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Fères.

Autor: oKinky

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Notas del capitulo:

Como pudieron notar, eliminé el fanfic por error. En serio, quiero medio matarme... Iba a actualizar y no sé cómo demonios hice para eliminar TODO.

Iré subiendo los capítulos OTRA VEZ(maldita sea), poco a poco. 

 

En fin, disculpen las molestias...

Capítulo l

¡Cuidado!  /  Un beso.   

En Kibune, un pequeño pueblo, vive un chico llamado Kouhei. Tiene diecisiete años y está a poco tiempo de graduarse de la preparatoria. Vive con su hermano, Shiro, quien tiene veintiún años de edad. Estudia en la universidad y trabaja por turnos de noche. Ambos se llevan bien, a pesar de que éste muchas veces trata a su hermano menor con cierta... ¿indiferencia?  

 

“¿Por qué es así conmigo?” “Siempre soy amable con él pero me trata como si fuese un extraño. ¿Qué hice mal? No entiendo..."  

 

Muchas veces Kouhei se ha preguntado  ese tipo de cosas y el “por qué” su hermano lo trata así tiene respuesta y pronto la descubrirá.  

El más joven de los hermanos tiene un hobby que es tomar fotografías así que, en su instituto, siempre suele subir a la azotea a la hora de comer para tomar algunas.  

Cierto día, como ya es costumbre, el menor hacía lo que más le gustaba. En el patio de la universidad que queda al frente, donde estudia su hermano, lo vio fumándose un cigarrillo mientras estaba sentado en un banco; donde justo al lado estaba un árbol de cerezos. Era un día tranquilo, algo caluroso y la intención de Kouhei a principio no era fotografiarlo, solo lo observaba por un momento, pero una ráfaga de viento hizo que cambiara de parecer.  

El fuerte viento provocó que el cabello de Shiro se despeinara por lo cual llevó la mano izquierda hasta su rostro para apartar algunos mechones. Se veía tan sereno, así que Kouhei aprovechó ese instante para tomar la foto. Luego de hacerlo, la observó en su cámara y pudo notar que se veía bastante bien. Atractivo como siempre. Su cabello de color rubio se veía perfecto y esos ojos… con una mirada que cautiva. 

Kouhei se quedó pensativo al verlo en la pantalla de la cámara mientras soltaba pequeños suspiros y detallaba lo guapo que se veía su hermano. Al hacer aquello, su corazón comenzaba  a latir un poco rápido y se preguntaba por qué le sucedía tal cosa, así que vio en dirección al mayor, apagó su cámara y salió apresuradamente de la azotea.

Los siguientes días siguió observándolo por simple ocio. Notó que comparte mucho con sus compañeros y al parecer es muy popular con las chicas, siempre está rodeado de ellas. Y ¿Cómo no estarlo?

 

 “¿Por qué dejas a esa chica que esté tan cerca de ti, Shiro? ¿Por qué dejas que te toque? Joder." —Decía para sus adentros—    

 

Un martes por la mañana, Kouhei se dirigía al instituto. Llevaba su móvil en mano y los auriculares puestos, ya que escuchaba algo de música, totalmente ajeno a lo que pasaba a su alrededor. De la nada un sujeto, de aspecto desaliñado, apareció e intentó arrebatar su móvil dándole un fuerte golpe en el pecho de manera que cayó al suelo. El hombre estuvo a punto de salir huyendo cuando Shiro apareció y sujetó al ladrón fuertemente del brazo para que no escapara. Empezaron a forcejear y personas alrededor se quedaron sorprendidas por lo ocurrido y comenzaron a llamar a la policía.  

Kouhei seguía en el suelo asustado, temeroso de que algo malo ocurriera y cuando disponía a ponerse de pie vio cómo el sujeto sacó de su chaqueta beige y sucia, un cuchillo. Aterrado gritó: ¡Cuidado! Pero cometió un error…  

Él, su hermano que intentó defenderlo, giró el rostro hacia Kouhei y sus miradas quedaron fijas al instante. El rubio no se percató del movimiento que estaba por hacer aquél hombre de manera que recibió el impacto en su brazo.  

Se escuchó un grito de dolor y luego, Kouhei, vio cómo parte de la manga derecha de la camisa blanca de su querido hermano comenzaba a teñirse de rojo. Su corazón se aceleró más de lo que ya estaba y en su mente pensaba “esto es mi culpa”.  

No tardó mucho la policía en llegar, hubo un alboroto, pero al final atraparon al sujeto. Kouhei se puso de pie y rápidamente corrió hacia Shiro y con las manos temblorosas sujetó las suyas.  

 

“L-Lo siento mucho, esto es mi culpa... Estás herido.” —Le dijo en voz sollozante—  

“Tranquilo, no pasa nada.” —Respondió tratando de calmar al menor—  

“¡Debemos ir rápido a un hospital! Le diré a la policía que nos lleve o tomaremos un taxi, pero… debemos ir rápido”  

“Ya te dije, no pasa nada. Iré a la enfermería de la universidad. Allí podrán atenderme, no creo sea necesario ir hasta el hospital.” —Dijo a la vez que se apretaba la herida con su mano izquierda para detener un poco el flujo de sangre—  

“P-Pero, al menos permíteme acompañarte.”  

“No hace falta, de verdad. Estoy…”  

 

Antes que dijera “estoy bien” Kouhei lo interrumpió. Quería acompañarlo, estar con él, agradecerle lo que hizo. Shiro sabía que Kou iba a insistir hasta cansarse, siempre era así. De modo que al final tuvo que aceptar que lo acompañara.  

El menor sentía que le estallaría el corazón, estaba nervioso y aún se sentía culpable por lo ocurrido. Si tan solo él no hubiera estado distraído y con el móvil en mano, nada de aquello habría pasado ¿verdad?

Lo acompañó hasta la enfermería de su universidad. Al llegar, esperó afuera un largo rato, hasta que al fin el rubio salió. La enfermera y el profesor de su clase le dijeron que lo mejor por los momentos era que se retirara a casa a descansar. La herida, aunque no fue muy profunda, tuvieron que coserla, vendarla y también le mandaron analgésicos. Kouhei, por su parte, no quería ir a clases; estaba convencido de que no prestaría atención a nada de lo que dijeran.

 

“Vaya, aún sigues aquí. ¿Por qué no fuiste a tu clase?” —Dijo a la vez que salía de la enfermería— “Te dije que estoy bien.”

“Quise esperar y saber cómo te sentías… Espero no te moleste. Además, estaba seguro que si iba a clases no prestaría atención." —Contestó mientras que su hermano quedaba un tanto pensativo—

"Entiendo. Bueno, mi profesor me dijo que fuera a casa y descansara así que…”

“¿Ah sí? Me voy contigo entonces.”

“No, Kou. No es necesario.” —Dijo mientras se alejaba caminando— “Ya viniste hasta acá, esperaste por mi y estoy agradecido. Pero creo que puedes irt…”

"Shiro —Interrumpió—, me siento mal ya que por mi culpa sucedió esto. Así que por favor vamos juntos a casa ¿si?” —Le insistió a la vez que caminaba hacia él, mientras que el rubio no tuvo otra opción más que aceptar—

 


Ambos salieron de la universidad, caminando con cierta distancia. Se subieron a un taxi y, al poco tiempo, llegaron hasta la entrada de la casa. Bajaron del auto, no sin antes pagarle al conductor, y caminaron hasta la puerta de la vivienda.

Kouhei abrió la misma y entraron. Shiro dejó el morral en el suelo y antes de recostarse en el sofá se acercó hasta la nevera y abrió la puerta de ésta buscando con la mirada algo para zacear su sed. Sacó una bebida achocolatada, las favoritas de Kou, y una lata de cerveza. Se acercó hasta su hermano quien yacía sentado en el sofá y colocó la bebida achocolatada cerca de las manos ajenas.

 

“Ten.”

 

Kouhei le agradeció mientras Shiro se tumbaba en el sofá, respirando muy hondo para luego exhalar el aire.

 

“Vaya… qué manera de comenzar el día.” —Dijo a la vez que destapaba la cerveza y le daba un sorbo—

 

Ambos tomaros sus bebidas y hubo un silencio algo incomodo pero no demasiado. Kouhei quería decirle algunas cosas pero antes que cualquier palabra saliera de su boca Shiro ya estaba hablando.

 

"¿Sabes algo? Creo que te he visto en la azotea del instituto.”

“Ah, sí. Suelo subir allí y tomo algunas fotos cuando es la hora de comer.”

“Así que sí eras tú... —Dijo con una ligera sonrisa dibujada en sus labios— Muchas veces que estoy con mis amigos siento que " algo" o alguien me está observando y cuando busco a ese alguien a mi alrededor te veo justo a ti en la azotea y puedo sentir cómo me miras.”

“¿Eso te ha molestado?”

“No del todo, solo me preguntaba por qué lo hacías." —Comentó para luego darle otro sorbo a su cerveza—

“Solo lo hacía por curiosidad. Y… creo que estaba celoso.” —Respondió con la mirada gacha, mientras que el rubio casi se ahoga con la bebida al escucharle—

“¿¡Celoso!?”

“Sí… Es que te veía todo el rato compartiendo con tus amigos y desde hace un tiempo me haces a un lado. —Contestó soltando un suspiro— Todo se ha vuelto tan confuso... —Continuó diciendo con la voz un poco apagada a la vez que se acercaba poco a poco hasta su hermano, mirándolo con sus pequeños ojos casi húmedos— Hoy me diste un susto de muerte, Shiro. Y todo por mi culpa. Lo siento… mucho…”

 

Al terminar de decir aquello, lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas y Shiro abrió sus ojos de par en par al verlo. En verdad no soportaba ver a su querido hermano llorar, lo odiaba.

 

“No llores Kou, estoy bien.”

“Pero si algo te hubiese pasado yo… yo… lo que quiero decir es que no sé qué haría sin ti. No sé qué haría si me odiaras más de lo que ya lo haces." —Dijo con la voz entrecortada—

“¿Odiarte? —Dijo frunciendo el ceño— Espera un segundo, ¿¡crees qué te odio!?”

“Es lo que siento, Shiro. Desde hace un tiempo empezaste a actuar muy indiferente conmigo y no sé la razón. No sé si hice algo malo para que me odies.” —Dijo a la vez que pasaba la mano por sus mejillas para limpiarse las lágrimas—

“Kouhei, no te odio. Es todo lo contrario… Joder. Nunca podrás entenderlo.” —Respondió diciendo lo último casi como un leve susurro, por lo que su hermano lo miró confundido—

“¿Entender qué?” —Dijo frunciendo el ceño—

“Nada. Ya olvídalo.”

“¿Olvidarlo? Shiro por favor, dime. Si no me odias ¿por qué eres tan cruel conmigo? ¿Qué hice?”

“Mierda… necesito un cigarrillo.”

“¡Shiro! Dime por favor. En serio, no podré soportarlo más. No quiero que me odies… quiero que seas ese hermano tierno que estuvo conmigo desde los 6 años, ese hermano que siempre me protegió… Ya no te reconozco."

 

Kouhei sin poder evitarlo comenzó a llorar nuevamente. El pelirubio lo vio conmovido así que con voz calmada comenzó a hablarle, tratando de apaciguarlo y con la esperanza de que no hiciera más preguntas.

 

“Nunca dejaras de actuar como un bebé…”

“¿Ah? ¿Es eso lo que te molesta de mi? Puedo cambiar, en serio puedo."

“Kou, entiende. Adoro que seas un niño. Y siento mucho que mi actitud te haya afectado tanto… no creí que te dolería. Pero lo hice por una razón. Una por la que no tienes que preguntar pero, sé por qué lo hago, y cuando estés mayor quizás puedas entenderlo. Escucha, aunque seamos hijos de madres distintas te adoro y eres lo más preciado para mí y por eso no quiero arruinar lo que hemos compartido durante todos estos años.”

 


-


Sí, esos dos jóvenes eran hijos del mismo padre pero de madres distintas. Cuando el mayor tenía 11 años fue a vivir con su padre ya que el hombre pudo obtener la custodia de su hijo, pues su ex mujer era una persona alcohólica y adicta a las drogas. A Shiro desde ese mismo día que conoció al pequeño Kouhei, se le iluminó la vida de alegría después de haber soportado estar con una mujer que solo gastaba su dinero en vicios y nada más. Esos dos pequeños disfrutaban estar juntos. Reían, jugaban, lloraban, se ayudaban el uno al otro. Eso a sus padres los hacía feliz. La mujer, aunque no era su verdadera madre, le había agarrado tanto cariño y amor a Shiro como si ella misma le fuese dado la vida.

Sin embargo, esa alegría no duró por mucho para los dos menores. A pocos días del cumpleaños número doce, de Kouhei, murieron sus padres en un terrible accidente de auto. Su madre, aunque sobrevivió, murió en el hospital después de cuatro días, debido al fuerte trauma cerebral producto de una contusión, a consecuencia del choque. Kouhei se culpaba de la tragedia pues, ese mismo día, la pareja había salido de compras. Pero antes de que salieran, les pidió insistentemente que no demoraran ya que no le gustaba estar solo en casa. Shiro había ido a casa de un amigo a hacer tareas, cabe destacar. Por lo que asumió que el haber insistido tanto, provocó que sus padres quisieran regresar rápido y no se fijaran en el gran camión que chocó contra ellos. A Shiro se le desgarró el corazón al llegara a casa y ver que su preciado Kou estaba bañado en lagrimas, sentado en un rincón del sofá, mientras que alrededor de este caminaban tanto policías como vecinos apenados por lo sucedido, y no era él quien lo abrazaba para consolarlo.

Después de ese incidente, Shiro prometió no alejarse del él y decidió hacerse cargo a pesar de tener tan solo dieciséis años.

-


“P-Pero ¿por qué dices eso? Dime y te prometo que lo entenderé."

“Kou, eres pequeño aún. Por favor no insistas.”

“¿¡Pequeño por qué!? ¿Por qué no puedes decirme?”

 

Shiro no soportaba ver a su preciado Kou tan alterado y mucho menos llorando así que, sin pensarlo dos veces, se puso de pie, se dirigió hasta Kouhei colocando con delicadeza ambas manos en su rostro a la vez que acercaba sus labios hasta los ajenos y así plantarle un profundo beso. Le dio un beso que hace mucho tiempo quería probar. Un beso que, a partir de ahora, cambiaría por completo la relación de ambos. Un beso que expresaba los verdaderos sentimientos hacia su hermano.

 

“Por esta razón trataba de ser distante contigo, Kou.”

 

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