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Kannibale; Lazos de sangre por mfernandasadiklover

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Notas del fanfic:

¡Hola! Bueno esta es una secuela de Caníbal, me encanto escribirla y espero que a ustedes les encante leerla tanto como a mi, después de todo tengo algo raro con un sexy  Naruto y un talentoso Sasuke

Espero nuevamente lo disfruten será un fanfic corto y lleno más de la ternura que hay en esa maquiavélica familia

los personajes no son mios, Son propiedad de Kishimoto

Notas del capitulo:

Jujujuju lamento las faltas de ortografía y este es como un pequeño prólogo para ie conozcan a los personajes. Como es su vida en el bosque y cosas así . Disfrute tanto como yo

Nos leemos abajo

Todo sucedió cuando el pequeño Indra encontró el libro, Indra es el último hijo de Naruto y Sasuke y sólo cuenta con tres años, es un pequeño muy inteligente y travioso y como era costumbre se había alejado demasiado de los límites que Sasuke le había dicho. Su Ma como él le decía se había despistado por jugar con Pa, él no entendía que tenía de gracioso jugar a las mordidas, pero a ellos parecía gustarle mucho por que todos los días jugaban. Menma el hermano mayor se encontraba en el bosque cazando y Boruto y Sarada recolectaban bayas y las trampas que la niña había puesto, él debería estar en su cuna arropadito y calentito como lo había dejado Ma, así que cuando empezó hacer frío y vio que no recordaba el camino comenzó a gimotear, estaba perdido, lloró un poco, hasta que vio que podía protegerse del frío en una pequeña cueva, su pequeño cuerpecito se sintió agradecido y a su corta edad supo que era primordial hacerle caso a su Ma, se quedó dormido y despertó sobresaltado al darse cuenta que la cueva era mucho más profunda de lo que parecía, seguio recorriéndola  la luz comenzaba a escasear pero notaba que en el fondo de la cueva habían cosas, parecía la casa de alguien habían cueros llenos de polvo y de seguro bichos, sólo había algo que llamó su atención, un libro, lo supo ya que Ma le contaba libros de cuentos muy bonitos, trató de agarrarlo, pero un enorme bicho de muchas patas subió a su mano provocando que gritara. — ¡Indra! ¡esta ahí dentro!— Escuchó las voces de su Ma y sonrió feliz con las lágrimas corriendo sobre su regordete rostro, cuando trató de salir vio que no podía, el túnel por el que había llegado era demasiado alto para volver a subirlo — ¡Ma! ¡Ma! ¡qui!— Su pequeña voz llegó débil a los oídos de Sasuke que abrió los ojos con horror de que su pequeño estuviera encerrado en ese agujero. — ¡Naruto sacalo por favor! — ¡tranquilo Indra! ¡papá va a por ti! ¡calmate Sasuke! ¡no me jales así!— Indra no sabia que estaba pasando allá arriba pero le dio risa, cuando sintió la tierra caer sobre su cabeza pensó que de iba a morir enterrado, así que cerro los ojos llorando en un rincón lejos del montón del bichos que había en las pieles que parecían cama, abrió los ojitos y miró sobre su cabeza al escuchar risitas, sus hermanos mayores lo miraban burlones y a su lado la mirada aterrada de Ma, Pa lo tomó entre sus brazos y beso su cabello, entregándolo a Ma que lo abrazo fuerte, tan fuerte que Indra soltó esa risita juguetona que tenía. — te daría unas nalgadas si no fueras tan pequeño y adorable— la nariz de Sasuke acarició la nariz de Indra causando unos murmullos de disgusto de parte de sus hermanos. —liblo ¡liblo!— Sasuke le sonrió. — si mi bebé te leeré todos los libros que quieras— Indra negó con la cabeza y apunto al agujero. Sasuke sonrió entendiendo, miró a uno de sus hijos, pero ellos le desviaron la mirada celosos de Indra, suspirando miró a Sarada quien se despegó del lado de Naruto para recojer el libro. Naruto lo tomó de la cintura y con Indra aún en brazos caminaron hacia su hogar, estaba entrando el invierno y el clima era demasiado frío como para estar afuera más de lo necesario. Menma miraba de reojo como su padre  besaba las mejillas de Sasuke causando un gritito de rabia de parte de Indra, miró a los gemelos tan diferentes de apariencia y aún así tan parecidos que caminaban de las mano de Naruto, miró su casa y pensó que tenía una maravillosa familia, pero ¿porqué tuvo que tener tantos hermanos? le robaban la atención de su mamá. Boruto jadeo inconforme cuando Menma abrazo a Sasuke y como él era tan grande no dejaba espacio para los demás, así que con una mueca desconforme volvió a la mesa para terminar de comer, vio a su papá con Sarada e Indra abrazados a él mientras le contaba por milenecima vez la historia de como se había conocido con mamá, a Sarada le encantaba, a todos en realidad, el pequeño Indra ya adoraba la historia aunque tal vez no entendía muchas cosas que papá contará. Sasuke miró con horror el sucio libro que Naruto había dejado sobre la cama, este hombre pensó medio furioso y medio curioso, el libro estaba sucio pero no tanto como antes así que se podía apreciar que la cubierta era de cuero y más que un libro dicho como tal, parecía un deforme cuadrado con muchas páginas. Así que no aguantando la curiosidad lo abrió y se llevó el disgusto de su vida, prometiendo no abrirlo más. La primera página decía; Propiedad de Kushina Uzumaki. Dejó el libro tirado en la basura dispuesto a ignorarlo, pero como Naruto era completamente ajeno a su decisión lo sacó y comenzó a leerlo después de todo el libro parecía interesante, sonriendo con malicia mal disimulada fue a la habitación de Sarada y le pidió un cuaderno en blanco y un lápiz. Así él comenzó su tarea de reescribir la interesante historia que estaba leyendo. Los niños  se llevarían una muy grata sorpresa y que mejor que sorprender a Sasuke. Sasuke al día siguiente, miró angustiado el clima que cada día parecía empeorar, estaban entrando en invierno y era hora de comenzar a reunir las cosas necesarias para sobrevivir, después de todo el invierno era mucho más crudo en esta bosque que en la ciudad, suspirando enumeró la tareas mentalmente y siguió preparando el desayuno de sus criaturas para que tuvieran fuerza y crecieran más grandes de lo que estaban, Indra el bebé de la casa gimoteo al no poder alcanzar los brazos de Sasuke, este al escuchar sus lamentos lo tomó en brazos suavemente con una dulzura que mataría a un diabético, Indra feliz se acurrucó en su pecho, por suerte Sasuke ya había terminado. — ¡a comer!— escuchó los pasos rápidos de todos en la casa que estaban recién levantándose, revirando los ojos vio aparecer a Menma— a lavarte los dientes o no comes— dijo y Menma con los hombros tensos se dio la media vuelta y cumplió sin chistar, Sasuke suspiro, y suspiro peor aún al ver a Naruto llegar, con él no fue tan suave y con una mirada severa lo mando a lavarse el rostro abrió los ojos cuando Sarada sin decir nada se dio la vuelta siguiendo a Naruto al baño, esa niña tenía una actitud muy parecida a su padre, Boruto los miró con una sonrisa burlona — yo ya estoy listó mami— Boruto avanzó hasta quedar al lado de Sasuke — mi pequeño obediente— le dijo feliz y beso su mejilla — buenos días— Boruto le respondió lo mismo y se sento en su puesto, esperando que los demás llegaran para comenzar a comer, luego de interminables cinco minutos, todos estaban en sus respectivos puestos, esperando que Sasuke se sentara para ellos comer, Sasuke luego de dejar a Indra en su silla especial y servir su comida, se sentó en el puesto que le correspondía como amo y señor del hogar, si Sasuke decía algo era ley en la familia, mientras él no les permitiera comer no lo harían así que esperaron pacientes, incluso el pequeño Indra se contuvo. — ¿qué pasa cariño?— fue lo que le preguntó Naruto al ver su actitud de falsa tranquilidad y por que se moría de hambre — como saben de acerca el invierno, así que les daré sus tareas correspondientes; Naruto la comida especial escasea en esta época y no quiero inconvenientes, Menma de cortar leña, Sarada de recojer sus trampas para conejos e ir al río a traer peces,  Boruto e Indra irán al invernadero a recoger lo último de la cocecha además traeran hongos y setas comestibles, no toquen algo que se vea sospechoso  y me refiero a ti Indra y yo me encargaré de revisar la casa para que cuando quedemos atrapados no estemos a oscura, que el congelador funcione correctamente y el agua caliente igual ¿entendido?— Todos asintieron conforme por las tareas, Sasuke los miró con aprobación, lo que provocó en sus hijos una oleada de orgullo, su mami confiaba en ellos, en Naruto era un orgullo diferente, se sentía orgulloso de la familia que había podido crear con Sasuke, sus hijos eran tan diferentes pero tan iguales, cada día se sentía más agradecido de haber conocido a Sasuke que cuidaba y mantenía unida a su familia, él había nacido para dar ordenes, era él jefe tenía que admitir eso. — ¿alguna duda?— Todos negaron a la vez, con la boca hecha agua para poder saciar su apetito— pueden comer— Todos comieron ansiosos disfrutando del sabor, Sasuke cocinaba de maravilla, cuando su apetito estuvo saciado, cada unos en fila india fue al baño a lavar sus dientes, reglas eran reglas. Naruto beso las mejillas de todos en la casa, antes de marcharse beso los labios de Sasuke y le murmuró; un te amo. Su tarea era importantísima, después de todo si él no hacia su trabajo no sólo tendrían a un loco suelto, si no a tres, además Sasuke lo mataría si fallaba, no le gustaba que sus hijos pasarán hambre. Así que camino alejándose cada vez más de su casa, siguiendo el sendero llegó a los límites del bosque, cerró los ojos y escuchó con atención, bingo, sonrió  y comenzó la cacería. Menma beso la mejilla de todos en la casa tomó su hacha, de la cual se sentía muy apegado ya que era un regalo hecho a mano de su padre  y dándole un te amo a mamá se marchó, conocía un lugar que tenía los árboles secos y con buena madera, así que con parsimonia recorrió el bosque sin miedo de las criaturas que podría encontrarse, el olor a sangre que llegó acompañado del viento, lo hizo sonreír, papá no perdía el tiempo, su pecho se hinchó de orgullo al saber que en un tiempo más sería él el encargado de esa tarea, le llevaría piezas magníficas a madre y él se sentiría orgulloso de su primogénito, con esa idea rondando su joven cabeza comenzó su tarea sin demora. Sarada beso a sus hermanos con un beso en los labios, y después a mamá le dijo lo mucho que lo amaba. Primero tomó su navaja el mango era de hueso fabricada especialmente por su padre con decoraciones del famoso ojo Uchiha, el Sharingan, había sido el regalo de cumpleaños de papá y mamá, tomó una canasta y se marchó. Primero iría al río por su lanza para poder pescar. Para ella la tarea era fácil, sus ojos eran rápidos y gracias a las técnicas que Naruto le había enseñado podía pescar de esa fácil manera. Descubrió maravillada y orgullosa de si misma lo buena que era, por que sin dificultad había llenado la canasta con enormes peses, salto las pequeñas piedras que en el verano había puesto para salir del medio del río y llegar a tierra para terminar la parte difícil de su tarea, tendría que caminar un montón, cuando el viento soplo le impacto en el rostro, como una fuerte caricia se tomó unos momentos para respirarlo, y sonrió orgullosa de su familia, papá era un cazador excelente se dijo, ella esperaba ser igual que él, el olor a sangre fresca era tan fuerte que sintió deseos de dejar eso botado e ir a donde Naruto para ayudar o para que le enseñara, pero reprimiendo sus primitivos impulsos siguio su camino, no era buena idea hacer enojar a mamá, no la idea era impensable, aunque Sasuke nunca les había pegado a ninguno, todos incluida ella sabían que no era bueno provocar a la madre, no podrían soportar la mirada de desaprobación que de seguro recibiría quien le desobedeciera, era tal vez por que Sasuke era lo más importante en la vida de todos, él jefe o la madre como le gustaba decirle Menma y papá La primera trampa tuvo suerte, no así el pobre conejo que estaba atrapado, tomando su navaja lo degolló y lo colgó en su cinturón de cuero que su abuelo le había regalado, era un estilo militar, femenino pero resistente y útil. De esa manera Sarada continuó recorriendo el bosque. Boruto beso a mamá y con un; te amo mucho tomó a Indra en brazos y camino hasta el invernadero, estaba feliz de no alejarse de Sasuke, dejó a Indra a cargo de una canasta donde guardaría los vegetales necesarios, Indra lo miraba con sus enormes ojos, miraba como su hermano recogía la cocecha que servía, ignorándolo pero él no se movería de su sitio, su tarea era cuidar la canasta y eso haría, Boruto lleno la canasta con rapidez Indra se maravilló de los colores y del aroma, Boruto tomó su mano y caminaron internándose en el bosque no muy lejos de casa, Indra llevaba una pequeña canastita y la apretaba fuertemente para no dejarla caer, Boruto se agachaba y miraba el tronco de los árboles, miraba con atención si era venenosa o no, mientras su hermano trabajaba, Indra miraba el bosque escuchaba los insectos y el sonido del viento chocar contra los árboles, sentiría miedo de estar sólo pero estaba a lado de su hermano mayor y él lo protegería con su vida, eso era lo que su mamá siempre decía, no lo entendía muy bien, pero los demás parecían orgullosos y felices cuando mamá les confiaba la tarea de cuidarlo, su pequeña nariz vibró cuando el viento frío la  tocó, olía raro, lo reconoció Ma siempre lo alejaba de ese olor, ese olor que siempre estaba en el sótano, y además de eso, había otro uno que le desagrado y le erizo el bello. — Boru— murmuró intranquilo, Boruto lo miró unos instantes levantó la nariz, con sus pequeñas piernecitas se acercó rápido hasta Boruto que miraba todo con una angustiante alarma de peligro. Indra abrió los ojos espantados de ver al animal acercándose eran grande, gordo, café y tenía dos cuernos blancos y filosos. —¡alejate jabalí!— eso escuchó decir a su hermano con la voz tensa, sacando de su pantalón un cuchillo, Indra se escondió detrás de Boru, el jabalí gruñó y dio un firme paso en su dirección, sus pequeñas piernas temblaron, pero su hermano se mantuvo firme sosteniendo su cuchillo, la verdad es que ese pequeño cuchillo no serviría para herir a ese enorme jabalí, sólo servía para cortar tallos de vegetales, pero no era la seguridad del arma, la seguridad venía de la persona que le dio ese cuchillo, o de las personas, fue dado en su cumpleaños al igual que el de su hermana, sólo que el de ella era más grande y peligroso hecho exclusivamente para matar presas, el de él no pero aún así. Soy un cazador se dijo lo soy, lo soy. Suspiró de alivio al ver que el animal se marchaba, Indra lo veía con los ojitos brillantes pero no lloraba el quería ser tan valiente como su hermano. Continuaron con su labor un poco más rápido tratando de encontrar lo mayor posible. Naruto fue el primero en llegar, llevó su preciada carga al sótano, silvo al verlo, estaba reluciente de limpio, encadenó a las víctima, los necesitaba vivos. Miró sus cuchillos, estaban tan brillantes que veía su rostro en él, escuchaba de fondo sonido del congelador, sonrió ese aparato no estaba funcionando de la semana pasada, y ahora parecía estar como nuevo, miró la electricidad tampoco parpardeaba, también lo había arreglado. Salió de ahí luego de cerrar la puerta y asegurar de que nadie saliera y que nadie entrara. La casa estaba limpia más que antes y eso era decir mucho, olía a limón era agradable, ¿o eran fresas? no lo sabía pero olía de maravilla. Se metio en la cocina, el almuerzo estaba casi listo, podía oler la deliciosa carne en el horno. Escuchó un ruido y miró a su espalda, Sauske estaba ahí, con esa brillante mirada le sonreía y Naruto pensó que se había enamorado nuevamente de él, rodó los ojos ese pensamiento era ya habitual, lo pensaba todas las mañanas al mirarlo despertar, lo hacia al mediodía al verlo reír y jugar con sus hijos, lo pensaba por las noche al verlo dormir. — yo también te amo— Fue lo que Sasuke le susurró despacio insinuante, Naruto pensó que también amaba que le leyera la mente.— ve a bañarte, mientras termino— Le dio un beso en los labios, aprovecharon para abrazarse largos segundos, Naruto no lo quería soltar, gruñendo inconforme y se fue a dar una ducha. Menma llegó a casa y abrió la boca maravillo. Encontró a Sasuke en la cocina arreglando todo para poder servir la mesa, su Ma era hermoso, ¡como lo amaba! Sasuke se dio cuenta de su presencia cuando lo escuchó reír. — ¿te estas burlando de mí? pequeño travieso— Menma sonrió con nostalgia, hace muchos años había dejado de ser un pequeño. — ya soy un hombre, soy más alto que tú— murmuró orgulloso de su estatura. Se acercó para probar la comida como cuando era pequeño. Sarada miró la escena en silencio sonriendo su hermano mayor era un consentido, con una pequeña toz falsa, interrumpió, mirando orgullosa la cara de sorpresa de Menma al ver lo estupenda cazadora que era, tenía siete conejos, dos libres, cuatro pájaros gordos, una canasta a rebosar de grandes peces, y no sólo, también había conseguido una mascota, un pequeño zorro... un zorro muy raro, tenía, seis, siete, ocho ¡nueve! ¡nueve colas! ¿qué clase de animal era? Ma suspiro de seguro resignándose tendría que adoptarlo. — toma mamá— le dijo, Sasuke la miró unos  instantes y luego acarició su mejilla. — que orgulloso estoy de ti, mi pequeña— y sólo eso bastó para que la niña ahora convertida en una señorita se sintiera feliz al borde del llanto de felicidad.  Escucharon los grititos de emoción de Indra apenas este entró en la cocina tenía las mejillas rojas de emoción y chillaba y daba saltos de emoción, Boruto colocó la canasta que llevaba apegada a la pared de la cocina, todo estaba a rebosar había encontrado mucho de todo. — ¿qué pasa pequeño?— fue la voz de Naruto quien tranquilizó a Indra, los demás lo miraban curiosos — ¡jali! ¡jali!— Su risa juguetona, se dejó escuchar, pero se quedó en silencio al ver el rostro serio de padre — Boruto— dijo Sasuke, Boru quien se había mantenido en silencio habló con timidez — nos topamos con un jabalí, era muy grande— Naruto apretó la mandíbula — ¿era gordo?— preguntó aguantando las ganas de ir a buscarlo — era enorme papá— Naruto le mando una mirada a Menma, quien sonriendo maliciosamente entendió el mensaje, hora de cacería de padre e hijos — ni lo piensen ustedes dos... tres, Sarada no.— Naruto miró a Sasuke suplicante, no podían dejar ir a un jabalí y menos si era grande y gordo, Menma lo acompañó con la mirada y Sarada se les unió haciendo pucheros — por favor— murmuraron a coro, Sasuke lo pensó unos momentos, la verdad no iba a negarse pero le encantaba ver la cara de suplica en sus rostros. — después de almuerzo— dijo, Naruto y sus hijos celebraron. Comieron con rapidez y dándole un beso se marcharon a cazar a ese enorme jabalí. — Boruto aún no me has dicho como se encontraron con ese animal— Boru dejó de comer y miró a Indra. — ¡valente Boru valente! protegió a mi— Sasuke sonrió a su pequeño aún le costaba expresarse. — ¿así? cuentame todo Indra— Indra parloteba feliz contando lo que recordaba, si Sasuke excluía cosas como “a mi hermano le salieron garras rodeadas de rojo” “ el jabalí dijo que nos mataría” hablaba solo de la valentía de Boruto, Sasuke se sintió orgulloso de ser su mamá. — que valiente fuiste Boruto y tu igual mi pequeño, como fueron tan valientes les daré un pequeño regalo— Sasuke se levantó y camino a la cocina, regreso con dos copas de helado. Mientras tanto en el bosque, Sarada buscaba huellas, fue difícil debido a las cantidad de hojas en el suelo, pero luego de seguir al pie de la letra la ayuda de su padre encontró pisadas, eran recientes, los tres se internaron más profundo, escucharon el ruido de la cascada, Naruto recordó que a Sasuke le encantaba mirarla, la habían descubierto en un día cualquiera, habían salido todos de paseo y Boruto junto a Sarada se habían perdido, ellos apenas tenían cuatro años, era tradición que uno de sus hijos se perdiera. Los encontraron rápidamente  y fue ahí en ese momento en que encontraron el lago con la enorme cascada. Sasuke miró a Indra jugar con el pequeño zorro, le había vendado la pata así que este no se movía mucho, menos si estaba dentro de una jaula hasta que se acostumbrara a ellos. Bajo al sótano seguido de Boruto, silvo al ver a tres personas semi inconsciente el olor a sangre le golpeó la nariz, volvió a cerrar la puerta faltaban unos días para el invierno ellos podrían esperar. Boruto se disculpó y se marchó a dormir la siesta, Indra se había dormido al lado de la jaula del zorro, Sasuke lo tomó en brazos y lo dejó en su cuna, estoy un poco viejo pensó al acostarse agotado, dio vueltas en la cama, pero se dio cuenta que al no estar Naruto no podía dormir, recorrió la habitación con la vista, descubrió con horror que ese asqueroso libro estaba ahí sobre el escritorio improvisado que Naruto había creado hace algunos años, ya no recordaba la razón, lo curioso fue ver un cuaderno de Sarada al lado del libro, se levantó y lo trajo hasta la cama para poder ver que tenía escrito, dudaba que fuera el diario de Sarada, ella nunca lo dejaría en la habitación de sus padres, ¿y si era el diario de Naruto? ¡que curiosidad! La primera página decía; De las memorias de Kushina contando la historia de dos personas pero  al no saber sus nombres, he puesto él de mi amado y él mio, con cariño los descendientes de esta hermosa historia de amor.              

 

Notas finales:

Y bien que tal? Comenten para saber que les pareció ¿criticas? Dudas? ¿Amenazas?

Nos leemos d84; El siguiente será más interesante jujujuju

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