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Juegos de Seducción

Autor: DMOll08

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Notas del fanfic:

Este es un fic JJxYurio, OtabekxYurio, JJxYurioxOtabek y JJxIsabella

 

A Yurio lo llamo Yuri y al cerdo japones Yuuri XD

Notas del capitulo:

Ya tenia tiempo que tenia en mente este fic, asi que solo espere a que bajara el auge de YOI para publicar el mio XD

¡Soy L.L Gwekwik! ¡Pero no puedo cambiar el nombre de esta cuenta! :c

Limerencia

 

I

 

Extrañamente se sentía fatigado. Luego de lo ocurrido con su ahora ex prometida entendió muchas cosas. Él siempre ha sido impulsivo. Dejándose llevar por sus pasiones. De algún modo siempre fue consciente de eso. Cuando Isabella se lo dijo con ojos rojos inyectado de lágrimas mientras le vociferaba una y mil maldiciones se volvió terriblemente consciente de ello. Fue por la misma razón que tomó el primer avión disponible y terminó en esa ciudad. Una ciudad extrañamente viva y a la vez inerte. No le importo, y si le importo no lo tomaría en cuenta. Nuevamente se estaba dejando llevar por el primer impulso que brotó de su mente asediada por la nostalgia de ver su futuro matrimonio no concretado.

Tratándose de él, un patinador profesional aquello no representaba un gran problema, hacer este tipo de viajes. Incluso cuando sus padres lo miraron desconcertados entendieron que el ya no era un niño y que la repentina cancelación de su boda lo había perturbado más de lo que su siempre presente sonrisa dejaba ver. Pensando en eso y lo otro llegó hasta el centro deportivo. Tenía una que otra idea de lo que quería para sus coreografías de este año, sus padres le dieron algunas recomendaciones alentándole a dar lo mejor de sí. Prefirió que ellos se quedaran en Canadá, este era un viaje que él debía hacer solo, porque así lo deseaba. Solo un viaje de tres meses. Ni más ni menos.

Al entrar al deportivo la gente lo miro. Lo reconocían.

- ¡JJ! - gritaron con voz aguda un grupo de jóvenes al percatarse de quien se trataba.

El las saludo accediendo a tomarse fotos con ellas y firmando autógrafos. Egocéntrico posaba haciendo su característica pose. Aquello le tomó unos veinte minutos. Finalmente llegó a la gran pista de hielo. Había estado ahí en otras ocasiones. Venir a un país extranjero donde disponía de una pista grande podía echar a volar su imaginación y crear aquella increíble coreografía que tanto deseaba. La pista no se encontraba llena como él lo esperaba. Desde lejos lo vio. Esa inconfundible figura de ángel. Por un momento pensó que lo imaginaba o solo se trataba de alguien muy parecido, entrecerró los ojos intentando mejorar su visión. Era el. El pequeño muchacho ruso. No se lo creía. Lo último que supo es que aquel patinador ruso sería su entrenador y se quedarían en Rusia junto con el otro japonés. Lo supo de inmediato. Cabellos rubios, piel blanca, labios finos, rostro pequeño y oval, ojos verdes y no tan alto. Sonrió encantado al ver al chico. Seguro de sí mismo y con el ego al máximo esplendor se acercó hasta la pista para saludarle.

- ¡Hey! - gritó con una gran sonrisa mientras que con sus manos formaba ambas jotas.

El muchacho al oírlo giro intentando no caer, se detuvo manteniendo el equilibrio. Con ojos fríos le miró de forma despectiva. Apretó los labios frunciendo el ceño, hizo esa cara de niño enojado a punto de hacer un berrinche. Su cabello dorado caía quedándose suspendido a uno pocos centímetros de sus hombros. Levantó el rostro con gesto de reproche mostrando su desnudo y blanco cuello. Mantenía su apariencia frágil y delicada. Cintura esbelta y extremidades delgadas. Simplemente encantador. Su rostro pequeño mantuvo esa expresión, ignoro al de cabellera oscura y siguió con su rutina.

El mayor desconcertado ante la indiferencia pensó un poco. Algo en el broto en ese instante. Quizá fuese su cara de ángel o su poco desarrollado cuerpo para ser un varón, tal vez esos ojos que lo miraban con indiferencia. Era todo. Todo lo que conformaba al chico. Su cuerpo como su personalidad. Y lo deseo. Lo deseo de tal manera que Isabella junto con su boda cancelada se esfumó de su mente para darle cabida a la imagen del muchacho ruso sumiso y gimiendo al ser complacido por él en una habitación caliente inundada por las más bajas pasiones. Pasmado ante el repentino pensamiento se percató de que un joven de rasgos asiáticos lo observaba desde unos pocos metros. “Otabek Altin” pensó rebuscando en su mente el nombre del chico “Talentoso, pero desafortunado” pensó.

Indiferente ante la presencia del canadiense siguió su rutina. Hizo un perfecto y pulcro giro atizando en el hielo. Giro para toparse con ambos. Otabek y el canadiense se miraban de una manera que le asustó. Otabek pese a ser serio más que seriedad su rostro desprendía enfado, el canadiense por su parte no tenía su sonrisa y mantenía sus gruesas cejas fruncidas. El ruso se acercó rápido.

- ¡Otabek!- llamó a su amigo.

El asiático dejó de prestarle atención al más alto para concentrarse en el joven rubio.

-Has ensayado por horas- Dijo con tono imperturbable, pero amable.

-Si- se recostó sobre el barandal que los separaba. Ató su cabello en una cola dejando a la vista su delgado cuello.

-Estas cansado.

-No, no lo estoy- masculló con fastidio -Aun no sale perfecto.

-Lo has hecho bien- sonrió alentándole.

-No lo suficiente- patino hasta llegar a la salida, Otabek le seguía del otro lado. Camino dirigiéndose a las bancas, se sentó en una para desatar las agujetas de los patines y quitárselos, miró a su alrededor buscando al canadiense, lo vio de espaldas caminando hacia los baños.

“Idiota”

- ¿Quieres ir a comer?

-Si- se colocó sus zapatos -Y luego regresamos-. Sintió la necesidad de ir tras el moreno. Ya sea la curiosidad o algo más. Algo le arrastraba hacia esa inquietante necesidad. Como si el canadiense fuese solo una alucinación provocada por la nostalgia. -Iré al baño- se levantó.

Otabek no dijo nada.

-Espérame aquí- pidió. Se dirigió a los baños. JJ debería estar ahí, no le vio salir en ningún momento. Apresuró su paso. Al entrar se topó con que este enjuagaba su rostro y tarareaba una canción.

- ¿Qué haces aquí? - preguntó apretando sus dientes. Sus finos labios formaban una mueca de molestia.

JJ giro al reconocer la voz y el acento. Giro y lo miró sin entender. Parecía como si el chico debiera saber el porqué de su presencia.

- ¿Te hace feliz verme? - mostró su amplia sonrisa -Tu cara esta roja- dijo con voz pretenciosa.

Yuri se miró al espejo. Ere verdad. Sus mejillas estaban rojas, eso solo lo hizo avergonzarse aún más.

- ¡No digas estupideces! - gruño.

-Ya que te ha alegrado mi repentina visita- dijo con alarde - ¿Qué te parece si salimos un día de estos? - se acercó con pasos largos hasta quedar frente del chico. La diferencia de estatura era notable. Yuri retrocedió para evitar el contacto.

JJ lo tomó por los costados con suavidad. Sintió la cálida y blanda piel bajo la chaqueta que cubría al chico. Aspiro su olor. El menor tembló al no comprender el porqué del repentino comportamiento. De manera cínica clavó su mirada en los rosados y carnosos labios. Sitio el repentino deseo de morderlo.

-Tengo una idea- liberó al chico de su agarre, se alejó dejando un Yuri claramente desconcertado. Saco de su bolsillo izquierdo un bolígrafo plateado, este brillo, se movió veloz hasta tomar con suavidad y firmeza el delgado brazo, levantó la manga derecha de la chaqueta y escribió de tal manera que la punta no provocará daño alguno en la fina y exquisita piel. Ahí escrito en número grandes estaba un numero de móvil.

-Llámame cuando quieras- lo soltó guardándose el bolígrafo nuevamente en su bolsillo -Me quedare una temporada aquí, antes de que empiece lo verdaderamente bueno, llámame si te aburres de tu amigo- le guiño un ojo. Salió dejándolo solo.

Se sintió molesto. Miro su brazo y leyó los números perfectamente escritos, aun sentía la sensación cálida de los dedos contra su carne. Bajo su manga, salió del baño a buscar a Otabek. Este al verlo llegar noto su rostro sonrojado.

- ¿Te ocurrió algo?

Yuri chasqueo la lengua.

-Nada- masculló -Vámonos, tengo hambre.

Al dejar al chico solo abandonado en el baño, cubrió su rostro con su palma fría, el sudor brotó de su frente. ¿Qué clase de sentimiento era ese? Un sentimiento feroz impregnado de un deseo frenético. Pronto sabría que por mucho que lo intentase no podría contenerse.

 

Notas finales:

¡Gracias por leer este fic! 

tambien pueden leer mi otro trabajo LevixEren, cuenta la leyenda que si lo leen tendran un orgasmo al instante (?

 

¡Gracias por leer!

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