Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Bijuu

Autor: JinHei

[Reviews - 9]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del fanfic:

Podrán encontrar este Fanfic en Wattpad bajo el sudónimo Chibi-Carrots y en Fanfiction bajo el seudónimo Chibi.Carrots

Pasos hacían eco en aquel blanco y silencioso pasillo iluminado débilmente, el manto negro del chico con máscara de zorro resaltaba ante la claridad de las paredes; se detuvo en una puerta de roble con un hermoso tallado, abrió la puerta y entró a la sala como si nada.

 

— Sí, claro, puedes pasar, adelante... —comentó con poca gracia un hombre de cabellos plateados sentado en el escritorio frente al zorro.

 

El de la máscara de animal no le hizo caso; cerró la puerta de una patada y se lanzó al mullido sofá de cuero negro en el centro de la habitación, despeinó sus rubios cabellos en un acto de frustración y lanzó un largo y aparatoso suspiro .

 

— ¿Cuántas veces te he dicho que no entres como Pedro por su casa, Naruto? —regañó el hombre en el escritorio con voz amortiguada por la mascarilla negra que llevaba.

 

— ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames Naruto, Kakashi? Aquí soy Kurama, nada más —contraatacó el zorro —. Pero decírtelo no tiene caso, más importante, Padre dijo que me darías la información para esta misión —se enderezó en el sillón quitándose la máscara y dejándola en la mesa frente a él; fijó sus profundos y brillantes ojos zafiros en el de cabellos plata.

 

— Así es. Tremenda misión la que te encargó Hagoromo ¿eh? —se burló.

 

— Es 'Padre', no 'Hagoromo'. Deberías aprender a tratar a tus superiores como tal, no como si estuvieran jugando a la casita de muñecas.

 

— Ajá, como digas niño. Aquí está tu información —lanzó un folder al rubio, quien lo tomó y ojeó un poco su contenido — Asistirás al Instituto Konoha como estudiante de segundo año, de padres japoneses pero con nacionalidad Alemana. Estas aquí en Japón debido a que tu hermano fue transferido a Konoha por un programa de intercambio de profesores.

 

— Y ése es el papel del Artista, ¿no?

 

— Exactamente. El "Artista" tiene el papel de hermano mayor y profesor de idiomas en Konoha, y es que la cosa encaja perfectamente, si yo no supiera que no son hermanos ni cuenta me doy.

 

— ¿Tanto nos parecemos?

 

— Definitivamente.

 

— ¿No tienes una foto de él?

 

— No tengo, en realidad, la tendría si la información no hubiera llegado a medias; ahora todo el cuartel está hecho un lío por el robo y están trabajando en ello.

 

— ¿Y cómo demonios sabes que nos parecemos?

 

— Ah, lo vi de paso una vez hace un tiempo. Más importante, aquí tengo un poco de información.

 

— Habla.

 

— Nombre: Deidara Seryuu. Es cuatro años mayor que tú, o sea, tiene veinte y es un cerebrito de cerebritos, basta con ver que fue quien descubrió la única pista que tenemos del casi perfecto robo de información.

 

— Impresionante, lo admito.

 

— Sabe cuantos idiomas puedas imaginarte, por algo lo ingresamos a Konoha como profesor de idiomas. Me atrevo a decir que sabe muchos más que tu...

 

— No me lo eches en cara y continúa.

 

— Bien, como decía, al chico no le gusta nada lo que tenga que ver con armas pero... cuando hablamos de explosivos la cosa es totalmente diferente, ésa es su arma. Sabe defensa personal aunque por lo general su trabajo está tras las pantallas. Sangre AB positivo, sin alergias ni enfermedades. Genio en lo que respecta a las matemáticas, acertijos y todo lo relacionado con destreza mental. Es lo que tengo por ahora, tal vez alguien se digne en traerme lo que falta más tarde.

 

— Podría ser un buen compañero...

 

— Serán algo así como el cerebro y la fuerza bruta —se burló Kakashi.

 

— ¿Por qué ahora todo mundo me cataloga de puro músculo y nada de cerebro? —gruñó.

 

— Oh, ¿es que alguien más te lo había dicho?

 

— Padre y el viejo Gyuuki cuando salía de la reunión.

 

— Sabes cómo es el sentido del humor de Hagoromo y Bee, no te lo tomes a pecho —simuló preocupación de madre con su hijo y rió por la mueca de hastío que había formado el rubio.

 

— Como sea, ¿dónde nos estaremos hospedando?

 

— Oh, si, se me olvidaba eso. Se les proporcionará un departamento cerca de Konoha para que tengan más accesibilidad a la hora de vigilar, estará equipado con todo lo necesario para la misión.

 

— ¿Eso es todo?

 

— Si. Mañana a primera hora se presentarán con el director del colegio para verificar su llegada como los nuevos, se les dará un recorrido por las instalaciones para que se familiaricen y con ello sepan el terreno en el que trabajarán. Te llevarás una gran sorpresa...

 

— ¿Sorpresa? Odio las sorpresas, déjate de suspenso y habla espantapájaros.

 

— Ya, ya. Tú sólo espera a mañana.

 

El rubio gruñó y se levantó del cómodo sofá con el folder bajo el brazo, se volvió a colocar la máscara de zorro y se dio media vuelta dispuesto a salir de la sala.

 

— Eres un dolor en el trasero.

 

— Por cierto Naruto, se me olvidaba —lo detuvo Kakashi —. Deidara no se podrá presentar antes, lo conocerás en Konoha. He sido informado de que está intentando averiguar más sobre el robo, es por ello su ausencia.

 

— Entendido.

 

El Jinchuriki salió del despacho cerrando la puerta de roble tras él. Caminó nuevamente por el desolado y silencioso pasillo blanquecino, al final de éste una cabellera rojiza se hizo presente y tras la máscara de mapache que cargaba se podían observar unos peligrosos ojos aguamarina; Shukaku.

 

— ¿Preparado para regresar a tus tiempos de estudio? —se burló el recién llegado.

 

— Ja, ja. Te crees muy gracioso ¿no? —comentó sin gracia el rubio, quien no detuvo su andar.

 

— Soy todo un comediante —sonrió el pelirrojo tras la máscara —, pero no estoy aquí para joderte el día.

 

— Mi día se ha jodido en el momento en que me encargaron esta estúpida misión.

 

— Entendí el punto —rodó los ojos y detuvo el andar del zorro —. En realidad estoy aquí para advertirte; como sabes, estamos tratando con un sujeto desconocido y que posiblemente estuviera relacionado con esa persona durante los experimentos pero que nosotros pasamos por alto, puede ser peligroso... no, estoy seguro de que lo será. Sabes que el número de personas por el que me preocupo es muy reducido y entre esos estás tú, Naruto —a pesar de la normalmente fría personalidad del mapache, esta vez se notaba la preocupación en su tinte de voz y eso lo confirmó el rubio cuando el contrario apretó su hombro —. Ten cuidado, esta vez no estaremos todos los Jinchurikis en la misión, sólo serás tú y el tipo de Akatsuki.

 

El zorro observó al pelirrojo y bajo la máscara formó una sonrisa sincera, agradecía enormemente tener a ese estúpido mapache a su lado y el que se preocupara por él. Era un idiota, Naruto tenía eso en claro, pero lo apreciaba como un hermano. El rubio dio un puñetazo amistoso en el corazón del chico frente a él.

 

— ¿Con qué cara vienes a decirme eso cuando prácticamente me vendiste en la reunión? —respondió el rubio con diversión.

 

— Bueno, pasado pisado, centrate en el presente, hablo en serio Naruto —evadió el tema fallidamente y el zorro rió.

 

— No te preocupes, Gaara. ¿Sabes con quién estás hablando, no?

 

— Con un bastardo imprudente que no piensa las cosas dos veces antes de lanzarse a los problemas, te conozco bien.

 

El rubio lo volvió a golpear y el pelirrojo bufó con burla.

 

— Soy Kurama, un Jinchuriki y uno de los mejores miembros de Bijuu. No me subestimes —respondió altanero.

 

— Oh, no lo hago, sé de lo que eres capaz... pero aun así me preocupo. Recuerda mantenerme informado, y en caso de que las cosas se tornen jodidas no dudaré en ir a echarte una mano.

 

— Gracias Gaara, lo tendré en cuenta —asintió el rubio y se dio media vuelta, siguiendo su camino —. Ahora debo irme, nos veremos, mapache estúpido.

 

— Lo mismo digo, zorrita de quinta.

 

Ambos se dirigieron una mirada mortífera por unos segundos para luego soltar una risita burlona que resonó en el corredor, el pelirrojo desapareció por el lado contrario del pasillo y nuevamente todo se sumió en un silencio tétrico y desolador.

 

.

 

Había llegado hacía unas horas al que ahora sería su hogar por un tiempo limitado, revisó todo el lugar de principio a fin y con sólo eso ya tenía una idea bastante clara de todo lo que podría usar en el lugar a su favor en caso de un asalto sorpresa. Todo el lugar parecía relativamente normal, exceptuando el montón de compartimientos secretos que había encontrado el rubio a medida que escaneaba el piso; pudo notar que también habían trampas en el lugar, aunque estaban inactivas ó era que se activaban cuando las cámaras percibían a un desconocido ya que él pudo entrar sin problemas por lo que llegó a esa conclusión.

 

La que sería su habitación tenía cierto estilo futurista, al igual que el resto del pent house, pero nada se comparaba, con la que dedujo, sería la habitación del Artista; el lugar estaba lleno de computadoras y pantallas por todos lados, y lo que más llamó la atención del rubio fue el notar que no había ni una mísera ventana en esa alcoba.

 

«Por seguridad...» pensó.

 

La cocina, el baño, cuarto de entrenamiento, sala de estar; todo estaba equipado con lo necesario, y en una caja fuerte de su alcoba había encontrado dinero para subsistir por un buen tiempo. Se fue a la sala y se lanzó en el sofá de cuero negro encendiendo el televisor pantalla plasma frente a él, a veces agradecia estar en Bijuu, siempre le daban lo mejor de lo mejor en cuanto a tecnología se tratase; hizo zapping y dejó un canal en el que pasaban una serie de un chico ninja, muy chillón cabía destacar.

 

— Qué mierda.

 

Su teléfono en ese momento comenzó a vibrar, contestó sin siquiera mirar de quién se trataba; sabía de sobra que sería alguien del cuartel, pero tenía el presentimiento de que sería alguien molesto... Y no se equivocó.

 

— Aloha, Narutin.

 

— Kakashi... —rodó los ojos.

 

— ¿Te gusta el pent house? Hermosa la vista que tiene ¿no? Está equipado de pies a cabeza.

 

— Seh, no está nada mal.

 

— Siento que eso es muy poco para lo genial que es el apartamento.

 

— Ve al punto ¿quieres?

 

— Aguafiestas. Bien, a lo que iba; tienes que estar mañana a las seis en el instituto, y aquí me ha llegado la información restante de Deidara. ¿Quieres escuchar?

 

— Eso no se pregunta. Habla.

 

— Bien.

 

El rubio se mantuvo durante un buen rato apegado al teléfono, la información que le había sido aportada por Kakashi era algo escasa pero lo suficientemente valiosa como para que el rubio la recordara y la usara en un futuro.

 

— Bien, eso es todo.

 

— Gracias espantapájaros.

 

— No me digas así, mocoso.

 

— Como digas, nos vemos.

 

— Deberías cambiar esa actitud tuya, así no harás ningún amigo en el instituto y será sospechoso.

 

— No necesito cambiar mi actitud para hacer amigos que no necesito. Adiós.

 

— ¡Naruto!

 

Y cortó. En realidad, Kakashi llevaba razón, tendría que dejar un poco su fría actitud para poder hacer que la misión fuera un éxito y no levantara sospechas. Arrojó su celular lejos y centró su mirada en la serie que daban, el personaje tenía una personalidad tan cómica y alegre que a Naruto le enfermaba pero aquello podría serle útil.

 

Apagó el televisor y tomó el folder de que yacía en la mesa de cristal, echó otra ojeada con cierto cansancio.

 

— Uzumaki Naruto... Ahora que recuerdo, ese era el apellido de soltera de mi madre... —reconoció y suspiró.

 

Cerró el folder dejándolo en la mesa de cristal y se levantó del sillón, se detuvo frente a un espejo observándose por un rato y respiró hondo, plasmó una gran sonrisa en su rostro y se apuntó con energía.

 

— ¡Soy Uzumaki Naruto! ¡Es un placer conocerlos 'ttebayo! —exclamó eufórico, imitando al personaje de la serie ninja. Su alegre expresión desapareció convirtiéndose ahora en una de total desagrado — Dios mío, esto no va para nada conmigo...

 

«Pero tengo que..., si quiero que todo salga sin inconvenientes» suspiró.

 

Practicó un poco más su personalidad temporal sacada de una serie ninja, odiaba tener que mostrarse de esa manera TAN ridículamente estúpida y totalmente opuesta a su personalidad real, pero tenía que hacerlo por el bien de la misión. Detuvo su ensayo al oír su teléfono vibrar en uno de los sillones; se acercó y lo tomó, observó que el mensaje era de Kakashi, lo abrió y observó que había una imagen adjunta al mensaje que titulaba: "Tu compañero". Descargó la imagen y cuando la abrió se sorprendió ligeramente; la foto mostraba a un chico rubio de cabellos largos y ojos azules ligeramente más claros que los suyos con una piel un poco tostada. Naruto tuvo que admitir que su compañero y él llevaban cierto aire de parentesco, Kakashi tenía razón, cualquiera pensaría que realmente eran hermanos.

 

— Sorprendente parecido... Bien ahora sé del todo con que tipo de persona estaré trabajando, algo menos por lo que preocuparme.

 

El zorro observó el reloj en la pared a su lado y se sorprendió por lo tarde que era; caminó a la cocina y tomó un envase de ramen instantáneo de la nevera, metiéndolo al microondas y esperando a que estuviera listo.

 

— Odio la espera... —gruñó.

 

Cuando el electrodoméstico dio el pitido el rubio sacó el ramen y en seguida comenzó a devorarlo; siendo un agente de alto rango podía pasar sin comer ni beber nada durante un muy largo período de tiempo, pero si no había necesidad de ello no lo pensaba dos veces para tragar todo lo que hubiera a su paso. Terminó su cena en menos de diez minutos y lanzó los trastos a la basura, relamiendo sus labios quitando el sabor salado.

 

— He probado mejores.

 

No tenía ganas de hacer nada más por lo que quedaba del día; cerró todo por completo y apagó las luces, cerciorandoce antes de que todo estuviera en orden. En cuanto entró a su alcoba y revisó que la seguridad de todo el pent house estuviera en funcionamiento, incluyendo las trampas que estaban esparcidas en éste y sin más se echó a su cama, soltó un suspiro de comodidad al sentir el colchón hundirse bajo su peso. No pasaron ni más de diez minutos cuando el rubio ya había caído rendido por completo.

 

.

 

— Esto debe ser una broma... Es jodidamente inmenso.

 

El instituto Konoha se alzaba frente al rubio agente de manera amenazante y a la vez majestuosa; pesar de ser una academia común y corriente tenía la apariencia de ser exclusivamente para gente pudiente. En la noche no se había tomado la molestia de revisar los planos del instituto, de todas maneras ese día le enseñarían las instalaciones... grave error; no se imaginó que el edificio fuera tan grande, sólo se esperaba algo común y fácil de memorizar... pero erró por completo. Suspiró de manera aparatosa y comenzó a andar, adentrándose en las instalaciones. La entrada tenía un hermoso jardín con diferentes tipos de flores -seguramente plantadas por los estudiantes- y una hermosa fuente pequeña donde pajaritos reposaban y revoloteaban, por el momento el lugar le resultaba pacífico y agradable, por el momento. Pudo notar que habían unos cuantos alumnos caminando de aquí para allá sin prestar atención a su alrededor, si bien recordaba las clases habían iniciado hacía ya un mes... un mes del que debía ponerse al día si o si, si no quería levantar sospechas, bufó al darse cuenta de ello.

 

Se adentró al que, posiblemente, era el edificio principal y pudo observar a unos cuantos alumnos dentro de algunas aulas mientras caminaba a la oficina del director -la cual tenía puta idea de dónde quedaba-. Observó a una mujer recostada del marco de la puerta de un aula y por el traje verde que llevaba Naruto dedujo que se trataba de una profesora, se acercó a la fémina que llevaba su cabellera rubia recogida en dos coletas bajas y puso la sonrisa que había practicado el día anterior.

 

— ¡Buenos días! ¿Podría decirme dónde queda la oficina del director? Es que soy nuevo y me encuentro perdido así que...

 

Las palabras murieron en la boca del agente en el momento en que la mujer lo encaró, si aquella era la sorpresa de la que hablaba Kakashi pues... ciertamente le había pasmado de sobremanera, jamás se imaginó encontrarse con ella en ése tipo de lugar.

 

— ¿¡Abuela Tsu-!?

 

— ¡Oh, así que tú eres el nuevo! —interrumpió la mujer con una gran sonrisa — ¡Bienvenido a Konoha! Vamos, te llevaré con el director —lo tomó de la muñeca llevándolo a rastras y Naruto, quien al fin salía de su estupor, recobró su actuación.

 

— ¡Gracias 'ttebayo!

 

Después de recorrer prácticamente todo un laberinto llegaron a la oficina del director. La mujer y el zorro entraron sin siquiera haber tocado, dentro de la estancia se hallaba otro individuo más, de cabellera larga y rubia quien Naruto reconoció inmediatamente como Deidara, cosa que confirmó al instante cuando el rubio giró medio cuerpo encarando a los recién llegados.

 

— ¡Hola, Naruto!

 

Saludó con familiaridad el rubio.

 

— Deidara, no hace falta actuar en estos momentos —dijo Naruto haciendo un ademán con la mano.

 

 

— ¿Quién está actuando?

 

 

— Hablo en serio, Artista.

 

— Yo también, Kurama.

 

Naruto se descolocó por un  segundo, ¿de verdad su verdadera personalidad era esa? Pues que bueno por él, no tendría que estar actuando a ser una persona buena y enérgica durante la misión... por que de por sí ya era de esa forma, en cambio él (Naruto) tenía que esforzarse por hacer bien su papel de enérgico-cabeza-hueca-que-cae-bien-a-todo-mundo el tiempo que dure el encargo para que la farsa sea creíble. Soltó un suspiro aparatoso, no tenía idea de cuantos había soltado sin siquiera haber iniciado la misión; y se sentó junto a Deidara observando a la mujer de cabellos rubios frente a ellos.

 

— Pero realmente me sorprendió, verte trabajando en un lugar como éste... Kakashi me dijo que me llevaría una sorpresa, veo que era en realidad una muy grande... Abuela Tsunade.

 

— ¡No me digas abuela, mocoso! Estoy en mis mejores años —se ofendió la mujer y luego carraspeó —. Dejando eso de lado; en realidad quería tomarme mi retiro con calma y hacer algo diferente... pero por lo que veo, tomarme un respiro del peligro es un lujo que no me puedo dar. Siento que los problemas me siguen a todas partes.

 

— ¿Estás de directora en este instituto?

 

 

— Oh, no. Soy la sub-directora, si te sorprendió verme a mí aquí te sorprenderá más ver quién es el mandamás.

 

— Más sorpresas, que genial 'hm —bufó Deidara sarcástico.

 

 

— Estoy de acuerdo con él —señaló Naruto con una mueca de fastidio.

 

— Calmense —se cruzó de brazos la mujer y se escucharon dos toques en la puerta —. Ya está aquí —sonrió y abrió el pórtico, dejando entrar a un nuevo individuo.

 

— ¿Esto es una broma? —se enderezó el Artista en su asiento.

 

 

— Desde que se retiró nadie supo nada más de usted, y pensar que estaría haciendo de director en un instituto... — rió Naruto.

 

— Es una grata sorpresa volver a verlos, jóvenes agentes...

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: