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El último pétalo [omegaverse] saint seiya

Autor: chibi fujoshi 374

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Notas del fanfic:

Hola :D en esta ocasión vengo con un omegaverse espero que os guste, en cuanto a las parejas, sólo puedo decir que serán muchas XD una loca idea que yo y mi hermano creamos juntos, sin más preámbulos los dejó leer

Espero que les guste esta historia, habrá muchas parejas en el transcurso pero tardaré un poco en escribir, bueno no los molestó más, espero les agrade ~(n.n~)
 
 
Su mente estaba completamente nublada por el aroma tan tentador e incitante del Omega, su instinto le exigía marcar cada zona de aquel cuerpo frágil y delgado, marcarlo como suyo, hacerle comprender que ahora le pertenecía, cuando su instinto lo controlaba hasta el mismo se desconocía, la estrechez de la entrada de su amante lo llevaban al borde de la locura, tan sumido en esas sensaciones que apenas podía oír algunas palabras que pedían dejarlo ir, ¿cómo podría tan siquiera pensar en eso? Estaba en la gloria en ese momento, no lo dejaría ir por nada del mundo, se sujetaba de las caderas del contrario como si no quisiera que escapará, sus movimientos eran frenéticos y casi desesperados, en algún momento logró ver el cuello descubierto y a su total disposición, no podia negarse a la idea de marcarlo y reclamar al omega como suyo.
 
[....]
 
Cuando recobró la conciencia al parecer estaba amaneciendo, los rayos del sol se reflejaban en los rubios cabellos de quien había sido su amante la noche anterior, en el cuello de este se podía notar la marca semicircular que había dejado con sus propios dientes, se levantó del suelo en busca de su ropa y también de algo que cubriera al rubio que yacía a su lado, se madecia una y mil veces en su interior.
 
No tardó en vestirse pero aún no se atrevía a despertar a su amante, ¿qué iba a hacer? No podía negar que su alfa estaba feliz, orgulloso y rebosante de alegría, había obtenido a su Omega, pero también su lado racional le hizo recordar que tendría muchos problemas, dio un salto hacia atrás en cuanto vio que el rubio se movía en el suelo, el aroma a rosas permanecía en el ambiente, tentandolo a tocar, acariciar y besar aquella piel, pero por esta vez logró controlarse a si mismo.
 
Se dio una patada mental, estaban en medio del bosque, y las marcas en el cuerpo delgado del menor le mostraron que no había sido nada delicado la noche anterior, era la peor situación que pudiera imaginar, parecía un violador, se llenó de valor para tocar el hombro del contrario y moverlo suavemente.
 
-Cardinale… Cardinale, despierta - susurro en voz baja y los ojos verdes del rubio se abrieron lentamente, el aroma a rosas cambio mostrándose temeroso y a la vez agresivo.
 
-¿Izo?... - no tardo demasiado en reconocerlo y tambien en darse cuenta de que el dolor en su cuerpo le impidio levantarse - tu… tu maldito idiota - dijo con la voz temblorosa retrocediendo tanto como podía en el suelo, el cual estaba húmedo y frío, con la mirada busco su ropa.
 
-tranquilo… todo esta bien, no voy a hacerte nada, ten… vístete - dejó la ropa de Cardinale tan cerca como pudo y levantó las manos mostrando las palmas y retrocedió unos pasos tratando de dar a entender que no le haría nada.
 
-CARDINALE! - y cuando las cosas no podían ser peor el sonido de aquel grito y el de los caballos acercarse logró erizarle la piel al Alfa, un aroma a rosas mucho más fuerte y con una leve mezcla de aroma a café le hizo darse cuenta quien venía buscando al rubio, pero antes de que su mayor pesadilla llegará dos flechas pasaron a los costados de su cabeza y luego de entre los árboles dos melenas de una tonalidad celeste se hicieron presentes.
 
- Alba… Dita… - los ojos del rubio parecieron brillar ante la presencia de sus dos hermanos, quienes se pusieron delante de el mirando fijamente a Izo, quien por el momento tenía el cabello suelto, cabellos tan negros como sus ojos, su ropa elegante que había utilizado para la fiesta que se llevó acabo el día anterior, pero ahora estaba manchado con tierra.
 
Los dos pelicelestes bajaron de los árboles un joven de no más de 20 años a su lado un niño que apenas pasaba de los 9 años, pero tenia que admitir que su habilidad con el arco era una de las mejores, habría sido motivo de alabanza si no estuvieran apuntandolo a el, vaya error que había cometido, reclamar al segundo hijo del clan Rosse podía darse por muerto.
 
-¿hermano estás bien? - pregunto el menor, Afrodita quien tenía un increíble parecido con albafica.
 
-Dita… matalo, Matalo, el me hizo cosas malas - no podía decirle todo lo que había pasado al pequeño, pero sabía que sólo con eso bastaba para que el más pequeño le hiciera caso, no tardó demasiado en apuntar su arco hacia el de cabellos oscuros y comenzar a disparar, Izo tuvo que correr para evitar las flechas, Albafica intentaba detener a su hermanito pero solo se detuvo en cuanto escuchó el cuerpo de Izo caer al suelo y no por una de sus flechas, había chocado con un caballo que no era nada más ni nada menos que del padre de los tres omegas que querían matarlo.
 
-señor Lugonis…. Esto tiene una explicación - fue lo primero que dijo al notar los ojos fríos de este, parecia que contenía las ganas de matarlo ahí mismo, Lugonis poseía una belleza hipnotizante pese a su edad, sus cabellos de color marrón rojizo algo largos estaban desordenados y sus ojos cafés irradiaban furia contra Izo.
 
-papá, Cardinale dice que el - apuntó acusatoriamente a Izo quien se sorprendió al ver la misma mirada fría y furiosa en el menor - le hizo cosas malas - acusó el pequeño Afrodita.
 
Izo pensaba en alguna explicación pero no había ninguna simplemente… un momento ¿qué había pasado?, ni siquiera recordaba como había terminado en medio del bosque, así que trató de concentrarse en recordar lo que había pasado la noche anterior.
 
Flash back
 
Izo había llegado a la fiesta en honor al cumpleaños de Albafica quien era el primogénito del Alfa del clan Rosse y Lugonis había organizado todo para festejar los 20 años de su hijo, Izo había ido con su hermano Shura en representación de su padre, se presentaron y todo paso con tranquilidad, trataba de no prestar atención a ninguno de los hermanos del clan Rosse, pues era muy conocido que Lugonis era extremadamente protector y si hacia algo indebido terminaría muerto.
 
Pasaron varias horas, el ambiente se hizo un poco pesado y salió para tomar un respiro, en cuanto parecía querer regresar a la fiesta para buscar a su hermano logró ver como el segundo hijo de Lugonis corría hacia el bosque, no le habría tomado atención de no ser que vio a un grupo de hombres seguir al Omega, lo siguió por “seguridad” pero no tardó en percibir el aroma a rosas que desprendía el menor, un aroma embriagante que parecía llamarlos despertando en ellos sus más bajos instintos.
 
-No… déjame… por favor…  - la voz del Rubio fue una llamada para Izo y los demas que también estaban tras el, siguiendo la dirección de las suplicas,que no sonaban tan convincentes, y el aroma no tardó en encontrarlo con la ropa a medio rasgar y una persona sobre el rubio que por el momento veía como un estorbo, alejó al hombre de encima del rubio, pero no para salvarlo, al parecer pretendía continuar con lo que el otro habia comenzado, inmediatamente fue atacado por los demás Alfas, por supuesto no dudo en pelearse a puño limpio contra ellos.
 
Fin del flash back
 
-”ah… eso lo explica” - pensó al sentir el dolor en sus nudillos, estaba sumido en sus pensamientos lo suficiente para que Cardinale terminará de vestirse y ahora era cargado en brazos por Lugonis, Izo soltó un gruñido por lo bajo, otro Alfa estaba tocando a quien ahora era su Omega, aunque fuera el padre de Cardinale su lado Alfa se sentía amenazado como si Lugonis quisiera quitarle al rubio.
 
-vámonos - la voz tan seca y en forma de orden de Lugonis consiguió que todos le obedecieran.
 
-”maldición Izo… ¿en que te has metido?” - se recrimino a si mismo.
 
[.........]
 
El silencio era por demás incómodo, estaba encerrado en una habitación a espera de que llegará Lugonis, estaba inquieto, bastante inquieto, no paraba de caminar de un lado a otro como León enjaulado, Cardinale estaba enojado, podía sentirlo claramente por el lazo que habían formado de esa manera tan inusual, aunque ya no supo a donde lo habían llevado tras llegar al Castillo de Lugonis.
 
-vaya hermanito… y tu que me decías que yo era el que debía ser “prudente” mira que bien te la pasaste anoche, en lo personal prefiero a Albafica pero Cardinale no esta nada mal - tener a su hermano de compañía no era nada agradable, sobre todo por que era apenas un adolescente de 15 años, y al aburrirse no encontró mejor forma de entretenerse que haciendo mofa y comentarios fuera de lugar, lo peor de todo es que tenía razón, había sido imprudente y ahora estaba unido a un chico que casi no conocía y no quería dejarlo pues sabía que si rompían el lazo quien sufriría más riesgo era el Omega sin duda, Izo podía ir con otro fácilmente, pero la conciencia le remordia, Cardinale no tenía la culpa, o quizás si… si… el tenia la culpa, ¿por que no uso supresores? O por lo menos debió usar un collar para que no lo marcaran, tenía tantas ganas de que la tierra se lo tragase.
 
-ya cállate Shura - dijo como último ignorando completamente al menor, la puerta se abrió dejando pasar a una mujer con un par de platos de comida. -¿dónde esta Cardinale? - Izo se sorprendió a si mismo con esa pregunta, pero en verdad quería saber que había pasado con el rubio, la mujer no respondió nada en absoluto hizo su labor de entregarles comida y se fue cerrando la puerta, la que, por cierto, estaba vigilada por guardias.
 
-por tu culpa me siento un prisionero… a papá le encantará enterarse de lo que hiciste - dijo el adolescente mientras se sentaba a comer.
 
-cállate, papá no va a saberlo, no tiene que saberlo - 
 
 
No pasaron más que unas horas para que Izo se tragara sus palabras, el aroma a metal comenzó a sentirse en el ambiente y antes de poder reaccionar la puerta se abrió dando paso a Lugonis y tambien a su padre, Ionia, un hombre alto de rostro serio y cabellos canosos, sus ojos negros eran neutrales, y Shura se hizo el dormido en el sofá para evitar que lo metieran en la discusión que sabía que surgiría.
 
-tu hijo es el responsable de todo… - señaló el pelirrojo apuntando a Izo quien estaba de piedra en su lugar.
 
-¿que tan malo puede ser? Según me dijiste pretendias una alianza uniendo a uno de tus hijos con los míos - comentó con la voz neutra, eso era lo que Izo detestaba, esa voz que no podía identificar, no sabía si las cosas empeorarian o mejorarían cuando su padre usaba aquella voz.
 
-si pero con Shura - No es que no le agradaría Izo, pero después de que se llevó a su hijo al bosque y lo marcó de esa manera no pensaba entregárselo así nada más, aunque ya era ilógico que quisiera hacer algo pues no podía romper el lazo entre esos dos.
 
-¿ah? ¿cómo que conmigo? - Shura “desperto” de su sueño bastante sorprendido.
 
-con Afrodita - Shura abrió sus ojos y su boca al máximo por la sorpresa, Lugonis debía estar enfermo, el era un adolescente y Afrodita un niño.
 
-No! Yo no quiero estar con ese viejo! - la voz infantil de Afrodita se dejo oír, ¿cuando había entrado a la habitación?.
 
-¿perdón? ¿yo viejo? ¡Tus hermanos son mas viejos que yo! - Shura sujeto la ropa del más pequeño levantandolo algunos centímetros del suelo
 
-pero mis hermanos si son bonitos - una sonrisa divertida y altanera cruzó por el rostro del menor, y Shura sintió unas enormes ganas de golpearlo.
 
-¡Basta! ¿Shura te das cuenta de que estas peleando con un niño de 9 años? - la voz de Ionia irrumpio el momento de discusión de esos dos.
 
-ovbiamente pretendia esperar unos años antes de comprometerlos,no ahora par de tontos - dijo Lugonis llevándose una mano a la frente, vaya locura que estaba sucediendo.
 
-Lugonis, amigo mío, no creo que esto sea tan malo…
 
-lo es… Cardinale ya estaba prometido a Shijima del clan Dharma - un silencio incómodo se formó en el ambiente, el clan Dharma era conocido por ser uno de los más fuertes, muy rara vez recurrirán a la violencia, pero cuando lo hacían arrasaban con todo a su paso.
 
Además por supuesto que era indignante que su hijo perdiera la virginidad en medio de un bosque de esa manera, estaba molesto, con todo el mundo y eso incluía a Cardinale, se la había pasado años y años repitiendoles miles de veces que debían tomar los supresores si no querían terminar en esa situación, pero claro, nadie hace caso a sus padres, al menos quería que la primera vez de su hijo fuera por amor mutuo y en un lugar decente.
 
-no podemos hacer nada, ya está hecho - aún dicendo esas palabras y aunque parecía restarle importancia al asunto su voz era tan seria y neutra como de costumbre, Izo se mantuvo a lado de su padre, Afrodita se zafo del agarre de Shura y fue a refugiarse detrás de Lugonis escuchando atentamente todo lo que decían, pues luego debía llevar toda la información que podía a sus hermanos.
 
-me haré responsable de todo - dijo Izo con una gran seriedad que por un momento le hizo parecer a su padre, el silencio reinó en el ambiente por unos segundos.
 
Lugonis parecía pensar cada movimiento, debía asegurar el futuro de sus hijos, cuando los tuvo realmente no le importaba que fueran Alfas, Omegas o Betas, pero con el pasar del tiempo escucho las atrocidades que se cometían con los Omegas quienes debían estar enlazados a un Alfa, sufrían de violaciones y torturas a causa de su celo, sintió su alma irse al darse cuenta que sus hijos eran Omegas, y para empeorar las cosas su esposa murió dando a luz a Afrodita, desde que el menor había nacido planificó con quienes “aliarse” su clan desaparecería y lo sabía pero al menos quería asegurar que sus hijos estarían en buenas manos, por ello había investigado a los demas clanes, había hecho amistad con los Alfas de cada uno, conocio y analizo a cada joven noble que encontró, lo tenia bien pensado, Cardinale debía ir con Shijima quien consideraba la mejor opción para el, ya que el clan “Dharma” era conocido por su tranquilidad e infinita paciencia, supuso que le vendría bien a Cardinale dada su personalidad imprudente y agresiva, el clan “Shinto” era la opcion para Albafica y para Afrodita el clan “Bushi” es decir el clan de Ionia, no pudo pensarlo mucho, para cuando se dio cuenta estrecho la mano de Ionia, resignandose a dejar ir a su hijo.
 
Izo casi podía oír el sonido de los grilletes apresarlo, no le agradaba nada la situación, Lugonis no parecía contento, ya había hablado con Shijima hace sólo un mes, debía presentar a Cardinale para quedar en un trato y ahora no sabía como salir de esa encrucijada.
 
-vámonos Afrodita…. Tengo que hablar con tus hermanos - el pelirrojo cargo al menor en sus brazos para salir de ahí dejando a Ionia sólo con sus hijos, en cuanto la puerta se cerró la mirada del mayor se clavó en Izo, el peli negro estaba completamente quieto, y suspiro aliviado en cuanto una leve y casi imperceptible sonrisa se formó en el rostro de Ionia.
 
- no era lo que tenía planeado, pero supongo que esta bien, ahora nuestra parte esta asegurada -
 
-¿ah?... ¿no lo vas a castigar? - pregunto Shura bastante indignado.
 
-después… por el momento no - Ionia ya podía pensar en que lugares reclamar, no era tonto, para nada, el clan de Lugonis se perdería así que podía aprovechar esa situación para reclamar algunos terrenos que le favorecerian, le convenía que tanto Izo como Shura se enlazaran con los hijos de Lugonis si era necesario arrastraria al rebelde de El Cid para completar el trato, pero mejor era ir poco a poco.
 
No importó cuanto trataron de retenerlo, Izo estaba inquieto y sentía una fuerte necesidad de tener al Omega cerca, de algún modo terminó durmiendo apoyándose en la pared que estaba afuera de la habitación de Cardinale, tan cerca como pudo.
 
[....]
 
Tenía que ser una broma, no, no, y mil veces no, su padre estaba prácticamente regalandolo a ese odioso, lo había conocido hace no mucho y ahora planeaba mandarlo a vivir con el, era una estupidez, la mordida en su cuello aún dolía como los mil diablos, y podía sentir un aroma fuerte y extraño afuera de la habitación, de no ser que se sentía muy adolorido no habría dudado en buscar un palo o lo que fuese para golpear a Izo y decirle que se fuera, Albafica y Afrodita eran los únicos autorizados a entrar a su habitacion, ya no quería ni ver a su propio padre.
 
-tienes que aceptar que es tu culpa también - la voz de Albafica era seria y recriminatoria como siempre.
 
-No, no fue mi culpa, es más, la culpa es de Afrodita - ¿ah? Eso no había tenido el menor sentido para el mayor, pero noto que Afrodita se tenso con ese comentario.
 
-Afrodita ¿que hiciste? - preguntó el mayor de los hermanos clavando su mirada en el pequeño.
 
-yo sólo… sólo quería jugar - murmuró con los ojos cristalizados y apuntó de llorar, Albafica se sintió un tanto culpable por ver asi al menor, dejó que su aroma a rosas se desprendiera para tranquilizarlo
 
-escondió los malditos supresores, y he de suponer que tu tenías mi maldito collar, y unos malditos alfas comenzaron a seguirme - habló alzando la voz y pues era verdad, Albafica se había llevado el collar del rubio por seguridad… y por que no recordaba donde había dejado el suyo.
 
-deja de maldecir - Albafica cubrió los oídos de Afrodita y miró con cierto enojo a Cardinale
 
-¡No¡… Malditos todos, maldita sea - se dejo caer sobre la cama y soltó un leve quejido al sentir la tela tocar la herida de su cuello.
 
-ya es muy tarde, no tienes opción,además Izo sigue afuera… agradece que al menos no es tan impulsivo como parece, ya estaría sobre ti otra vez - dejo de cubrir los oídos de Afrodita y lo cargó en sus brazos - esta bien que te dejemos ahora? - preguntó mientras se encaminaba a la puerta.
 
-si… pero dile a Izo… - Albafica abrió la puerta esperando oir el mensaje para el pelinegro que permanecía sentado en el suelo - ¡Que se vaya al maldito infierno! -
 
-Sin maldiciones Cardinale - repitió Albafica cerrando la puerta, Izo clavo sus ojos negros en el - ya lo oiste, no pienso repetir lo que me dijo - el mayor se hizo a los desentendidos y se fue dejando a Izo sólo en medio del pasillo.
 
-¿por que a mi? - Izo lamentaba su mala suerte, por el poco tiempo que paso ahí se dio cuenta que no sería fácil tratar con Cardinale, su infierno ya tenía nombre y apellido y tambien un bonito cabello,... ¿qué? El cabello rubio ciertamente le gustaba.
 
 
Así fue como comenzó su nueva relación, tras una semana y de una ceremonia apresurada y con poca gente, había llegado el día de partir, y aunque se suponía que estaban casados Cardinale no le había dirigido la palabra en todo ese tiempo.
 
-No pongas esa cara esto también es tu culpa, y no estoy feliz de mandarte con ellos - Lugonis se despedía de una manera muy “cariñosa” de su segundo hijo quien tenía cara de que lo estaban mandando a la horca.
 
-pues no haces nada para detenerme - se quejó cruzandose de brazos sin corresponder al abrazo que su padre pretendía darle.
 
-oh, vamos Izo no es tan malo… - un golpe se escuchó no muy lejos de ahí, y en el suelo se veía a Shura e Izo peleando por quien sabe que.
 
-papá… - fue su último ruego antes de sentir un leve tirón de parte de Izo quien había llegado rápidamente al notar la cercanía que tenían Lugonis y Cardinale.
 
-es mi hijo maldición, no pienso hacerle nada - dio un último grito dándole un leve golpe en la cabeza al peli negro, quien a pesar de estar cubierto de tierra se abrazaba al rubio como si se lo fueran a quitar.
 
-Adiós Cardinale - Albafica hizo un ademán con la mano al igual que Afrodita, y así fue como terminó por subirse al carruaje de color verde oscuro que se lo llevaría.
 
Su mirada se había perdido en la nada en los primeros minutos, luego se dirigió a la ventana, los árboles matizaban de verde el panorama y el cielo comenzó a nublarse para completar su perspectiva de cuanto odiaba al mundo.
 
-¿Cardinale? - la voz de su ahora esposo lo sacó de su ensoñacion y se giro a verlo con el rostro completamente serio y molesto, Izo se extrañó no era muy común que un Omega fuera tan agresivo, pero al provenir del clan Rosse supuso que no debía sorprenderle, “hermosos pero letales” así los describían y ahora comprendía el por que, ahora que recordaba no había visto que las “clases” se notarán mucho en ese lugar era como si alfas, omegas y betas fueran iguales.
 
-tengo hambre - milagro! Por primera vez el rubio le había hablado y no en un tono tan agresivo.
 
-eh… por ahora no tenemos nada, te prometo que te daré de comer allá, ¿algo en especial? - su comportamiento era irracional para si mismo, los libros que habia leido cobraban sentido en ese momento, “los omegas despiertan un sentimiento de protección en sus alfas”.
 
-lo que sea - el rubio era cortante y frío, no sabía si podía acostumbrarse a esa forma de ser, podía notar que Cardinale se sentía incómodo y hasta amenazado, ¿cómo no estarlo? El aroma de metal que desprendía Ionia, Shura e Izo le hacía sentir un prisionero, no había otra cosa de la que pudieran hablar por lo que se mantuvieron en silencio por las siguientes horas.
 
-ya vamos a llegar - anunció Ionia y la curiosidad de Cardinale le hizo asomar la cabeza por la ventana a lo lejos pudo ver como se alzaba una ciudad y el aroma fuerte de los Alfas le hizo marear levemente, pudo ver muchas riñas y algunos gritos.
 
-Asi que… este será mi nuevo hogar - dijo con cierto matiz de desilusión en la voz que Izo logró notar de inmediato
 
-No son así siempre… - jaló levemente a Cardinale para abrazarlo - no será tan malo, lo prometo… -murmuró dándole un beso en la marca que había dejado en su cuello, el rubio se sonrojo logrando elevar el ego del peli negro.
 
-eso espero - murmuró regresando su mirada hacia la ventana, metal, era la única palabra que venía a su mente, el clan Bushi era conocido por su habilidad en el manejo de espadas, y según su propia educación básica Bushi significaba Guerrero, ¿cómo iba a adaptarse a ese lugar?.
 
En cuanto bajo del carruaje acompañado de Izo la mirada de las demás personas se clavaron en ellos, Cardinale sentía que lo analizaban con la mirada, aunque maldiciera a sus instintos no se sintió seguro hasta que se aferró con fuerza al brazo del peli negro.
 
Pudo notar que en su mayoría todos los que estaban en el Castillo eran Alfas, la idea de salir a pasear quedó completamente descartada en cuanto lo noto, habían muy pocos betas, y no logró identificar a ningún Omega.
 
-¿aún tienes hambre? - Izo trató de romper el hielo en cuanto pasaron por el comedor, todo lo que veía era carne, mucha carne
 
-esto no va funcionar - 
 
Continuará...
 

Notas finales:

Hola, bueno antes que nada quiero aclarar que este fic lo subí a wattpad, (aún empiezo a entender como funciona eso XD) y bueno el clan Dharma se los puse a los de Virgo por que averigüe un poco sobre el budismo y bue... ese me gusto :v, a los Capricornio les puse "Bushi" por que cuando leía sobre Izo de Capricornio resulta que este seguía los principios de los samurai y otra forma de decir samurai era Bushi... y pues.... no se me ocurrio mas XD, Rosse creo que es muy obvio, el siguiente capítulo lo subiré en unos minutos más n.n)/

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