Login
Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Entre odas y tragedias por lepumantu

[Reviews - 48]   LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Los personajes de Hannibal le pertenecen por entero a Thomas Harris

Notas del capitulo:

Dedicado a mis nuevas compañeras de gustos, Andu sobre todo y a mis fieles lectoras Charlotte y Zia. Espero que les guste !!!! dejen por mensaje cualquier recomendacion o cualquier idea que se le atraviese, siempre son de ayuda.

Viernes

 

Cuando Will Graham entro esa mañana del viernes a su clase de literatura clásica no imagino que su monótona y ordinaria vida cambiaria de forma irreparable. Desde esa fecha en adelante todo fue un abismo de aventura, que no quería vivir, excesos, de los cuales era enemigo y momentos de desconocimiento sobre sí mismo y de lo que era capaz de hacer por algo tan ridículo, contradictorio, enfermo y poco seguro como el amor.

¿Qué era el amor? Aventarse a un abismo oscuro y profundo sin paracaídas. Estrellar un auto a toda marcha contra un muro y  sobrevivir a ambas  cosas….  Solo para volver a hacerlo como un idiota.

 

 Al decidir estudiar letras se enfrentó al gran mandato familiar que disponía de una larga trayectoria de hombres dedicados al derecho. Aun así su padre disculpó su osadía y le permitió que abriera el panorama familiar hacia otros horizontes laborales, no sin antes apenarse de que su hijo terminara siendo un triste romántico empobrecido.

Su madre, de la cual había heredado una perpetua melancolía lo estrujo en un  abrazo, como de costumbre, demasiado acalorado, para susurrarle al oído que nada importaba si era feliz. ¿Pero él era feliz?, no lo sabía, el mundo siempre le parecía demasiado amargo. Si se comparaba con otros entendía que no sabía lo que era ser exactamente feliz.

Siempre fijándose en las oscuridades de la realidad, en los sufrimientos del prójimo, recordando dolores históricos y  colectivos, enojándose con la estupidez de los adolescentes y ahora muchachos que lo rodeaban. Él no sabía si alguna vez había sido feliz, si se guiaba por los estándares comunes, definitivamente no lo era, si se guiaba por su propio instinto, pues sí. Porque realmente estaba conforme consigo mismo, con su antipatía cotidiana, su rostro poco amigable y sus deseos enormes de que no se le acercara gente mezquina, superficial y  tarada. Él prefería no vivir en la ignorancia y la frivolidad que ser feliz.

Su complicado régimen de vida austera y ermitaña lo condenaba, único daño colateral,  a un sinfín de problemas con sus pares. Golpes, bromas pesadas, y comentarios hirientes lo acompañaron durante toda su trayectoria en la escuela. Aunque realmente jamás se había quejado, algo que odiaba era la autocompasión.

 Solo pudo hacer un amigo Mattew Brown, un niño realmente sensible como él, pero definitivamente mucho más fuerte. Matt lo ayudo a aprender a defenderse en el secundario con bastante éxito, Will paso del pobre niño maltratado a ser un violento que siempre se metía en problemas por pegarle a “sus pobres compañeros”. Quería  mucho a Matt, por ser el único que lo respetaba tal cual era y por haberle enseñado a ser fuerte sin perder su sensibilidad. Pero lamentablemente al terminar la escuela sus caminos se dividieron, Will decidía estudiar Letras en la universidad de su ciudad, mientras que Matt se marchaba a Nueva York para cumplir su sueño de transformarse en un icono de la moda. Seguramente triunfaría, tenía agallas.

Will ya no tenía a su compañero de  travesuras, series y cuentos eternos. Pero poder desprenderse de las cosas y dejarlas ir era parte de crecer supuso. De todos modos sus estudios lo mantuvieron bastante ocupado en su primer año, sacrificio que rindió frutos al volverse primero en su clase, respetado por compañeros y docentes, definitivamente la universidad era un mundo muy distinto, ahí si valía la inteligencia y los esfuerzos para superarse. Si Will hubiera tenido que elegir en esos tiempos  cinco ejemplos de cuando fue feliz, el primero sería el solo hecho de tener a su madre, el segundo conocer a Matt y el tercero, sin lugar a dudas su vida universitaria. El cuarto y el quinto aun no los  definía. Hasta el momento no había vivido otra cosa así de maravillosa.

En su segundo año de estudios seguía siendo el mejor, pocos cambios, lo cual agradecía, porque él era una animal de rutina. Había estado en contacto constante con Matt, aunque por cuestiones laborales de este no se habían podido ver en vacaciones. Lo único trascendental había sido la renuncia de su profesora  favorita de literatura clásica  la distinguida y elegante Bella Crawford, con la cual hasta se podría decir que había instaurado una especie de amistad,  debido a problemas personales. Era de dominio público igualmente que la mujer sufría un cáncer terminal, privando al  mundo de su tacto delicado y seguro. Una lástima pensaba Will, el mundo era así de impredecible y cruel.

Un viernes, como cualquier otro, conocieron al reemplazo  de Bella. El nuevo profesor se llamaba Hannibal Lecter y era un honorable licenciado en letras con una especialidad en literatura clásica, un erudito con apetito insaciable  por la cultura.  En silencio los alumnos escucharon al nuevo profesor presentarse. Cuando Will levanto la vista de sus apuntes notó que se trataba de un hombre de unos treinta y tantos años, alto, fuerte, muy elegante y varonil. Pudo escuchar el cuchicheo infantil y tierno de sus compañeras que parecían acaloradas por la presencia de aquel hombre. No las culpaba, era atractivo, solo esperaba que no fuera un presuntuoso que aprovechara la mínima posibilidad para llevarse una alumna a la cama. El trabajo hecho por la profesora Crawford no merecía tamaña falta de respeto.

Todo fue muy natural al principio, el hombre sabía lo que hacía. Les había comentado que antes de tomar la oferta laboral se había comunicado con la antigua profesora para estar al tanto de todos los pormenores y conocer los detalles académicos de todos los alumnos – Es por eso que poseo una gran fuente de información de cada uno de ustedes con sus pro y sus contras. Aunque no usaré esta información en forma de prejuicio, solo advertiré que mi clase es sagrada y mis estándares son altos-

“¿Qué tan altos licenciado?”, pensó Will divertido, si pretendía intimidarlos a esta altura estaba equivocado. Ahora lo había confirmado, era un presuntuoso.

La clase transcurrió comenzando justo en el tema que Bella había dejado inconcluso, la elegía, centrándose el debate en  Alquíloco de Paros. Unos de los temas que más atormentaba la sensibilidad de Will. Un hombre alza su canto para protestar su impotencia ante la basta destrucción de su patria. Los clásicos griegos estaban repletos de guerras, el dios Ares siempre era el más nombrado, pero lo que  llamaba su atención eran los antiguos héroes, con sus complejos esquemas de valores tan cerca de lo divino, pero con sus defectos tan bajos más cerca de lo que era realmente la naturaleza del hombre. Debía admitir que su nuevo profesor evocaba maravillosamente la raíz profunda y triste  de la elegía.

-          Alumnos hemos dado por terminada la clase  de hoy. Necesito que para nuestro próximo encuentro busquen información sobre el subgénero clásico de la Oda, como supongo que muchos de ustedes saben,  la base no es más ni menos que la canción amorosa. Quiero que se explayen-

Cuando el profesor Lecter  se marchó un sinfín de suspiros se escucharon en todo el salón, era un hombre cautivador para la mayoría de las mujeres, y muy imponente para los varones. Para Will, que estaba muy cerca de ser un asexuado, jamás le había interesado esa clase de contacto con nadie,  todavía le faltaba para llenar el espacio vacío de su estimada antigua profesora. Necesitaba comunicarse con ella y visitarla, no quería perder su incipiente amistad con una persona así “una que valía la pena”, aunque sabía que dicha amistad no podía luchar con lo irremediable de la muerte.

A la salida de la facultad caminaba de prisa para retirar su auto antes que los demás alumnos colapsara el lugar, había sido un obsequio de su padre, - sé que elegiste una vida como mendigo, pero no quiero que te veas como uno- le había dicho. Siempre fue un hombre que le encantaba  vivir de apariencias,  no entendía como su madre se había fijado en él.

Tenía los auriculares puesto a todo volumen, era para ahorrase la molestia de que le hablaran, no era simpático definitivamente, un rasgo que su amigo Matt intento a base chistes de mal gusto corregir, sin éxito por supuesto, porque  con casi veinte años seguía teniendo la  simpatía de una tortuga. Por esta razón se sobresaltó como una niña cuando una mano se posó en su hombro derecho. Cuando se giró para ver quien invadía su espacio personal tan descaradamente se encontró con la arrogante sonrisa de su profesor Hannibal Lecter. De acuerdo, eso era molesto, pero no iba a ser grosero, no quería dar una muy mala primera impresión.

-          Profesor, disculpe… me asuste.- le dijo de forma nerviosa, después de todo hablaba con un extraño.

 

-          Descuida Graham, te llame pero estabas con esas cosas en los oídos, discúlpame por haberte asustado- amplio su sonrisa, parecía amigable, pero había algo que a Will le molestaba enormemente: no había quitado la mano de su hombro, además de auriculares ahora debería llevar un cartel encima que digiera “no me gustan que me toquen”. Miro la mono del profesor en un gesto tosco, esperaba que eso fuera suficiente.

 

-          Ah! Perdón por eso también. No quiero parecer confianzudo- Lecter retiro su mano colocándola en los bolsillos de su elegante traje al igual que a la otra.

 

-          No hay problema- Will desvió su mirada azul incomodo- ¿Qué necesitaba?- fue lo más directo posible, quería marcharse urgente del lugar.

 

-          Quería que supieras que no solo soy el reemplazo de Bella, soy un íntimo amigo de ella. Por eso es que se tomó la molestia de darme un diagnostico por demás elaborado de todos ustedes- mientras el profesor  hablaba pudo notar la cara de “a mí que me importa” de Will, perecía un muchacho difícil, eso lo divirtió-  sé que no te importa Graham- remarco las palabras audazmente  incomodando aún más a su alumno-  pero te cuento esto porque me hablo especialmente de ti. Parece que eres especial,  eso fue lo que  me dio a entender, por lo cual quiere que haga un seguimiento algo más profundo de tu trabajo. Bella te aprecia, no hace esto con frecuencia por otro alumno.

Will estaba sorprendido, y feliz, su profesora lo había considerado hasta ese punto. Lo conmovía, cosa que el otro hombre  no noto por seguía teniendo cara de piedra. – Creo que yo tenía una amistad con la otra profesora, compartíamos ideas- hablo de forma apenas audible  para romper el incómodo silencio que se había formado.

-          Bueno, ahora compartirás esas ideas conmigo. Seremos camaradas, por así decirlo, en  nuestro arte. – cuando termino de decir esto Hannibal extendió una mano esperando estrecharla con el joven para sellar el trato, le debía ese favor a su querida amiga. Pero extrañamente el gesto se demoró en ser correspondido fijo su mirada en la de su alumno. Este parecía confundido y hasta algo aturdido, era un joven con serios problemas para relacionarse normalmente con otras personas. –  no vas a dejar a tu nuevo profesor con la mano extendida Graham- le replico de forma acusadora pero divertida.

Will miro la mano y se mordió el labio inferior molesto, gesto que no paso desapercibido por Hannibal. Parecía un niño con mal genio “adorable” pensó.  Finalmente ambos estrecharon sus manos firmemente a modo de contrato tácito entre hombres. Algo, que no podía describir en ese momento que, se removió en el pecho de Will, el calor del contacto ajeno le produjo una electricidad nueva por el cuerpo. Ese hombre no le agradaba, debía ser eso. Sin más se dio vuelta y con una mueca como saludo de despedida se subió a su coche y se marchó.

Hannibal se había quedado en el mismo lugar viendo el vehículo marcharse. Era una joven extraño, no indescifrable para él claro, pero extraño para su edad. Bella había hecho mucho hincapié en que aquel huraño jovencito poseía una sensibilidad elogiable, y una inmensa capacidad de absorber conocimientos y volcarlos en escritos de forma aplaudible. Un diamante en bruto, bastante bruto. Un nuevo reto que cumplir, eso sería muy divertido.

 

 

 

Los personajes de Hannibal le pertenecen por entero a Thomas Harris

Notas finales:

Gracias por leer!!!

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: