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Las piernas del bailarín

Autor: lepumantu

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Notas del fanfic:

Es mi primer trabajo sobre este anime, espero que les guste. Culaquier error o concejo será aceptado a corazón abierto!!

Notas del capitulo:

Disfruten !!!

Las piernas del bailarín

 

Capítulo I

Era jueves por la mañana cuando Viktor en calidad de director  y representante de la clínica  lo cito a su despacho para dialogar sobre un nuevo paciente que tendría a cargo que al parecer no se habría entendido con su terapeuta anterior. Nunca sospecharía que desde esa mañana su vida cambiaria para siempre.

-          Buenos días Víktor – saludo Otabek  entrando a la oficina desde  donde su amigo y compañero de trabajo dirigía de forma implacable la  prestigiosa institución.

 

-          Buenos días para ti Otabek. Yendo al grano, como ya te mencione necesito que te hagas cargo de un paciente algo difícil. JJ Leroy  estuvo al frente de su terapia de rehabilitación, padece una paraplejia pero podría recuperar la movilidad de sus piernas casi con éxito.

 

-          ¿Por qué  yo,  un paciente difícil?- pregunto el peli negro intrigado, Leroy era un excelente profesional, aunque demasiado emotivo y optimista para su gusto, pero jamás tenia inconvenientes con sus pacientes.

 

-          Bueno. He aquí el punto- Viktor lanzo un profundo suspiro acomodando su cabello plateado para observar con claridad a su empleado- este joven era una promesa del ballet, después de su accidente entro en una especie de depresión,  ya que si  bien volverá a caminar, tengo seguridad en ello, jamás volverá  a bailar, al menos no como un profesional. Es muy joven,  problemático y su abuelo, único familiar lo apaña  en todo. Te delego esto porque sé que posees una paciencia infinita Ota… y a Yuri realmente le desagradaba la “animosidad” que tiene JJ

 

-          Bueno, dame su ficha medica así me pongo manos a la obra. Deberá venir a sus terapias a partir de la semana que viene, acomodaré mis horarios con mis otros pacientes.-

 

-          Yo me comunicare personalmente con su abuelo, gracias Otabek-

 

-          Es mi trabajo.- Inclino la cabeza para despedirse de Viktor y se marchó para retomar su rutina diaria.

Otabek Altin es un joven doctor  fisioterapeuta  especializado en rehabilitaciones de casos difíciles, tenía 27 años y ejercía su profesión desde hace tres de manera abnegada. Aunque su vida personal era muy distinta a su éxito profesional, era un joven solitario de escazas amistades y amantes ocasiónales a causa de que todo su tiempo era dirigido a su carrera. Al ser un inmigrante  Kazajo de familia humilde  dentro de Rusia debió esforzarse el doble en conseguir las cosas, por lo cual se aboco por completo a una esfera de su vida alejada de los afectos. A pesar de todo, sus pocos amigos sabían que  poseía un corazón noble, muchas veces por demás.

El último paciente encomendado a sus cuidados era un joven Ruso de 17 años llamado Yuri Plisetsky que padecía de una parálisis  de la mitad inferior del cuerpo que se debía a una lesión incompleta torácica  de la medula espinal. La discapacidad había sido provocada por un accidente de tránsito hace un año atrás que había dejado la vida profesional del chico como futura estrella del ballet Ruso truncada. Se había sometido a una cirugía exitosa hace cuatro meses con  esperanzas de volver a caminar, aunque aparentemente se trataba de un paciente complicado que no ayudaba demasiado en su propia recuperación, teniendo en cuenta que estuvo a cargo de tres profesionales los cuales todos terminaron derivándolo con diferentes excusas.

Otabek tomo una fotografía que había dentro de la historia clínica del chico sin poder creer que una personita tan delicada pudiera terminar con la paciencia del mismísimo JJ Leroy, un insoportable en muchos sentidos, pero excelente medico con una dedicación admirable por su trabajo. “Tendré que dominar  a la pequeña bestia primero”, pensó optimista el joven médico sin saber a lo que realmente se enfrentaba.

 

En un barrio residencial algo apartado del centro de la ciudad de Moscú Nikolai Plisetsky acercaba una bandeja con el desayuno a la habitación de su nieto Yuri, - ¡ Yuratchka!- saludo jovial el abuelo apoyando la bandeja en la cama del joven que yacía sentado con su acostumbrada cara de pocos amigos.

-          Tengo buenas nuevas para ti… el doctor Nikiforov  te consiguió un nuevo fisioterapeuta, llamo esta mañana temprano,  ha sido muy amable de su parte- le comunico Nikolai a su nieto mientras se sentaba a un costado de la cama  a esperar que este terminara su desayuno.

 

-          ¡Tsk! Es su trabajo-

 

-          No tienes que ser desagradable con él, se ha esforzado mucho después de que enviaras a uno de sus doctores a volar-

 

-          ¡Abuelo tú tienes que estar de mi parte!... el tipo me molestaba y hacia mal su trabajo ¿Qué es eso de ponerse una nariz de payaso? No soy un niño- escupió Yuri migas de pan por todos lados mientras protestaba.

Nikolai se acercó y acaricio su cabello revolviéndolo ligeramente riendo por lo bajo ante la terquedad de su nieto al cual había criado como un hijo desde que su madre los había dejado.

-          Yuratchka, siempre estoy de tu lado. Pero prométeme que al menos a este le darás una oportunidad, realmente quiero que vuelvas a caminar…

 

-          ¿Para qué? Ya no podre bailar, me da igual quedar en una silla de rueda-

 

 Yuri no  pudo evitar dejas salir su frustración en ese momento, lucho  y trabajó tanto para poder ser el orgullo de su familia, de su compañía, de su país, todo para nada. Años de disciplina y dedicación viendo como su abuelo se partía la espalda trabajando para brindarle todo,  y una vez que empezaba a obtener el fruto del sacrificio de ambos triunfando en sus primeras presentaciones a nivel profesional, la vida le paga dejándolo sin piernas. La mirada verde de Nikolai se posó  en él quebrada haciendo que recapacitara.

 

-          Lo lamento abuelo… prometo que le daré una oportunidad.-  dijo intentando no sonar abatido. Continuo su desayuno en silencio y una vez que el anciano abandono la habitación volvió a recostarse cansado. No le interesaba volver a caminar por sí mismo, no había nada en el mundo que le importara, solo lo haría por hacer feliz a su abuelo que era lo único que quería en la vida.

Era el día de su primera cita con el nuevo doctor a su cargo, Nikolai empujaba su silla de rueda por los blancos pasillos de la clínica hasta los exteriores acondicionados para comenzar con su terapia. Solo debía llegar media hora antes para conocer al tipo y lo demás continuaría tal cual como lo había dejado JJ. Obviamente cargaba su habitual cara de gruñón, solo sería amable con el idiota, que aún no conocía, frente a su abuelo, pero no tenía por qué ser simpático. Al abrirse las dos puertas de su nuevo cuarto de rehabilitación se topó de frente con una enfermera, una mujer ya adulta de rostro amable y un hombre joven alto y moreno con corte de pelo de pandillero, Yuri sintió que si ese era su nuevo médico, ya le había caído mal de entrada.

Entraron al lugar, un consultorio similar al anterior, pero más ordenado y menos colorido. Nikolai extendió la mano hacia el médico y la enfermera y comenzaron a dialogar sobre el tratamiento, las dificultades, lo avances y un montón de cosas que al joven rubio no le interesaban, su mirada aburrida vago por todo el lugar y se posó curiosa en su nuevo fisioterapeuta.  Tenía un semblante apático, los ojos eran de un color avellana algo exóticos, todo en él lucia diferente, talvez se trataba de un extranjero. Su cabello iba acomodado  para salir a asaltar un supermercado, no como un médico solía usarlo, aunque ese idiota de JJ lo llevaba similar, talvez eran del mismo club de viejos con adolescencia tardía, su abuelo le repitió muchas veces que no debía ser prejuicioso con la gente, pero el lema de su vida siempre había sido “piensa mal y acertaras”.

-          ¿Tú que piensas Yuri?- la voz profunda y masculina del médico  que se dirigía a él lo hizo sonrojar de inmediato, no tenía ni puta idea que le preguntaba. Ahora quedaría como un tonto ¡Rayos, sí que habían empezado con el pies izquierdo!, pensó en un respuesta para salir del apuro y para quitarse su mirada invasiva de encima.

 

-          Mmm, bien …por mi está bien-

 

-          ¿Está bien que te hagamos un enema para ver el correcto funcionamiento de tus intestinos?-  La respuesta de Otabek hizo que el abuelo abriera los ojos sin entender lo que pasaba, la enfermera llevará una mano a su boca para no dejar salir una risa divertida y que Yuri deformara su linda cara en una mueca de horror e indignación ante la estupidez que le estaban preguntando.

 

-          ¡¿Estas hablando enserio?! Que mierda tiene que ver mi intestino en esto,  solo mis piernas no funcionan…

 

-          Si hubieras prestado atención a la conversación sabrías que no fue eso lo que te pregunte. Deberías tener el mismo nivel de compromiso en esto que tu abuelo- La dura contestación de Otabek hizo que Yuri abandonara su postura de indiferencia desatando su ira, la que su abuelo se había esforzado en ocultar al menos en el primer día de su terapia.

 

-          ¡Dedícate a hacer tu trabajo bien lo demás no es tu asunto idiota!- grito Yuri haciendo el amagué de mover su silla para golpear con ella las piernas del  joven médico que seguía serio en su postura, gracias a dios su abuelo lo sostuvo pidiéndole por favor que no se alterara, Nikolai retomo la palabra intentando calmar los ánimos del ambiente que se había vuelto realmente tenso.

 

-          Doctor Altin, usted debe comprender que mi nieto aún es muy joven, él no se distrae a propósito. Esto ha sido muy duro para él.-

 

-          Es duro para muchas personas en su condición-  fue la tajante respuesta del Kazajo.

 

Yuri no podía mas del enojo al ver como el delincuente vestido de médico le contestaba a su abuelo ¡A su abuelo!, hizo rechinar sus dientes  en una pataleta infantil, debían largarse ahora mismo de ese cochino hospital, abrió la boca para dar los últimos gritos de indignación cuando Otabek lo interrumpió acercándose a su silla de rueda  y agachándose para estar a la altura de su cara.

-          Mira Yuri, sé muy bien de tus problemas con mis otros compañeros y todos son  tu culpa.- Nikolai no se atrevió a defender a su nieto, no podía negar ese pequeño detalle-  Yo no soy Cristo, no hago milagros, necesito que realmente  te comprometas con tu rehabilitación empezando por prestar atención a las conversaciones que te conciernen. Estoy seguro que no quieres que tu abuelo cargue con tu silla de ruedas  por siempre. ¿Estas adentro o no?-

Fue  un golpe bajo, por supuesto que Yuri no quería eso, no le haría eso a Nikolai que había sacrificado tanto por su persona, no lo dejaría desgastar sus años de vida junto a un discapacitado que había desaprovechado la oportunidad de volver a caminar. Sus ojos verdes se clavaron en forma determinada en los avellana del hombre que lo desafío, a él a Yuri Plistesky nadie le jugaba al verga.

-          Yo voy a caminar. Y si no lo logro será exclusivamente por tu culpa. Veremos si tus habilidades son tan amplias como su lengua-

-          Ok. Mi nombre es Otabek Altin-dijo el moreno mientras extendía una  mano hacia su nuevo paciente.

 

-          Yuri Plistesky – estrecho su mano con algo de recelo pero con firmeza, no quería que se dudara de que él era un hombre de ley.

 Nikolai observo la escena con una disimulada alegría, esta vez tenía el presentimiento de que la rehabilitación funcionaria, el joven médico tenía una determinación de acero y la mano dura que su nieto necesitaba para salir adelante. En ese momento tomo la decisión de no intervenir de ninguna manera a favor de Yuri como de costumbre, dejaría todo en manos del señor Altin que parecía saber lo que hacía.

Al salir de lugar rumbo a casa nuevamente los dos ruso permanecían en silencio hasta que Nikolai cansado del hermetismo de su nieto habló primero: - ¿Y qué te parece Yuratchaka?, este es mucho más serio que el anterior-

-          Voy a dar lo mejor de mí, pero el medico es un irrespetuoso. En cuento mejore debemos hablar con Viktor, no puede tener gente así a su cargo.-

 

-          A mí me agrado-

 

-          A ti te agrada todo el mundo abuelo- dijo Yuri con tono molesto, se supone que debía estar de su lado- Además ¿viste como luce?, un profesional no debería peinarse ni vestirse así.

 

-          Yo creo que es genial- afirmo Nikolai intentando adoptar uno de los modismos de su nieto, pero lo único que lo logro fue una carcajada sonora  por parte de este, carcajada que lo dejo maravillado, había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo escucho reír de ese modo.

 

-          ¡Abuelo! Jajaja… no hables así es raro!-

 

-          Soy tan feliz al verte reír Yuri- el anciano tomo una de sus manos conmovido y acaricio su cabello revolviéndolo al paso. La esperanza volvía a nacer en su pequeña familia de dos intrigantes.

 

Notas finales:

Besos!

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