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Wolf's Sonata

Autor: Pandora09

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Notas del fanfic:

Yo debería estar durmiendo, pero todavía estoy muy sobrestimulada y, bueno, las mexicanas tuvieron su EXO'rDIUM y yo tuve mi Novena Hora, así que esta es mi forma de celebrarlo. Cada capítulo en esta historia está influenciado por una canción de Sonata Arctica [he ahí el título, los nombres en inglés y los pequeños trozos de la letra], lo que me lleva a hacer una advertencia: Sonata Arctica tiene solo UNA verdadera canción de amor.

Desde 'Partículas' que no publico una historia sin haber terminado de escribirla [de hecho, Partículas es la única y ahí no importó mucho porque habían demasiadas cosas yendo mal] y la ansiedad pudo conmigo esta vez, así que no diré nada sobre las actualizaciones.

Eso, ¡saludos!

Notas del capitulo:

The Cage ~ Sonata Arctica

You will remember the day you crossed my path,
leave me without a guard and you feel my wrath.
What you have done to me has made me bitter and cruel
I’ll see that all the hate you spread returns to you, you,
 back to you…

 

Zhang Yixing atravesó en silencio la solitaria calle que lo separaba de su hogar. El sonido del viento pululando entre las hojas de los árboles era una suave melodía que empujaba sus pies hacia adelante.

Ansioso, subió de dos en dos los escalones del porche y buscó a tientas las llaves en su mochila, las manos le temblaban frenéticamente y el movimiento le impedía controlar del todo sus dedos y poder sostener algún objeto correctamente. La respiración se le atoró en el pecho cuando un gruñido animalesco rompió el silencio de la tarde y un golpe, desde el interior, hizo vibrar completamente la puerta, soltando astillas de madera que revotaron en su cuerpo y cayeron al piso. Rápidamente, toda la emoción y alegría que lo había acompañado durante el día, huyó de su cuerpo, dejando, en su lugar, una angustia desesperante.

Dejó caer la mochila a sus pies y dio dos pasos hacia atrás, antes de sentir el filo de la escalera con la planta del pie. Durante unos segundos, todo lo que escuchó fue el sonido de su respiración agitada. Las hojas ya no se movían porque el viento había dejado de correr y en el aire se podía sentir perfectamente el aroma del miedo que emanaba de su casa.

Un agudo grito femenino lo sacó de su estupefacción y lo obligó a aporrear la puerta hasta echarla abajo. Reconoció perfectamente el sonido como un grito desesperado y adolorido de su madre, la única persona que debía estar a esa hora en su casa.

Al interior, la luz del atardecer apenas se colaba por entre las cortinas rojas que cubrían las ventanas. Todo era penumbras, pero podía reconocer perfectamente las manchas de líquido oscuro que estaba esparcido en el suelo y escurría por las paredes.

Se cubrió la boca con una mano que no dejaba de temblar, intentando resguardarse del miedo, pero todo fue en vano cuando llegó a la sala y, frente a él, su madre y su padre miraban con ojos cristalizados a un animal que gruñía desde uno de los sillones. Ambos estaban amordazados y cubiertos de sangre y tierra.

- Veo que el pequeño Yixing ha llegado –escuchó una voz desconocida y se giró hasta la puerta de la cocina, desde donde aparecía un tipo completamente vestido de negro.

Su madre se revolvió en su lugar, como rogando porque el tipo no se le acercara, pero este hizo oídos sordos a su petición y caminó lentamente hacia él.

Yixing lo observó con el miedo paralizándole las articulaciones. El tipo desprendía un aura de peligro que era casi palpable y la forma en que lo miraba solo podía definirse como hambrienta.

Sin darle la espalda, retrocedió por inercia hasta que su espalda chocó con una pared y un par de cuadros cayó a su lado, haciendo añicos los vidrios que cubrían sus fotografías familiares.

Soltó un jadeo cuando el tipo estiró el brazo para acariciarle una mejilla, un toque cálido que lo sorprendió ante la frialdad con que este lo miraba. El corazón le latía desenfrenadamente y todo el cuerpo le palpitaba, tanto que creyó que el desconocido podía escuchar el desastre cardiológico de su interior; por la forma en que lo miraba y la sonrisa ladina que formaron sus labios, adivinó que sí lo hacía.

- ¿Qué significa esto? –a pesar del miedo, su voz sonó firme, lo cual lo sorprendió.

El tipo simplemente le sonrió y caminó hasta la sala, recordándole a Yixing la situación en que se encontraban sus padres. Los gruñidos del animal sobre el sillón se habían vuelto sonidos de ambiente mientras él buscaba la forma de liberar a sus padres.

- Ni siquiera lo intentes –lo detuvo cuando dio un paso en su dirección, pero Yixing ignoró la orden y corrió hasta derrapar sobre la alfombra sucia y caer frente a su madre. En seguida buscó las cuerdas que ataban sus manos y susurró frenéticamente palabras de consuelo, pero antes de siquiera desatar el primer nudo, tuvo al animal gruñendo sobre su cuerpo y cubriéndole el rostro de babas espesas y malolientes-. Te lo dije.

Yixing, petrificado, cerró los ojos y esperó la mordida que nunca llegó. Cuando los abrió, el animal volvía a estar en el sillón, pero esta vez recostando la cabeza sobre el regazo del desconocido.

- ¿Qué-quién eres tú? –esta vez la voz sí le tembló e incluso sonó como un infantil ruego aterrado. Yixing no se sentía de otra forma.

No comprendía qué pasaba, quién era ese tipo ni qué hacía ahí; mientras su madre sollozaba tan sonoramente como la mordaza le permitía y su padre se removía provocando que más sangre saliera de sus heridas abiertas.

- ¡Pero qué descorteces hemos sido, Suho! –con un grácil movimiento, el tipo se puso de pie e hizo una elegante reverencia-. Yo soy Kris y él es mi guardaespaldas –se apuntó a sí mismo y luego al animal, que soltó otro gruñido y le mordió juguetonamente la mano. Yixing no podía concebir una imagen tan amigable rodeada de tanta sangre y los sollozos de sus padres como esa-. Es un placer conocerte por fin, Yixing.

Todavía tirado en el piso, Yixing soltó un jadeo. ¿Quién era él y por qué lo conocía?

- ¿Qué es lo que quieres?

- Vengo por lo que me pertenece –Kris, como se había presentado, se puso de pie y se acercó a él para acuclillarse a su lado y tomarle el rostro por la barbilla-, es un mundo cruel el mundo en el que vives.

- ¿De qué estás…?

Las palabras murieron en su boca convirtiéndose en un grito desgarrador cuando Kris tronó los dedos y el charco de sangre bajo el cuerpo de su madre creció hasta que sus gemidos se acallaron. El animal lo miró con los ojos inyectados de sangre y el hocico manchado del mismo color, goteando de sus colmillos y el pedazo de carne que tragó antes de que atacara de la misma bestial forma a su padre.

Entonces el dolor explotó en su hombro, debilitándolo hasta el punto en que todo lo que sentía era fuego quemándole las venas.

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