mano.

-Adiós, Chanyeol – Y este arrancó el coche esbozando una sonrisa.

Notas finales:

Os gustó? :'3

Ojalá un Yeol llevándonos a casa tbh ._. jajajaja

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