Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

WAR -BLUE VS RED

Autor: JennyYiNa

[Reviews - 4]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:


Crossover

Gravity Falls - Kuroshitsuji -Full Metal Alchemist

Cada serie son de su respectivo creador, yo solo las uso para crear este fic n.n 

 

 

Notas del capitulo:

Hola a todos!! Ahora si, esto me encanta, debo decir que amo la ciencia ficción y ver puro National  Geografic  e History channel y animes del mismo género :v usaré mi conocimiento de aliens y el espacio para esto xD y un poco de Marvel :3 Debería sacar también a los vengadores 😮? 

Cómo sea, hoy me sentía un poco decaída y triste por lo que decidí escribir y me vino esto :) me gustó mucho el inicio y espero que a ustedes también. Aclaro que este es mi primer. Crossover junto con mis series favoritas y si me ando enredando disculpenme xD

Bien, sin mas a leer!!!

Capítulo 1…Reclutamiento

¿Desde cuándo el hombre pudo llegar más allá del espacio?

Si hubiera una palabra correcta que describiera el cómo me sentía en ese momento seria entonces la desilusión. Dejé de beber de mi taza el café que de pronto se volvió amargo. Él bajo la mirada para evitar que la suya se encontrara con la mía, la atmosfera ahora estaba llena de tensión entre nosotros. Me atreví a hablar primero de nuevo ya que él no volvió a hacerlo.

     -¿Cuándo te vas?-. Le pregunté.

    -Mañana mismo supongo, si no es que pronto, o sea esta misma noche. No lo sé realmente, me lo dijeron en el trabajo apenas ayer.

Miré hacia afuera por la ventana viendo como las camionetas del ejército iban de un lado a otro sin pararse. Volví mi mirada.

    -No puedes irte, ¿Qué pasara conmigo y con nuestro hijo? No nos puedes dejar solos-. Dije con mucha preocupación, no quería que se fuera.

   -Sabes bien que aunque me niegue me obligaran a irme. Yo tampoco quiero pero qué más puedo hacer, me necesitan en la guerra.

   -Pero tienes una familia que te necesita también, yo no podre solo con todo esto, no me puedes dejar. ¿Qué tal si te sucede algo malo?-. Empezaba a ponerme algo histérico.

    -No te sucederá nada, mientras yo esté en el ejercito el gobierno se encargara de ayudarte a ti y a nuestro hijo. No moriré, te lo prometo, solo será un par de meses.

   -¡Estamos hablando de una guerra contra extraterrestres! ¡¿No debo preocuparme por eso?!-. En seguida note que mi tono de voz había subido demasiado, entonces me senté y tomé la calma debida. –Yo, no quería…

Su mano se posó en mi hombro. –No te preocupes, es normal. Yo solo quiero protegerte a ti y a nuestro hijo, quiero que vivan un futuro feliz, por eso quiero que confíes en mis palabras. Yo volveré.

   -Por favor, no me dejes, no te vayas…-. Dije llorando entre sus brazos que pronto me rodearon para tranquilizarme, un abrazo que no sabía cuándo o volvería a disfrutar.

 

…….

 

Tomé las cosas del niño y las llaves de la casa, como todos los días yo y mi hijo salimos fuera. Tomados de la mano caminábamos por las concurridas calles de Moscú, yo iba al trabajo y de camino a dejar a mi hijo, Alex, un pequeño de solo casi seis años de cabello rubio como el de su padre y ojos plateados como los míos. Llegamos a la casa de mis hermanos menores, dos gemelos, Dipper y Mabel, toqué el timbre y tardaron un poco.

    -Papi, ¿hoy también me quedare de nuevo con mi tía Mabel y el tío Dipper?-. Me preguntó Alex con esa pequeña voz aniñada que tiene aún.

    -Claro, papi tiene que trabajar y no te puedo dejar solo o me meteré en problemas con tu tía.

La puerta se abrió dejando salir a un apresurado Dipper que se ponía la chaqueta a toda prisa.

    -Hola Will, pasa, ahí está Mabel dentro, me tengo que ir o llegare tarde al trabajo. ¡Nos vemos pequeño Billy!

   -¡Que es Alex!-. Grito con un puchero mi pequeño hijo.

Dipper siempre lo llamaba pequeño Billy debido a su padre, Bill Cipher, quien ya no está con nosotros.

   -¡Oh Will! Pasa, pasa. Lo siento, tener que lidiar con Dipper cada mañana es un reto como vez, mira como dejo la cocina tratando de comer algo decente.

Los dos pasamos. –Lo siento Mabel, de hecho yo también voy algo tarde a la fábrica. Solo vengo a dejarte a Alex rápido e irme, lo siento si tengo que ponerte a cargo de Alex.

   -¡Ay! No te preocupes, es un placer cuidar del pequeño Alex, se siente como si cuidara a mi propio hijo. No es una molestia, es lindo tener compañía ¿verdad Alex?

   -¡Si! A mí me gusta estar con la tía Mabel. No te preocupes papi, tu ve a trabajar.

Sonreí ante el gesto de los dos, le acaricié la cabeza y después me despedí de mi hermana para retirarme.

   -¡Adiós!-. Gritaron los dos desde la puerta. Les devolví el gesto.

 

Les diré como funciona todo esto. Este es el año 2054, desde hace casi más de cinco años la tierra ha estado en guerra contra, aunque sea difícil de creerlo, contra seres de Marte. Solo llegaron de repente declarando guerra y diciendo que tomarían control del planeta y nos tomarían como esclavos solo por ser una especie demasiado retrasada. Obvio que las grandes potencias no se quedarían de brazos cruzados y se dejarían intimidar, por lo que todo el mundo se unió y crearon las fuerzas militares intergalácticas. Han peleado sin parar, incontables veces ellos han ganado y pocas son nuestras victorias, pero la tierra no se da por vencido, por ahora las ciudades más seguras son las capitales de cada país y las menos concurridas como pequeños pueblos. Es como si viviéramos la época de la segunda guerra mundial con un poco de la tercera. De segunda porque reclutan a todos los que puedan para pelear, de tercera porque trabajamos en fábricas de armas para estarlas haciendo en masa para tenerlas listas para la guerra. Tenemos que avanzar muy rápido tecnológicamente. Cada día es más sombrío cuando entro a la fábrica en fila, como reclusos con uniformes de colores que nos distinguen de lo que somos. Yo soy azul, ósea que soy mecánico, verde para programadores y rojo para científicos.

Todos se reunieron en un punto donde leían un cartel al cual no podía alcanzar a leer del todo, me acerqué abriéndome paso entre los demás trabajadores.

   -¿Van a reclutar de nuevo?

   -¿No habían reclutado hace ya tres meses?

   -Es demasiado pronto.

Todos estábamos impactados, normalmente no reclutaban hasta después de unos seis meses, como mínimo o máximo un año. Pero esta vez el anuncio tenía algo diferente.

    -Van a reclutar de todo tipo, eso significa que donceles y mujeres irán a la guerra también-. Dijo uno de los trabajadores.

En eso las mujeres y los donceles (que éramos demasiados) comenzaron a susurrar. Eso no podía ser posible, si me reclutaban a mi entonces tendría que dejar a mi hijo y hermanos solos. No quería, simplemente no quería ser reclutado para ir a pelear con esas cosas.

   -¡Hubo otro ataque en China!-. Grito un trabajador logrando que todos se alteraran.

Fuimos a donde se encontraba la gran pantalla, en donde a cada momento pasaban las noticias porque en este tiempo era de vital importancia estar informados de lo que sucedía en el mundo.

   -Hoy a las 7:54 am, la frontera de China fue atacada sorpresivamente por las tropas marcianas desde el espacio. Gracias a los robots que vigilan los cielos, la tropa china 089 fue capaz de interceptar las naves que habían comenzado el combate. La pelea duro tres largas horas pero gracias a eso China pudo conseguir una victoria más ante ese sorpresivo ataque.

Después de lo informado por la mujer del noticiero, todos celebraron, era una bendición el ganar ese tipo de peleas. Al parecer a todos se les había olvidado en la situación crítica en la que nos encontramos aquí, el reclutamiento.

 

….

 

   -¿Qué dibujas pequeño Alex?-. Le preguntó Mabel a su sobrino, quien dibujaba una especie de retrato.

    -Dibujo a mi papi y a mi papá. Este soy yo- señalo a una personita en su dibujo –luego este es mi papi a lado de mi papá.

    -Oh, ya veo, son muy lindos.

Alex dejó la crayola y miró a Mabel. -¿Cuándo regresara papá?

Mabel miró hacia abajo sin saber que responderle, normalmente esa pregunta se la hacía a Will, este le contestaba cosas como “pronto” o “no lo sé, pero sé que volverá”, ¿Qué podría responderle ella?

   -Bueno, tu papá ahora está muy ocupado por lo que tardara más en volver que tu papi. Pero te aseguro que él estará completamente sano y salvo cuando vuelva.

   -Está bien-. En su tono de voz se reflejó la tristeza de no obtener una respuesta diferente.

La puerta de la casa se abrió mostrando a Dipper un poco cubierto de nieve por la nevada que había afuera. Mabel se levantó para recibirlo y Alex solo se quedó en su lugar volviendo a pintar.

    -Rayos, este invierno ha durado más que el anterior-. Se sacudió el saco al quitárselo.

   -¿Cómo te fue?

   -¿Cómo me fue? Bien diría yo, solo necesito gente menos torpe al momento de activar los bots. Esta gente realmente no sé porque prefiere usarlos cuando ni siquiera son capaces de controlar una simple arma de balas.

Dipper trabajaba como programador de los enormes robots que los soldados usaban para combatir con las fuertes máquinas de los marcianos.

    -Bueno, no los culpes, son personas que en un momento de su vida fueron personas comunes, personas que no recibieron un entrenamiento extenuante antes-. Le sirvió el plato de comida a su hermano.

Dipper miró la comida todavía molesto. –Los marcianos en primer lugar nunca debieron venir aquí. No sé por qué siguen aferrados a tomarnos como esclavos, esas cosas invasoras. Nunca les hicimos daño, ni siquiera sabíamos que existían, y si lo hacíamos eran solo hipótesis. Son unas bestias.

    -No hables así de ellos.

    -Es lo que son Mabel, después dicen que nosotros somos los cavernícolas incivilizados. ¿Cuándo has visto a un marciano?-. Mabel se quedó callada ante la pregunta de su hermano. -¡Ves! Nunca los hemos visto, solo vienen a arruinar a familias felices y gente inocente con la excusa de que merecemos ser controlados.

Dipper tenía mucha razón, los marcianos solo llegaban y destruían, nunca se dejaban ver. No se sabía contra lo que realmente se estaba peleando, si eran personas como ellos o eran monstruos.

    -Lo siento Mabel, por hablar así enfrente de ti pero, ya estoy harto de vivir así, escondidos con miedo a que en cada momento nos caiga un ataque desde el espacio sin estar preparados. Por eso trabajo como programador para no ser reclutado y cuidar de ti y nuestro hermano mayor. Ya ves lo que sucedió con Bill…

    -El nunca volvió…-. Terminó por completar Mabel la frase.

    -Nadie sabe qué pasó con él, ni siquiera el propio ejército se esforzó por buscarlo a él y a su tropa.

   -Yo también quiero ser libre como antes.

No se habían percatado de que cierta personita los escuchaba.

   -¿Papá desapareció para siempre?-. Dijo Alex mirando con tristeza su osito panda. Lo abrazó con mucha fuerza.

…..

 

   -Este pequeño animalito te protegerá cuando lo necesites, solo presionas su patita aquí y empezara a cantar una canción de cuna para calmarte cuando tengas mucho miedo-. Le decía a su hijo con mucho cariño.

Alex apretó la patita y el oso comenzó a cantar…

Solo cierra tus ojos, el sol se está poniendo.

Tú estarás bien, nadie puede herirte ahora.

Ven luz del día.

Tú y yo estaremos, sanos y salvos…

Abrazó a su padre como si nunca lo volviera a hacer, tenía miedo de ya no verlo nunca más después de que cerrara los ojos y durmiera.

   -Cuida mucho a tu papi por mí, ¿de acuerdo?

Su padre lo miró y le limpió las pequeñas lágrimas que caían por las pequeñas mejillas del niño.

    -Sí, lo haré, seré muy valiente como tú papá.

   -Ese es mi pequeño soldadito-. Le revolvió el cabello y lo volvió a abrazar.

…..

Toqué la puerta de la casa, no tardó mucho Mabel en abrirme.

   -Will, ya llegaste, pasa.

   -Gracias Mabel ¿Dónde está Alex?-. Fue lo primero que pregunte.

Mabel me ayudó con mi saco y lo colgó en el perchero. – Él está jugando con Dipper en la sala, pasa. ¿No quieres beber algo caliente mientras terminan? Debes descansar un poco.

Acepté el ofrecimiento, estaba muerto ese día pero no debía mostrarlo mucho por Alex. Me asomé por la puerta y ahí los vi, jugando juntos un pequeño juego de mesa, sonreí feliz porque casi nunca veía a Alex reírse tanto.

Mabel me llamó para que me sentara en la mesa y bebiera el café.

   -¿Cómo te fue en el trabajo hoy?-. Me pregunto, típico de Mabel.

   -Algo bien.

   -¿Recibiste una mala noticia?-. Pareciera que leyera mis pensamientos esta chica.

Miré la taza en mis manos. –Hoy dieron un aviso de que harían un reclutamiento y elegirían, pero esta vez de todo tipo.

    -¿Te refieres a que reclutaran mujeres y donceles también?

Al parecer a Mabel también le impacto la noticia, pues siempre reclutan a hombres para pelear.

   -Tengo miedo de que me recluten, si lo hacen me alejaran de Alex. Lo llevaran a él a un campo para niños y a mí a un campo de batalla.

Solo sabía que cuando ambos padres del niño eran reclutados o separados, el niño era llevado a una casa tipo hogar para niños donde los mantenían a salvo hasta que sus padres volvieran, o si morían entonces los llevaban a un orfanato. No quiero que a Alex le suceda eso, no podría soportar el hecho de dejarlo solo.

   -Tengo miedo a desaparecer como Bill, mucho miedo. Nunca he peleado en mi vida.

   -No te preocupes, esperemos que no seas reclutado. No lo serás.

…..

 

Caminábamos de regreso a casa, era extraño, Alex estaba más callado de lo normal. Siempre me cuenta una historia rara de su día pero hoy no lo hace.

    -Papi, ¿puedo preguntarte algo?

   -Claro, ¿de qué trata hijo?

Abrazó con fuerza su panda. –Yo, mi papá ¿nunca volverá?

La pregunta me sorprendió. -¿De dónde sacas eso?-. Me reí nervioso.

   -Bueno, es que el tío Dipper le dijo a tía Mabel que papá había desaparecido sin dejar rastro y que a nadie le importaba, ¿es cierto?

Vaya, Dipper habló de mas esta vez, me detuve y me hinque para estar a su altura. –Mira, no hagas caso a lo que diga el tío Dipper ¿de acuerdo? Él solo está jugando, tú y yo sabemos que papá hizo una promesa para volver con nosotros pero no sabe cuándo lo hará.

    -¿Pero volverá verdad?

   -Claro que si mi pequeño Billy-. Le sonreí y lo abracé con mucho cariño.

    -¡Que no soy Billy!-. Volvió a molestarse y le apreté sus cachetes.

Tomé su mano y volvimos a casa, miré el cielo que hoy estaba un poco carente de estrellas.

    -Mira papi, fuegos artificiales-. Dijo Alex apuntando al cielo una serie de luces lejanas que se escuchaban un poco quedo.

Las mire con más atención, no era ningún día festivo ni nada, además era muy alto como para que los fuegos artificiales llegaran hasta allá arriba. Después de analizarlas un poco más me di cuenta de que eso no eran fuegos artificiales.

    -Ataques-. Susurré en voz baja.

    -¿Dijiste algo papi?-. Me miró curioso Alex a lo que negué de inmediato.

   -No hijo, solo son asteroides que pasan cerca de la tierra, deben haber chocado con uno de los robots vigilantes.

Continuamos caminando pero más deprisa, no se sabía que podía suceder después de ahí. Aunque fueran ataques en el espacio aún se corría riesgo de que bajaran a la tierra.

 

….

 

   -Señor Cipher, lo lamentamos mucho. Su esposo, el cadete Bill desapareció. Aunque lo buscamos por todo el terreno solo encontramos esto-. El viejo hombre me extendió la placa que Bill usaba para identificarse como soldado de las fuerzas militares.

Yo la sostuve y sentí como una lágrima rodo desde mi ojo. La sostuve con mucha fuerza llevándola contra mi pecho.

    -Que pase un buen día señor.

La camioneta militar se fue, sentí como todas las miradas de esos soldados me decían que también sentían lo mismo por la pérdida de un buen compañero. Desde ese día el ejército dejó de preocuparse por nosotros, así que tuve que buscar trabajo para mantenerme a mí y a Alex. Perdí la esperanza de volver a ver a Bill. Nadie sabe cómo desapareció, solo dijeron que andaba en una misión para atacar al enemigo, solo un pequeño descuido y desapareció, toda la tropa completa, cerca de más de 150 hombres dirigidos por mi esposo.

….

 

Los resultados eran claros, habían unos llorando y otros lo tomaban como cosa del destino o algo que aunque quisieran cambiarlo no podían más. Yo en cambio no me atrevía a acercarme a esa cosa para verlo por miedo a saber lo que vería ahí escrito. Era una lista con cerca de 200 nombres.

Tomé aire y me acerqué a la lista, miré detenidamente aunque deseaba no hacerlo. Los nombres eran claros. Miré lo que menos quería ver, mi nombre en esa lista. Volteé a ver a todos los demás, había mujeres llorando y siendo consoladas por otras, hasta donceles que estaban molestos.

El presidente de la fábrica salió y fue rodeado cuanto antes por los trabajadores.

    -Lo siento señores, pero yo no soy quien elige a quien reclutar y quién no. Esas listas salieron de las fuerzas. Discúlpenme-. Era cierto, él no tenía la culpa, era obligado a dar parte de sus trabajadores a la milicia por el “bien de la humanidad”.

Me limité a quedarme callado reteniendo el montón de lágrimas que amenazaban con salir de mis ojos. No podía ser, no quería ir, no quería abandonar a mi niño, no lo soportaría.

……..

 

La nave volaba despacio cerca de la tierra. Solo miraba por las enormes ventanas el gran planeta azul que estaba rodeado de robots vigilantes contra ataques marcianos. Sus ojos rojos se posaron en el país asiático.

    -Deben ser los más avanzados de su especie. Para habernos enfrentado así contra el ataque sorpresa…-. Decía el hombre de cabello negro como la noche y ojos rojos. Miraba como su señor observaba aun el planeta.

    -Los subestimamos. Solo fue cosa de suerte. Mañana a primera hora me asegurare de que no vuelvan a atacarnos.   

    -Como diga señor, pero ¿no cree que estamos siendo un poco considerados con ellos?

   -Por ahora, aun no conocen nuestro poder por completo. ¡Quiero ese planeta y todo lo que hay en él! Quiero manejarlo a mi antojo, que sepan que la única especie que manda en el sistema solar somos nosotros, la primera civilización existente.

    -Claro que el planeta azul será suyo. Así como todo lo que hay en esta galaxia.

Para ellos, el planeta azul se estaba volviendo algo difícil de dominar, nunca habían tenido ese problema con los demás planetas. Era como si este planeta se rehusara a ser parte de los condenados.

   -Desde arriba parece una joya que nunca se ve en nuestro planeta, todo rojo y seco, árido y frio. Este planeta es completamente hermoso. Siempre mirando ese punto azul desde nuestro oscuro cielo, mi deseo se volverá realidad-. Se dio media vuelta haciendo que su larga capa negra se ondeara. –Sebastian, encárgate de que ningún humano quede vivo en la gran ciudad de ese territorio que nos venció ayer.

    -Sí, su majestad-. Sebastian presionó el botón rojo que daba salida a todos los atacantes de sus tropas.

 

 

Notas finales:

Gracias por leer! Nos vemos luego n.n 

P.D: la canción del panda es Safe and Sound de Taylor Swift  n.n muy hermosa canción por cierto. 

 

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: