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DEBER A LA CORONA [CHENMIN]

Autor: solokik

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Notas del fanfic:

Regreso con la segunda parte de "El actor y el Conde". << Es necesario leer la primera parte para entender está.

Notas del capitulo:

Si ven algún error avisenme para corregirlo.

El aire de la noche estaba viciado, el calor del verano era como una manta claustrofóbica por toda la ciudad, sofocando las callejuelas del centro que se extendían detrás del teatro Globe, Minseok caminó a través de la escasa gente, molesta por el calor y el olor acre, tenía calor también, oculto como estaba bajo su pesada capa de viaje, pero ir vestido de hombre no era para nada tan incomodo como ir de Sohee, se había escabullido de Jongdae al final de la obra, dejó una nota en su mano y sonrió antes de desaparecer en la multitud de aficionados al teatro.

Un par de jarras de vino afianzaron su valentía y contribuyeron a pasar el tiempo suficiente hasta que fuera bien de noche, largas sombras aparecieron en los callejones más amplios y en los otros, donde el sol apenas penetraba incluso a mediodía, casi era de noche, esos eran los callejones en los que estaba interesado, su oscuridad era una cubierta perfecta para su plan, eran el tipo de lugar que había frecuentado solo en muy raras ocasiones cuando había vivido en Seúl, fue advertido por los relatos de los otros actores que contaban sobre asesinos y rateros que acechaban en cada esquina. Comprobó que su daga estaba al alcance de la mano antes de entrar al laberinto de callejuelas donde habitantes menos saludables podrían perpetrar los actos más deshonestos.

No se detuvo a preocuparse por lo que pasaba detrás de las puertas cerradas de los edificios de esa calle, no deseaba ser visto como un transeúnte entrometido y, en última instancia, un cuerpo que tendría que ser eliminado. Dobló la esquina rápidamente, aliviado de entrar en un área mejor iluminada donde se encontraba la bomba de agua local, agradecido de encontrar el lugar que estaba buscando sin perderse.

Había tres mujeres reunidas frente a una puerta de color rojo brillante, de pie provocativamente para mostrar la mayor cantidad posible de sus impresionantes pechos, un joven, probablemente un par de años más joven que él, con el pelo castaño estaba sentado en el pedestal de la bomba, sus largas piernas estiradas, inclinándose hacia atrás haciéndose ver, una de las mujeres, cuya edad tapaba con mucho maquillaje, estaba hablando con un hombre de ropas caras, de moda, cuyo rostro estaba oculto por el ala de un sombrero ancho.

Su aparición hizo a las otras mujeres, también muy maquilladas y escotadas, acicalarse para llamar su atención, una casi cómica, haciendo pucheros mientras que la otra se inclinó meneando sus pechos y jugando con su pelo, el joven se puso de pie cuando enfocó a Minseok, pero su interés se desvió cuando el caballero que hablaba con la primera mujer lo llamó, y los tres juntos entraron en la casa de la puerta roja.

Minseok se quedó atrás ya que otros dos hombres llegaron de diferentes callejones y las dos mujeres les hicieron señas, después de intercambiar algunas palabras, los llevaron dentro de la casa dejándolo solo, rezó para no tener que esperar mucho tiempo, y sus dedos se cerraron alrededor de la empuñadura de su daga espontáneamente.

Quitándose la capa de viaje, se puso sobre el pedestal de la bomba de agua, a continuación, comprobó todos los enfoques posibles, se apoyó en la bomba de manera que esperaba fuera seductora, estaba vestido con un conjunto de ropa en las que el sastre había hecho un trabajo increíble perfeccionando su tipo, y sabia que debía verse muy atractivo.

Las campanas de una iglesia cercana sonaron, señalando que eran las ocho, pasos se acercaron y su corazón comenzó a latir rápidamente, la sombra precedió al hombre y resplandeciente en su ropa favorita color rojo oscuro, el Conde Kim llegó, sonrió al verlo, sus ojos examinaron lentamente su delgada figura.

Minseok se apartó de la bomba de agua y paseó hacia delante, con un balanceo deliberado de caderas. —¿Se ha perdido, señor? Tal vez yo pueda ayudarle.

—Oh, estoy seguro de que sus servicios serían muy bienvenidos, pero no es una dirección lo que busco —respondió Jongdae de pie a pocos centímetros de distancia.

Se inclinó cerca para susurrarle al oído. —Hay muchas cosas que puedo ofrecer señor ¿Tiene algo en mente?

—Eso depende.

—¿De qué?

—De si puedo comprarle por una hora o toda la noche, y si tiene algún lugar donde podamos ir.

Mordió el interior de su mejilla para contener un gemido, provocado por las palabras en voz baja de Jongdae y la pasión en sus ojos. —Tengo un cuarto en una taberna cercana.

—Entonces puede usted considerarse comprado por toda la noche.

Minseok tomó su capa y se la puso de nuevo. —Sígame.

Se dirigió hacia los callejones con Jongdae pisándole los talones, apenas podía contener su emoción, no hablaron, manteniendo su personaje en el juego, lo llevó al León Blanco, una taberna que había visto días mejores, pero ofrecía habitaciones a los viajeros a un precio asequible. Una vez arriba, se detuvo frente a una habitación en el segundo piso y sacando una llave de su cuello abrió la puerta.

La habitación no podía ser descrita como lujosa, pero tenía una gran cama con dosel, que era todo lo que había necesitado para adaptarse a los requisitos de Minseok para la noche que había planeado con anticipación.

Cerró la puerta detrás de ellos y lanzó su capa al suelo. —Debo advertirle, señor, que no soy una de esas putas baratas de burdel, tendrá que profundizar en su monedero para tener una noche conmigo.

—Oh, si eres realmente digno de un alto precio, no tendré ningún problema en la entrega del pago. —Jongdae se quitó su propia capa—. Ahora quítate la ropa y acuéstate en la cama quiero examinar la mercancía que he comprado.

Dudó por un momento, preguntándose si debía hacer una exhibición al desvestirse, pero Jongdae hizo una señal impaciente con la mano y empezó a desnudarse, podía sentir el peso de su mirada mientras le veía desnudarse. Se tomó su tiempo para quitarse la ropa, ignorando los escuetos ruidos que hacía, metió la mano bajo su camisa para sacarse las calzas, pero Jongdae lo detuvo.

—Quítate primero la camisa, quiero verte solo en calzas.

La camisa se unió al resto de la ropa en el suelo y Minseok se situó al final de la cama, con la espalda recta, los hombros hacía atrás y su polla dura mientras Jongdae caminaba a su alrededor, supuso que debería sentirse expuesto, pero el calor en los ojos de su amante ayudó a aumentar su expectación.

—Muy agradable, ahora ve a la cama.

Minseok hizo lo que le dijo y se metió en la cama, deliberadamente lento, expuso su culo y extendió sus piernas, tembló cuando Jongdae acarició su nalga derecha arrastrando un dedo perezosamente entre sus mejillas y la parte interna de su muslo.

—Acuéstate sobre tu espalda y pon tus manos sobre tu cabeza —ordenó con una palmadita en su culo.

Lo miró confundido ante la orden, pero comprendió cuando Jongdae desabrochó uno de los lazos de la cortina y tiró de la tela entre sus manos para poner a prueba su resistencia, tragó saliva, nadie jamás lo había atado antes y tuvo que admitir que la idea de que lo hiciera lo excitaba. Obediente, levantó las manos por encima de su cabeza, Jongdae se inclinó y las juntó antes de asegurarlas a la cabecera con una serie de nudos, supo que no tendría ninguna posibilidad de escapar por sí mismo. Sentía a través de él la emoción de ser un supuesto cautivo de Jongdae y se mordió el labio para no mendigar que lo tocara.

Jongdae se quitó los zapatos, pero no hizo ningún otro movimiento para sacar cualquiera de sus otras ropas. —¿Tienes algo para ayudar a facilitar el camino?

Hizo un gesto hacía la mesita de noche. —Hay aceite allí.

—Bien.

Jongdae caminó por el lado de la cama y recogió la botella de aceite sin dejar de mirarlo mientras deslizaba la punta de sus dedos sobre la piel sensible de su costado, trató de no retorcerse ante el toque, pero no pudo, tirando de los lazos mientras lo hacía.

Jongdae puso una mano sobre su vientre. —Cuidado, no deseo que te hagas hematomas. —Para Minseok parecía que Jongdae nunca iba a llegar a subir a la cama. Se acomodó entre sus muslos, empujando sus piernas. —Esto es una vista gloriosa.

Se estremeció cuando Jongdae no se contuvo sino que presionó dos dedos lubricados dentro de él sin tocarlo en otra parte como preámbulo. —Voy a utilizarte para saciar mi lujuria y continuaré poseyéndote hasta que haya decidido que te has ganado tus honorarios.

Los dedos trabajaban para abrirle, Minseok se retorcía, sus muñecas atadas manteniéndolo en su lugar, inclinado sus caderas hacía arriba para tratar de conseguir los dedos profundamente dentro de él, Jongdae desató la apertura de sus pantalones bajándolos lo suficiente para que su polla saltara libre.

Jongdae levantó sus caderas y empujó sus muslos, por lo que se sintió maravillosamente expuesto, y jadeó con placer mientras se deslizaba en su interior, casi de inmediato marcó un ritmo implacable, dada la posición en que lo tenía, no había nada que pudiera hacer, sólo quedarse tumbado y dejar que hiciera lo que quisiera, con sus dedos clavados en sus nalgas mientras empujaba una y otra vez, maldiciendo y gimiendo como prometió que haría, corriéndose con fuerza en el interior de Minseok.

Cuando Jongdae se retiró, había esperado que su polla consiguiera un poco de atención, estaba tan dura que dolía, pero la sonrisa tortuosa en la cara de Jongdae le dijo que sería muy afortunado si éste tenía alguna intención de darle el alivio que tanto ansiaba.

—Por favor —rogó mientras Jongdae se levantaba de la cama y metódicamente se despojaba de sus ropas.

—Tendrás lo que yo te permita —dijo volviendo a la cama—. No estás aquí para tu propio placer. —Deslizó la mano por la superficie de sus calzas. —Es hora de prescindir de estas, creo.

Pulgada a pulgada, retiró las calzas de Minseok, tirándolas lejos, colocando una caricia o un beso en cada trozo de piel que era revelada, para él era una exquisita tortura, sus labios y lengua trabajando todo el cuerpo salvo en el único lugar donde quería tenerlos, dejó escapar un sollozo cuando Jongdae le acarició el cuello y suavemente lo acalló, rozando con sus dedos los pezones, lo cual hizo que lo deseara más.

—Eres exquisito, un verdadero placer —dijo Jongdae, presionando su dureza contra él, Minseok se dio cuenta que estaba erecto otra vez—. Voy a desatarte y te acostaras sobre tu estómago ¿Entendido?

Asintió con la cabeza, sin confiar en su voz y cuando sus lazos se aflojaron se dio la vuelta sin que se lo dijeran de nuevo, sus caderas trabajaron en la bendita fricción del lecho contra su polla.

Gritó cuando Jongdae le golpeó el culo. —Menos de eso, conseguirás tu liberación cuando yo lo diga y no antes.

Jongdae estaba de vuelta entre sus muslos, todavía flojos de la primera ronda, gimió con deseo cuando empujó en su interior, tirando de él hacía atrás de modo que quedó parcialmente de rodillas. Al fin su mano se enroscó alrededor de su polla y Minseok se corrió después de unos cuantos golpes. Débil por su orgasmo, se relajó y disfrutó de la sensación de Jongdae empujando dentro y fuera de él, el ritmo más lento, tomándose su tiempo en esa ocasión.

Jongdae se retiró sin haber alcanzado su orgasmo, pero antes de que pudiera preguntar que le pasaba, lo puso otra vez sobre su espalda y lo reclamó en un profundo beso. Suspiró feliz en la boca de su amante, con una sonrisa Jongdae se separó y se empujó en su interior, Minseok lo miró con los ojos entrecerrados mientras buscaba su placer. Cada empuje con sus caderas dirigía a Jongdae más cerca de su liberación, tenía las mejillas sonrosadas y los ojos medio cerrados, pensó que era un hermoso espectáculo para la vista y su corazón se llenó sabiendo que lo podía llamar suyo.

Con una última y profunda estocada, Jongdae se corrió por segunda vez, se movió para acomodarse en la cama, pero Minseok lo agarró entre sus brazos, permanecieron juntos, recuperando el aliento, la habitación estaba caliente y húmeda, ambos estaban empapados en sudor, pero a ninguno de los dos le importaba, los ruidos de la taberna de abajo eran un murmullo discreto cuando se quedó inmóvil por un momento.

Minseok se apoyó sobre un codo, sonriendo al ver la expresión de júbilo en el rostro de Jongdae. —Pareces muy satisfecho de ti mismo.

—¿Me culpas? He sido lo suficientemente listo no sólo para atrapar a un magnifico amante, sino para mantenerlo también.

—Mucho talento.

Se estremeció cuando el dedo de Jongdae acarició su brazo. —Parece que lo has disfrutado más de lo que pensaba que lo harías.

—¿Por qué no iba a disfrutarlo? —preguntó confundido.

—No a todo el mundo le gusta estar atado, algunas personas nunca estarían de acuerdo con ello.

Si no estuviera ya rojo por la acción, sabía que sus mejillas estarían en llamas. —Siempre me ha gustado cuando te haces cargo, me gusta cuando me dominas, atarme era sólo una extensión de eso.

—Es más que eso Minseok, algunas personas no confiarían ese tipo de control a cualquier persona.

Apoyó la cabeza en el hombro de Jongdae. —Confío en ti, sé que no harías nada que no quisiera y me gustó mucho.

Jongdae levantó la cabeza y le dio un beso descuidado. —No estoy seguro de lo que hice para merecer esto, pero estoy muy agradecido.

—Es un regalo anticipado de cumpleaños —dijo Minseok satisfecho con su idea—. No hay muchas cosas que se puedan comprar para el Conde Kim que aún no tenga.

—Y pensaste en representar esta pequeña y deliciosa fantasía ¿Puedo preguntar como conocías esta parte de Seúl en la cual me pediste que te encontrara? Nunca pensé que serías del tipo de conocer algunos de los burdeles más exclusivos de la ciudad.

Minseok se rió ante el recuerdo. —Un amigo mío del Swan se metió en algunos problemas, no tenía los medios para pagar por la diversión que había disfrutado de la mano de lo que fue una muy costosa y creativa mujer, otro amigo y yo tuvimos que pagar el dinero que le debía antes de que lo desatara, para empeorar las cosas tuvimos que pedir prestado el dinero en el teatro.

—¿En serio? Me sorprende tu preocupación, o que el teatro diera el dinero.

—Él era el protagonista de la obra, Romeo y Julieta, y no hay historia sin Romeo —dijo recordando la expresión en el rostro de su amigo cuando lo hubieron desatado—. Pero tal vez yo debería preguntar cómo es que tú conoces el lugar.

Jongdae se estiró y sonrió, Minseok no estaba seguro de querer saber la historia detrás de la mirada melancólica. —Digamos que tuve una noche muy memorable a manos de dos señoras muy hábiles y deja las cosas así.

Se recostó, mirando el techo de la habitación, podía oír el ruido de los patrones de la taberna abajo, las llamadas a los borrachos y el estallido ocasional de la canción. Jongdae pasó los dedos a través de su brazo. —¿Minseok?

—¿Las echas de menos? —La pregunta salió más brusca de lo que pretendía.

—¿Qué?

—Mujeres ¿Echas de menos las mujeres?

Jongdae suspiró y sacudió la cabeza. —Siempre me he sentido atraído por los hombres y las mujeres, y si puedo ser honesto, nunca he pensado muy profundamente sobre el sexo de mis amantes —dijo, sin dejar de acariciarle el brazo—. No es cuestión de falta de mujeres Minseok, sé que es una elección muy simple: tú y solo tú, u otras personas, no es una línea que se pueda enturbiar y no tengo ningún deseo de hacerlo.

—Yo…

Jongdae lo tomó en sus brazos, y fue de buena gana, molesto consigo mismo por haber dejado salir su burbuja de mezquinos celos a la superficie. —No tengo ni idea de por qué crees que quiero a alguien más cuando tengo un joven como tú en mi cama para cansarme.

Minseok bostezó.

Jongdae lo puso sobre su espalda. —Oh, no te atrevas a dormirte ¡Te he comprado por toda la noche!

Notas finales:

¿Que les pareció?

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