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Oscuridad

Autor: AideeGM

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Notas del fanfic:

Disclaimer:

Todos los derechos son de Masashi Kishimoto.

La historia original pertenece a Becca Fitzpatrick.

Esto solo es una adaptación con los personajes de Naruto.

Notas del capitulo:

Hola, pues esta es una nueva historia SasuNaru que espero les guste.

Advertencias:

AU

Poco oc (justificado debido al desarrollo de la historia)

Nos vemos en las notas finales.

Ahora si, a leer...


Valle del Loira, Francia
Noviembre 1565

 

Orochimaru estaba con la hija de un granjero en los bancos del río Loira cuando se desató la tomenta. Había dejado su caballo vagando por la pradera, así que sólo le quedaban sus dos piernas para regresar al castillo. Arrancó una hebilla de plata de su zapato, la depositó sobre la palma de la chica y vio cómo ella se alejaba corriendo con el barro manchándole las faldas. Después se puso las botas y salió de camino a casa.

 

Mientras oscurecía, la lluvia caía como una cortina de agua sobre la campiña que rodeaba el castillo de Langeais. Orochimaru caminaba tranquilamente sobre las tumbas hundidas y el humus del cementario; incluso en la niebla más espesa podía encontrar su camino de vuelta a casa sin miedo a perderse. Esa noche no había niebla, pero la oscuridad y la lluvia torrencial engañaban bastante.

 

Percibió un movimiento a un lado y giró rápidamente la cabeza hacia la izquierda. Lo que a primera vista parecía un ángel que coronaba un monumento cercano se irguió hasta alcanzar plena altura. El chico tenia brazos y piernas, y no era de mármol ni de piedra. Llevaba el torso desnudo, holgados pantalones de campesino y los pies descalzos. Saltó del monumento; su cabello negro chorreaba agua. Las gotas se deslizaban por su rostro, oscuro como el de un español.

 

La mano de Orochimaru fue a la empuñadura de su espada.

 

-¿Quién anda ahí?

 

La boca del muchacho insinuó una sonrisa.

 

-No juguéis con el duque de Langeais -le advirtió Orochimaru-. Os he preguntado quién sois. Responded.

 

-¿Duque? -El chico se apoyó en un sauce retorcido-. ¿O bastardo?

 

Orochimaru desenvainó la espada.

 

-¡Retiradlo! Mi padre era el duque de Langeais. Ahora el duque soy yo -añadió torpemente, y se maldijo por eso.

 

El chico meneó la cabeza con pereza.

 

-Vuestro padre no era el antiguo duque.

 

Orochimaru se enfureció ante la nueva ofensa.

 

-¿Y vuestro padre? -preguntó extendiendo la espada. Todavía no conocía a todos sus vasallos, pero los estaba conociendo. El nombre de la familia de ese muchacho no se le olvidaría-. Os lo preguntaré una vez más -dijo en voz baja, secándose la cara con la mano-. ¿Quién eres?

 

El muchacho se acercó y apartó la hoja de la espada. De repente parecía mayor de lo que Orochimaru había supuesto, quizás hasta tenía uno o dos años más que él.

 

-Soy un hijo del Diablo -respondió.

 

Orochimaru notó un nudo en el estómago.

 

-Eres un maldito lunático. -masculló-. Sal de mi camino.

 

El suelo debajo de Orochimaru tembló. Erupciones doradas y rojizas estallaron en sus retinas. Soltó la espada. Tuvo que encorvarse y las manos se le pegaron a los muslos. Levantó la vista hacia el muchacho, entre parpadeos y gemidos, tratando de comprender qué estaba ocurriendo. La cabeza le daba vueltas, como si hubiese perdido el dominio de su mente.

 

El chico se agachó a la altura de sus ojos.

 

-Escuchadme bien. Necesito algo de vos y no me iré hasta que lo tenga. ¿Habéis entendido?

 

Con los dientes apretados, Orochimaru sacudió la cabeza para expresar su resistencia. Intentó escupir al muchacho, pero la lengua se negó a obedecer y la saliva cayó por su barbilla.
El chico poyó las manos en las de Orochimaru y el calor quemó a éste, que soltó un alarido.

 

-Necesito un juramento de lealtad feudal -dijo entonces el chico-. Inclinaos sobre una rodilla y jurad.

 

Orochimaru ordenó a su garganta una risa áspera, pero la garganta se cerró y ahogó el sonido. Su rodilla derecha se flexionó, como si alguien le hubiese pateado desde atrás, aunque allí no había nadie, él cayó de bruces en el barro. Se retorció y vomitó.

 

-Juradlo -insistió el muchacho.

 

El calor subió por el cuello de Orochimaru; requirió de todas sus fuerzas para cerrar sus manos en dos puños débiles. Se rio de sí mismo, incrédulo. No sabía cómo, pero aquel bribón le estaba provocando náuseas y debilidad. Y no levantaría el castigo hasta obtener su juramento. Diría lo que tenía que decir, pero jurándose a sí mismo que acabaría con el autor de semejante humillación.

 

-Señor, me declaro vuestro hombre.

 

El muchacho asintió y puso a Orochimaru de pie.

 

-Venid a verme aquí para el comienzo del Jeshván -dijo-. Necesitaré de vuestros servicios durante las dos semanas entre la luna nueva y la luna llena.

 

-¿Una... quincena? -Orochimaru temblaba bajo el peso de su ira-. ¡Yo soy el duque de Langeais!

 

-Vois sois un Nefilim -replicó el muchacho con un amago de sonrisa.

 

Orochimaru tenía una réplica profana en la punta de la lengua, pero se la tragó. Sus siguientes palabras fueron pronunciadas con fría malicia:

 

-¿Qué has dicho?

 

-Pertenecéis a la raza bíblica de los Nefilim. Vuestro verdadero padre era un ángel caído. Vois sois mitad mortal -buscó los ojos de Orochimaru- y mitad ángel caído.

 

El duque oyó la voz de su tutor en algún rincón de su mente, léyendole pasajes de la Biblia, hablándole de una raza desviada, creada cuando los ángeles expulsados del cielo se emparejaron con mujeres mortales. Una raza temible y poderosa. Un escalofrío que no le desagradó del todo lo recorrió de pies a cabeza.

 

-¿Quién eres?

 

El muchacho se dio la vuelta y se alejó sin más.

 

Orochimaru quiso seguirlo, pero no consiguió que las piernas aguantaran su peso. Arrodillado bajo la lluvia, alcanzó a ver dos gruesas cicatrices en la espalda del torso desnudo del chico. Se juntaban formando una V invertida.

 

-¿Sois un caído? -gritó-. Tus alas han sido arrancadas, ¿cierto?

 

El chico, el ángel o quienquiera que fuera, no se volvió. Orochimaru no necesitaba confirmación alguna.

 

-¿Qué servicios os prestaré? -gritó-. ¡Exijo saber de qué se trata!

 

La risa lejana del muchacho resonó en el aire.

 

Continuara...

Notas finales:

¿Qué tal? Seguramente tienen miles de dudas, espero sus reviews con ellas y nos vemos en la proxima actualización.

 

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