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Condena de Sangre | Vkook

Autor: SakeshiUchiha

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25 de Junio año 1820

Taehyung

La risa de mi amada lleno de gozo mis tímpanos, mientras corre con jovialidad para alejarse de nuestro juego infantil.

-Se escondió en su habitación- Exclamó la voz cansada de mi padre. Aquel quien una vez fue un imponente rey, debido al dolor amargo de perder a su otra mitad termino convertido en algo menos que un despojo humano, si es que criaturas como nosotros merecemos emplear semejante termino.

- ¿Puede el amor quebrantar nuestro espíritu? - Pregunte con temor.

-Solo en la medida en que entregues tu alma a la persona escogida.

- ¿Existe un alma en nuestro cuerpo? A pesar de ser creados por seres de la oscuridad.

- No creas en fabulas absurdas creadas para demonizarnos, si puedes amar así sea a tus perversiones, tienes derecho a considerar la existencia de tu alma.

-Sabias palabras padre, aunque vengan de alguien que no sigue sus propias palabras.

-Taehyung, debes entender que al irse tu madre, el hombre que había en mi murió, solo queda en rey que debía ser ante nuestro pueblo, ni siquiera pude ser un buen padre para ti y para Eunha. No me arrepiento de mis acciones porque seria pecar con mis palabras pero si me arrepiento de haberlos dejado crecer viendo como me consumía lentamente, de haber sido mas fuerte mi dolor no los hubiese alcanzado a ustedes.

- Al rey Namjoon lo respeto, has sido un buen líder con tu pueblo,pero en tus responsabilidades como padre has fallado miserablemente -. Pude observar como sus ojos se llenaban de lágrimas pero me negué a retroceder a mis palabras.

-Espero que nunca sufras tal agonía hijo-. Negó con la cabeza antes de tomar una profunda bocanada de aire-. Después de tu boda con Eunha iré a mi reposo, dejare el trono en su poder, a pesar de mis errores confió en ustedes, que son sangre de mi sangre. Para poder guiar a nuestro pueblo-. Y sin dar tiempo a mayores replicas desapareció por el pasillo dejando un terror indescriptible apoderarse de mi cuerpo.

Yo estoy lejos de ser un santo,pero Lucifer palidece ante la maldad de mi hermana. Quizás somos el fruto retorcido del mal. Ambos fuimos cortados por el mismo patrón infernal, pero aun así mi mayor acto de crueldad se vuelve una chiquillada en comparación a los suyos. Me gustaría poder encontrar un argumento coherente para defenderla pero sencillamente no puedo ¿como podría justificar que torturase a una sirvienta solo por traerle los zapatos incorrectos? Aun en mi memoria se reproducen sus gritos implorando clemencia. Quizás pueda echarle la culpa a mi madre por abandonarnos pero creo firmemente que mi hermana nació siendo malvada y en su eternidad continuara siendo así. Luchando con mis emociones contradictorias decido seguir mis instintos y hacer lo que en mi posible delirio considero la mejor decisión.

-Eunha amor,deja de huir de mi y permite que me deleite con tu belleza- Exclame con fingido gozo. Segundos después un dulce olor embaucó mis sentidos, y supe que nuestro ultimo juego estaba llegando a su punto máximo.

Cuando entre en su habitación la encontré despojada de sus ropas, con su largo cabello cubriendo sus pechos, su intimidad humeda y lista para ser acariciada y en ultimo intento por hacer flaquear mis instintos su dulce sangre resbalaba por sus muñecas y cuello.

-Tae amor mio, ¿te parece si cambiamos nuestro juego? Quiero que me enseñes los placeres carnales de los que tanto he oído hablar, se mi maestro en tan sagradas artes, yo prometo ser una fiel alumna- Susurro deslizando su lengua por sus hermosos labios manchados con su sangre.

- Para ser un buen maestro debo yo saber del tema que voy a instruir a mi alumna, pero lamentablemente desconozco dichas artes, me podría hasta considerar un ignorante ante ti.

-Entonces deja que yo te guíe y aprendamos juntos-. Se inclino a besarme intentando provocar alguna reacción en mi.

- Cuanto me gustaría poder complacerte mi ángel- Me aparte lentamente de ella y me senté a orillas de la enorme cama de dosel.- He cometido todos los pecados que los mortales temen, pocas son mis buenas acciones, pero quiero hacer las cosas bien al menos por una vez, así puedo tener algo de paz en mi atormentada conciencia Eunha, deja que mantenga mi virtud hasta que estemos unidos bajo la ley del matrimonio y podrás corromper y usar mi cuerpo a tu antojo para saciar tus deseos carnales.

-No puedo esperar para hacerte mio y manchar tu alma con aquel pecado llamado lujuria-. Se acervo nuevamente a mi besando mi cuello mientras desliza sus manos por mi pecho.

- Te propongo un nuevo juego, amada mía, uno en el que ambos seremos ganadores-. Intente decir con dejar que mi agudo nerviosismos echase a perder mi plan.- ¿Vez este frasco? Tiene uno de los licores prohibidos de papá, te propongo que lo bebamos y aquel que sucumba primero al efecto perderá y el ganador podrá elegir un castigo adecuado por su fracaso.

- Sabes que soy casi inmune a cualquier bebida Taehyung, así que va siendo hora de que dejes a un lado tus ridículos pretextos ya que sabes muy bien cual sera el castigo que realizaras aunque una vez que estés en mi interior dudo mucho que sigas pensando que es un castigo. - Juro tomando el frasco es sus delgadas manos mientras yo tomaba una casi idéntica  .

- Es un trato justo-. En ese instante solo rogaba porque mis ojos no delatasen el pánico que se colase en mi voz-. A la cuenta de tres. Uno,dos.

-Y tres- Termino ella, tomando de un largo sorbo y cerrando sus ojos con deleite ante el dulce elixir.

Había llegado el momento, lo supe cuando sus ojos empezaban a cerrarse, y su cuerpo perdía el equilibrio lentamente. Aquella bebida no era mas que un veneno especial que induce a un sueño semi-eterno, debía hacerlo, no podía dejar que Eunha llegase al trono o sino el infierno sería un lugar muy agradable en comparación con el terror que ella sembraría en nuestro reino.  La iba a despertar, por supuesto que lo haría pero en unos años mas, cuando fuese lo suficientemente fuerte como para saber enfrentarla, aun a mis 19 años era considerado un niño bajo los ojos de mi gente, los de mi especie alcanzamos nuestra adultes plena a los 100 años y aun me faltaban varias lunas para ese día, mientras tanto debía hacer esto,nada podía salir mal o al menos ese fue mi pensamiento hasta que vi como sus ojos se abrían de golpe y su cuerpo entero se sacudía con temblores incontrolables, sus gritos podían helar la sangre de cualquiera,tuve miedo,tanto miedo que no podía moverme para ayudarla, todo estaba mal, no se suponía que esto pasara.

- ¡SeokJin! , ¡SeokJin! ¿Donde estas?  Ayudame por favor algo malo esta pasando. -Grite, rogando a toda deidad existente para que mi padrino escuchase mi llamado. 

-Taehyung, por dios bendito, ¿que sucede? - Grito mi padrino, entrando tempestivamente a la habitación,mirando con horror como Eunha se retorcía de dolor.

- No se que paso padrino, solo quería que entrara en su sueño, debes hacer algo. - Exclame preso del pánico.

- Tae- Dijo mi padrino mirándome con el horro pintado en sus facciones-. El veneno que usaste debe ser mezclado con la sangre de la víctima de otra manera no sirve, y solo daña los órganos del individuo causándole una muerte agónica, no hay nada que podamos hacer-. Bajo su mirada hacia mi hermana mientras silenciosas lágrimas rodaban por sus mejillas.

- ¡Eso no es cierto! Estas bromeando, salvala, debe haber algo que podamos hacer, ¡Yo no quería que esto pasara! -. Pude sentir como mi cuerpo perdía sus fuerzas y se derrumbaba junto al cuerpo que agonizaba por mi causa.

-T.. Ta..Tae.. Hermano- Dijo Eunha mientras abría sus ojos con dificultad-. Te maldigo, una y mil veces, siempre supe que no eras mejor que yo,eres aun peor,yo al menos nunca te hubiese matado tan vilmente, espero que tu infierno sea mas largo que el mío y que nunca puedas vivir un día en paz sin recordar que Asesinaste a tu sangre-. Exclamo seguido de un helado grito mientras su cuerpo se convertía en nada menos que cenizas bajo nuestra mirada atónita. 

Las ultimas palabras de Eunha me atormentan desde entonces, y razón le sobro, desde ese día no tuve un minuto de paz. 













Presente año 2017

 

Jungkook

Mirando a mi alrededor era imposible para mi creer que me deje influenciar por Sumin para venir a una discoteca, según ella porque no era posible que a mis 20 años fuese un total aburrido. Viéndolo desde un punto de vista tragicómico, si lo soy, lo mas emocionante que me a pasado en la vida fue descubrir mi homosexualidad, y sin embargo soy demasiado tímido como para siquiera pensar en pasar a la segunda base con un chico.

-Ya quita esa cara Kookie, desde que entramos has tenido la misma cara de horror, te traje a divertirnos no al funeral de tu perro. - Grito SuMin en mi odio .

Mirándola con desprecio pensé en mil maneras de matarla y salir impune. Si la adoro, ella es la única persona que amo en mi vida, ya que siempre fui un pobre huérfano que a penas pudo creer la suerte que tuvo a los ocho años de que la niña popular y linda del colegio lo defendiese con su pistola de juguetes de los niños malvados que lo molestaban, y si desde ese momento hemos sido inseparables, pero a veces no puedo dejar de sentir una ligera envidia. Ella es hermosa, con la piel pálida, cabello negro y unos ojos felinos que atraen a cualquier persona,además que tiene una personalidad fuerte que vuelve locos a todos los que conoce, y yo sin embargo, soy tan simple, que es ridículo, tengo un cuerpo decente que logre a base de ejercicios pero soy muy tímido como para exhibirlo y mi enorme nariz estropea toda mi cara. 

- Vamos Kookie- Repitió SuMim, rodeando mi cintura con sus delgados brazos-. ¡Quien quita y hoy conoces al afortunado que te sacara de tu estado virginal! - Sombrío mostrando su pequeños y blancos dientes. 

-Sumin, deja de leer tantas novelas juveniles, el verdadero amor no lo encontrare en una discoteca donde posiblemente el ochenta por ciento de los hombres son heterosexuales-. Respondí rodando mis ojos. 

- No seas aguafiestas-. Hizo un tierno puchero que pudo derretir el corazón de cualquiera que no supiese de sus artimañas para engatusar a personas débiles-. Iré por un trago y nos vamos a divertir-. Anuncio dejándole solo en medio de la concurrida pista de baile. 

Estaba empezando a entrar en pánico al verme rodeado de tanto desconocidos, mi pulso latía fuertemente y mis manos sudaban sin control, estaba a punto de tener un ataque de nervios cuando de pronto mi cerebro hizo corto circuito al ver al tipo mas caliente que mis ojos jamas observaron. A pesar de que estaba inclinado susurrando en el oído de un tipo bajito y músculo pude deleitarme observándolo. 

Alto,rubio, y de tez acanelada, con un hermoso y delicado cuerpo ¡demonios! Solo quería correr hacia donde se encontraba el perfecto desconocido, y usar su boca como chupete. ¡Un segundo! ¿Que me pasa? Yo no soy así, pero en definitiva este rubio me hacia tener pensamientos muy poco inocentes.

Solmiramenecesitó ver tu carapor favorAgregue mentalmente. 

Y justo como si hubiese escuchado mis pensamientos el señor perfecto clavo su vista en mi. 

¿Alguna vez han sentido que su vida esta a punto de cambiar tan solo por una decisión? Pues eso fue justo lo que sentí cuando el desconocido hizo un gesto para pedir que me acercase,sin darle mayor sentido a mis acciones camine en su dirección,ya después podría arrepentirme. Quizás y solo quizás, el destino me tiene preparados grandes cambios y comienzan con solo un saludo.

-Jeon Jungkook, es un placer-. Susurré mientras apretaba la mano que él rubio entendió hacia mí.

-Kim Taehyung, y te equívocas Jungkook, el placer es todo mio. 

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