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Reminiscencia: Huellas del pasado por Stephi

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Notas del fanfic:

Luego de haber escuchado —y leído, en gran mayoría— sobre la triste historia de Rocket, no me pude resistir a hacer un fic al respecto; o con al menos un poco de dicha historia.

 

No me imagino la forma en que a Rocket le debe de afectar y bueno, así nació ésto.

 

¡Espero que les guste!

 

 

Notas del capitulo:

El fanfic está ambientado luego de la película.


Sin más,


¡a leer!

Bitácora uno

 

Rocket bosteza con cansancio y mira desde la cabina de mando la hermosa nebulosa llena de colores que está frente a él. Si no mal recuerda, lleva ya casi tres días sin dormir y se niega rotundamente a pegar su cabeza a la almohada a pesar de todas las insistencias de Gamora, Drax, e incluso Quill. Él agradecía el hecho de que ellos se preocuparan por él, eso demostraba que les importaba; pero justo en ése momento de su vida, lo único que el mapache quería era que le dejaran en paz. Que no le hablen cuándo está pasando por una crisis existencial cómo en la que está en aquellos instantes.

 

Luego de haber entregado la gema a los Nova Corp., justo después de haber derrotado a Ronan, aquella misma noche, él había comenzado a tener pesadillas; que más que horribles sueños eran sólo recuerdos que él no quería traer a la superficie. Rocket se había esforzado demasiado en ocultarlos y en lograr que ésos recuerdos no le afectasen en su día a día. Y se sentía frustrado y bastante estresado por ello, pues se había esforzado cómo nunca para borrarlos y dejarlos abandonados en lo más recóndito de su memoria.

 

¡Y es que no podía cerrar los ojos sin ver y sentir vívidamente todo lo que él había sufrido hace ya varios años!

 

Se sentía impotente, cansado, frustrado y más que nada, asustado. Tenía miedo de que su pasado se convirtiera en su presente y futuro, que sus recuerdos le inunden y lo ahoguen ya sea de ésa manera tan despiadada dónde sólo un fragmento de lo que es él ahora quede divagando en su mente cómo un cascarón vacío.

 

Y aquello le pesaba como cien mil quilos sobre los hombros.

 

—Has estado evitándonos, Rocket —una voz varonil y serena le sobresalta de sus divagaciones. El mapache voltea el rostro y se encuentra con la expresión preocupada de Peter, quién está envuelto en una manta con dos tazas en sus manos con quién sabe qué líquido humeante adentro. Él, con tranquilidad, se sienta justo al lado suyo y le pasa una de las tazas.

 

—¿Qué es? —pregunta a penas lo recibe, mirándolo con cierta desconfianza y bastante curiosidad. Debía admitir que olía bien, bastante apetitoso y supuso que podría ser algo dulce.

 

—No ignores lo que te dije —se queja Quill, frunciendo el entrecejo. Rocket le mira con pesadez y suspira.

 

—Tampoco ignores lo que te pregunté, entonces —el terrano se queda observándolo por unos cuántos segundos y frunce los labios por la preocupación. Rocket se veía bastante cansado, sus ojos estaban levemente llorosos, sus bigotes caían miserablemente a comparación de cómo siempre los tenía y sus orejas también estaban caídas, cómo si ya no tuviese ni la fuerza para levantarlas.

 

Quill no se explicaba el porqué de aquel estado tan penoso de su compañero y amigo, amigo y quizás algo más, pero lo que sí podía explicarse, al menos a sí mismo, era que éste no quería compartir nada de lo que sea que estaba pasando por su cabeza no sólo a sus demás compañeros, sino también a él. A quién en algún momento le había dicho que si algo le preocupaba que fuese hacía él a desahogarse. Porque Peter estaría para Rocket siempre que él le necesitase. Siempre que necesitara a un amigo que le escuchara y le hiciese sentir mejor.

 

—Es chocolate —responde toscamente, haciendo un ademán con la barbilla, intentando señalar la bebida que le había entregado—. ¿Te sucede algo? —Rocket le lanza una mirada rápida y luego se aclara la garganta.

 

—¿Qué es chocolate? —ignora de nuevo lo que el terrano acaba de decirle y le da un sorbo a aquel líquido café.

 

Quill, ya cansado de que Rocket evite sus preguntas, sólo rueda los ojos.

 

—Es una bebida usual de mi planeta, la bebemos cuándo hace frío, cuándo estamos en compañía de alguien importante a éstas horas de la noche, o cuándo se está triste —el mapache suelta un bufido bastante sardónico y voltea a mirarlo a los ojos.

 

—¿Y me diste, entonces, el chocolate, porque entro en una de esas tres categorías? —su pregunta hace sonreír a Quill y éste asiente. Rocket ladea la cabeza y el rubio comprende aquella acción cómo una interrogación de su parte.

 

—No sé si lo sientas, pero está haciendo muchísimo frío —responde, aún con su sonrisa en la cara y el mapache, no pudiendo (o quizás no queriendo) ocultar su decepción ante la respuesta, baja la cabeza. Él estaba esperando una respuesta totalmente diferente, algo que ojalá y le hiciese sentir mejor. Peter notó aquel acto y se inclinó hacia él, acortando su distancia—. Se nota a kilómetros que algo te afecta, a pesar de que no lo quieras ni compartir conmigo —suspira y, con la mano que tiene libre, acaricia con suavidad la cabeza del estupefacto mapache—. Y… bueno, eres importante para mí, Rocket. Más de lo que crees, quizás.

 

Rocket le observa con impresión, no creyéndose las palabras que había acabado de escuchar y, sonriendo, se acerca la tasa de chocolate a su hocico y bebe un gran sorbo. Él, de hecho, ya sabía a la perfección los sentimientos que el terrano tenía hacía él, y, para agregarle a la situación, él también sentía lo mismo por él. ¿Cómo había sucedido? No lo sabía, cuándo se dio cuenta, aquel día en el que el mismísimo Quill por poco y se suicida para salvar a Gamora, luego de que Nébula hiciera explotar la cápsula en la que ella se encontraba para así poder obtener la gema del infinito, ya era demasiado tarde intentar detener sus sentimientos y, desde ése momento, sólo le quedó aceptarlo y resignarse a que quizás el terrano iba a quedarse con Gamora.

 

Cuándo lo vio salir de su cápsula y acercarse hacia ella con la probabilidad de que pudiera morir, Rocket había sentido el miedo recorrerle el cuerpo y su pecho se había estrujado con la sola idea de que lo más probable era que no lo volvería a ver en toda su vida. Le aterró la idea de perderlo y en ése momento, se dio cuenta que le gustaba, y mucho. Tanto así que se sintió frustrado cuándo Yondu llegó y se lo llevó a él junto a Gamora y lo único que él pudo hacer, fue desquitarse de manera horrible con Drax. Luego de ése día, él había comenzado a notar que Peter quizás se estaba preocupando por él de una manera más… diferente que cómo se preocupaba por los demás.

 

No fue sino hasta que él había decidido salvar a Drax de Ronan, al haber estrellado su nave contra ellos dos y él, posteriormente salió disparado hacia una pared, dónde quizás perdió la vida por unos cuántos segundos, quién sabe. Su cuerpo le dolió entero y cuándo se sentía medio consciente, había escuchado en un susurro cómo Quill le pedía —más bien le rogaba—, que no se fuera; que él le amaba y le necesitaba con vida.

 

Su cuerpo se había sentido cálido en ése momento y al despertar, notó que estaba en los brazos del terrano, quién le observó con alivio; y, a pesar de que quiso decirle algo al respecto, aquel no era ni el momento ni el lugar, y mucho menos lo haría cuándo notó como Groot estaba, quizás, suicidándose también.

 

Luego de eso, él jamás halló el momento para decírselo.

 

—Lo sé —dice, suspirando. Provocando una expresión de sorpresa en el rubio—. Sé que tan importante soy para ti… —su mirada se desvía hacia la nebulosa que ya estaban a punto de atravesar y agacha la cabeza hacia el chocolate, sin querer seguir observando a Peter.

 

—¿Y aún así no me dirás qué es lo que te afecta? —pregunta Quill, queriendo que el mapache entendiese que su preocupación iba tan allá, que él tampoco estaba siendo capaz de dormir.

 

Rocket decide terminarse el chocolate y le devuelve la tasa ya vacía a su acompañante, quién sólo le observaba con tristeza al no poder saber qué le pasa y por ende, al no poder ayudarle. Rocket se levanta de la silla en la que se encuentra y se estira un poco, demostrando que quiere irse.

 

—Sólo… he estado recordando un poco, no es nada —le sonríe y, espera hasta que Quill le sonría de vuelta sólo para poder irse.

 

Quería decirle tantas cosas pero no sabía cómo hacerlo.

 

Y tenía miedo de que si llegaba a decirle, la mirada que el terrano le dirigía, cambiara.

Notas finales:

Espero les haya gustado, estaré esperando sus opiniones al respecto y si quieren que siga con el fic.


¡Hasta la próxima!

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