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I DON’T WANNA WAKE UP por Beitha KangChoi

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Un nuevo día llegaba a casa de Youngbae quien al girar sobre sí mismo y observar a su lado, no pudo evitar cerrar los ojos con fuerza mientras soltaba un suspiro. Aquella noche había dormido con él y ahora por la mañana no se encontraba a su lado.


Pero no tendría por qué preocuparse, volviendo de YG lo volvería a buscar una vez más para estar con él, necesitaba estar una vez más junto a él, sentir su respiración cerca, tocar su piel y ver sus sonrisas a lo largo del día. Necesitaba de él pero parecía que nadie aceptaba eso. Cuando abrió los ojos miró el techo y se incorporó girando una vez más hacia su izquierda y notando que debajo de las frías sabanas estaba una de las camisetas de Seungri, pero a comparación de las sabanas, éstas estaban tibias, cogió la misma y la llevó hasta su cara pudiendo percibir el dulce aroma del menor impregnada en el mismo y fue lo único que necesitó para comenzar bien el día antes de poder buscarlo.


Se dio una ducha rápida y pronto se vistió con lo primero que vio, unos pantalones jeans desgarrados y una sudadera con capucha junto a unos tennis; su tiempo en la agencia no sería mucho, no quería quedarse tanto tiempo en un lugar donde nadie comprendía lo que sentía por Seungri, sería una pérdida de tiempo, solo iría a verificar como iba su álbum y regresaría a casa.


Antes de salir cogió una de sus gorras y pronto salió hacia el estacionamiento donde rápidamente se subió en su auto y pisó el acelerador para llegar cuando antes, en esa oportunidad olvidó colocarse el cinturón de seguridad y estaba seguro que si Seungri hubiera ido con él ya le estaría reclamando por manejar tan rápido y no cuidar de su vida con el cinturón.


Lo primero que hizo al llegar fue dirigirse donde estaban los productores y de inmediato se puso a trabajar, viendo lo que estaba bien y mal, los ajustes que deberían de hacer y las canciones que aun faltaban. Mientras escuchaba una de ellas simplemente negó con la cabeza mientras comenzaba a mover su pierna de forma frenética.


– ¡NO! ¡ESO NO ESTÁ BIEN! – pronto se incorporó de la silla dando vueltas por el lugar mientras tensaba la mandíbula y pronto comenzó a mirar en todas direcciones para poder encontrar algo donde podría desfogar toda su ira. Su mirada cayó en Yang quien ingresó y al ver como todos se encontraban en silencio, se acercó a Youngbae, ambos mirándose a los ojos y fue cuando el mayor se percató que los pequeños ojos del moreno estaban rojos y su rostro algo pálido; Bae soltó un suspiro mientras apretaba los puños a cada lado de su cuerpo, era a quien menos quería ver en ese momento, no era un buen plan estar enojado y que Yang apareciera justo frente a él. Aun tenía el rencor guardado en su corazón y en su memoria por lo que les hizo a Seungri y a él.


–Youngbae, sabes que tenemos que hablar en algún momento de lo que pasó. –


–Yo no tengo nada de qué hablar. – Su voz salió dura y su mirada solo mataba. Cuando se disponía a salir del lugar para poder tomar algo de aire antes de asesinarlo, el mayor le tomó del brazo deteniéndolo en el proceso.


–Ya han pasado años. Tu odio te está destruyendo, si Seungri te viera… – El menor se soltó del agarre de Yang haciendo que un nuevo silencio se instaurara en el lugar. Bae se acercó peligrosamente a su jefe estando a pocos centímetros mientras sus ojos chispeaban de odio.


–Todo fue por su culpa. Todo. Solo permanezco aquí porque se lo prometí a él, sino me hubiera ido hace mucho y en éste mismo instante no tendría a ningún artista en escenario, ni si quiera habría un trainee en éste edificio si dijera lo que nos hizo. Y una última cosa más que espero no repetir: Nunca, vuelva a mencionar el nombre de Seungri. – Los ojos de Youngbae se humedecieron y salió del lugar dando un portazo dejando a todos más que sorprendidos, desde hace unos años atrás la actitud de Bae había cambiado mucho, de ser un chico carismático pronto se convirtió en un hombre que perdía la paciencia con rapidez, dejando de lado su propio cuidado personal a menos que no sea para “aparentar” ante las cámaras como muchas veces el moreno decía.


Pocos o casi nadie dentro de YG tenían idea de lo que sucedió años atrás para que el comportamiento de Youngbae cambiara, sin embargo en cada discusión o intercambio de fuertes palabras que ambos tenían salía el nombre de Seungri por lo que muchos se hacían una idea de por dónde iba el tema.


Bae se dirigió al baño donde cerró con un portazo mientras sujetaba su cabeza sobre la gorra que llevaba puesta; se suponía que Yang no metería su nariz en su álbum, se suponía que ese día ni si quiera asistiría a trabajar ¡Maldición! Su plan de tener un buen y rápido día en el trabajo se había ido a la mierda. El moreno apoyó las manos a los lados del lavado mientras se miraba en el amplio espejo a los ojos y luego a todo su rostro, estaba claramente pálido con los labios resecos pero poco le importó. Dirigió su mano derecha hasta el bolsillo de su pantalón y pronto sacó un estuche de cigarrillos el cual abrió y del mismo extrajo un poco de aquel polvo blanco que ahora consumía con regularidad, al tener una cantidad que supuso correcta, llevó el estuche hasta su nariz e inhaló mientras cerraba los ojos, años atrás la irritación en alguna de sus fosas le habría molestado todo el día pero ahora que llevaba consumiendo un tiempo considerable, ya era algo que podía sobrellevar. Al escuchar pasos cerca, cerró el estuche y rápidamente lo guardó en su pantalón y mientras se limpiaba los posibles rastros de polvo en la nariz e inhalaba una vez más para cerciorarse, vio como una cabeza se asomaba por la puerta ahora abierta.


Ahí estaba su pequeño panda.


Taeyang sonrió al verlo y tras mirarse de reojo en el espejo para verificar que estuviera bien dio unos pasos para poder estar cerca de Seungri.


– ¿Hyung? ¿Está todo…?–  Youngbae no dejó que terminara de preguntar cuando lo abrazó con fuerza, queriendo sentirlo así de cerca; tenerlo de esa forma le ayudaba a calmarse. El moreno atrajo más cerca el cuerpo del menor mientras cerraba la puerta del baño para que nadie los viera. –Yang de nuevo, ¿verdad?– la voz de su pequeño panda salió tenue y pronto el mayor sintió una de las manos de Seungri acariciar su nuca con amor.


En momentos como esos era Seungri su pilar para poder mantenerse tranquilo y poder soportar estar en esa agencia en manos de Yang, el causante de todo, el causante de que ahora Seungri…


–Ri, sabes que te amo ¿verdad?– el solo escuchar la corta risa que soltó el mencionado le hizo sonreír de lado.


–Claro que lo sé, me lo dices siempre, estoy pensando en cobrarte cada vez que me lo dices. – Eran esos momentos cuando Youngbae podía sentirse libre, donde no había Yang, ni fans, ni amigos, ni nadie que los juzgara a ambos. Donde solo eran ellos dos en un mundo que nadie podía ingresar.


–Ya no soporto esto, cada vez que veo a Yang, yo… – Seungri se separó del mayor lo suficiente para tomarle del rostro y mirarle a los ojos, Youngbae ama esos ojos brillantes y esa sonrisa delicada que tenía.


–Me lo prometiste, hyung. Nada de peleas con él. Quiero que tu carrera solo tenga buenos momentos, que amen tu música. –


–Seungri… ya no creo poder continuar. – el menor arrugó el entrecejo haciendo un bonito puchero que el moreno no dudó en besa.


–No quiero que vuelvas a decir eso, eres muy fuerte hyung y puedes soportar esto. Solo piensa en los fans que esperan volver a verte en un escenario. Ignora a Yang, él nunca entenderá lo que sentimos, solo nosotros podremos hacerlo. – Bae sonrió nuevamente.


–Siempre tienes las palabras adecuadas cuanto no estoy bien. –


–Soy tu novio, te conozco bien. –


–Nunca me dejarás, ¿verdad?– preguntó Bae mientras apretaba la cintura del menor entre sus brazos, deseando que no se fuera en ningún momento.


–Siempre voy a estar a tu lado, Bae. Siempre que me necesites estaré contigo. – El moreno iba a darle un último beso hasta que escucho como tocaban la puerta la cual estaba justo a su lado y apretó los dientes al sentirse una vez más invadido; Seungri por su lado se acercó para poder darle un beso en la mejilla y le susurró que se verían en casa. El mayor asintió con la cabeza a lo dicho por el menor y pronto se movió de su lugar  para abrir la puerta, dejando a Seungri tras la misma.


A pesar de haber pasado años, Youngbae aun sentía que ambos debían de esconderse de todos aquellos ojos que los juzgan.


Seunghyun se encontraba en la entrada con una mirada preocupada al ver el aspecto del moreno, de su amigo pese a que Youngbae ya no lo consideraba como tal. El mayor quiso ingresar pero pronto Bae cerró tras de sí mismo al salir por completo, sin mirarle a los ojos. No era la primera vez que Seunghyun miraba en aquella condición a su amigo, ya no miraba a nadie a los ojos y se escondía del mundo dentro de su departamento. Ya no era el mismo Taeyang.


–Supe que volviste a pelear con Yang. – el moreno soltó un bufido acompañado de un sonrisa sarcástica al escucharle mientras su gorra cubría sus ojos.


–Parece que éste edificio está lleno de personas que no tienen nada mejor que hacer que escuchar conversaciones ajenas. –


–Tienes que dejar de hacerlo o un día Yang se terminará molestando y terminaras sin trabajo. –


– ¿Y se supone que eso me tiene que asustar o algo parecido? Se bien que no voy a ser yo quien termine sin trabajo si menciono en alguna entrevista lo que sucede dentro de éste edificio. – Youngbae elevó la cabeza para mirar a los ojos al mayor y pronto Seunghyun notó lo rojos que estaban, su mirada descendió a su nariz y la vio algo irritada sin mencionar que en su sudadera se veían rastros de un polvo blanco.


El silenció duró pocos segundos. – ¿De nuevo, Youngbae?– el moreno supo a que se refería y desvió la mirada, no quería sermones. Se dispuso a seguir su camino y volver con los productores para terminar con aquel día e irse a casa; giró para volver por donde vino pero no dio ni tres pasos cuando vio a Jiyong frente a él con el rostro preocupado y pronto caminando hacia él. Youngbae giró sobre sus talones mientras ponía los ojos en blanco, no quería encontrarse con nadie menos con ellos dos juntos. Caminó más rápido y unos pasos tras de él también se hicieron más seguidos, Jiyong le tomó del brazo para intentar hablar con él.


–Deja de huir. – Youngbae se soltó de él con fuerza mientras lo encaraba realmente enojado.


–No me toques. Ni si quiera te me acerques. –A Jiyong pareciera que se le fueran a salir las lágrimas de un momento a otro, ese no era su mejor amigo, ni si quiera había rastro de él, solo estaba un hombre lleno de rencores frente a él.


Le dolía tanto verlo así, verlo en lo que se transformó desde aquel día.


–Por favor, Bae. Tienes que dejar de consumir, te está matando. – los ojos de Jiyong se cristalizaron aun más haciendo que brotaran lágrimas.


– ¡Genial! Será una buena noticia para Yang. – El moreno sonrió al ver las lágrimas del que alguna vez fue su amigo; esas lágrimas no eran nada en comparación con las que él derramó.


– ¡No digas eso! Yo no quiero que te pase nada, eres mi amigo, mi hermano. – Jiyong intentó tocarlo pero pronto el moreno retrocedió alejándose del toque del pelinegro.


–Yo no soy nada de eso. Y te voy a pedir que dejes de ir a mi casa o juro que te golpearé y sabes que ganas no me faltan, después de Yang. Métete en tus propios asuntos y déjame en paz. – Seunghyun se mantenía al margen de aquella conversación pero sin dejar de observar a Youngbae, desde que lo notó inestable ya no era una persona con la cual se podría estar con la guardia baja.


– ¡Tu eres uno de los asuntos más importantes que tengo! ¡Tu salud! ¡Tu vida!–


– ¿Ahora si te importo? Dime, ¿pensaste en mi cuando le dijiste a Seungri que terminara conmigo porque supuestamente lo engañaba?– Nuevamente aquel reclamo por parte del moreno, Jiyong aun se sentía culpable por haber sugerido algo de lo cual no sabía la verdad. – ¡Dime!– el moreno elevó la voz dando aquel paso que retrocedió lo que hizo que las alarmas de Seunghyun se encendieran, dando también un paso en su dirección.


–Y-yo no sabía que el CEO… –


–Yang. – Mencionó para volver a apretar los dientes. Tener al CEO y a Seungri en una conversación era sinónimo de que nada va a terminar bien, siempre termina perdiendo los estribos cuando eso pasa. – ¿Aun me preguntan por qué lo odio tanto? Destruyó no solo mi vida y lo ayudaste a hacerlo. –


– ¿Crees que me siento bien por lo que pasó? –


–No intentes parecer la víctima que tiempo después no te importó mucho salir en una revista contando lo felices que eran Seunghyun y tu. Mostrando al mundo que llevan una relación más que feliz. –


–Yo también pelee por mi relación, Bae, no intentes hacerme sentir mal. – Youngbae vio salir a Seungri del baño, a espaldas de Seunghyun.


– ¿Pelear?– Youngbae no pudo evitar reír por lo escuchado mientras bajaba la cabeza y negaba con la misma. –Menos de veinte minutos duró tu “pelea”, Jiyong. – Volvió a elevar la cabeza teniendo una mirada dura hacia su ex amigo. –Quizás diecinueve minutos hablaron los dos y fue solo un minuto lo que necesitó Yang para decir “Claro, no veo ningún problema con que ventilen su relación a toda Corea y el mundo.” Él no sabe decir NO cuando se trata de ti. En cambio con nosotros… con Seungri… – Youngbae pasó la escasa saliva que tenia mientras su mirada se posaba nuevamente en su pequeño panda quien tenía lágrimas en los ojos, y poco a poco iba retrocediendo hasta perderse en alguna esquina; Youngbae odiaba ver llorar a su novio, lo odiaba. Seunghyun miró en la misma dirección en la del moreno pero no vio a nadie.


–Él no pensó bien en sus decisiones. –


–Él solo piensa cuando se trata de ti. Yo le pedí, le rogué por más de un mes que nos entendiera pero se negó y en cambio me hizo llevar una doble vida; mostrarle una cara a los medios y otra a Seungri también me fue matando lentamente y nadie hizo nada por nosotros. Nadie. – Seunghyun bajó la cabeza ante aquello último. Era cierto que nadie se preguntó porque de un momento a otro Youngbae decidió salir con alguien sin ni si quiera hablarle a sus amigos más cercanos sobre ella, el moreno se le veía más distraído de lo normal. Lo veían actuar de una forma con Seungri y otra con Hyorin. Aquello a Jiyong molestó mucho y terminó por contarle a Seungri lo que sabía al verlo ignorante de lo que realmente pasaba a su alrededor y el desenlace de todo aquello nadie se lo esperó. Ni si quiera lo imaginaron.


–Si me hubieras dicho lo que sucedía yo… yo hubiera ayudado. –


–Nunca preguntaste Jiyong, solo hablaste para decirle a Seungri cosas que Yang te había contado. Puras mentiras. Nadie es de confianza en éste edificio, no hay amigos, no hay hermanos. – Youngbae dio un último vistazo a Ji y pronto caminó en la misma dirección por la que Seungri se había ido no sin antes golpear con su hombro el mismo de Seunghyun.


Hoy sólo quiero estar con Seungri, solo él me comprende, solo nosotros comprendemos lo que sentimos.


***


Cuando ingresó a casa con algunas compras hechas en mano, pudo sentir el delicioso olor de comida casera haciéndose, y supo que era Seungri preparando algo, normalmente cocinaba cuando se sentía ansioso y eso ayudaba a identificar el verdadero problema, pero en éste caso ni si quiera necesitaba saber porqué su novio estaba de esa forma; había escuchado la pelea que tuvo con Jiyong y Seunghyun.


Dejó las compras sobre la barra de la cocina al no ver a su novio cerca y se dirigió al baño de la habitación que compartía con el menor donde rápidamente se dispuso a volver a inhalar aquel polvo blanco, sabía que se había vuelto dependiente de la sustancia pero simplemente no podía dejarla de consumir, no debía, si lo hacía perdería todo.


Esa cosa le ayudaba a olvidar algunas cosas y a tener otras, ese equilibrio lo consiguió desde hace años.


Cuando salió del baño observó a Seungri mirando hacia la ventaba de la habitación, abrazándose a sí mismo; Youngbae se acercó por detrás y le rodeo la cintura mientras besaba su nuca, sin embargo no tuvo reacción del menor a lo que rápidamente le giró para mirarle a los ojos.


– ¿Crees que ahora todo podrá estar mejor? No quiero que sigas peleando con el CEO, con nadie. – Bae le acarició la mejilla con su derecha mirando aquellos ojos tristes del menor.


–Siempre será difícil. Nadie entiende. –


–Quizás el único que no entiende aun eres tú, hyung. – Youngbae arrugó el ceño separándose del menor mirándole como si aquella persona no fuera su novio.


– ¿Qué? Fueron ellos quienes nos querían ver separados, siempre odiaron la idea de vernos juntos. –


–Tú fuiste quien me engañó con ella, no ellos. Tú causaste que saliera del edificio esa noche, tú causaste que… – La voz de Seungri se cortó cuando escuchó el puño de Youngbae estrellarse con la madera de la pequeña mesa que tenían en la habitación.


–Fue Yang y Jiyong los causantes de todo. –


– ¿Por qué no solo me contaste lo que sucedía? Hubiéramos podido resolverlo. – Youngbae comenzó a retroceder lentamente ante las palabras del menor.


–No lo entenderías. –


–Mientes. Tuviste miedo por lo que me fuera a pasar. Yang te amenazó. – El moreno se quedó quieto, esa información solo la sabían dos personas y una de ellas estaba en esa habitación y otra en el edificio donde trabaja. Seungri comenzó a rodear al mayor mientras en su rostro se veía una sonrisa burlona. –Él te persuadió hablándote sobre que mi carrera que vería afectada con tal escándalo, pero seamos sinceros mi querido Sol, también tuviste miedo por ti, por tu carrera como cantante, por el contrato que tienes con el jefe. Aceptaste estar con esa mujer por miedo a que todo se acabara para ti. Jiyong hyung y Yang no son los únicos culpables. – El mayor se mantuvo quieto mientras escuchaba cada una de las palabras de su novio, pero más voces se empezaron a unir a la del pequeño panda a lo que llevó las palmas de sus manos a cubrir sus orejas, las voces se hacían más fuertes hasta que no pudo más y se dirigió a encerrarse en el baño.


– ¡YA CÁLLENSE!– Las voces de Yang, Seungri y todos los miembros de la banda comenzaron a hacerse más fuertes.


–Arruinaste el grupo. –


Seunghyun.


–Eres un mentiroso, me prometiste que se lo dirías a Seungri, nunca lo hiciste. –


Daesung.


–Yo si tuve el valor de decir “no” a Yang. Eres un cobarde. –


Jiyong.


–Te odio hyung. Los mentirosos no cambian, solo cambian sus mentiras. –


Mi Seungri. No me digas eso.


***


Jiyong caminaba de un lado a otro dentro del departamento que compartía con Seunghyun, estaba más que preocupado y es que Youngbae no había vuelto a ir a la agencia y ya habían pasado más de dos meses. Era la tercera vez que sucedía. La tercera recaída de Youngbae en las drogas. Verlo en ese estado siempre le hacía sentir culpable, sin embargo en aquel tiempo aún pensaba que su jefe hacia las cosas pensando en su bien, muy tarde se dio cuenta que ese hombre solo pensaba en sí mismo y en su gran agencia; si se ponía a recordar aquella noche cuando le dijo a Seungri lo que Yang le había mencionado sobre aquella mujer con la que salía Youngbae, no se inmutó en decirle que terminara con el moreno, no pensó en que era problema de ambos y era solo ellos dos quienes deberían de resolver aquel problema, le creyó ciegamente a Yang; no le dio ni si quiera el beneficio de la duda a su mejor amigo, solo lo sentenció de forma cruel ante el menor.


Pronto se dio cuenta de la verdadera cara de Yang cuando mencionó que debían de continuar con BigBang siendo solo cuatro, pero su ambición por más le hizo proponerles que comenzarían nuevas promociones pero con Jang Hyun Seung. Ese día perdieron por completo a Bae quien perdió los papeles y quiso golpear al mayor de todos si no fuera porque Daesung y Seunghyun lo detuvieron a tiempo.


Pensó que Yang era alguien distinto.


Jiyong se equivocó.


Esa misma noche Jiyong junto a su novio se dirigieron al departamento de su amigo para poder saber cómo se encontraba; Jiyong solo tenía en mente que quizás en todo ese tiempo Bae había cometido alguna locura y temía encontrarlo sobre la cama inconsciente o colgando del marco de la puerta, cerró los ojos con fuerza y negó con la misma intensidad haciendo que esas ideas salieran de su mente.


Cuando estuvieron en la puerta del departamento, Seunghyun quiso tocar pero su novio le detuvo en el aire mientras sacaba de su bolsillo una llave y le sonrió al mayor.


–Se la robé la última vez cuando me echó de su casa, la guardo en caso de emergencia.  – cuando abrió la puerta miró hacia abajo y notó que en la entrada estaban los tennis que Youngbae había utilizado la última vez que lo vieron pero al lado de éstos estaban unos que no le pertenecían al moreno, claramente eran de Seungri ya que fue Seunghyun quien se los regaló como felicitaciones por su primer disco, pero estaban llenos de polvo, al continuar avanzando se dio cuenta que definitivamente Youngbae no estaba bien, en la sala habían cientos de botellas de alcohol y algunas latas también del mismo contenido, sobre la pequeña mesa se veían rastro de un polvo blanco la cual fue separada en columnas para poder ser consumida con facilidad, al girar hacia la cocina Jiyong pronto se cubrió la nariz desviando la mirada; Seunghyun se acercó notando que habían varios contenedores de comida, uno a medio terminar y el otro intacto.


Y la comida ya estaba podrida por el tiempo.


El mayor encendió las luces del pasillo y rápidamente se dirigieron a la habitación principal donde lo primero que vieron fue el estado del mismo; el suelo estaba lleno de polvo pese a que la ventana estuviese abierta y las cortinas rotas ondearan por el viento. Jiyong se acercó hasta la cama y vio que estaba una de las camisetas favoritas se Seungri; las sabanas ya estaban amarillentas por el tiempo y en algunas zonas, rotas. Habían pedazos de cristal en el piso y en más de una superficie Jiyong vio más de aquella sustancia a la que su amigo se había hecho adicto.


–Youngbae… – murmuró Jiyong sin creer el estado en el cual vivía su amigo, sin embargo el ver colgar un brazos en uno de los reposabrazos del sillón que daba a la ventana hizo que prácticamente corriera para cerciorarse de que ninguna de sus ideas se materializara en ese momento. En el mismo se encontraba Bae sin camiseta y bastante delgado, en su pecho se podía ver rastros de más droga y también en el pantalón de buzo gris que utilizaba. Seunghyun le zarandeó para que reaccionara pero no hubo respuesta y pronto el menor marcó a emergencia para que vinieran a ayudarlo.


El camino hacia la clínica privada les apreció larga mientras Jiyong envuelto en lágrimas no soltaba la mano de su novio, tenía miedo de perder a Youngbae, su culpa crecería aun más si es que algo le pasara.


¡¿Por qué demonios tuve que creerle a Yang?! ¡¿POR QUÉ?!


Youngbae tenía razón en algo y es que Seunghyun y él tuvieron suerte cuando Yang les dio autorización cuando ambos mencionaron tener una relación y que ya no querían mantenerlo en secreto por la salud mental de ambos. El jefe les dijo que si algo pensativo, no quería que volviera a suceder lo ocurrido con dos de sus cantantes, la salud mental del mismo estaba llena de temor y de culpa por lo que sucedió. Las cosas se salieron de control.


Las mentiras siempre tienen patas cortas y Taeyang junto a Jiyong se dieron cuenta de eso.


Tan pronto como llegaron sacaron a Bae en una camilla con oxigeno conectado directo a sala de urgencias donde no se les permitió el paso y fue cuando la pareja terminó envuelta en lagrimas por temor a lo que fuera a pasar, fueron largas horas de espera hasta que vieron a uno de los doctores encargados salir mientras se quitaba una mascarilla y soltaba un suspiro, las noticias no fueron muy alentadoras, el moreno había sufrido de una sobre dosis del cual pudieron salvarlo ya que la ingesta de la sustancia había sido reciente. El mismo doctor que lo atendió se preguntó qué fue lo que llevó a un artista tan conocido, querido y millonario querer atentar contra su vida, sus dos hijas morían por aquel cantante y simplemente no encontraba una respuesta a sus preguntas. Llegó a la conclusión que el dinero y fama no siempre dan la felicidad.


Los meses siguientes Jiyong y Seunghyun no se separaron del moreno, y Daesung, apenas terminó su tour en Japón fue a acompañar a sus amigos en aquella clínica. El rencor que tenía hacia su mayor por lo ocurrido con Seungri se esfumó al verlo tendido en una camilla pálido y con oxigeno junto a varias agujas perforándole el cuerpo por donde le suministraban los medicamentos.


Seungri.


Pronto tuvo que comenzar a rehabilitarse, una vez más.


Pero primero tendrían que asistir a un especialista de la salud mental para que pudiera hablar con Bae y le contara un poco más de sus problemas, que pudiera abrirse con alguien más que no fuera sus tres amigos aunque en todo ese tiempo no dijo ni una sola palabra salvo Seungri. Yang fue a visitar a una distancia considerable y no pudo evitar salir corriendo de ahí y refugiarse en su auto donde solo pudo derramar lágrimas silenciosas, él causó todo eso. Él lo hizo sin pensar en las consecuencias para ambos chicos.


Seungri, Youngbae, ¿Qué les hice?


Esa era su quinta cita con la psicóloga que tendría Youngbae y al no notar a sus amigos pudo relajarse un poco en la silla, los tenía junto a él 24/7 lo que hacía que quisiera escaparse para estar solo y ver a Seungri, el menor ni si quiera había ido a visitar y eso lo entristeció.


–Buen día, Youngbae. – El moreno solo asintió con la cabeza sin moverse de su lugar. –Qué te parece si hoy hablamos de un tema que seguro te va a gustar contarme. – Ello captó la atención del paciente haciendo que le mirara a los ojos y la doctora solo sonriera ligeramente.


–Seungri. –


–Así es. Me gustaría saber cómo se conocieron. –


Youngbae sonrió ante esa pregunta y pronto se remontó a aquella época en la cual solo eran trainees, donde todo parecía ser más fácil para todos, donde creían ciegamente en alguien que solo deseaba su propio bienestar. Ese primer beso, esa primera vez tocando el cuerpo desnudo de Seungri, ese primer “Te amo” por parte del menor, y esas sonrisas con las que siempre amanecía. Pero pronto todo se volvía blanco… tan blanco como aquella noche y luego rojo.


– ¡Youngbae!– Pestañeó haciendo que lagrimas cayeran de sus ojos por sus mejillas, nuevamente se había perdido mientras hablaba, era la tercera vez que eso sucedía. – ¿Dónde estabas?– él negó con la cabeza queriendo olvidar eso, quería reprimirlo.


–No sé. –


–Sabes pero no quieres decirme, cada vez que pregunto lo que sucedió esa noche evades mi pregunta y solo te quedas en silencio. Solo quiero ayudarte a poder sobre llevar esto. –


– ¿Cuándo podré verlo? ¿Dónde está?– Quiso saber ya que quería salir de ese lugar, por primera vez se sentía atrapado en ese lugar.


–Youngbae. Tú sabes dónde está Seunghyun pero no quieres decirlo. –


–S-seguro sigue con la idea de tener una restaurant. ¿Cuándo volverá de Japón?– La doctora suspiró notando como nuevamente su paciente se recluía en su mundo. Youngbae solo no quería aceptar la verdad. La profesional se dispuso a hablar pero pronto el moreno sonrió y se incorporó mirando hacia la puerta donde estaba Seungri mirándole algo triste. –Seungri, estás aquí. – giró en dirección de la doctora quien solo se mantuvo mirando hacia donde estuvo sentado Bae. –Él está aquí, es lo único que importa, si para salir de aquí tengo que internarme por un tiempo lo haré, porque ahora Seungri está conmigo. –


–Youngbae. – el mencionado giró la cabeza para mirar a la profesional con una sonrisa de tener al menor a su lado. La doctora giró en dirección a la puerta y giró nuevamente para mirar a su paciente. –Ahí no hay nadie. – el moreno comenzó a reír pensando que era una broma, Seungri estaba ahí parado en la puerta, estaba claro. –Está claro que aun hay sustancia en tu sistema que iras eliminando con el tiempo. Youngbae, tienes que reaccionar, en esa puerta no hay nadie. –


– ¡Seungri está ahí! Y no se ve feliz, ¿Qué le hicieron?–


–Señor Dong, Lee Seunghyun murió hace más de tres años. –


–No… no, él… él está ahí. –


–Seunghyun murió hace tres años en un accidente en el cual también estuviste. – Bae sintió los ojos aguarse y rápidamente lágrimas cayeron por sus mejillas. –Si no me crees, ¿No te has preguntado por qué siempre llevas una gorra puesta?– Nunca se puso a pensar en eso, o quizás quiso ignorarlo, se quitó pronto la misma gorra que usaba por años y se percató que era la gorra que Seungri le había regalado cuando ya estaba en proceso de sacar su segundo mini álbum, ese mini álbum, esa mujer.


Instintivamente llevó su mano izquierda y al estar cerca al término de su ceja sintió una línea la cual siguió con la yema de sus dedos la cual llegaba hasta unos centímetros más arriba de su oreja. Imagines de esa noche se hicieron presentes.


–Fueron catorce puntos. –


–Seungri ¡Espera, déjame explicarte!–


– ¡Me mentiste!– vio lagrimas caer por esas mejillas que alguna vez beso con tanto amor. – ¿La amas? ¿Por qué hyung? Me dijiste cientos de veces que nunca estarías con alguien más, que me amas solo a mí. ¡Me mentiste! –


Youngbae giró la cabeza en dirección en donde se encontraba Seungri y pronto aquella camiseta blanca que llevaba puesta se fue tornando roja a la altura de las costillas en su lado izquierda donde el menor se tocó e hizo un gesto de dolor.


–Me duele, Bae. – El mayor se dejó caer en la silla al caminar unos pocos pasos y se tocó la cabeza haciendo que su mente intentara olvidar ese día.


–Hay cosas que en algún momento olvidamos para no querer recordar, solo te estás protegiendo pero es mejor que todo fluya, que por fin completes tu fase de duelo. Tienes que dejar de reprimirlo y decirme que sucedió esa noche para poder ayudarte. –


Esa noche…


Esa noche.


De un momento a otro se vi a su mismo corriendo escaleras abajo siguiendo a alguien que iba pasos adelante, esa espalda la reconocería donde fuera, era Seungri y se podían escuchar sus sollozos.


¡Seungri, escúchame, por favor! ¡Puedo explicarlo!– Observo al menor cerrar la puerta que se dirigía al estacionamiento una vez terminó de bajar todas las escaleras, dio un fuerte golpe en la misma para abrirla al notar como ésta no cedía y cuando lo logró observó al menor dirigirse hacia su auto en plena alfombra blanca al ver que nevaba con fuerza. Corrió en su dirección y le tomó del brazo.


– ¡Suéltame! ¡Me mentiste!– vio lagrimas caer por esas mejillas que alguna vez beso con tanto amor. – ¿La amas? ¿Por qué hyung? Me dijiste cientos de veces que nunca estarías con alguien más, que me amas solo a mí. ¡Me mentiste! –


–Por favor, tienes que creerme, yo no la amo, yo solo te amo a ti. –


– ¡¿Entonces porque apareces con ella en cada revista?! ¿Qué hay de todas esas fotos?– Cada una de ellas eran pasadas, de más de 8 meses. De por sí ya le parecía extraño que esas fotos antiguas salieran justo ahora cuando esperaba que ya nadie le interesaría su vida privada luego de mencionar que se encontraba comprometido con su trabajo.


Toda esa cantidad de fotos justo cuando su mini álbum acaba de salir.


Yang.


–Seungri no te puedo decir. Pero tienes que creerme que no la amo, yo solo te amo a ti. –


– ¿Dónde estás el domingo pasado?– el mayor no contestó, claramente estaba en una salida con aquella mujer intentando que su supuesta relación se viera real, casual y sobretodo privada. –No estabas en YG dándole los últimos toques a tu disco, ¿cierto?–


–Seungri…–


–Jiyong hyung tiene razón, e-es mejor que terminemos. – el menor poco le importó el frío mientras secaba sus lagrimas con el dorso de su delgada chaqueta.


– ¿Qué? ¿Qué fue lo que te dijo él?–


–Solo la verdad, me dijo donde estarías; yo pensé que estarías descansando para mañana pero por lo visto es en la oficina de Yang donde te encuentras con ella. Hasta él lo sabía. Estuvieron saliendo más de tres años y nunca me di cuenta. – aquello terminó sorprendiéndolo, aquello era mentira, apenas llevaba esa farsa unos seis meses. –Que idiota fui, ¿Cómo no me di cuenta? ¿Tu irte a dormir temprano? ¿Salir tarde por qué Yang te necesitaba para acordar apariciones en TV? Solo eran mentiras. –


–Todo eso es mentira. –


– ¿Es mentira que me decías todo eso para verte con ella?– el mayor no pudo contestar, ya ni si quiera sentía el frío. –Tu silencio dice mucho. –


–Yang no quería aceptar nuestra relación, él solo… él solo… –


– ¿Él solo, qué?–


–Yo no quería que arruinaras tu carrera, estas yendo en ascenso y si alguien se entera de nosotros… –


–A mi no me importa perder todo si es por ti. –


– ¡A MI SI!– Aquello último no había sonado como lo había imaginado en su mente. El menor volvió a derramar más lágrimas y asintió con la cabeza numerosas veces mientras se mordía el labio inferior y se subía en su auto. –Te deseo lo mejor con ella. – Antes de que Youngbae si quiera reaccionara ya estaba observando como el auto de Seungri estaba perdiéndose en medio de toda aquella tormenta de nieve. Se subió en su auto y comenzó a seguirlo mientras timbraba al menor, necesitaba aclarar todo; a él si le importaba que Seungri perdiera todo por su culpa, tenía un brillante futuro en la música y recién había sacado su segundo mini álbum, no quería que todo se fuera a la borda por una pelea. Aceleró pese a que la pista estaba resbalosa y fue cuando pudo ver el auto de Seungri y pocos metros más adelante un enorme camión que transportaba otros autos, observó las luces traseras del auto del menor encenderse en clara muestra de que estaba intentando detenerse y luego comenzó a hacer lo mismo pero sus frenos no funcionaban bien y pronto sintió que todo le dio vueltas al verse impactado por otro auto de su derecha.


Esa noche nevaba demasiado e hizo que la pista fuera una de hielo.


Cuando logró salir de su auto, notó que tenía un corte a un lado de la cabeza al cual no dio importancia mientras se dirigía al vehículo de su aun novio y notó como el parabrisas estaba destrozado mientras una barra de metal la atravesaba y varios de los autos que transportaba el camión estaban destrozados. Cuando abrió la puerta del menor lo vio incorporar la cabeza.


–Seungri. – la sonrisa que comenzó a surcar su rostro se paralizó al ver como aquella barra de metal le había perforado el cuerpo justo por las costillas y aquel bonito rostro ahora estaba lleno de cortes. El mayor como pudo logró sacar aquella barra y colocó su mano sobre la herida para intentar contener la sangre que salía del cuerpo del menor, lo arrastró hasta que sus fuerzas no dieron más y terminaron en medio de todos aquellos autos destrozados, Seungri en los brazos de Youngbae quien no dejaba de llorar.


–Me duele, Bae. –


–Y-ya van a llegar los paramédicos y estarás mejor, los dos vamos a estar mejor, lo prometo. –


– ¿E-esta vez no mientas?– El menor negó con la cabeza sin dejar de llorar mientras mantenía la mano sobre aquella gran herida que tenía el menor, claramente le había perforado un pulmón y el respirar se le hacía más difícil. –Te creo… te creo. H-hace frío. – Youngbae le acercó más a su cuerpo para poder darle calor o lo poco que ahora podía sentir. –De noche… hay luz. – murmuró el emnor y Youngabe sintió que su pequeño se iba de sus brazos a lo cual lo sujetó con más fuerza hasta que sintió como daba un último suspiro pronunciando unas mudas palabras, “te amo, hyung.”


Luego de ello solo recuerda llorar aun más por la muerte de su novio, porque ya no lo tendría consigo una noche más, porque ya nunca más lo vería sonreír o dormir a su lado. Lo único que puede tener en mente es que todo era culpa de Yang.


Cuando parecía que Youngbae iba sobrellevándolo bien, le contó a Ji que pronto quería sacar un álbum el cual dedicaría a Seungri, cada una de sus canciones estaría ligada a momentos que pasó con él, que el mundo sepa que tuvo a alguien en su vida que logro hacerle sonreír, soñar despierto y llorar a la vez, el título y las canciones las fue haciendo junto a Jiyong quien se sentía bien de poder ayudar a Youngbae a hacerle un homenaje a su pequeño panda. El titulo era claro, lo perdió en una noche blanca.


Pero pronto su odio se expandió hacia Ji cuando se enteró que todo aquello fue llevado por boca de Jiyong. Todas esas mentiras tenían fuente pero también tenían un mensajero.


La primera vez que consumió al sumergirse en una incansable depresión, donde no tenía amigos, donde su único amigo, Daesung le culpaba de la muerte de Seungri por no decirle la verdad, por no confiar en su novio. Pronto en su departamento comenzó a ver Seungri yendo de un lugar a otro, aquellas risas que le devolvían la vida. Se dio cuenta que mientras más consumiera más cerca y real podía sentirlo.


De forma literal, Seungri se había transformado en su droga.


Sus “amigos” le obligaron a dejarlo pero nuevamente recaía, no podía pasar más de tres meses. Necesita ver y sentir a Seungri, necesita verlo una vez más, después de todo para Youngbae siempre era la última vez. Es difícil de creerle a un mentiroso.


Luego de permanecer en aquella clínica por más de ocho meses, comenzó a hacerse consciente de lo que había hecho y había dejado de hacer; sentía a Seungri a su lado pero cuando giraba para verlo, desaparecía.


Necesitaba verlo una vez más y sabía quién podía ayudarlo.


En ocasiones las ratas pueden ser las que te salven en vez de abandonar el barco.


Logró contactarse con Hyunseung, tuvo que convencerlo que ahora estaba mejor y que al no confiar en nadie solo podía apoyarse en aquel chico al conocerlo cuando eran trainees. A Bae comenzaba a molestarle la forma en la cual el chico hablaba de aquellos momentos en los que fue elegido Seungri para estar en el grupo, lo decía con desprecio mencionando que a veces eran los mejores quienes terminaban siendo solistas. Cuando se cumplió un mes le pidió que consiguiera más drogas para él y que a cambio haría que él quedara en BigBang como miembro definitivo del grupo y que no solo eso, que le daría algunas de sus canciones que estaba escribiendo, aquellas no le importaban, las que había dedicado a Seungri ahora estaban en varios reproductores de música y tiendas de video, pese a que su canción principal no tuviera MV.


A la semana siguiente Hyunseung le trajo lo prometido y pronto Bae mencionó que mañana Yang vendría a visitarlo y hablaría con él para que se convirtiera en parte del grupo, y aunque su corazón doliera, tomando el lugar de Seungri.


–Maldita rata. Mencionó una vez el chico se fue y pronto cogió el estuche de cigarrillos abriéndolo y notado que ahí estaba lo que le traería a Seungri a su lado, pero en esa oportunidad se quedó observando lo que tenía en manos y lo dejó a un lado de su cama mientras cogía una hoja de papel y un bolígrafo, mínimo tendría que dejar una carta a las personas que cuidaron de él mientras se iba recuperando.


Primero le pidió disculpas a Jiyong, el verdadero culpable de todo no fue él, ni si quiera Yang, sino él por ser tan cobarde, le escribió esperando que tuvieran una larga relación con Seunghyun y a éste le pidió que cuidara de su hermano.


Continuó con Daesung, le pidió también disculpas por ser tan cobarde y no afrontar lo que viniera al lado de Seungri, solo le pidió que cuidara de las canciones que había escrito para Seungri, cada una de ellas, mencionó que posiblemente Hyunseung quisiera tenerlas para beneficio propio, que le diera un fuerte golpe si robaba alguna y que esperara que en alguna oportunidad él cantara por lo menos una de sus canciones cuando estuviera en un tour.


Casi finalizando dedicó una parte a Yang en la cual solo le dijo que su corazón estaba aun dolido por cómo había actuado con Seungri y él, que esperaba más de él pero que sin importar lo sucedido le daba las gracias porque gracias a él pudo conocer a Seungri, pudo amarlo y pudo vivir una relación, oculta pero feliz a su lado. Le dijo que el amor a veces no distingue a nadie, que no deje que los prejuicios lo llenen y que deje ser feliz a quienes lo quieren ser, que no solo ellos cuatro viven aquel tipo de amor, sino algunos más dentro de la agencia. Como deseo le pidió que dijera que él, Taeyang, se enamoró de su compañero de grupo, Seungri. Que todos conocieran que ellos llevaban una relación de años.


Le escribió también a sus padres, hablándoles que desde hace tiempo llevaba enamorado de Seungri, que son novio y que en algún momento pensaron casarse, les pidió perdón por no defraudarlos al convertirse en un consumidor de drogas, les habló sobre lo lindo que era Seungri y que sabía cocinar bien o al menos lo intentaba, le dijo a su madre que desde el momento en el cual ella conoció a Seungri y le dijo a él que era un buen chico y que claramente si fuera una chica, sería la ideal para su hijo Youngbae, amó a su madre como no tiene idea, lo hizo feliz. Les pidió por amar a un chico y nunca decir nada por miedo.


Al terminar sus últimas palabras después de escribirle a su familia, lo firmó y pronto dobló bien el papel y lo dejó a un lado mientras volvía a coger el estuche y cerrando los ojos dio una fuerte inhalada pudiendo tener todo el contenido del estuche en su sistema, al soltar la respiración por la boca se sintió mejor, aquella sería la última vez que vería a Seungri, y esa vez no mentía. Cogió el papel doblado y lo colocó dentro del estuche de cigarrillos, no sin antes escribir unas cuantas palabras en la hoja, “Gracias Hyunseung por el estuche.” Esa rata no se libraría de algunos problemas. Cerró el estuche y se recostó teniendo el estuche en su mano y pronto se fue quedando dormido, pronto volvería a ver a Seungri. Muy pronto.


Ese día era sábado por la noche y no se permitían visitas los domingos, por lo que no verían a Youngbae hasta el lunes por la mañana.


Cuando Youngbae despertó puso ver una linda cabellera oscura en su pecho y la acarició hasta despertar al menor, viendo que era Seungri quien parecía adormilado ya que era bastante temprano. El menor le sonrió y abrazó con fuerza, le reclamó que durmió demasiado y que ahora quería un desayuno en compensación, el mayor no se hizo de rogar y pronto se incorporó de aquella cama de clínica y al verse a sí mismo notó que estaba perfectamente vestido y no con aquella clásica ropa de Hospital.


Es hora de irnos a casa, hyung, te estuve esperando a que despertaras mucho tiempo.


Seungri, yo… quiso disculparse pero el menor le cayó colocando un dedo sobre sus labios sin dejar de sonreír, aquellos dedos era más tibios de los que recordaba y más suaves.


– ¿Confías en mí, Bae?–


–Con los ojos cerrados. – habló aun teniendo el dedo del menor en sus labio y pronto le dio una mordida a lo que su novio hizo un puchero dándole un ligera golpe en el hombro, pronto le tomó de ambas manos mientras era Seungri el que caminaba de espaldas mirando al mayor hasta llegar a la puerta de la habitación sonriéndole.


–Solo no mires atrás y sigue mi voz. –


– ¿Por qué?– por su lado pasaron doctores y algunas enfermeras, quiso girar a ver qué sucedía pero de inmediato Seungri le giró el rostro para que volviera a verlo, pero en el corto tiempo que giro hacia atrás se vio a sí mismo, pálido y delgado, sin hacer ningún movimiento aun teniendo el estuche en su mano.


–Sigue mirándome a mí, solo escucha mi voz. – por su derecha vio pasar a sus tres amigos junto a Yang y su familia. Quiso girar pero se contuvo y solo miró a los ojos de si querido Seungri quien no dejaba de caminar de espaldas mientras le sonreía. Escuchaba el llanto de su familia y de Jiyong a lo que negó con la cabeza y se concentraba más en su panda. –Ya casi llegamos– Cuando Youngbae se dio cuenta estaba en la entrada de la clínica, parecía ser un día muy soleado y junto a Seungri iban bien vestidos para la ocasión, quizás un picnic en algún parque.


–Seungri. – El menor elevó las cejas para que el mayor continuara. –Te amo y te he extrañado cada día de mi vida. – el menor le abrazó rodeando su cuello mientras sonreía.


–Te he extrañado también pero ahora estamos aquí los dos juntos, nadie va a poder separanos. Te amo Youngbae y siempre te voy a amar. – se acercó hasta unir sus labios, era aquel beso el que necesitó en esos tres años de ausencia, ese beso de unos labios tibios y suaves. Al separarse ambos se tomaron de las manos y ésta vez ninguno de los dos tuvo miedo de que alguien los juzgara, dieron ese importante paso fuera de la clínica y Youngbae solo pudo escuchar como Seungri le pedía que cocinara para él como castigo por esperarlo tanto tiempo.


Jiyong, hay algo que ustedes nunca comprendieron y yo tampoco lo entendí hasta que hablé con la psicóloga, y es que nunca me volví dependiente de las drogas, si al ver el espejo y ver el reflejo de Seungri en el me hacia feliz entonces lo hubiera visto hasta cansarme, si ir al trabajo y ver a Seungri ahí me hacía feliz entonces hubiera ido y volver a ir hasta quedarme a dormir y vivir en ese edificio. No importa si fueron las drogas o solo una foto, donde fuera que Seungri estuviera, yo estaría ahí, solo para poderlo ver, las drogas solo fueron un medio.


Si te soy sincero, odie cuando me mantuvieron en abstinencia, porque me quitaron lo que me mantenía cerca de mi Seungri. No quería que me despertaran del sueño en el cual estaba porque yo era feliz, no importaba mi salud, solo quería verlo una vez más. Yo no quería despertar, y ahora sé que no lo haré, ésta vez yo iré hacia Seungri y permaneceré a su lado.


Hay veces en las que uno simplemente no quiere despertar del sueño en el que vive porque es feliz.


Taeyang.

Notas finales:

Gracias por haber llegado hasta aquí, espero lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo, éste es uno de los festivales con más lagrimas que hemos tenido (: pero cada obra es única. Perdonen los horrores ortográficos.

Nos vemos en un siguiente fic o festival de ésta OTP :3

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¡Pandas al poder!

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