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Como tú amante o tú amigo

Autor: BlodDianielle

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Notas del fanfic:

Los personajes de Naruto no me pertenecen, estos son propiedad de Masashi Kishimoto, el cual nos cagó a todos con ese final ten forzado.

Notas del capitulo:

Hola!

Después de tantos intentos fallidos, por fin la pude publicar. Este va a ser un fic un poco corto. Espero sea de su agrado y les pido, le den una oportunidad.

Sin más, los dejo...

CAPÍTULO 1
 
UNA NOTICIA DEVASTADORA
 
Naruto corría de un lado para otro, no podía ser que esto le estuviese pasando a él, como pudo haberse quedado dormido. Sabía lo malhumorado que era ese bastardo que tenía por mejor amigo y lo violento que se pondría, al saber que tendría otro reporte en sus perfectas calificaciones y de nuevo por su culpa.
 
Rápidamente tomo su corbata y se la puso de cualquier manera, se puso la chaqueta y los zapatos. Después tomo cualquier cantidad de textos y los arrojo a la maleta, por último tomo unas tostadas y el bento, que no era más que un bote de ramen instantáneo y salió de su casa.
 
Al poner un pie fuera de su casa, fue recibido con una zape, obsequiado “gentilmente” por un chico de 17 años, alto, de cabellos azabaches, piel marfilada y ojos ónix, el cual llevaba el uniforme puesto de manera impecable y se veía envuelto en un aura asesina.
 
–duele Sasuke-teme– se quejó Naruto mientras se frotaba la parte afectada.
 
 –te juro que la próxima vez que me hagas llegar tarde no será un simple golpe– pronuncio con voz siniestra.
 
–buenos días a ti también– comento con sarcasmo –bastardo– susurro por lo bajo.
 
–te oí dobe– pronuncio con tono de advertencia –levanta– dijo mientras trataba de arreglar a su amigo el cual lucia desastroso. Sin nada de delicadeza ajusto el nudo de la corbata, luego arreglo el cuello de la camisa y finalmente organizo la chaqueta del uniforme, siendo esto último en vano, pues, su amigo era extrañamente delgado y la chaqueta le quedaba colgada.
 
Una vez termino, lo tomo del brazo y lo jalo sacándole de sus ensoñaciones.
 
–espera– exclamo –que haces… mi desayuno– se quejo.
 
–vamos rápido dobe– exigió –no pienso permitir que otra vez perdamos el autobús por tu culpa, después te compro algo–
 
Los dos rápidamente por la calle, guardaban la esperanza de alcanzar a llegar a tiempo para tomar el bus que los llevaba hasta el colegio de konoha. 
 
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Al llegar al colegio, se podía observar a un Naruto pálido y a una Sasuke un poco rojo por la extenuante carrera. Cuando lograron normalizar un poco sus respiraciones, Sasuke tomo la palabra.
 
–Naruto– llamo –recuerdas que te dije que salieras temprano porque había algo que quería contarte– cuestiono mientras iniciaban a caminar al interior del instituto. 
 
–si– respondió Naruto –a todas estas que era eso tan importante que querías contarme– pregunto expectante.
 
–recuerdas que el viernes no te acompañe a tu casa porque te dije que había algo importante que debía hacer– volvió a cuestionar un poco nervioso.
 
–Sasuke– llamo Naruto –relajate, no creo que lo que me tengas que decir sea tan grave para que estés tan intranquilo, anda dime, que sé que tú no eres de los que se van por las ramas– intento confortar.
 
–pues, veras– comenzó –el viernes Sakura me dijo que si podíamos hablar, me pidió que aceptara ser su novio y yo le di la oportunidad– confesó con seriedad.
 
El corazón de Naruto se detuvo por un segundo… 
 
Sasuke y Sakura novios… 
 
No... No podía ser cierto, Sasuke no podía tener novia. Su corazón empezaba a doler, porque, a pesar de ser hombres, él amaba a Sasuke y no se lo había podido decir por miedo de perder su amistad y que le despreciara por tener aquellos sentimientos por él.
 
–felicidades Sasuke– pronuncio con voz ahogada –espero que todo salga bien y ambos sean felices– después de esto, le dirigió una hermosa sonrisa con todos sus blancos dientes, pero Sasuke noto que esa era una sonrisa vacía.
 
–Naruto, sé que tu tenías sentimientos por ella, y realmente lo lamento, perdóname– se disculpó Sasuke completamente arrepentido por aquellos sentimientos que logro ver en aquellos zafiros azules.
 
–¡Sasuke-kun…!– se escuchó el chillido de una chica peli rosada, de ojos verde, piel blanca, un poco baja de estatura, de unos 17 años, que vestía camisa blanca de cuello, con una pañoleta roja por corbata, falda plisada de color azul marino, medias blancas hasta la rodilla y zapatos escolares de niña de color negro. 
 
Al llegar esta donde ellos se encontraban, empujo un poco a Naruto, alejándole de Sasuke. Se colgó del cuello de este y le planto un sonoro beso.
 
–Sasuke-kun, no sabes cuánto extrañe verte este fin de semana– exclamo con anhelo –se me hizo casi una eternidad– comento con dramatismo.
 
–hola Sakura-chan– saludo Naruto, el cual se vio completamente ignorado –felicidades, Sasuke me conto que tú y el son novios– felicito a la pareja.
 
La aludida le dirigió una mirada completamente heladora la cual extraño a Naruto, ya que los dos eran amigos.
 
–hola Naruto– pronuncio con total desinterés y un leve tono de rencor y desprecio –si el viernes Sasuke-kun y yo nos hicimos novios, esperamos durar mucho tiempo y que ningún entrometido destruya nuestra maravillosa relación– pronuncio esto último dirigiéndoselo a él.
 
Sakura inmediatamente se volteo y volvió a besar a Sasuke, el cual se encontraba totalmente metido en su mundo. Lo que Sasuke no escucho, fue cuando Naruto, con su corazón hecho pedazos se despidió de ellos, ni cuando, con la mirada gacha se perdió en los inmensos corredores del instituto.
 
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Mientras las lágrimas que trataba de retener, en vano caían por su rostro, Naruto se fue corriendo por los pasillos del colegio, hasta lograr dar con la puerta que le llevaba a la azotea, se sentía devastado y completamente roto por dentro, llevaba amando a Sasuke desde que entraron a primer año de secundaria, cuando por fin pudo poner en claro aquellos sentimientos que lo carcomían por dentro y le hacían actuar impulsivamente. Cuando llego a la azotea sentía que se ahogaba, pero no le dio importancia.
 
Todos los recuerdos que tenía con Sasuke en aquel lugar llegaron de golpe a su memoria, y eso solo basto para hacer doler más su corazón, se sentó en rincón que para él ya era bastante familiar, dudaba de que Sasuke le buscase allí, ya que tenía asuntos más importantes que atender, y simplemente se puso a llorar… como hace muchos años no hacía, cuando perdió a sus padres en aquel accidente.
 
La campana sonó, pero él no le dio importancia, tal vez nadie notaria su ausencia y lo que de lo menos tenía ganas, era de ver como Sakura disfrutaba de lo que él jamás podría tener. No la odiaba, pero realmente hubiera deseado ser correspondido por Sasuke y ser algo más que “su mejor amigo”
 
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Sasuke se encontraba realmente preocupado, hacia buen tiempo habían iniciado las clases y Naruto aún no aparecía, tal vez el cabeza hueca esa se había metido en problemas de nuevo… si eso pudo haber sido, o a lo mejor se había quedado comiendo, aunque aquello no le quitaba la fea sensación que tenía, era como un mal presentimiento… como si algo terrible hubiese sucedido.
 
–¡Uchiha!–llamo el profesor de algebra Ibiki Morino, el cual era conocido por ser alguien aterrador en todo el sentido de la palabra –puede explicarnos a mí y al resto de la clase, como se halla el valor de la hipotenusa en un triángulo– pregunto el maestro, sacando a Sasuke de sus pensamientos.
 
–cateto opuesto al cuadrado más cateto adyacente al cuadrado igual hipotenusa al cuadrado– respondió con facilidad.
 
–perfecto– felicito –pero le sugiero que deje sus problemas personales para el receso y preste más atención a mi clase– aconsejo a modo de regaño el mayor.
 
–lo lamento sensei– se disculpó el Uchiha –no volverá a ocurrir– asevero.
 
La clase continúo y desde lo más profundo Sasuke deseo que terminara rápido para poder buscar a Naruto…
 
“donde estarás metido dobe”- era su único pensamiento
 
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Iruka Umino, que era el profesor que se encontraba de guardia, se extrañó de no ver por ninguno de los pasillos a aquel remolino amarillo, el cual le ponía un poco de color a sus días. Él era doncel de 26 años, piel morena, cabello castaño, ojos cafés, el cual tenía una cicatriz atravesando su cara a la altura de la nariz. Conocía a Naruto desde pequeño, por eso le quería como un hermano y le preocupaba de sobremanera no haberle visto. Rápidamente fue al salón de castigos, al no encontrarle, decidió revisar en la cafetería. Al descubrir que no estaba se desesperó.
 
Sin perder ni un segundo se dirigió a la oficina de la rectora, cuando llego a la puerta y después de llamar a esta varias veces, recibió un malhumorado siga desde adentro. Al entrar encontró a una mujer de aproximadamente 50 años, de cabello rubio, ojos color miel y de grandes pechos la cual estaba sentada detrás de su escritorio y bebía un líquido de dudosa procedencia.
 
–Tsunade-sama, Naruto no aparece– anuncio el castaño.
 
La rubia rápidamente soltó la copa que tenía en sus manos, se puso de pie y salió en compañía del castaño mientras le interrogaba.
 
–ya revisaste en detención– pregunto.
 
–si señora y no estaba– contesto –también revise en la cafetería y no me dieron razón de él–
–ya le preguntaron a Uchiha– continuo con el interrogatorio –y la azotea?....- los dos se detuvieron y se miraron por un momento.
 
Rápidamente se fueron corriendo para allí, como lo pudieron haber olvidado. Cuando llegaron  a la azotea rápidamente buscaron hasta que pudieron encontrar a Naruto, aunque se sorprendieron y bastante de cómo lo encontraron.
 
-…Naruto…- susurraron al tiempo completamente consternados.
 
Naruto se encontraba en el piso totalmente inconsciente, estaba completamente pálido, y su cara tenía dos gruesas líneas blancas, producto de las lágrimas y estaba llena de arenisca y suciedad ya que su cara había chocado con el suelo. 
 
La rubia y el castaño fueron rápidamente hasta donde se encontraba tirado el rubio y comenzaron a zarandearle para que recobrara el conocimiento. 
 
–Naruto… Naruto despierta…- llamaba el castaño, por otra parte la rubia tomaba sus signos vitales y revisaba su temperatura.
 
–Iruka-sensei– llamo la oji miel –llame a cualquier profesor que se encuentre disponible y traiga la camilla, tenemos que llevar a Naruto rápidamente a la enfermería– ordeno con desesperación.
 
El castaño rápidamente bajo de la azotea y como si la vida se le fuese en ello, corrió con rumbo a la sala de maestros. Al llegar, abrió la puerta, observando que solo estaba allí el antipático sensei de historia, Kakashi Hatake, un alvino de 29 años, alto y acuerpado, de cabello plateado, al cual solo se le podía ver uno de los ojos y un poco de la nariz, pues el resto de su rostro siempre permanecía oculto por una bufanda, le caía mal aquel sujeto ya que pareciese que se cree más que los demás, ya que cada vez que lo saluda, este pasa olímpicamente de él. A su parecer un completo idiota.
 
–Hatake-sempai– llamo el castaño. El peli plateado levanto su vista de su tan interesante lectura y presto atención –podría por favor acompañarme a la azotea–pidió.
 
–he de decir que jamás espere eso de usted Umino-san– comento con voz sugerente. El castaño lo observo con expresión interrogante ya que no entendía a qué se refería –siempre pensé que usted era una persona correcta, y no sería como mis alumnas y algunas maestras, que me hacen esa clase de proposiciones, además a mí no me van los hombres– termino.
 
Cuando comprendió el sentido de todas aquellas palabras, una prominente vena se alzó en su frente. Con paso firme avanzo hasta el peli plateado, el cual había regresado su atención a su estúpido librito, lo tomo del cuello de la camisa blanca que vestía en ese momento y con ojos inyectados en furia le aclaro.
 
–escúcheme una cosa Hatake-sempai– siseo con coraje mientras afirmaba más el agarre –yo SOY una persona correcta, y me trae sin cuidado lo que le digan las maestras y alumnas en este momento, lo que realmente me preocupa es que uno de los estudiantes a los cuales usted dirige se encuentra tirado totalmente inconsciente en la azotea… ahora, no sé cuáles son sus prioridades, pero las mías son ir a auxiliar a ese chico que es como un hermano para mi… fui claro– termino mientras fulminaba al mayor con la mirada.
 
–de quien se trata– dijo inusualmente serio mientras se soltaba del agarre, arreglaba el cuello de la camisa y ajustaba su corbata.
 
–Naruto Namikaze– respondió mientras se ponía en marcha hacia la enfermería, pues debía avisar de lo sucedido a Shizune y debía tomar la camilla de primeros auxilios. Por otra parte, Kakashi, cambio su rostro a una expresión de total seriedad y se puso a la par con el castaño.  
 
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Cuando llegaron a la azotea, se encontraron a una angustiada ojimiel, la cual sostenía sobre su regazo la cabeza de un inconsciente Naruto al cual se le veía realmente mal. Sorprendentemente, el sensei de historia fue el primero en acercarse a tomar los signos vitales del rubio y saber cómo se encontraba.
 
–Umino-san, por favor deje la camilla en el piso,  pidió mientras levantaba a Naruto en brazos, sorprendiéndose un poco por el bajo peso que tenía, y le dejaba en la camilla –Tsunade-sama, por favor mantenga la puerta abierta– pidió mientras aseguraba a Naruto a la camilla para que no se fuese a caer –Umino-san a la cuenta de 1… 2…3…– los dos levantaron la camilla y procedieron a llevar a Naruto a la enfermería.
 
El timbre sonó dando fin a la segunda hora de clase, y todos los alumnos salieron, dificultado la tarea de los dos senseis que luchaban por llegar cuanto antes a la enfermería. Después de una intensa lucha contra los estudiantes que querían saber quién era el herido y complicaban más la tarea, consiguieron llegar a la enfermería. Rápidamente liberaron a Naruto de los arneses con los que estaba sujeto y le pusieron sobre la camilla. Los maestros, rápidamente, fueron sacados de la enfermería mientras la enfermera y la rectora revisaban al rubio.
 
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Las dos mujeres en ese momento realizaban los estudios pertinentes al ojiazul, el cual se encontraba semidesnudo sobre la camilla. Instrumentos iban y venían, y el rostro de las mujeres expresaba total confusión y preocupación. La rubia fue la primera en tomar la palabra.
 
–todo es tal como lo presentíamos… Naruto es doncel– pronuncio con voz ida la rubia.
 
–si, además está muy bajo de peso– dijo la castaña de unos 30 años llamada Shizune.
 
–entonces mi niño no es homosexual como nos lo hizo saber, sino que siempre estuvo en lo correcto respecto a sus preferencias– comento la rubia.
 
Naruto, poco a poco fue abriendo sus rojos dejando ver unas gemas azules con tonalidades rojas por el llanto y completamente hinchados.
 
–donde estoy– pronuncio con voz ronca y totalmente ido.
 
–estas en la enfermería Naruto– aviso la castaña.
 
–Naruto– llamo la rubia –puedo saber por qué estabas llorando, llevas años sin hacerlo, no entiendo por que ahora– pregunto.
 
—no es nada importante Tsunade oba-chan– dijo el rubio con la voz ronca restándole importancia al asunto.
 
—Naruto– llamo con voz de advertencia, mientras un escalofrío recorria la espalda del menor. El rubio simplemente bajo la cabeza y pronunció en un susurro.
 
—Sasuke Uchiha– con esas dos simples palabras, Tsunade supo la magnitud del problema.
 
–bueno Naruto– pronunció la rubia de repente buscando cambiar de tema –tengo una orden para que hoy mismo te hagas unos exámenes, hay un grave problema con tu peso y seguramente, gracias a eso, se debe el desmayo que tuviste recientemente–
 
–de acuerdo Tsunade oba-chan– 
 
–¡que te he dicho sobre lo de llamarme abuela mocoso!– reclamo la rubia, recibiendo como respuesta un puchero por parte del menor.
 
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Hasta aquí...
 
Continuación?
Notas finales:

Espero que les haya gustado y ya saben que cualquier comentario o sugerencia es amor...

Chau!

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