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RELACIONES COMPLICADAS

Autor: SandraBel00

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Notas del capitulo:

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Tadatoshi Fujimaki. La historia es de cosecha propia.

Ese comentario fue el que terminó por encender a Aomine, que arrancó la moto sin pensárselo dos veces y fue rápidamente a la dirección del chico. En cuanto bajaron se empezaron a besar nuevamente, por lo que el trayecto hasta el piso del chico fue algo difícil, en cuanto llegaron a la puerta el chico se puso de espaldas a Aomine para abrir la puerta, grave error, ya que Aomine no desperdició el momento para restregarse contra su retaguardia.

-Ngh, espera a que abra la puerta.

-No puedo.

Una vez entraron en la casa Aomine cogió al chico a modo princesa.

-¿Cuál es tu habitación?

-La del fondo a la derecha.

-Pues marchando.

Aomine lo llevó hasta la habitación en brazos, besándolo por el camino. Una vez llegaron a la cama lo dejó en la cama y rápidamente se puso encima suyo y comenzó a besarlo mientras le quitaba la camiseta y empezaba a chuparle los pezones. Mientras el rubio le desabrochaba el pantalón y se lo bajaba al mismo tiempo que lo hacía con el suyo. Segundos después los dos estaban completamente desnudos, Aomine comenzó a tantear la zona del ano, dispuesto a meter un dedo para preparar al chico.

-Espera, en el cajón de mi mesita hay condones y un bote de lubricante, cógelos.

-Si que estás preparado, ¿ehh?- dijo Aomine con unas sonrisa mientras abría el cajón.

-No me digas que tú no llevas condones- dijo el chico incrédulo.

Aomine soltó una sonrisa como respuesta, llevó un poco de lubricante a su dedo y comenzó a masajear ese anillo tenso por el que quería entrar, pero antes quería desesperar a ese rubio, hacerle rogar.

-No me vengas con juegos, y mete el dedo de una puta vez.

-Shhh, ¿quién está siendo ahora el impaciente?

-Ngh, como juegues conmigo yo jugaré contigo te aviso.

-Uhh, el gatito tiene garras- dijo Aomine mientras sonreía.

El rubio tomó eso como un reto y empezó a masajear el miembro del otro lentamente, pasando sus dedos por la punta, rodeando la uretra, después llevó su mano lenta y delicadamente hacia los testículos de Aomine, pasando por el tronco del pene acariciándolo apenas, una vez llegó a los testículos comenzó a masajearlos y de vez en cuando apretaba levemente haciendo que Aomine gimiera de forma ronca.

-Está bien, tú ganas, pero no te arrepientas luego.

El rubio sonrió complacido y al momento gimió, Aomine había metido dos dedos de una y los movía y un segundo después metió el tercero.

-Ngh, eres un bruto.

-No decías que no jugara, dime ¿qué es lo que quieres?- le dijo mientras movía más sus dedos, tocando el punto dulce del rubio, el cual dio un brinco.

-Por favor...

-¿Por favor qué? Dímelo- Aomine intentaba mostrarse impasible, el rubio ya le había ganado una batalla ahora le tocaba a él, aunque estuviera a punto de estallar.

-Ngh, penétrame...

-Sus deseos son órdenes para mí.

Inmediatamente Aomine posicionó su miembro en la entrada del chico y lo penetró de una estocada. Por un momento se quedaron los dos sin aire y segundos después Aomine comenzó a moverse al mismo tiempo que el chico movía sus caderas acompasando el ritmo. Aomine, viendo lo receptivo que estaba el chico, no perdió el tiempo y empezó a aumentar la velocidad. En la habitación lo único que se escuchaba eran jadeos, gemidos, besos y el ruido que provocaban los testículos de Aomine al chocar fuertemente contra el trasero del rubio. Después de minutos así, Aomine sintió que se iba a correr y empezó a masturbar al rubio y finalmente se corrieron al mismo tiempo. El rubio jadeó agotado pero Aomine no pensaba parar ahí.

-¿Piensas que ya hemos terminado? Aún queda mucha noche por delante, rubio.

-Eres un adicto al sexo.

-Por supuesto, pero... ¿me vas a dejar ganar a mi otra vez?

-Ni lo sueñes.

Aomine sonrió complacido.

***************************

Estaba sonando el despertador. Kise se desperezó perezosamente, mientras que alcanzaba a ciegas con la mano el botón que apagaba el despertador. Después se incorporó, error, al momento sintió un dolor agudo en sus caderas y recordó lo que había hecho horas antes, creyendo que era un sueño giró lentamente su cabeza y, desgraciadamente para él, ahí estaba el chico incansable de ayer, que no le dejó ni un rato, parecía que no se le acababa la gasolina, y lo peor de todo es que él, un adulto hecho y derecho, había caído en su juego. Bufó molesto, ya que se había hecho la promesa de empezar a ser más maduro y no actuar por impulsos ahora que había encontrado trabajo como maestro en un instituto. Después de esa autocrítica mental, quiso levantarse, otro error, al momento de intentarlo falló estrepitosamente cayendo al suelo. El ruido de la caída despertó a Aomine, quien buscó al causante del ruido, y al encontrarlo empezó a reírse.

-¿Qué tal está el suelo de buena mañana?

-Muy gracioso- dijo en tono irónico.

Aomine contempló por un momento el cuerpo del rubio y se le pasó por la cabeza que un polvo mañanero no estaría mal para empezar el día.

-N-no me mires- dijo Kise sonrojado.

-Como si no te hubiera visto suficiente esta noche, jajajajaja.

-No te lo creas tanto, esto sólo ha sido un polvo más.

-¿Un polvo más? ¿Pretendes que me crea eso?

-Sí.

-Entonces a todos con los que te acuestas les gimes de esa manera y les ruegas que te penet...

-¡Cállate!

-Admítelo, tanto para mí como para tí ha sido increíble.

-Calla- dijo sonrojado.

Kise fijó la vista en el despertador. ¡Eran las ocho y media! Sólo le quedaba media hora para ducharse, vestirse e ir a su nuevo trabajo, ya que desayunar ya lo había descartado.

-Mierda, voy a llegar tarde. Tú, mueve el culo, cámbiate y vete.

-Oi, ¿a qué vienen esas prisas?

-Voy a llegar tarde a mi primer día de trabajo- dijo mientras se levantaba sin importarle el dolor, buscaba ropa nueva y se metía al baño.

-Oye, que yo también necesito ducharme.

-Hay otro baño al salir de la habitación, utilízalo rápido y vete- le dijo gritando.

-Vale, vale, qué prisas de buena mañana.

Después de 10 minutos Kise salió del baño cambiado, cogió sus llaves, su móvil y su cartera y salió de la habitación.

-¿Aún sigues aquí?

-Sí, es que de buena mañana ir deprisa no es lo mío, si hubiéramos echado otro polvo estaría más activo.

-¡Calla!, venga sal que me tengo que ir.

-No puedo, estoy desnudo, vete y yo cierro la puerta.

-Sí claro y dejar solo a un desconocido en mi casa.

-No voy a hacer nada malo, fíate de mí.

-Agh, está bien, dejo unas llaves en la entrada, cuando salgas cierras con llave y luego dejas la llave en el buzón.

-Entendido.

Kise se fue corriendo, ya horas atrás ya había roto su promesa de ser maduro y responsable no pasaría nada si lo volvía a hacer.

 

Notas finales:

Aquí está el segundo capítulo, subiré dos cada semana. A lo mejor publico tres en una semana, dependiendo de la rapidez en que escriba los demás capítulos y de mi señora imaginación. En los siguientes capítulos ya iran apareciendo otros personajes. ¡¡Muchas gracias por leer!!

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