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Colección de Promesas por Kuroyami Mirai

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen. Yo sólo los tomo prestado un ratito para que protagonicen mis alocadas historias, sin intención de lucro.

Notas del capitulo:

¡Importante, chicos!

Antes de que empiecen a leer, quiero que sepáis que este Shot tiene una historia gemela. Ninguna de las dos es primera o segunda parte, pero son pedazos de la misma historia. No sé si me doy a entender… Mmm… bueno, si leen los dos me entenderán.

La otra historia se llama: Colección de Recuerdos.

En fin, esta historia me ha hecho llorar mientras la escribía. Ojalá les guste. Y se las quiero dedicar a aquellas personas que siempre me apoyan. Aunque a veces desaparezco, aquellos que se emocionan y me escriben cuando vuelvo. Gracias a vosotros es que mi inspiración no muere.

 

Disfruten de esta cortita historia…

 

-¿Me esperarás?

Observé tu mirada suplicante llena de un brillo ensoñador, torturándome con aquella expresión inmensamente lastimera y sumisa. Ah, definitivamente odiaba esa parte de ti. Si pudiera borrarla de tu cara con sólo golpearte, no tendría que pasar por el martirio de sentirme como una escoria. Porque a pesar de todo, lo que más detestaba era que no podía ser yo mismo… si tenías esa expresión.

-Dobe.

Con los labios apretados y las cejas unidas en el medio de tu frente, me enseñaste el enojo que raras veces sacas a flote. Si, esta nueva expresión era mejor. Tan adorable y divertido, que me sería imposible dejar de molestarte si con eso lograba ver la inocente bravura de tu mirada.

Siempre que tenga el poder de controlar los extremos de tu personalidad con una simple palabra, podré decirme a mí mismo que no he perdido ante ti.

Naruto.

A pesar de que mostrabas tu claro desacuerdo hacia mi respuesta, era capaz de notar a simple vista, esa enorme tristeza que te invadía por completo. No lo soportaba. Preferiría amputarme las extremidades a dejar que te vayas de aquí, nuestro hogar, con esa inseguridad en tu pecho. Por eso tomé tus manos para apretarlas entre las mías y acercarte a mi cuerpo, sumergiéndote en mí.

-Te esperaré.

Y te odio por eso, Usuratonkachi. Te odio porque eres la única persona que es capaz de sacar lo mejor de mí, también lo peor. Porque tienes la habilidad de derrumbar los muros que alzo a mi alrededor. Aunque trato de no demostrarlo, tú eres quien me hace sentir más vulnerable.

-No quiero irme, teme.

La cálida sensación de tus lágrimas contra mi camisa, lograba activar el lado posesivo que siempre trato de mantener a raya. Aun así, estaba consciente de que era la única forma. Viajar lejos de mí, hacia otro contiene. Aunque nos doliese; pero así serías capaz de terminar tus estudios, de volver triunfador ante tu padre con el bendito papel que dictaría tu libertad y volver a mí como ave lejos del cautiverio.

Por eso acuné tus mejillas entre mis manos, te miré directamente a los ojos y te dije lo que en verdad pensaba, siendo tan honesto como nunca antes.

-En vez de despedirnos… prefiero que hagamos una promesa.

Recuerdo tu expresión de sorpresa mientras me mirabas con los ojos agrandados, bañados con lágrimas de esperanza. Sabía que en el fondo deseabas que te secuestrara lejos, que no te dejara ir, que siguiera siendo el mismo bastardo egoísta. Y yo deseaba hacerlo con cada fuerza dentro de mi piel. Pero no podía. Porque entonces te obligaría a vivir una vida fugitiva, a la deriva y con el temor de ser encontrados por tu padre.

No. Antes que hacerte infeliz por toda la vida, prefiero que seamos infelices los dos… hasta cumplir nuestra promesa.

-Cuando vuelvas… será hasta que la muerte nos separe.

Entonces tus ojos brillaron cual espejo, devolviéndome el reflejo de mi propia inseguridad. Mi resolución comenzó a flaquear cuando pudiste ver a través de mí. Ambos sabíamos que sería difícil, que nadie nos apoyaría. Pero yo quería demostrarte que deseaba una vida a tu lado, con el verdadero tú, el indomable. Y no con el muñeco de cuerda en el cuál querían convertirte.

Necesitaba que supieras que no pretendía domesticarte, sino dejarte ser como eres. Y si llegaba la guerra, sabía que estarías a mi lado.

-Sasuke…, ¿estás seguro?

Nunca había estado tan seguro de nada en toda mi vida. Y no dejo de culparte porque eres quien arranca la mejor parte de mi ser, hasta sentirme enorme cual montaña. Porque gracias a ti, pude liberarme de la prisión que mi familia construyó sobre mi vida. Por eso… quería hacer lo mismo por ti, aun si conllevaba a sacrificar una parte de la vida que prometí vivir contigo.

-Sí.

Me sentí tan enfermo después de eso. Nunca había sido tan cursi, ni mucho menos considerado. Si supieras el esfuerzo que tuve que hacer por ti, estoy seguro que me amarías más de lo que soy consciente. Y mientras te hacía un sinnúmero de promesas, me esforzaba por no colapsar.

Aun así, doy gracias al cielo por darme ese coraje.

Tus labios se impactaron contra mi boca mientras tus brazos envolvían mi cuello. Supongo que fue eso lo que en verdad me llenó de valor para continuar hasta que tus ojos, llenos de brillo, se llenaron de amor hacia el futuro que profesaba en voz alta.

Naruto.

Haremos el ritual lleno de formalidades, un día de sol intenso. Mientras los invitados se quejan por el calor, tú llegarás fresco, de blanco, iluminando todo el lugar. Te situarás a mi lado, yo tomaré tu mano y me burlaré de ti hasta sacarte uno de tus hermosos sonrojos. Entonces, cuando estés a punto de golpearme frente a todo el mundo, besaré el dorso de tu mano, en el dedo donde pondré un anillo y miraré al frente con el pecho lleno de felicidad.

Diremos los vocablos ya consabidos, sincerados y fastidiados por la pérdida de tiempo que significará el sermón. Porque estaremos ansiosos por llegar a la parte divertida. Cuando te haga saltar sobre mí y te sostenga mientras frente a nuestros invitados cumplimos con el beso de ancestral cursilería.

Será tan intenso que podrá erotizar a los distraídos carnalmente. Eternizado por largos minutos. Lascivo, sincero, presumido. Uno que de manera egoísta, iré subiendo de nivel hasta que horrorice: por morboso… y atrevido. En fin, será un beso capaz de paralizar a todos. Un beso nuestro.

Sé que estaré como hechizado, contigo a mi lado arrancándome algunas de las sonrisas que prefiero reservar. Estaré presente ante todos, orgulloso por nuestro lazo y mi propiedad legal sobre ti…, no por las malditas tradiciones y las peroratas que de alguna manera estábamos obligados a escuchar.

Con una cadena a mi alrededor porque quiero que tengas la llave.

Nos matrimoniaremos porque así lo queremos, no por alguien más.

Celebraremos únicamente con quién nos importa y a quien les importamos. Y animaré un torrente cuando sostenga tu mano. Te haré girar en una pieza de baile, mientras domino tu cintura con mis manos y susurro obscenidades en tu oído. Me reiré con tus mejillas arreboladas y tu parálisis cuando confiese un ‘te amo’.

Tú estarás inmensamente hermoso, brillante cual deidad iluminada. Yo estaré fuera de mí, rehusándome a demostrar… lo feliz que soy.

Cortaremos juntos el pastel y pelearemos con la crema hasta quedar hechos un desastre. Luego te miraré a los ojos, haciendo más de lo eternizable. Te besaré de nuevo, con más amor que lujuria. Ignoraremos las miradas del mundo, centrándonos sólo en nosotros.

Entonces te haré otra promesa: Que te haré feliz a toda costa.

Naruto.

Es una pequeña despedida, a cambio de una vida inolvidable. Dure lo que vaya a durar. Sea cuanto sea que hagamos…

-Estaré a tu lado. Lo prometo.

-Sasuke…

Y en la noche de un 24 de diciembre, sentí tus manos tomando las mías, brindándome una parte de tu calor. Era el día de nuestro primer aniversario y habías dicho que tenías algo importante que decirme. Guardé silencio, observando como llevabas mis manos a tu vientre y me dedicaste la sonrisa más sincera que había visto nunca.

Te miré sorprendido, completamente fuera de mí.

-Naruto, eso es…

-Estoy seguro… que serás el mejor padre que él podrá desear.

Como siempre, arrancaste una de mis exclusivas sonrisas, obligándome a sentir lo que es vivir enamorado.

-Usuratonkachi.

 

Fin.

Notas finales:

Me ha encantado escribir esta locura. Es bastante raro, lo sé. Una historia partida en dos versiones. Es la primera vez que se me ocurre escribir algo así. Pero los que ya me conocen saben que me gusta siempre probar con nuevos estilos y redacciones. Desde escribir como niña hasta como un guion de telenovela. Supongo que es lo que lo hace divertido. Eso, y claro, vuestros comentarios al final. Siempre me emociona saber que les pareciø.

Por eso, estaré impaciente por saber lo que pensáis.

PD: Recuerden pasar por la otra parte. Tal vez así serán capaces de esclarecer las dudas que mi mediocre redacción les pueda dar.

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