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Durmiendo con el enemigo

Autor: No soy carol

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Capítulo 2

Harley estaba tarareando una canción que sonaba bastante en a radio mientras revolvía la olla con sopa en lata que había comprado para la cena, estaba con su delantal puesto como toda ama de casa estereotipada de los sesentas, sus pantuflas de conejo y el cabello recogido en un moño sencillo le daban un aspecto desaliñado, ella seguía como si nada tarareando en la diminuta cocina de su nuevo apartamento, llamaron a la puerta y ella algo desacostumbrada al ritmo de la vida doméstica salió corriendo a revisar quien era por la mirilla de la vieja y mal pintada puerta

-          ¡PUDIN! – espeto la ansiosa, nueva y auto realizada Harleen Quinzel

Abriendo a las patadas la pobre manija ya zafada de tanto forcejear violentamente con ella cada noche y cada mañana desde hacía dos meses y motivo de discusiones con el casero, por fin giro una vez más para abrir la puerta que rechinaba a mas no poder por que al parecer el casero no quería engrasar las bisagras, era un típico edificio con apartamentos estrechos y escaleras de caracol para todos sus cinco pisos, ellos Vivian en el tercer piso en la puerta 34 y por primera vez en su vida Jack Napier se arrepentía de sus decisiones, ya había vivido media vida en edificios de esa calaña y es por ese ritmo de vida que se había vuelto el payaso psicópata que mataba gente o explotaba edificios de 4pm a 3 am preferiblemente tres a cuatro veces por semana

-          Hola Harleen – suspiro con cansancio

-          Hola pudin ¿Cómo te fue hoy? – pregunto la chica entusiasmada

-          Bien – gruño entre dientes - ¿cómo te fue a ti?

-          De maravilla compre sopa… y prepare sopa… y lave al perro…

-          ¿Cuál perro? Nosotros no tenemos perro – especifico el hombre contrariado

-          Entonces ¿este Chihuahueño de quién es? – señalo ella al animal en la salita

Allí estaba sentado como rey en el viejo y ajado sofá que venía con el apartamento, no tenían televisión, pero su radio de mesita les entretenía bastante, el animal era bastante bonito y con ojos saltones que le daban un toque caricaturesco que le encanto de inmediato, sería un problema si es de algún vecino así que solo podría convencerla de regresarlo de inmediato

-          Cariño… ese no es nuestro perro

-          Pero pudin, el me saludo cuando estaba viniendo a casa con la compra…

-          ¿tenía collar? – inquirió el castaño con aire autoritario

-          No… - medito ella

-          Está bien quédatelo entonces… aunque no tenemos dinero para comida de perro

Ignorando a la rubia que le abrazaba con fuerza mientras el animal al ver todo ese alboroto comenzó a ladrar como loco, agradeció que aun fueran las ocho de la noche para no tener que comenzar a lidiar con los vecinos que a su parecer eran italianos por lo raro de sus apellidos y lo irascible de su carácter, aunque una buena pelea no le bajaría el ánimo, recordó la llamada que había hecho el otro día a ya sabemos quién, no podía ni recordar que nombre le había dicho pero si recordaba el número de la baticueva a la perfección y una vez más había marcado desde un teléfono público, era su señal de auxilio necesitaba más que nunca razones para vivir y estimular su existencia… el mismo necesitaba pedir ayuda a Batman aunque no necesariamente para salvar el día o la noche… sus horarios apenas se estaban adaptando al estilo de vida citadino donde se levantan a las seis de la mañana para llegar algún día a su aburrido trabajo y trabajar todo el santo día hasta las seis y de allí perder el tiempo para no tener que llegar a casa, ya no podía lidiar con el posible destrozo de Harleen en el apartamento, que ahora aparentaba ese papel de esposa y ama de casa, le mortificaba  darse cuenta que ella era increíble como Harley pero como Harleen era tan Meh… en cambio Batman con o sin mascara le llenaba hasta la más mínima de sus expectativas, suspiro pesadamente antes de sentarse junto al perrito en el sofá y siguiendo cada movimiento de Harleen en la cocina temiendo lo peor vio como ella puso la cena sobre la mesita de café (y la única mesa que tenían) aun burbujeando como si fuera magma directa del centro de la tierra la sopa tenía un aspecto curioso e intimidante con cosas raras flotando y el miedo inminente de que al levantar la cuchara esta ya estuviera fundida por las temperaturas infernales que aparentaba, intercambiaron miradas con el chihuahua antes de volver la vista al plato… esta noche sería muy, muy, muuuuy larga…

Bruce Wayne tenía una reunión de negocios, pero en vez de ir allí estaba en su baticueva rastreando el numero de una llamada recibida hace un par de días atrás… al parecer era la línea de un teléfono público pero con la computadora podría rastrear la ubicación geográfica desde satélite, sus manos tecleaban a una velocidad vertiginosa como si se tratara de una secretaria registrando un juicio por escrito, apenas volvía la vista a la pantalla mientras emergían más y más ventanas con mapas e información de estado que parecía poco legal tomar de los cortafuegos del gobierno… el apenas mordía su lengua al igual que los niños pequeños en un gesto automático de concentración absoluta… se escuchaban los murmullos y aleteos de los murciélagos que salían y entraban de la cueva después de cazar, estaba tan emergido en su búsqueda que no sintió cuando Alfred entro furioso dando tumbos contra todo y sosteniendo el traje perfectamente planchado y perfumado que debía usar su amo.

-          ¡amo Bruce! ¿se puede saber por qué no está a cinco minutos de la reunión de caridad?

-          No puedo Alfred esto es de vida o muerte… - exclamo el hombre de cabeza en el teclado

-          Tonterías… ¿es un atentado terrorista?

-          No…

-          Entonces no es de vida o muerte, pero el futuro de las empresas Wayne está en riesgo

Con un gesto típico de un niño malcriado Bruce solo blanqueo los ojos y con gran frustración se levantó del escritorio y pisoteando como en una rabieta de cuando tenía seis años se fue renegando por lo bajo con el traje en la mano

-          Alfred – dijo ya a lo lejos

-          ¿si?

-          Nadie debe acercarse a esa computadora  

-          Bien – volviendo la vista a la pantalla con una dirección en mayúsculas

Era un salón amplio había camareros pululando por todo lado sirviendo tragos y ofreciendo bocadillos a los asistentes, era un coctel que reunía a toda la alta sociedad de Gotham, Metropolis y Central City. Allí estaba tan elegante como la primera vez que la vio con su cabello negro azabache perfectamente peinado y sus elegantes joyas que resaltaban esos bonitos ojos color chocolate, como se veía tan imponente en ese vestido azul con su semblante tan gentil y la sabiduría de sus palabras y actos… si no fuera porque es bastante joven hasta para él, creería que Diana Prince tiene más de un siglo encima, como Batman había visto de todo no le sorprendería que alguien si fuera así de viejo, asi de sabio y habilidoso

-          Buenas noches señor Wayne – le saludo ella con una copa de vino en la mano

-          Buenas noches señorita Prince – asintió el

-          ¿Por qué tan tarde? – pregunto ella ladeando la cabeza un poco

-          Oh, eso veras… ando buscando a alguien – respondió haciéndose el interesante

-          ¿se puede saber a quién?

-          No, es un secreto de estado – bromeo el antes de llamar al camarero con un gesto

Bebiendo una copa de vino espumoso, siguieron conversando sobre las mismas banalidades que se solía conversar en esas reuniones, el clima, la bolsa y su tema favorito “THE BATMAN” como ese tipo loco se vestía de carnaval a acabar a la mafia y demás… eso siempre causaba una polémica increíble, unos apoyaban al hombre murciélago pero otros lo culpaban de que así como el salió de la nada salvando gente otros comenzaron a robar, matar y  volar con dinamita la mitad de la ciudad vestidos de payasos, gatos y hasta pingüinos. La posición de Bruce era más que obvia él no hablaba de como el hombre había volcado la manera de ver el mundo en Gotham, si no de ¿qué impulso a ese tipo?  Esa era siempre su pregunta y siempre que hablaba con alguien del tema salía la misma respuesta “Gotham es un tiradero” “Gotham es como un enorme manicomio” pero cuando Bruce preguntaba soluciones todos reían y decían que era más fácil mudarse y le juzgaban por volver a semejante sitio todos menos la señorita Prince ella veía en el icónico personaje de la noche como un símbolo de que el hombre puede tomar la vida por los cuernos, pero reprochaba contantemente el hecho de que Robin debía ser apenas un chico y no debía estar en semejantes misiones que se habían convertido en una locura, Bruce le daba la razón y en el fondo el opinaba lo mismo recordando como ya habían discutido eso con Jasón en más de una ocasión, esta cruzada suicida era suya y de nadie más pero su hermano insistiría hasta el final…

-          ¿viste las noticias? – pregunto ella ya en su cuarta copa

-          No ¿por?

-          Dicen que hay un cocodrilo gigante o algo así en las alcantarillas

Estallaron en carcajadas por lo absurdo que se escuchaba eso en voz alta

-          ¿y se comió a las tortugas ninja? – bromeo el a todo pulmón

-          No, pero si se comió a unos empleados de mantenimiento…

-          Oh, diablos – se le desdibujo la sonrisa de inmediato

Un oscuro escalofrió le recorrió hasta la última fibra de su ser, había un mal presentimiento de todo esto en especial cuando vio como una camarera salió corriendo a la cocina donde otra la llamo con un gesto de urgencia

-          Si me disculpas – dijo el antes de irse

Siguió mecánicamente a la chica que atravesó una de las puertas y en medio de un silencio sepulcral todos veían al pequeño televisor colgado en el muro, las noticias de última hora eran urgentes y graves… la reportera anunciaba que había una criatura con escamas recorriendo las calles del centro de Gotham, Bruce sintió que se le aflojaban las rodillas y como la tensión se le bajaba hasta el piso al ver por la pantalla como los helicópteros transmitían en vivo, allí justo encima de la criatura con escamas con un aspecto incómodamente humanoide estaba un chico con ropas rojas, verdes y algo amarillas peleando para derribarle…. Era David contra Goliat y él sabía que esta vez la mano de dios no intervendría por el más pequeño; Bruce tomo una profunda bocanada de aire para regresar a la realidad y partir de inmediato a salvar a su hermano menor.

Eran las doce de la noche y estaban profundamente dormidos en la pequeña cama retráctil, que a la hora de la verdad ambos admitían temer activarla en cualquier momento por lo que al dormir Jack prefería quedarse quieto, estaban abrazados con Harleen, sintió como las sirenas de las patrullas comenzaban a retumbar en la calle, las luces que apenas se podían filtrar desde la última ventana de la cocina que era la única que daba con la calle le despertaron del todo ¿Batman los había entregado a Gordon? ¿les había traicionado después de ofrecerles paz? Un odio visceral le revolvió el pecho y le dejo un enorme nudo en la garganta, Jack se levantó de la cama mientras la rubia le siguió tomándole de la mano, ella temblaba como el chihuahua que estaba como loco ladrándole a la ventana de la cocina, sintieron como el piso tembló más y más fuerte como si algo grande se aproximara

-          Es como en Jurassic Park- bromeo ella

-          Shhhhh- ordeno el con un gesto ansioso

Agudizando el oído, con cada sacudida se escuchaban pisotones y las patrullas aproximándose

-          La ventana – señalo el

Corrieron descalzos en la oscuridad siguiendo las tenues luces azules y rojas de la angosta y muy mal ubicada ventana, Harleen se asomó subiéndose en sus hombros

-          ¿Qué vez?  – susurro a media voz 

-          ¡santos cocodrilos, pudin! – exclamo ella con un gesto de espanto

-          ¿Qué es?

Subiéndose al mesón ambos apenas si podían alcanzar a asomarse por el reducido rectángulo con vista a la avenida que daba al centro, allí estaba el espectáculo más extraño que habían visto en meses. Un enorme monstruo escamoso y verde estaba aplastando patrullas y destrozando camiones de bomberos, tenía un aspecto humanoide ya que se plantaba en sus patas traseras, allí estaba rugiendo mientras el chico maravilla salía solo del batimóvil con un arma bastante pesada y grande, el muchacho disparo, pero eso solo enfureció mas a la bestia que comenzó a correr por toda la avenida, fue allí cuando Harleen y Jack se vieron a los ojos y temieron lo peor…venia en esta dirección.

Batman llego al lugar pero ya era tarde, Robin estaba sentado en la acera sosteniendo su brazo roto con su mano menos lastimada, jadeaba pesadamente mientras veía el cielo como esperando el amanecer, Gordon estaba allí con protección animal y varias ambulancias que recogían a los heridos y la policía comenzaba a hacer la investigación de la escena del crimen, Batman tropezó con algo, cuando volvió la vista solo pudo quedarse allí en silencio contemplando como había cadáveres de civiles, policías y hasta niños regador por doquier, lo que sea que fuese eso había muerto, Robin se las ingenió para acabarlo aunque en el proceso explotaran dos edificios y esa cosa se hubiera acabado con por lo menos una docena de patrullas con todo y policías adentro

-          ¿Dónde estabas? – reclamo el joven mal herido

-          Lo hiciste bien – respondió el caballero de la noche

-          ¡¿Dónde estabas?! – espeto colérico

-          ¿Acaso eso importa?

-          Si, ellos te necesitan más de lo que tú crees

-          ¿Quiénes?

-          Ellos – señalo el joven a la gente que corría y lloraba en medio de la tragedia

Batman solo asintió, antes de volver la vista a un edificio a dos manzanas de allí, había muchas personas apenas comenzando a salir, curioseando que acababa de pasar y agradeciendo entre ellos no haber sido ellos los que explotaron entre la pelea, Bruce Wayne tenía una visión de 20/20 pero su máscara poseía modificaciones suficientes como para ver a una mayor distancia, normalmente le serviría en alguna pelea, pero en esta ocasión le llevo a una pista trascendental, entre la gente que se asomaba habían una persona en particular que le sería difícil olvidar en mucho tiempo, un hombre de cabello castaño, complexión delgada pero fuerte, un rostro alargado y rasgos suaves enmarcaban esos enormes ojos azul verdoso, estaba pálido como un cadáver viendo con ojos curiosos y brillantes como Batman llegaba tarde a la pelea del siglo, habiéndose perdido toda la diversión…

-          Batman – llamo Robin con voz ronca y cansada

-          Vámonos ya – ordeno el hombre

Le hecho un último vistazo, para notar que estaba junto a la chica rubia de la otra vez, ella estaba aferrada a su brazo mientras cargaba a un perro diminuto el solo pudo pensar “¿así que a esto te rebajaste? No puedo perdonar que me cambiaras por eso…” se estaba alejando de la realidad, debatiéndose en el deber como defensor de la ciudad y sus propios caprichos personales, solo soltó un pesado suspiro y dirigiéndose al batimóvil junto con su hermano se marcharon de vuelta a casa, ya faltaban dos horas para que amaneciera, pero para Batman esta había sido la más larga de las noches, le había fallado a Robin y peor aún le había fallado a Gotham. Subiendo las escaleras para llegar a la mansión se encontró a Alfred que cargaba las vendas ensangrentadas y las ropas que llevaba Jasón, Alfred tenía un semblante triste y cansado, eso termino de herir el orgullo de Bruce, el solo bajo la vista para no tener que enfrentar directamente la reprobación de Alfred

-          ¿Cómo está?

-          Dos costillas rotas, un brazo roto y un ego terriblemente inflamado – concluyo el mayordomo con un tono serio y distante – amo Bruce…

-          ¿Si?

-          ¿Si arreglo el contrato con la trasatlántica? - inquirió algo más imponente

-          ¿Con que trasatlántica? – respondió Bruce completamente perdido

-          La de la señorita pince

-          No… ni siquiera eso, puedo hacerlo bien… - renegó con amargura

-          No se preocupe, todos tenemos un mal día de vez en cuando…  

-          Eso es… - murmuro con una enorme sonrisa- eso es Alfred – celebro victorioso

-          ¿Qué sucede ahora? – pregunto el cansado mayordomo

-          Nada… buenas noches Alfred – respondió mucho más animado

-          Señor Wayne son las seis y media de la mañana

-          Entonces buenos días Alfred, nos vemos luego

Dio media vuelta y salió corriendo de nuevo a la baticueva cerrando con llave, Alfred solo pudo enarcar una ceja y seguir con sus quehaceres, apenas amanecía y ya pintaba que sería un largo día.          

 

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