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Un Sexy Entrenador.

Autor: Yukiko YukiTsuki

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Notas del fanfic:

Primer fic de BigBang, aconsejen y apoyen por review por favor, quiero saber si vale la pena haberlo subido.

Notas del capitulo:

Ninguno de los chicos de BigBang me pertenece.

Por fin, ya era la época del año que Jiyong más amaba, en la que tendría todas las tardes libres y hechas para andar de vago y friki del internet, era usual en él.

Jiyong no era como otros adolescentes, que en vacaciones se ocupaban de salir con amigos, ir a fiestas u organizarlas. No claro que no. El prefería quedarse en su cómoda habitación con su adorado celular, su hermoso computador, su bella portátil, sus magníficos audífonos, su encantador WiFi y su esplendorosa cama ¡Así todo era perfecto!.

Suspiró contento mientras revisaba vídeos de Youtube, tenía puestos sus audífonos mientras escuchaba y miraba "Work" de Rihanna, ya estaba pasada de moda la canción, pero le habían dado ganas de escucharla. Pronto había dejado de ver vídeos y empezó a jugar juegos en linea, mientras escuchaba música de la portátil, esta vez era "Twerk it like miley" de Brandon Beal la que inundaba sus oídos.

¿Que le gustaba escuchar música pasada de moda? ¡Pues sí! ¡Le encantaba!

¿Quieren que les baile "Anaconda de Nicki Minaj"? ¿Sí? Pues se jodieron porque él no sabe mover el culo así de bien ¡Pero estaba aprendiendo!. Y por lo menos su plano y hermoso trasero es de verdad y no un montón de silicona ¡Así que estaba orgulloso de su cuerpo! Su espantoso cuerpo.

JiYong estaba tan concentrado en su juego y su música que no se dió cuenta de que su madre lo llamaba hasta que le arrancó los auriculares de los oídos.

—¡Kwon JiYong, pequeño sordo de mierda, te estoy hablando! —gritó. Eso significaba que llevaba un buen rato llamándolo, ya que ella casi nunca lo insultaba.

—¡Ya, no te alteres, mamá! —se quejó JiYong, realmente le había dolido cuando le sacó los audífonos, por lo que ahora se sobaba la oreja —¿Qué querías? —preguntó después.

—Que bajes a comer.

—No tengo hambre.

—No te estoy preguntando. Bajas porque bajas, si no te obligo no comes nada, porque ni sales de aquí en todo el día —dijo ella —además, de que casi nunca compartimos momentos en familia, así que muévete.

Ella salió del cuarto y JiYong suspiró frustrado a la par que cerraba la portátil y de paso, la ponía a cargar ya que no tenía casi batería. Por lo menos le quedaba el computador y si se le cansaba la espalda siempre iba a tener su IPhone esperando por él.

Bajó a paso rápido, pero resignado y llegó hasta el comedor. Su casa era de un bonito y suave color color rosa, por orden de su mamá, que era fanática del color rosado. Por lo menos no era fucsia, que era la idea principal.

Acomodados en la mesa ya estaban su mamá, su papá y su hermano B.I., bueno su nombre era HanBin, pero le decía B.I..

—Pensé que tu habitación te había tragado, hace tanto tiempo que no te veo —comentó HanBin sonriente mientras el mayor tomaba asiento.

—Pues ya ves que no, sigo bien vivo.

Le sonrió igual, él era su adoración, se parecía mucho a él a sus catorce.

—Bueno, ya que estamos todos aquí, ¿Por qué no nos cuentas como te preparas para ir a casa de la tía Wendy?.

HanBin miró a su madre con cara de "¿Es necesario explicarlo?" pero tanto él, como JiYong sabía que era una estrategia para que el mayor entre los dos hermanos "abriera los ojos" y se diera cuenta de que es divertido salir y viajar.

—Bueno, estoy preparado, como casi toooodos los años. Me gusta visitar a la tía Wendy para seguido, irnos a JeJu en una de las granjas de la abuela —Sí, claro, apuesto a que te encanta. Pensó al ver la cara de aburrimiento del menor.

—¿Ves, JiYong? A tu hermano le entusiasma ir a la granja, deberías contagiarte de su ánimo —espetó su madre.

—Sí, claro, con semejante ánimo mejor me voy a dormir —se burló y B.I. rió.

Ella los fulminó con la mirada.

—Pero es que es la verdad, mamá. Lo más interesante de la maldita granja son los tontos caballos que si los montas mal tantos brincos te golpetean la entrepierna y, oh, eso no es nada placentero —se quejó B.I. —Solo voy porque me emociona ver a JinHwan.

La mujer adulta  suspiró..

—Se supone que tenías que mostrar entusiasmo —se quejó.

HanBin hizo un gesto como si se acabara de acordar.

—¡Oh, cierto! ¡A mi me encanta ir a la granja porque todas mis tías me asfixian con sus operadas tetas; los caballos mueren por mi entrepierna; la abuela me llama por los nombres de mis ochenta mil primos antes de acordarse del mío; el popo de vaca ama ponerse en mi camino; hago donaciones de sangre involuntarias a los mosquitos; el perro de la granja ama cogerse mi pierna cada vez que la ve porque le parece muy sexy y...

—¡Okey, okey! Ya entendí, HanBin, a ti tampoco te gusta.

—¿De qué hablas? Si divertidísimo ser violado y abusado de ochenta mil maneras diferentes ¡Vamos, JiYong, no sabes de lo que te pierdes! —no lo aguantaron más, JiYong y su padre empezaran a reír descontrolados, casi cayendo de sus sillas.

—Que aguafiestas... —murmuró la mujer de la casa.

Con eso terminaron el almuerzo y JiYong volvió a encerrarse en su "cueva" como le decían sus padres.

Empezó a descargar películas, dramas y animes que vería durante todo el verano, mientras todo eso se descargaba él jugaba entretenido Mario Bros ¿A quién no le gustaba ese juego? El muy puto era estresante, pero cuando ganabas se sentía realmente bien, además, él jugaba el 2 players para durar más rato con Luigi y Mario.

Terminó el juego cuando acabaron las descargas.

—¡Dios Santo! Si te la vas a pasar aquí encerrado, ten la decencia de limpiar tu habitación, no vaya a ser que te enfermes —se quejó su papá al entrar.

—Oye, mi habitación, mi desastre, ¿ok?... ¿Qué es lo que necesitas?.

—Nada. Oh, por favor, de verdad tienes que limpiar esto, JiYong. Por cierto, mañana tenemos visitas así que obligatoriamente debes limpiar.

¿Visitas? ¡Odiaba las visitas!

—¿Y acaso piensan meterse en mi habitación?.

—No, pero deberías dar buena impresión.

El chico rodó los ojos.

—¿A que hora es la visita? —preguntó resignado.

—2:00 p.m —dijo su papá.

—Bien, limpio en la mañana.

—¿Por qué no empezar ahora?.

—Porque me flojera ¿Eso era todo?.

—Sí ¿Por qué? —JiYong apuntó la puerta de su habitación.

El hombre suspiró ¿Lo estaba echando?.

—Lo siento, pero mi templo es sagrado y tu tiempo se agotó —dijo y su padre salió de la habitación.

Ese día terminó por dormirse a las dos de la mañana por andar conectado en internet hasta tarde. Al día siguiente despertó a las diez de la mañana, se lavó el rostro, desayunó y empezó a limpiar su habitación con pereza, pero terminó rápido, más porque HanBin le ayudó a sacar la ropa sucia de su habitación.

Bendito sea su adorado hermano al que tanto amaba. Siempre estaba de su lado y le ayudaba en todo.

Cuando terminó, iba a dirigirse a su cueva cuando sintió que le jalaron la camiseta por atrás. Se giró y vio a su madre parada de brazos cruzados.

—¿A dónde crees que vas?.

—¿A mi templo? —contestó dudoso. Ella negó varías veces con la cabeza.

—Tú te quedas aquí en la sala al menos una hora. Por Dios JiYong, sólo mírate, estás palidísimo. Normalmente eres morenito.

—Pero si yo estoy recuperando mi tono de piel. Siempre ando quemado por cantar himno en medio del solazo en el instituto.

—Como sea, solo quédate en la sala un rato —dijo ella.

JiYong rodó los ojos y se tiró en el sofá, sacó su celular y empezó a leer novelas digitales para distraerse, quedando sumergido en su imaginación.

Pronto pasó media hora y su mamá regresó recién bañada, vestida y peinada.

—¿Cómo me veo?.

—Bien —contestó JiYong sin siquiera mirarla, sumergido en su novela.

—¡JiYong! ¡Ni me has visto idiota! —él la siguió ignorando. Ella se acercó a él y le quitó el celular —¿No sabes hacer nada más que holgazanear con tecnología? —le echó un vistazo a la novela —¿50 sombras de Grays? Kwong JiYong ¡Por Dios! Ya me estás cansando..

—Pues nadie te manda a soportarme, sólo deja de intentar cambiarme y déjame en paz en mi mundo —dijo e intentó arrebatarle el teléfono, pero su padre apareció y lo tomó él.

—Basta, JiYong, nos cansamos de que no hagas nada relevante en tu vida. Nunca intentas salir con tus amigos a fiestas, o al centro comercial. No se nota tu presencia en la casa. No haces ningún deporte como jugar fútbol, ni siquiera algo tan sencillo como aprender a cantar, de lo cual no requieres movimientos agitados. Simplemente no haces nada. Por eso decidimos solucionar tu problema.

Papá sonrió.

—¿A qué te refieres? —lo miró con miedo y nervios.

—Ya verás, ve a bañarte que nuestro invitado ya va a llegar.
Notas finales:

Espero que les haya gustado, de verdad. 

Espero sus opiniones...

¡Gracias por leer!

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