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REINEMOS

Autor: maria819

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Notas del fanfic:

Es el segundo fic con la misma trama de los rubios pero como amo a Naruto con seme pues tuve que ampliar un poco, espero les guste

NarutoxSasuke

SaixGaara

Y otros que espero les gusten.

Notas del capitulo:

Espero les guste este nuevo proyeto

El reino de Konoha es un pueblo grande, llamativo, con gente muy buena y trabajadora, que cuenta con un excelente clima, lo que muchas personas llamarían un paraíso terrenal. Ese paraíso es gobernado desde hace siglos por la familia Uchiha, son los gobernantes de todo el reino y tienen una excelente relación con los soberanos de los demás pueblos, además de que son considerados como la familia más poderosa de todo el país y como tal tienen el derecho de ser los reyes, como en los demás reinos, la familia real cuenta con habilidades especiales, en el caso de los Uchiha, estos tiene un poder impresionante para controlar sus chacras y utilizarlos para el combate y la defensa, además de contar con la posibilidad de controlar los elementos de la naturaleza, y aunque no son los únicos que pueden hacerlo en el reino, si son los más fuertes y habilidosos para esa tarea, razón por la cual se han mantenido en el poder desde prácticamente el establecimiento del reino de Konoha.

Sin embargo desde hace décadas que la suerte no les sonríe y es que el dios del sol no ha querido bendecirlos con un súbdito que sea rubio, para que sea el consorte del rey, tal como lo dicta la norma; llevan tres generaciones sin que ningún rubio hubiese nacido en el pueblo y por lo tanto los reyes se han casado y procreado con donceles que las personas llamarían “comunes”; esto sin duda ha generado conflictos entre los reyes y aquellos que consideran que no son dignos del cargo y por eso los dioses no los bendicen, sumando a esto que las cosechas se han visto reducidas con el tiempo y el pueblo está pasando por una crisis económica muy difícil, todo esto lo tiene que enfrentar el actual rey Madara, que junto a su rey consorte Hashirama, viven día a día con los problemas de gobernar el reino, aunque eso no les quita el tiempo para dedicarlo a su heredero: Fugaku Uchiha.

Fugaku nació en un periodo difícil en donde algunos miembros de la realeza exigían la dimisión del rey, por considerarlo indigno del trono, solo por el hecho de que el dios del sol no le dio un consorte rubio y este tuvo que casarse con un noble de una familia poderosa; sin embargo y a pesar de las protestas de los nobles, el pueblo está de parte de los reyes y con el nacimiento del príncipe las intenciones de los derrotistas se vieron seriamente afectadas, aunque no se dieron por vencidos completamente y en ese momento en el cual Fugaku contaba con cinco años de edad, las pugnas por el poder se han intensificado; razón por la cual en ese momento el pequeño peli negro se encontraba en el templo al dios sol, orando:

-Querido Dios sol, he sido un niño bueno, obedezco a mis padres, padre siempre está enseñándome lo mejor para el pueblo y yo quiero aprender y hacer lo mejor posible, te pido por favor, por el bienestar de todos, que nos bendigas con un súbdito rubio, que traiga prosperidad y buenos tiempos para el reino, te prometo que lo cuidare y lo amare mucho. Amen- finalizo el pequeño niño de cinco años, que le había pedido a su madre una opción para ayudarlos a controlar la situación y es que a pesar de su corta edad, el pequeño Fugaku era consciente de las cosas que los nobles decían sobre su familia, y como se supone que no eran dignos del trono, pero también veía como sus padres trabajaban incansablemente para hacer lo mejor para todas las personas del reino y también como se amaban, esperaba que el dios del sol haya escuchado su plegaria y lo bendijera y a su pueblo, volvió al castillo y como le había pedido su madre se presentó ante él

-¿Fuiste al templo querido?- pregunto Hashirama a su hijo cuando este llego al salón del trono donde su madre estaba atendiendo a algunos aldeanos que habían ido a pedir la ayuda del rey

-Si madre- respondió respetuosamente el pequeño y con respeto saludo a las personas presentes, sin importar que no fuesen de la realeza, sino campesinos

-Está bien, ve a tus clases, nos veremos en la cena ¿de acuerdo?- pregunto el castaño, su hijo era la copia de su esposo físicamente, y es que parecía que por regla general todos los Uchihas eran iguales, pero en la personalidad se podía decir que era una mezcla de ambos.

-Sí- respondió el príncipe, aunque no alcanzo a salir del salón del trono cuando escucho una algarabía venir desde la otra entrada, un joven soldado venia entrando corriendo, su corazón se paralizo, creyendo que habían problemas y al parecer no fue el único, puesto que su madre se puso inmediatamente de pie

-Su majestad- hablo el joven soldado tratando de tomar aire

-¿Qué pasa?- pregunto preocupado Hashirama, esperaba que no hubiese ningún tipo de altercado ni nada por el estilo

-Es un milagro, majestad- respondió evidentemente feliz el soldado

-¿Qué dices?- pregunto ahora confundido el castaño

-Ha nacido un niño rubio justo en el centro del pueblo- el silencio se hizo presente en medio de la sala

-¿Estás seguro?- cuestiono Hashirama escéptico

-Completamente majestad, yo mismo lo vi con mis ojos y vine corriendo a decirle a sus altezas, hay un niño rubio, el dios del sol por fin nos ha bendecido- hablo de forma fuerte y feliz el soldado y de inmediato varios gritos de júbilo se escucharon entre los aldeanos que esperaban cita con el rey consorte, Fugaku por su lado estaba asombrado, el dios del sol había escuchado sus plegarias y vaya que fue efectivo al momento de cumplirle su petición, cualquier pensamiento que pasaba por su cabeza fue desechado al ser abrazado por su madre que tenía lágrimas en los ojos, ¿Por qué su madre lloraba, no se supone que debería estar feliz?

-¿Por qué lloras madre?- pregunto preocupado

-Estoy muy feliz, fuiste bendecido por el dios del sol, mi querido Fugaku, tenemos que ir en este momento a decirle a tu padre- explico el rey consorte

-¿Pero y las personas que están esperándote?- pregunto preocupado, más de uno que escucho el comentario del príncipe sonrió, entendían porque el pequeño había sido bendecido

-Podrán volver después, además es momento de celebrar, no solo nosotros, sino todo el pueblo- exclamo de forma fuerte y de nuevo se escucharon vítores y ovaciones, haciendo reír al joven príncipe

-Gracias a todos- fue lo único que dijo y se dispuso a irse con su madre para poder ver a su padre, mientras que los aldeanos fueron escoltados por algunos soldados hasta la salida, más rápido se corrió la voz de que un niño rubio había nacido y las palabras del príncipe a que Hashirama y Fugaku llegaran con Madara, quien en ese momento estaba reunido con los consejeros del reino

 

-Madara- grito Hashirama, entrando a la habitación en donde se llevaba a cabo la reunión

-Pero que insolencia- se quejó uno de los nobles

-Tranquilos, seguro hay una excelente razón para que mi consorte nos interrumpa- menciono el rey mirando directamente al castaño con esa mirada fría y dura que casi siempre tenía, aunque este no se dejó amedrentar

-Claro que hay una excelente razón- conto el rey consorte- celebremos todos, ha nacido un niño rubio en el pueblo- soltó con alegría, aunque sabía que a más de uno en ese grupo no le caería la noticia muy bien, por eso interrumpió, para poder verles la cara cuando lo supieran, y ahí estaba, mientras unos tenían una expresión de completa felicidad, otros parecían que les acaban de dar la peor noticia del mundo, sonrió feliz y abrazo a su esposo-como ven, es una noticia muy importante y después de todos los arreglos pertinentes el rey tiene que hacer su proclamación, así que si no me equivoco la reunión llega hasta aquí- completo de manera feliz, todos los integrantes del consejo fueron saliendo uno tras otro, dándole sus felicitaciones a los reyes y deseándole lo mejor al joven príncipe, algunos de manera sincera y otros totalmente fingido, cuando ya todos habían salido, por fin el rey hablo

-Eres un completo malvado, mira que arruinarle la tarde a la mitad del consejo- comento Madara, totalmente feliz y más enamorado de la vena malvada de su esposo, desde que era un niño amaba a ese loco castaño y creía que por eso el dios del sol lo bendijo no dándole a ningún rubio y permitiéndole casarse con el amor de su vida

-¿Yo? ¿Cómo crees que sería capaz de algo como eso?- pregunto el castaño con falsa molestia, haciendo reír a su esposo- ahora las cosas van a mejorar, lo sé- comento Hashirama

-Son muy buenas desde que aceptaste ser mi esposo, desde ese momento todo empezó a mejorar- respondió Madara, haciendo sonreír como tonto al castaño, ambos se abrazaron y estaban a punto de besarse hasta que…

-¿quieren parar con eso?- pregunto un muy molesto Fugaku, entrando entre las piernas de los mayores para separarlos, no lo habían escuchado entrar, y es que el morenito estaba muy molesto porque su madre lo había dejado afuera solo esperando, y entraba y se encontraba a sus padres dándose arrumacos, no había derecho

-¿Celoso?- pregunto Madara con maldad. Ese siempre fue un juego entre ellos y quien era el que tenía la atención de Hashirama

-No, ahora yo ya tengo quien me ame, como madre te ama a ti- respondió el niño con soltura, sorprendiendo a sus padres

-Así se habla mi cielo- respondió Hashirama, ojala que las palabras de su hijo fueran proféticas, puesto que conocía de situaciones en otros reinos donde las parejas no se entendían bien al principio, aunque después todo mejoraba, pero él deseaba completamente que su hijo conociera el amor de verdad, así como él lo conoció de la mano de su Madara, solo quedaba esperar

 

Pasaron 18 años, Minato y Fugaku se miraron a los ojos y se sonrieron con amor, detrás de ellos la mayoría del reino miraba con alegría la unión de su príncipe con el primer rubio del reino en muchos años, todos estaban expectantes y es que los chicos siempre estuvieron juntos, al nacer Minato fue llevado al castillo y acogido por el mismísimo rey consorte, dándole como donceles de compañía a su cuñado Izuna Uchiha, el noble Orochimaru y el sabio Jiraiya. Todos ellos tenían a cargo el cuidado del futuro rey consorte que el día de hoy, cuando se casaba con el príncipe serian coronados reyes.

-Te amo – Le dijo Fugaku cuando le dieron la bendición a su unión, unió sus labios a los de su rubio amor y le dio un beso casto.

-También te amo – Le respondió Minato feliz de poder casarse con su príncipe, la verdad lo tenía sin cuidado la coronación, lo que quería era por fin estar con Fugaku.

La coronación le siguió y fue como estaba planeada, la celebración duro una semana pero los nuevos reyes tuvieron su propia celebración privada que estaban esperando por años, de esa celebración el rey consorte quedo en espera y un nuevo integrante en la familia real nacería.

Notas finales:

Gracias por leer, como sabrán solo publico los fines de semana y en este fic no será la escepción.

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