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Preview: el fin del mundo y más allá

Autor: Ghost princess Perona

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Notas del fanfic:

Naruto no es mío.

Notas del capitulo:

Espero que les guste, es corto, pero en un tiempo vendrá el grande.

“¡¡¡Naruto!!!” Sasuke comenzó a llamarlo, corriendo detrás del rubio, que se había adelantado tanto que ni casi no podría verlo. “Usuratonkachi, vuelve aquí ahora mismo” no le hizo ningún caso, desapareciendo entre los escombros. “¡vuelve aquí, he dicho!” el pelinegro siguió avanzando entre los montones de piedras caídos hace mucho de construcciones ruinosas. Finalmente vio al rubio medio fuera de un coche. “Al fin te encuentro. ¿Qué se supone que estabas haciendo?”

“¿Qué no ves, teme?” sacó trozos de la funda del coche, que parecía estar cayéndose a pedazos, todo oxidado y olvidado por años. “Estoy viendo si todavía queda algo que utilizar en esta cosa, aunque sea para quemar ttebayo.”

“Dobe, esa cosa ha estado ahí por más de un siglo, creo que los elementos y los insectos ya se han encargado de desaparecer todo lo útil” comentó él con los brazos cruzados. La respuesta del menor fue sacarle el dedo medio y continuar con su inspección. Finalmente se bajó decepcionado. “¿Ya has terminado de perder el tiempo?”

“Bastardo…”

“Bastardo nada, tenemos que volver dentro de la muralla antes de…” de repente unos gemidos inhumanos lo callaron. Sasuke se tensó, tenían que salir de ahí antes de que esas cosas los rodearan. Y ni siquiera podía pensar en dejar atrás al usuratonkachi ese, porque era el preciado único hijo del líder de su comunidad y debía protegerlo. Minato-sama podía ser un gran dolor en el trasero a veces. “Vamos”

“Pero aún no tenemos…”

“¡Olvida cualquier cosa y corre!” por una vez, Naruto obedeció. Ambos se movieron rápidamente por la derruida calle, manteniéndose escondidos de las cosas que los perseguían. “Demonios, son muchos”

“Por aquí ttebayo” el Uzumaki, que se había alejado un poco mientras no estaba mirando, le hizo unas señas. El Uchiha asintió y se metió con él, arrastrándose por los estrechos pasillos hasta llegar a una habitación que estaba casi completamente bloqueada por dos columnas que se cayeron. Una vez ahí, ambos sacaron sus espadas y se prepararon para pelear, más sus cazadores siguieron de largo, lo que tomó bastante tiempo. “Felizmente han…”

“Es tarde” Sasuke lo interrumpió. No le gustaba nada la situación en la que se habían metido, era como llamar a los problemas. “No podremos regresar antes del anochecer. Tendremos que quedarnos aquí hasta que amanezca gracias a ti” lo miró mal. “Espero que tengas algo bueno que comer, porque me muero de hambre.”

“Oh, vamos, ¿dónde está tu sentido de la aventura, teme?” dijo bromeando el otro, sacándose la mochila de la espalda y sacando de ella unos cuantos pescados y dos manzanas. “Creo que en alguna parte hay madera podrida que podemos usar para hacer una fogata” se movió para salir del cuarto. “Espero que…”

“Tú no sales, yo lo haré”

“No creas que te voy a dejar salir sólo ttebayo” Naruto le agarró la mano, furioso. “Vamos los dos o ninguno” salieron arrastrándose la habitación donde dejaron sus equipajes. Rebuscaron por todas partes, hasta que encontraron una picada puerta de hierro que alguna vez había sido inoxidable que empujaron fácilmente para descubrir una habitación llena de papeles amarillentos. “¿Qué se supone que es esto? Tiene caras impresas.”

“¿Qué no prestas atención en la clase de historia? Es dinero… o al menos creo que lo era” el pelinegro también recogió uno de los papeles. “Es la primera vez que lo veo” lo examinó con curiosidad. “Y pensar que esta cosa alguna vez tuvo valor.”

“Cuando el mundo era diferente”

“Por favor, dobe, ¿Cuándo fue diferente? El mundo siempre ha sido así” tomó una pila. El rubio puso cara de enojo. Al parecer no estaba de acuerdo con eso. “¿Qué?”

“Tuvo que haber sido diferente algún momento, ¿no?” se puso las manos en las caderas. “Si no fue así, ¿Cómo diablos es que estamos nosotros aquí? En algún momento.”

“Nosotros somos la viva prueba de que se puede sobrevivir incluso en el peor de los mundos”

“Claro que no, somos la prueba de que sí hubo un tiempo donde las cosas eran mejores y que algún día van a volver”

“Eres un idiota muy optimista, ¿sabes?”

“Y tú un fanático de los uniformes, pero no me quejo, ¿verdad?” continuaron rebuscando entre los papeles, cargando los más que pudieron. Necesitarían muchos de esos si querían permanecer calientes por la noche. De repente algo llamó la atención de Sasuke. “¿Qué pasa, teme? ¿Demasiado para que puedas cargar?”

“Quédate detrás de mí” el Uchiha desenvainó su espada, lo que hizo que su amigo también lo hiciera. Ambos se pusieron en posición de combate, esperando el ataque. Finalmente la criatura entró en su campo de vista. Era bastante pútrido, aunque por su naturaleza todavía conservaba los músculos pegados a sus huesos y restos de piel sobre ellos. Avanzó lentamente, gimiendo. “Es antiguo, tiene que haber estado aquí desde el principio”

“Y eso qué importa, un zombi es un zombi ttebayo” el Uzumaki arrojó un cuchillo con suficiente fuerza para atravesarlo contra su cabeza, pero sólo logró arrancarle un brazo. “Demonios, fallé”

“No es que me sorprenda mucho, usuratonkachi, pero tengo que terminar con esto” el pelinegro avanzó rápidamente y le clavó su katana en la cabeza, dejándolo caer al piso. En seguida retiró la hoja del cráneo del cadáver andante, haciendo una mueca de asco al ver los sesos podridos en ella. La limpió en el cuerpo. “Llevemos esas cosas y salgamos de aquí antes de que nos encontremos con alguno más”

“Ojalá que no” pero sí lo hicieron. Tres zombies les salieron al paso en el tercer viaje, aunque tardaron poco en despacharlos. Tras conseguir reunir papeles suficientes, trataron de encontrar una fuente de chispa para encenderlos. No encontraron nada en la sala de antes, así que fueron a ver en las partes de atrás. Entraron pronto en una sala con cajas metálicas que se estaban cayendo, mostrando los objetos que había dentro de ellos. Sasuke rebuscó en algunos de ellos. “Me rindo, no hay nada qué…”

“¡¡Bingo!!” Naruto llegó con algunos pedazos de madera seca. El pelinegro estuvo a punto de callarlo cuando piso algo que tintineó. En el piso el joven vio una cadena de eslabones de plata. Rápidamente se agachó, metiéndosela en el bolsillo. “¿Qué haces?”

“Pronto es el cumpleaños de Itachi y tengo que darle algo” dijo simplemente el otro, excusándose. “Creo que le gustará”

“Seguro que sí, pocos tienen esas cosas hoy en día” los dos volvieron a la sala de antes, preparándose para pasar la noche en ese pequeño refugio. Encendieron una hoguera y comenzaron a asar los pescados al fuego, calentándose al mismo tiempo. Sasuke se arregló el abrigo del uniforme militar que llevaba para conservar mejor el calor. “Ten” su amigo le tendió una botella de agua. “No tengo mucha, así que tendremos que aguantar”

“No importa, gracias” le dio un buen trago. “Después te vas a dormir. Yo haré guardia”

“Ni creas, haré guardia contigo” los pescados finalmente estaban todos dorados y ambos chicos comenzaron a comerlos, calentados por la llama que consumía los papeles. Cuando los terminaron cogieron las manzanas. “Y dime… ¿Por qué los Uchihas están tan obsesionados con los uniformes?”

“Somos la fuerza de defensa de…”

“No, en serio. Todos sabemos pelear ¿Por qué ustedes son los único que quieren usar uniforme todos los días?”

“Es… ¿una tradición? Sí, precisamente eso” señaló su ropa. “Y nos sentimos muy orgullosos de portarlos.”

“Hummm” Naruto le dio una mordida a su manzana, mirando hacia la apertura por donde habían entrado. “Sabes, por muy bien que te quede esa ropa, creo que te verías mucho mejor fuera de ella.”

“¿Qué?” el rostro del Uchiha se puso rojo, avergonzado por el comentario de su compañero. El rubio se movió predadoramente hacia él, poniéndose cada vez más cerca. “A… apártate, usuratonkachi, o voy a apartarte yo mismo.”

“Ummmm, agresivo también, eso me calienta” se las arregló para abrir un poco su ropa y dejar desnudo su cuello, que ahora se veía más apetitoso que la manzana que antes había estado comiendo. “Sabes, hace mucho que esos uniformes que usas cayeron en desuso. Deberías quitártelo.”

“¿Estás bromeando? ¡aléjate!”

“No tan alto o… nos oirán” le susurró al oído el Uzumaki, aprovechando para morderlo antes de que Sasuke pudiera hacer algo más. Entonces bajó a su cuello y comenzó a morder y chupar esa zona, haciendo que el otro dejara salir ligeros gemidos y jadeos de su boca. Sonriendo, puso una mano en la entrepierna del otro, acariciando sus partes íntimas. El pelinegro rápidamente se mordió una mano para acallar los sonidos que salían de su boca. “Quítatelo”

“¿Qué?”

“Quítate el uniforme”

“Estás de broma si…” de repente el rubio abrió su camisa y besó unos de sus pezones, logrando arrancarle un gemido. Su miembro empezó a alzarse también, haciéndose notar. El otro sonrió, deslizándolos un poco tras abrir el cinturón, metiendo su mano en la ropa interior y acariciando más fuerte el falo. “Ummmmm”

“Sí, sigue gimiendo para mí. Suenas tan sexy cuando estás haciendo esos soniditos… me pones tanto”

“Do… dobe. Tienes… tienes que parar… no es seguro… no debemos… ummmm” unos cuantos papeles más cayeron en la fogata por culpa de un movimiento de Sasuke, aunque eso sólo calentó las cosas aún más entre ellos dos. Naruto le arrancó la ropa entonces y se deshizo de la suya rápidamente, impidiéndole al otro escapar. Su amigo iba a quejarse cuando un beso apasionado lo calló, junto con un movimiento de cadera que lo obligó a morderse la mano otra vez para mantenerse en silencio.

“Ahhhh… bebé… no hagas eso… quiero escucharte”

“Sí… ellos también” dijo refiriéndose a los muertos de afuera, que de seguro paseaban alrededor de los edificios. “De… debemos parar… yo…”

“Shhh, sólo continúa tratando de mantenerte en silencio” dijo lamiéndose un par de dedos. Luego comenzó a besar uno de los pezones mientras que movía su mano hasta la entrada de Sasuke, metiendo un dedo dentro. El pelinegro se quejó por el dolor, al igual que las siguientes veces, pero pronto cambió esos quejidos por gemidos de placer cuando el dedo impactó contra su próstata. Otro dedo se le sumó, más una lengua bajando lentamente por su abdomen, delineando sus músculos, haciéndolo arquearse de placer.

“Ya… basta…”

“Dime, Sasuke, ¿eres vírgen?”

“A… a qué viene…”

“Contesta” le ordenó, metiéndose su erección en la boca y torturándolo con la lengua mientras golpeaba su próstata.

“Ahhhhh… ahhhhh… sí… sí lo soy…” contestó el Uchiha, que ya no podía soportarlo más. “Por… por favor… sólo déjame…”

“Entonces seré tu primero, qué honor” Naruto lo dejó, sacando sus dedos del interior. Acto seguido, antes de que su compañero pudiera levantarse, se posicionó y comenzó a meterse, abriendo aquel pasaje virgen. El pelinegro quiso gritar por el dolor, pero fiero beso se lo impidió, lo que agradeció sobremanera. Finalmente el falo del rubio estuvo completamente dentro de él, causándole una gran incomodidad.

“Auuuu… sácalo…”

“Ummmm… no… ahhh… estás delicioso… tan caliente y estrecho” tratando de contenerse, el Uzumaki comenzó a moverse, saliendo y entrando rápidamente, cambiando de ángulo para encontrar la próstata.

“Es… espera… basta… saca… ¡¡AHHHH!!” una mano voló hasta su boca de nuevo, intentando hacer menos sonoros los gemidos de placer que salían de él. Naruto, por su parte, mordió su hombro para acallarse también. Continuaron así, tratando de mantenerse en silencio mientras escalaban hasta el cielo, sintiendo unas cosquillas deliciosas en el abdomen y a sus pollas a punto de estallar. Se besaron apasionadamente, gimiendo en sus bocas y viniéndose juntos, uno en los abdómenes de ambos y el otro en el interior del pelinegro. “Naruto…”

“Duerme bien” el rubio cogió la katana y montó guardia, dejándolo dormir. Iba a necesitar el descanso para la travesía del día siguiente. Ya tendría tiempo para follarlo más veces en casa. Unas horas después llegó el amanecer. Al despertarse, Sasuke no quiso hablar con él y tampoco pudo caminar, así que estaba de peor humor. El paseo a caballo fue una tortura para el pelinegro, con su entrada recién desvirgada doliéndole bastante. Además tampoco quería que sus padres se enteraran de lo que había pasado.

“Ah, ya están de vuelta, creímos que algo les había…  ¿Qué te pasa, Sasuke?” Itachi saludó a su hermano preocupado.

“Sólo me caí, nii-san” mintió el Uchiha, sintiéndose cansado a más no poder.

-Unas semanas más tarde-

“Creo que este es un buen lugar” Naruto se coló en un cuarto que hacía las veces de almacén de la oficina de su padre. Konoha, su pequeña ciudad amurallada en el corazón de su antigua ciudad, tenía muchos sitios donde esconderse. “Dudo que alguien nos encuentre aquí, especialmente tu hermano”

“¿Seguro que es una buena idea?” preguntó Sasuke, entrando detrás de él. No era como si no quisiera tener sexo con él… de hecho, desde su primera vez habían tenido mucho sexo, cada vez más ruidoso y ardiente… e increíble, pero no le parecía bien hacerlo en sitio donde su relación podía hacerse pública. “Digo, podemos dejarlo para más tarde. Itachi ya casi sale a su misión y…”

“Bah, ven aquí y déjame coger tu culo” el rubio lo agarró y lo arrastró con él, plantándole un beso antes de que pudiera responder. Sus ropas comenzaron a faltar, quedándose desnudos y sudorosos. Finalmente el pelinegro abrió las piernas y su amante pudo colarse entre ellas, llegando al momento más placentero. Cuando terminaron estaban más que satisfechos. Para recuperarse se recostaron  contra uno de los anaqueles lleno de libros, haciendo que uno de ellos cayeran  al piso. “Hey, mira qué es esto.”

“¿Un registro civil? ¿Por qué tendría que interesarme?”

“Es la primera generación” ahora sí estaba interesado. El rubio pasó las páginas mostrándole las fotos que quedaban de las personas que fundaron su pequeña colonia. “Hashirama Senju, Madara Uchiha, Mito Uzumaki… es la primera vez que veo sus rostros.”

“Yo también” Sasuke tomó otro libro, que más bien parecía un cuaderno, y lo abrió en la primera página. “Hey, dobe, mira esto. Es un diario. Creo que empieza cuando ocurrió la gran infección.”

“¿En serio?” Naruto dejó el registro para tomar el cuaderno. Un nombre le llamó la atención. “Es de Hashirama Senju, mi tatarabuelo.”

“¿Y qué dice?”

“Bueno… parece que ese día había comido mucho helado… ¿sabes qué es helado? … Y también tuvo mucha tarea que hacer mientras su barriga le molestaba por el exceso de comida… qué fácil tenían la vida en ese entonces. Yo nunca he tenido la barriga así, apenas tengo para…”

“Usuratonkachi, deja de decir estupideces y empieza a leer el diario, que quiero saber cómo se las arreglaron para hacer lo que hicieron” el rubio parecía querer bromear aún más. “Hazlo o tendrás que olvidarte de mi trasero por una buena temporada”

“Está bien, está bien, no tienes que amenazar” paseó la mirada por las primeras líneas del texto. Hashirama empezaba con palabras muy tristes, aunque… no podía culparlo. A él tampoco le gustaban precisamente los zombies, menos desde que se habían llevado a su zorrito mascota. “No sé qué está pasando, sólo que es una maldita pesadilla y que no parece estar ni a punto de terminar. ¿Cuándo terminó el mundo? Eso quisiera saber. Quizás fue cuando desperté aquella mañana y no prendí el televisor para ver las noticias. ¿o fue cuando miré por la ventana y vi humo levantarse? No puedo recordarlo…”

 

Notas finales:

Espero que les haya gustado. La historia larga será acerca de Hashi y Mada, Naru y Sasu sólo leerán, aunque posiblemente tendrás pequeñas partes. No olviden mandar sus reviews!!!

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