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¿Amante?

Autor: Pikacha-sama

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen, son de Kishimoto-sama.


Pareja principal: SasuNaru.


Genero: Romance, comedia.


Advertencias: M-preg.


Autor: Pikacha-sama.


Beta-render: Midori.


El libro sobre el cual se hace mención, en realidad si existe, en ello se basa casi todo el fic. Pueden buscarlo por Internet y conocer un poco sobre las mujeres de los tiempos de antes, que yo me he asustado xDDD

Notas del capitulo:

No sé como llegué aquí, ayuda. No debería subirlo todavía, pero ya quiero terminar este proyecto, me muero por comenzar con el fic de piratas :O

DEDICADO A SHIKI, FELIZ CUMPLEÑOS SUPER ATRASADO.

LO SIENTO.

 

 

[1]

 

Naruto no odiaba la Navidad, al contrario, la amaba. Recordaba siempre haber estado con su padrino, Jiraiya. Fue hasta que el albino se casó cuando las cosas se complicaron en casa. Sabía que Orochimaru lo odiaba y era reciproco; cuando el mando del hogar pasó a sus manos, su mundo se desestabilizó por completo.

 

            Se convirtió en reñidas peleas sin razón, claro, a espaldas de su padrino.

 

            Sin embargo, en las fechas decembrinas hacían acuerdos mutuos y silenciosos para disfrutar los eventos familiares. Aprendieron a controlarse y disfrutar el momento hasta que llegaba febrero, donde volvían a parecer perros y gatos.

 

            Pero Naruto seguía amando Navidad, no entendía como había personas que la detestaban, ¡¿cómo era posible?! Su actitud positiva y festiva siempre terminaba contagiando a todos, incluso, al amargado de su esposo. Se había casado cuando tenía 21 años por un pequeño accidente de nombre Menma. Accidentalmente, sí, así quería creerlo, había salido embarazado (para sorpresa de todos) justo en el momento en que las olimpiadas de karate habían dado inicio.

 

            El que su novio (en aquel tiempo) no hubiera estado de acuerdo en dejarlo viajar hasta otro continente y encontrarse con su ex pareja en el evento no tenía nada que ver con ello. No, quería creerlo así. Naruto ingenuamente quería confiar en que las pastillas anticonceptivas habían fallado, clasificándolo en ese 0.01% que fallaba.

 

            Jiraiya lo había obligado a comprometerse con Sasuke quien, curiosamente, ya tenía preparadas las argollas y la fecha del evento. En menos de dos meses ya estaban casados y viviendo juntos en una residencia privada, cortesía de sus “amables” suegros. Todo había sido obra del destino y quería pensar que Sasuke no había movido los hilos para manipularlo, no, su orgullo no lo permitiría.

 

            Aun así, Naruto seguía amando la Navidad, no había motivo para que su espíritu decayera. Hasta que pasó el primer 24 de diciembre con sus suegros, supo lo mucho que podía aborrecer esa fecha. Mikoto, la dulce madre de su esposo, era una excelente mujer, claro, si vivieran en los años de la inquisición. “La esposa perfecta” para el “macho perfecto”. Fugaku, su suegro, era un hombre consumido en el machismo.

 

            Aborrecía el hecho de que tuvieran que estar encerrados en una tétrica mansión dos días enteros para festejar. Lo único que hacían era atacarlo cuando Sasuke no estaba presente, era imposible no notar lo aborrecido que lo tenía el patriarca Uchiha por no ser como su sumisa esposa.

 

            Ese año había sido más absurdo que el anterior.

 

            Sasuke adoraba a su madre, era el único motivo por el cual toleraba a su padre. Mikoto no tenía la culpa de haber vivido en la vieja escuela y tener la mente tan cerrada, no, Sasuke comprendía a su madre y a pesar de que Naruto odiaba estar en Navidad con ellos, era la única alegría que podía darle a su progenitora.

 

            Itachi también iba, proclamándose ante Menma como el tío guapo, rico y seductor. El pequeño lo miraba como su ejemplo a seguir. Porque a pesar de que el pequeño era una mini copia de él (a excepción de su cabello) su carácter era idéntico al de Sasuke, incluso, persiguiendo a su tío como un polluelo.

 

            Esa Navidad, Naruto presentía que iba a ser peor que otras y no pudo estar más equivocado.

 

            Sus suegros se comportaron lo más decentemente que pudieron al respecto con él. Como todos los años mimaron a Menma con costosos e innecesarios regalos para un niño de seis años, mientras se actualizaban con la vida de sus dos hijos. Parecían como si se hubieran olvidado de él y no podía sentirse más feliz con ello. Sin embargo, cuando recibió su regalo de parte de Mikoto no supo ni cómo reaccionar.

 

“Manual de la buena esposa”
de 1953.

 

            Eso debería de ser una broma de muy mal gusto. Aguantó la cólera que dominaba y pensó en el bueno sexo que tendría con Sasuke como recompensa por la mala pasada. Incluso, pensó que su mejor castigo sería acompañarlos a Disneyland. Su esposo odiaba los lugares concurridos y con niños. Sí, no habría mejor venganza.

 

            Idealizó la dulce represalia contra su marido, mientras los demás intercambian regalos. El suyo lo quemaría en la primera oportunidad que tuviera, no tardó en visualizarse tomando chocolate caliente con su pequeño hijo disfrutando el calor de destruirlo bajo las llamas de la chimenea que tenían en casa. Su sonrisa se ensanchó mientras Mikoto pensaba que no podía darle mejor regalo.

 

            —  Espero que puedas leerlo con calma, Naruto-kun — decía su suegra en medio de la celebridad.

 

            — No se preocupe, Mikoto-san, lo leeré en la primera oportunidad que tenga ´ttebayo… — era un mentiroso de primera, no cabía la menor duda.

 

            — ¿Qué es, dobe? — preguntó Sasuke cautelosamente, los regalos de sus padres hacia Naruto nunca habían sido buenos. Siempre terminaba llevando a un rubio histérico, profesando el ideal de la igualdad en una relación marital, la equidad de género y lo bastardo que era su padre, etc. Nada bueno podía salir de un obsequio de sus progenitores.

 

            — Es un libro…

 

            — ¿De qué? — preguntó a sus espaldas Itachi, conocía muy bien a sus padres y sus ganas de hacerle ver al rubio lo nefasto que era como esposo.

 

            Mikoto se puso nerviosa. Sabía lo mucho que sus hijos apreciaban al rubio y veneraban esa personalidad que su esposo tanto detestaba, a ninguno de los dos le agradaría el libro que acababa de darle. Comenzó a sonreír inquieta pensando en las posibilidades de esconder el título del ejemplar, que tanto lo costó conseguir.

 

            — Erótico, 50 sombras de Gray ´ttebayo… — confesó el rubio con una sonrisa coqueta —. Sólo que tu madre no quería que lo supieran, bobos.

 

            Las mejillas de ambos se sonrojaron y prefirieron fingir demencia con los regalos que Menma. Mikoto se sintió acalorada sin querer negar nada, pero, el rubio en su dicha de hacerla avergonzar no hizo más que añadir lo suficientemente alto para que Fugaku escuchara:

 

            — Tomaré muy en cuenta el libro, Mikoto-san, apuesto que a Sasuke le encantara que tome nota sobre los consejos…

 

            Los nervios de la azabache se crisparon mientras los pómulos de su hijo se ponían más rosados, queriendo evadir el tema tomó la mano del rubio y lo jaló hacía su pequeño hijo que moría extasiado con los juguetes que tenía al frente.

 

            — Me alegra que lo entiendas, Naruto-kun — concluyó Fugaku mientras sus hijos lo miraban con cara de shock.

 

            «Pero ¿qué mierda…?» Pensó Sasuke mientras negaba con la cabeza, seguro era una mala jugada del rubio. Lo conocía y dudaba que sus padres estuvieran aprobando un libro de alta tendencia para jóvenes necesitadas de un extraño y sádico príncipe azul.

Notas finales:

¡Es un fic de capítulos cortos!, ¡de verdad que se van a divertir!, será mi proyecto de vacaciones terminarlo. Serán alrededor de diez capítulos como máximo, tengo escrito hasta el capítulo cinco. Ya saben que entre máscomentarios dejen, más rápido actualizo.

¡Es para no sentirme sola después de terminar onfire! ¡Me declaro culpable!

 

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