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Stand by me.

Autor: PinketDiana

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Puede que Sasuke esté un poco borracho. Quizás solo un poco bebido.

No tanto como para ir riendo a carcajadas por todas partes, pero sí para que su lengua esté mucho más suelta y las palabras no bailen demasiado en su garganta, pensando si debe decirlas o no, solo salen de la nada. Ve a gente danzando en la pista de bailen, como un equipo sincronizando, bailando al ritmo de "Happier" (nunca entenderá porque la novia -ahora esposa de Itachi- eligió esa canción, pues es demasiado triste para su propia boda. Bebido como para no apartar su vista de Naruto en todo momento. Ese tipo de bebido.

Él no hace esto muy a menudo, porque le gusta tener el control de la situación, y por supuesto, porque un Uchiha no debe mostrarse así ante los demás, pero es la boda de su hermano, y todos están felices y riendo y carcajeando, y él quiere sentirse así de feliz. Por su hermano, por su novia, por su familia, por Naruto. Así que bebe, habla con toda la gente que puede, suelta sonrisas esporádicas aquí y allá, y de alguna manera, se siente bien.

Sus ojos siguen en Naruto, a pesar de que las luces están acentuadas, apuntando a la pista de baile donde Itachi está bailando de nuevo con Lora, con la cámara de su tía Bianca vagando detrás de ellos, y su corazón hace algo gracioso en su pecho cuando el rubio está sonriendo a su pequeña prima de cinco años, quien seguramente le ha preguntado si quería bailar con ella. La pequeña lleva el vestido revoloteado por todos lados, y a pesar de que era quien llevaba la canastita de flores durante la ceremonia, Sasuke puede suponer que ella misma se ha rociado parte de los pétalos sobre ella, porque es ese tipo de niña. Adorable y alegre. Naruto se inclina a estar más cerca de su nivel, sosteniendo su pequeña mano mientras la hace girar hacia hacia adelante y luego hacia atrás. La corona de flores cae de la cabeza de Emma, mientras da una última vuelta, y ella hace un puchero ante ello. Pero Naruto besa su frente, y va a buscarla en tan solo unos segundos.

Sasuke tiene que apartar la mirada, concentrando su atención en algún punto del suelo, porque, primeramente, es demasiado adorable incluso para él. Y en segundo lugar, todo lo que puede pensar es en 'Algún día', 'algún día', '... algún día'.

La próxima vez que se percata de que está siguiendo a Naruto con su mirada de nuevo, es casi veinte minutos después, cuando el de piel morena está haciendo su camino de regreso de la barra, con un vaso de algo oscuro que Sasuke no sabría reconocer. Itachi lo intercepta en alguna parte del camino, y ambos empiezan a hablar, a reír y en algún punto de la conversación, Itachi golpea con cariño la espalda del menor, susurrando algunas palabras en el oído, que Sasuke desería poder escuchar. Y Dios, todo sería tan fácil... porque su familia adora al rubio de ojos azules. Incluso a veces, mucho más que el propio Sasuke.

De alguna manera, desde que se conocieron en el tercer año de instituto, conectaron de alguna manera, y desde entonces han sido amigos. Mejores amigos. Como hermanos. Algo que no podían explicar. Algo más que amistad y menos que relación. Una línea demasiado difusa entre la unión de varias cosas. Y después se habían ido a vivir juntos para ahorrar gastos en la Universidad, y ahora estaban ahí, a punto de seguir adelante en su vida, en su último año de Universidad y decidiendo qué iban a hacer con su futuro.

—Hey—Naruto grita en su oído, presionando su cuerpo entero en el lado de Sasuke, mucho más cerca de lo que Sasuke permitiría frente a las personas. Pero está bien porque es la boda de su hermano y... 'Algún día'. Al parecer, como Naruto ve que no hay resistencia al estar tan cerca por parte del mayor, trae su silla tan cerca que prácticamente está sentado en su regazo, y Sasuke no sabe si es por el alcohol o porque ama demasiado al chico rubio idiota, pero se llena repentinamente de una perfecta felicidad, aquella que siente en esas navidades donde su familia invita a Naruto ("¿Vamos, Sasuke, en serio? Pero si apenas puedes estar separado de Naruto más de cinco minutos. ¡Claro que tiene que pasar Navidad con nosotros!"), a lo que Naruto siempre responde con un grito que suena a '' y a 'Me encantaría' y por último a 'Adoro a tu familia', con una gran sonrisa y un brillo en los ojos inigualable. O esa felicidad que siente cuando ambos están tumbados en el sillón sin hacer nada en concreto, solo con el ruido de la televisión de fondo -seguramente algún capítulo de algún anime, o un documental o incluso una película de ninjas que ambos tanto adoran-, Naruto con su cabeza en el regazo del mayor, mientras este juega con el cabello del rubio hasta que finalmente se quedan dormidos. O la felicidad que siente cuando son las tres y media de la mañana y el menor llama a la puerta de su habitación -frente a la suya-, con su almohada bajo el brazo, frotándose los ojos, y susurrando un "¿Puedo dormir contigo? ('Eres un Usuratonkachi' Sasuke siempre susurra, mas siempre hace un hueco en sus sábanas, porque la calidez de Naruto es agradable y de alguna manera le encanta despertar abrazado a Naruto). Ese tipo de felicidad que sabe que algún día lo destrozará. Esa que lo sacude como una ola, para después golpearlo contra las rocas.

—Estás tan borracho.— El menor se ríe, los labios casi rozando la mejilla de Sasuke mientras se inclina para hablar sobre el fuerte sonido de la música. Él está sonriendo demasiado ampliamente, su cabello cayendo sobre sus ojos, acalorado, con la chaqueta mal colocada, la corbata desatada y demasiado revoltoso. Y quizás, solo quizás, Sasuke se ha enamorado mucho más de ese chico que parece un huracán en su vida, justo en ese momento. —Además, he descubierto de dónde vienen tus habilidades raras de baile— Susurra, aún más cerca, para después girar sobre su cuerpo, aún en el regazo de Sasuke, para señalar a su hermano, quien está haciendo una voltereta extraña. Sasuke tiene que morder su lengua para no negar con cansancio.

Se quedan en silencio por unos minutos, hasta que al otro lado de la pista Emma empieza a ondear su corona de flores con entusiasmo para así llamar la atención de Naruto.

—¿Una nueva amiga, Dobe?— Pregunta, porque es demasiado adorable e increíble como para dejarlo pasar. La canción termina la gente empieza a aplaudir. Emma se acerca un poco más hacia ellos, con una gran sonrisa, aún ondeando su bonita corona de flores blanca en su manita.

—¡Ella se acercó a mí tan de repente! Y preguntó de forma muy educada '¿Podría bailar conmigo?', y yo todo lo que pude pensar era "Eres una Uchiha, sin duda". Y después ella simplemente cogió mi mano, y me llevó a la pista. E incluso hizo una reverencia antes de empezar el baile.— Naruto carcajea, echando su cabeza hacia atrás.—¿Cómo podría decir no a eso?— Sasuke haciente, porque incluso él no se podría haber negado a eso. Porque su prima es preciosa y él tiene una especie de adoración hacia ella. Naruto se calla unos instantes, para después morder su labio con incertidumbre. Sasuke quiere besarlo.

Aún en su regazo, Naruto se mueve más cerca, para encontrar la mirada del mayor. —¿Crees que sería un buen padre?—Pregunta, con algo de timidez.

Algo se queda en la garganta del mayor, impidiendo que las palabras salgan. Es ahí cuando la ola de felicidad se estrella contra las piedras, chocando y destrozando todo de alguna manera. Pero aún así no pierde la sonrisa. Porque es la boda de su hermano. Porque aún tiene a Naruto en su vida. —Sí— dice, y si su voz suena ronca, Naruto no dice nada de ello. Sasuke deja que su mente vague por un territorio horrible, donde Naruto está con alguien de rostro indescriptible, sosteniendo un bebé en sus brazos, haciendo caras y ruidos estúpidos para hacer que el bebé ría. Sería un buen padre. Sería la mejor persona para pasar por ese camino lleno de baches y atajos desconocidos. —Serás un gran padre— Y las palabras pesan en su pecho. Se imagina a sí mismo en la observando desde la periferia como Naruto es feliz con su nueva vida, con su esposa o esposo, y dos o tres niños correteando; siendo él siempre el tío raro y solitario con el que pasan un día al mes.

De pronto no puede respirar lo suficiente como para que algo de aire quede en sus pulmones y pueda recuperar el aliento.

La sonrisa de Naruto le dedica es la más sincera y bonita que solo por eso, el nudo en su pecho merece la pena. —Hey, teme...— Empieza Naruto, y Sasuke solo piensa que tiene la boca seca y que el nudo en su garganta no se va.—¿Quieres bail-

—Voy a por algo de beber.— Exclama Sasuke antes de escuchar lo que Naruto estaba hablando. —Perdona, ¿qué?—

Naruto tiene su mirada perdida por unos segundos en Itachi y Lora, con sus frentes sobre la otra, abrazados y susurrándose en el oído. Sasuke puede jurar que hay un destello de tristeza en la mirada del menor, pero es tan fugaz que después no está seguro. —No importa.— Dice, con una sonrisa. Y puede que tenga razón. No importa.—Voy a bailar con aquella pequeña señorita de nuevo.— Y después, con un último guiño, se ha ido. Dejando a Sasuke solo. Solo.

'Vas a romper mi corazón, Dobe' Sasuke piensa mientras observa como Emma se quita su corona de flores y la coloca con cuidado y lentamente sobre la cabeza rubia del menor, quien empieza a hacer caras tontas y a poner poses estúpida. Porque tarde o temprano, alguien, chico o chica, va a robar su corazón. Quizás no esta noche, quizás no dentro de un mes, pero algún día, lo que sea que Sasuke le está ofreciendo a Naruto (amistad, peleas estúpidas, gritos que acaban en carcajadas, clases de cómo cultivas los tomates adecuados, o de cómo tener organizada la casa, sus extraños hábitos, noches de videojuegos y de hablar de nada en concreto, tardes en el sillón viendo alguna película mientras juega con su cabello), no será suficiente. Nunca más será suficiente. La gente no pasa su vida con su amigo. La gente no se queda viviendo para siempre con su mejor amigo. Y menos alguien como Naruto, que quiere una familia, que quiere encontrar el amor. 'De verdad que vas a romper mi corazón. En tantos pequeños trozos que de alguna manera, jamás voy a ser capaz de pasar sobre ello.'

Naruto sigue ahí a día de hoy.

Y le ha dado más de ocho años de su vida. Día a día. Las veinticuatro horas. Cadera con cadera.

Y aunque Sasuke tomaría mil años más, quiere que Naruto sea feliz. Que crezca. Que encuentre el amor. Que tenga niños y sea el mejor padre.

Así que nunca se lo dice.

 

Notas finales:

No se si querrían que esto tuviese una segunda parte, o por el contrario, que fuese un 'mini-fic'. Pero me gustaría saber qué piensan pues verdaderamente tengo muchas ideas.

¡Gracias por leer y deseo que os haya gustado tanto como a mí escribirlo!

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