Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Contigo.

Autor: TDROS

[Reviews - 1]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

Notas del capitulo:

Hola, éste será un fanfic escrito con muchos one-shot, ninguno tiene realción al anterior, será una recopilación de one-shots.

Las sinopsis de cada uno lo dejaré en las notas del capítulo.

 

Sinopsis de "Lo siento".

Depresión, una palabra que es muy temida por muchas personas por las consecuencias que puede traer, sin embargo su significado había sido olvidado por un momento, cuando todo parecía mejor, cuando todo se veía bien, cuando se olvidaron de lo que podía causar.

Taemin no le quería hacer daño a Min Ho, y quisiera redimir su culpa después de las decisiones que éste toma a causa de su depresión.

Respiró profundo y sus manos se apretaron en el borde de su camiseta, colocando su cabeza hacia atrás mientras su respiración empezaba a volverse más irregular todavía, y sus labios se apretaron para no dejar escapar ningún sonido de estos, no quería que nadie se diera cuenta de lo que estaba sucediendo en aquel baño de la universidad, era como si en algún momento todo dejó de existir y sólo las sensaciones le embargaban, haciendo temblar su cuerpo al llegar a la cima del éxtasis, y su mano ejerció presión en la pared para mantenerse de pie cuando sus piernas temblaron y quisieron ceder ante la gravedad, una sensación antes ya experimentada pero por razones diferentes a la de ahora, porque nunca antes frente a esa sensación se sintió bien, si sus ojos picaban era por el placer del momento y no porque sentía su pecho doler.

Sintió unas manos colocarse en su rostro y se encontró con aquellos ojos color miel que minutos antes lo miraban con deseo, ahora parecían tan suaves, incluso inocentes sin aquella lujuria que él conocía muy bien, sin embargo la sonrisa que apareció terminó de traerlo a la realidad así como sentir sus labios que en ese momento no tenían el mismo sabor dulce que solían tener, era un sabor en el que prefería no pensar, no después de dónde estuvieron minutos antes, pero aquello tampoco le causaba asco, quizás al principio sí se sintió un poco tímido pero ahora no.

—Es tarde para clases —su voz fue baja debido a que afuera de aquel cubículo se podía escuchar que había alguien, pero dejó de tener importancia cuando segundos después su voz recuperó su tono —vámonos de aquí —se inclinó para tomar de regreso su mochila que estaba en el suelo —ey Min Ho, arreglar tu ropa.

Lo vio sonreír a pesar de que segundos antes parecía regañarlo, pero aquello no era nuevo para él, siempre lo veía sonreír en algún momento en su cabeza lo comparó con un ángel, sin embargo poco tiempo después se dijo que no lo era, lo ángeles no iban de fiestas, no hacían cosas ilegales por diversión, sin embargo eso no quitó fue fuera su ángel, no el de los demás, sólo suyo, como una luz en su vida, algo que siempre creyó que le faltó, y nunca imaginó que podría pasar cuando entrase a la universidad, preguntándose muchas veces por el lugar que había estado toda su vida, por ejemplo mientras iba al instituto, cuando se creía que la adolescencia era para hacer muchas “locuras” como las personas lo catalogaron, pero él no tuvo más que días aburridos en los que se mantuvo en una rutina, en la que iba de la casa al instituto y de éste a su casa, saliendo cuando tenía trabajos grupales los cuales odiaba, prefería hacerlos solos, nunca fue a fiestas a pesar de que al principio fue invitado, después las personas se dieron cuenta que era perder el tiempo y dejó de hacerlo, aquello no le molestó porque no iría, así fue su vida.

—¿Sabes? —el chico sonriente abrió la puerta después de que él subiera sus bóxer y pantalones que estuvieron sobre sus tobillos —podemos ir a mi casa.

No, no podían, él todavía tenía seis horas de clases más, y debía rendir un examen para el que estudió algunas casi toda la noche anterior, sin embargo aquello dejó de importarle cuando vio al chico sacar de su mochila un caramelo de fresa mentolado y empujarlo sobre sus labios para después abrir otro y dárselo a él, sonriendo más amplio cuando tomó su mano y sin esperar su respuesta había comenzado a llevarlo hacia la salida, y él dejándose manipular como un títere le siguió en silencio hasta el estacionamiento cuando debió negarse al menos por su examen que debía rendirlo en las siguientes dos horas.

—Taemin… —logró decir cuando éste soltó su mano desactivando la alarma del auto para que pudieran entrar.

—¿Sí?

Sin embargo aquellos ojos miel lo miraron expectante, como si entendieran lo que tenía que decir pero al mismo tiempo no le importase, parecía que en realidad nada su alrededor le importaba, por eso se saltaba muchas clases y desde que empezaron a estar juntos él había tomado un poco de esa costumbre, sólo que él no era tan sonriente como el chico, sino que su rostro la mayor parte del tiempo estaba ensombrecido por emociones que intentaba ocultar, aquellas que te volvían el blanco fácil de otras personas.

—Nada.

—Entra al auto antes de que te deje aquí.

—Tengo clases —dijo informándole que no había mucho problema para quedarse.

Suspiró —Min Ho, sube al auto ahora.

Conocía aquel tono cansado que fue usado, le parecía haberlo escuchado muchas veces cuando se conocieron, y él lo había evitado, pero simplemente no le era fácil tener a una persona demasiado alegre en su vida, o mejor dicho, no le era fácil que las personas formaran parte de su vida, pero Taemin no se había rendido, un día llegó sentándose en su misma mesa iniciando una conversación o mejor dicho, una queja sobre sus compañeros de grupo, diciendo algo sobre que eran poco trabajadores y que tenía que hacer todo él, que odiaba cuando eso sucedía pero la sonrisa en su rostro mientras murmuraba un “¿qué crees que deba hacer? ¿decirle al profesor?” había causado algo de curiosidad en él, ¿no era lo más lógico que lo hiciera? Sin embargo no respondió, mirándolo serio como siempre, y aquella sonrisa que se amplió cuando sus ojos se encontraron, escuchando un “gracias guapo” que fue seguido del chico inclinándose sobre la mesa, dejando un casto beso sobre sus labios antes de verlo irse corriendo pero sin dejar de sonreír.

Fue algo demasiado extraño para él, pero que no pensó que los llevaría a la situación actual en donde eran pareja, ni siquiera lo creyó posible, no cuando no se conocían, no se hablaban, y el chico sólo llegó, se sentó frente a él, se quejó, sonrió y lo besó, después de eso lo había visto algunas veces por los pasillos de su facultad, le era regalada una sonrisa que él quería ignorar, estaba acostumbrado a que las personas lo ignoraran y tener su atención le hacía sentirse nervioso, como cuando estaba en el instituto y algunas veces vio a chicos golpear a otros y cuando posaban su mirada en él fingía que no los había visto para no ser golpeado, era un cobarde según las palabras de otras personas, y él lo creía.

La música estaba a un volumen un poco alto y podía escuchar la voz de su pareja mezclarse con la del cantante, era una voz suave a su parecer y bonita, ni siquiera sabía desde qué momento se había enamorado tanto como para no encontrarle ningún defecto porque para él su pareja era perfecta, cuando gritaba, cantaba, reía, incluso si estaba enojado, o lo obligaba a ir a fiestas en las que él no quería estar, no era así, odiaba hacerlo, pero sabía que Taemin era un cambio en su vida, uno que parecía ser malo por el número de veces que se había saltado las clases desde que apreció en su vida, sin embargo él lo sentía como un cambio bueno, uno necesario, siempre había necesitado una luz y eso era su pareja para él.

—Min Ho —llamó Taemin mirándolo solo unos segundos antes de volver su mirada al frente —¿qué pasa?

—Nada.

—Estás callado.

O quizás debería decir más callado de lo normal, siempre que cantaba le gustaba escucharlo decir que su canto era bueno, que su voz lo era, o lo bonito que era, incluso sólo escucharlo reír, pero eran palabras que llegaban como una revelación que escapaba de sus labios en lugar de querer decirlo, pero ya estaba acostumbrado, no le molestaba eso, en muchas ocasiones le preocupaba, porque Min Ho era impredecible, y ese día estaba más callado.

—¿Tu padre volvió a casa?

—No.

—Estás callado —repitió.

—No quiero hablar.

Taemin no insistió, aunque la respuesta no le gustaba, incluso dejó de cantar haciendo más silencioso el llegar a su casa, dejando que la música los acompañara sin bajar el volumen para no hacer las cosas más incómodas. Él odiaba que las cosas fueran así, odiaba cuando Min Ho no hablaba con él, que no se abriera para él cuando muchas veces lo había hecho, y ahora creía conocer la razón de su personalidad, tan fría, tan alejada de todos, casi invisible si no fuera por su altura y lo atractivo que era, incluso si no fuera por eso él no le habría hablado a pesar de ser alguien a quien le gustaba hacer amigos, pero la personalidad de Min Ho le parecía demasiado difícil, incluso muchas veces escogía muy bien sus palabras porque no quería equivocarse, ¿estaba bien una relación así? Antes se hubiese dicho que no, pero ahora lo creía que sí, más cuando su pareja se dejaba llegar por él.

—No hay nadie en casa —dijo cuando aparcó frente a su casa.

Lo vio asentir y quitarse el cinturón, pero no dijo nada, siguió sus movimientos, los cuales eran cuidadosos y en silencio como siempre lo acompañaba bajó del auto, esperándolo a que él saliera, caminando juntos hasta la puerta de la casa y de la misma manera ingresaron, sintiendo sus pasos detrás de él a pesar de que el camino ya era más que conocido, Min Ho había estado muchas veces ahí desde que inició su relación con Taemin, o mejor dicho, desde que éste se declaró su amigo, y poco después su novio, ya que nunca hubo una propuesta sobre la relación, sólo las cosas sucedieron, Taemin lo saludaba en los pasillos de la universidad, lo besaba y cuando alguien preguntaba sobre su relación en un principio dijo que eran amigos y después empezó a llamarse a sí mismo su novio, algo que Min Ho no corrigió porque no le interesaba hacerlo, y él mismo empezó a creerse el novio de Lee Taemin.

En cuanto entraron a la habitación Min Ho fue acorralado contra la puerta, igual que en horas antes en la universidad, cuando Taemin lo encontró en uno de los pasillos y lo arrastró hasta el baño más cercano, murmurando un “soné contigo”, sin embargo no hubo una gran explicación sobre aquel sueño cuando fue empujado en uno de los cubículos y lo tuvo hincado frente a él, haciéndole una felación que le hizo olvidarse que tenía clases, así como en ese momento lo hizo acerca de que debería estar en la universidad rindiendo ese examen, el cual no podría rendir otro día al menos que tuviera una justificación razonable, la cual no existía porque no creía que el profesor quisiera tomarle aquel examen si le decía “no puede estar aquí porque mi novio dijo que nos iríamos” simplemente no había una explicación y aquellos puntos estaban perdidos, así como su mente lo estaba en ese momento que los labios de Taemin estaban contra los de él.

Taemin se alejó sonriendo y se quitó su camiseta roja de inmediato y de la misma manera hizo con sus pantalones y ropa interior, lanzándolos lejos de su cuerpo, sin vergüenza de haberse quedado desnudo frente a su novio, o cuando se acostó en la cama mirando hacia el techo y sus piernas abiertas de manera obscena sin decir nada porque creía que su novio entendería lo que quería, aunque éste parecía petrificado en su puerta cuando él empezó a desnudarse y seguía de la misma manera.

—Soñé contigo —habló en un tono suave —bueno, algo parecido a esto, sólo que tú no estabas adherido a la puerta de mi habitación, me besabas, me hacías es amor.

Sus manos pasaron por su propio pecho acariciando y dirigiéndose hacia el sur, mirando a Min Ho que continuaba sin moverse, algo que antes le frustraba, porque se sentía como si estuviera con un niño asustado, pero ahora lo entendía, era lo que siempre se decía, se obligaba a ser paciente, siempre lo fue porque era extraño todo entre ellos, desde conocerse, de cómo iniciaron, y la razón de que lo hizo, él no estaba orgulloso de eso, pero ahora sí, ahora lo amaba y eso era lo que le importaba y lo que hacía que no perdiese la cabeza cuando parecía que tenía que guiar por la vida a Min Ho.

—Ven.

Extendió una de sus manos hacia su novio, mirándolo como si dudara en acercarse, sin embargo su sonrisa volvió cuando lo vio dar pasoso lentos hacia él, que se sentó en la cama y tomó su mano de inmediato, besando sus nudillos, buscando su mirada de inmediato en cuanto alzó su camiseta y dejó besos por su torso, sintiendo como su novio cedía ante él, terminando de sacársela mientras sus manos y besos lo recorrían, simplemente podía escuchar sus suspiros y eso para él era mucho, era lo que significaba que se había rendido hacia él, lo que le gustaba, porque sabía que no habían más defensas.

—Taemin… —susurró en un suspiro cuando sus manos desabrocharon el pantalón y lo bajó junto a sus bóxers.

—Cuando te soñé —Taemin repartió besos sobe su torso, halándolo a la cama lo acostó ahí, colocándose sobre él —eras tú quien tomaba la iniciativa, parecías otro —la mirada de Min Ho lo evitó, lo que para él fue claro que la idea no le gustaba —eras más atrevido —dijo corrigiéndose —yo yacía bajo tu cuerpo y  no te controlabas tanto y dejaste salir al verdadero tú.

Sus manos se movieron por su torso y bajó hasta envolverse alrededor del pene de Min Ho, empezando a estimularlo mientras sus ojos no se apartaron de los de él, incluso cuando sus labios se mordieron alrededor de su glande, moviendo su lengua a su alrededor queriendo que su novio perdiera ese control que siempre parecía tener, incluso en ese momento en el que podía desinhibirse, más si estaban solos, pero él sólo volvía su respiración más irregular, apretaba sus labios y en algunas veces decía su nombre.

Cuando sintió el líquido pre-seminal se alejó, colocándose sobre él con las piernas a cada lado de su cadera, apoyó una de sus manos en su pecho y la otra dirigió tomando la erección de su novio, colocándola en su entrada, preparado para descender sobre ella, pero las manos en su cadera lo detuvieron, encontrándose con la mirada preocupada de Min Ho.

—Estoy bien —aseguró, moviéndose un poco hacia abajo, apretando los dientes ante el dolor de sentir su glande abrirse paso en su interior.

—No lo hagas así, sabes que…

—Quiero hacerlo así.

Y antes de tener otra protesta se movió hacia abajo, sintiendo el dolor de aquella erección abriéndose paso en su interior, cerró los ojos un momento y apretó los labios para no gritar, así como también fue consciente de aquellas manos atrayéndolo hacia el pecho de su novio en un abrazo que parecía expresarle todo estar bien, y sabía que lo estaría si él se hubiese tomado el tiempo de prepararse, de utilizar el lubricante que tenía en un cajón de su mesita de noche, pero él quería ese dolor, quería sentirse por un momento como Min Ho se sentía, no sabía cómo llegar a eso, pensó que tal vez con el dolor físico podía lograrlo, pero nunca quiso lastimarse a sí mismo, era una persona alegre, todo lo tomaba con humor, y así fue hasta que conoció a su novio, quien era todo lo opuesto a él, porque mientras Taemin era para Min Ho luz, para Lee era todo lo contrario, Choi Min Ho era obscuridad y a pesar de eso él quería estar, apoyarlo aunque no sabía bien en qué, que se abriera a él, que le dijera lo que sucedía para que siempre estuviera callado, él quería volverse su todo sin darse cuenta de que ya lo había hecho.

—Taemin.

—Estoy bien —aseguró aunque su voz fue casi un sollozo.

Podía sentir las manos de Min Ho recorrer su espalda, algo que lo tranquilizó un poco, moviéndose cuando estuvo relajado, dejándose embargar por aquellas situación, por los suaves jadeos de su novio que él quería escucharlos fuertes, pero sabía que por el momento no podía exigir más, era lo que podría recibir y lo aceptaba, así como Min Ho lo aceptó en su vida cuando parecía no querer a nadie en ella, pero él estaba ahí, sobre su cuerpo, sintiéndose querido a pesar de todo.

—Te amo —murmuró contra sus labios.

—Y-Yo también —la voz de Min Ho parecía temerosa —te amo.

Sonrió, no podía hacer más, su sonrisa no se iba a ir, porque lograr que Min Ho le dijera que lo amaba o que lo quería era mucho, demasiado, y lo adoraba, amaba estar así, ser la persona que lo corrompía, quien le hacía mostrar pequeñas sonrisas que eran sólo para él, que las palabras que decía fuera de su salón de clases fueran para mantener una conversación con él, incluso había asistido a algunas fiestas aunque no le gustaba, y no le reclamó por ser presentado a su familia como su novio cuando no estaba preparado para eso, porque su rostro palideció cuando lo hizo, mirándolo algo asustado, pero él no tenía problema con su sexualidad, pero tal vez sí debió darles tiempo a sus papá de conocerlo un poco y no soltar la bomba que fue para Min Ho, pero no para sus padres que conocían sus preferencias sexuales y su noviazgo no les afectó, no odiaban a su novio, pero sabía que todo era diferente en la familia Choi, el padre de Min Ho no sabía que él gustaba de otros hombres antes que mujeres, por eso cuando los conoció, reconoció el ambiente tenso, y prefirió presentarse como un amigo y no como su novio, no quería causar problemas a su novio, pero creía que en algún momento se enterarían y él quería ser su apoyo.

Sus labios colisionaron una vez más, muriendo su aliento en la boca del otro, y Taemin no quiso moverse de aquella posición cuando los brazos de su novio estaban aferrados a su espalda, le gustaba y quisiera que estuvieran así más tiempo, cuando lo escuchó otra vez murmurar que lo amaba, era tenerlo vulnerable y lo prefería así y no ocultando lo que sentía.

—Mi padre está en casa —murmuró Min Ho, sabía que su novio entendería, lo que significaba la razón de que ese día hubiese estado más callado, más retraído.

***

Se había ido temprano de casa de su novio, sonriendo cuando le escuchó murmurar algo acerca de que se quedara a dormir porque hacía frío, pero no podía ser irresponsable eternamente, las faltas seguían corriendo en la lista y no quería que por su irresponsabilidad se viera en la obligación de reprobar alguna cátedra, si fuera así sabía que su padre se enojaría con él, e incluso querría dejar de pagar la universidad para él, se lo dejó claro desde el principio, aunque estaba seguro que para él sería felicidad, porque la amenaza le acompañaba a valerse por sí mismo en un sentido que tendría que irse de casa y si tuviera una idea de enfrentar el mundo lo haría, pero a sus diecinueve años no podía hacerlo, nunca había trabajado porque lo tenía todo, su padre se lo daba ya que creía que eso reemplazaba el amor paternal, sólo si se diera cuenta que no era así.

Las risas fueron lo primero que llegaron cuando estuvo en los pasillos de su facultad, pero no les prestó atención, no debía hacerlo, la única persona que le hacía levantar la cabeza y mirar al frente se había quedado en su casa durmiendo, y cuando no estaban juntos él volvía a ser el mismo Min Ho que no hablaba con nadie y emanaba un aura de tristeza y soledad, era como se había criado, siempre fue así, desde niño, cuando su padre contrataba a una empleada para que lo cuidara, cuando fue al instituto, cuando lo único que recibía eran cosas materiales que su padre le pedía a su secretaria que comprara para él y se volvía un regalo repetitivo, algo innecesario, que dejaba claro que su padre no tenía tiempo para él y que cuando lo recordaba le hacía llegar algún presente para que se olvidara de que no le daba su atención.

—¡Oye Min Ho! —alguien gritó, y a pesar de que pudo ser otro con ese mismo nombre sabía que se refería a él, pero no levantó la mirada, queriendo llegar más rápido a su salón —¡Oye! —el hombre se colocó delante de él impidiéndole seguir ignorándolo —¿verdad que Lee folla bien?

Aquello le tomó por sorpresa, no era que su relación fuese un secreto en la universidad, pero nadie parecía tener problema con eso cuando se besaban en los pasillos y quisiera decir que era por el día anterior, pero ya muchas veces habían hecho cosas como esas, nadie nunca los molestaba, ni siquiera si él iba solo por los pasillos y dudaba que fuera Taemin quien lo hacía callar.

—¿Sabes? —el chico aprovechó el momento en el que él se había quedado sorprendido para abrazarlo como si fueran amigos —Lee es una perra —rió junto a otros chicos al otro lado del pasillo —le dijimos que no podía llevarte a la cama y él dijo que lo haría —rió otra vez —que podría tenerte a su disposición siempre —nuevamente risas —apostamos a que no lograría mantenerte estos seis meses y bueno… —sonrió de lado —mañana se cumple el tiempo.

Min Ho no dijo nada, sólo escuchó lo que le era dicho, no se suponía que era algo que debería creer, porque podía ser alguien queriendo molestar, sin embargo Taemin nunca parecía tener problemas, pero él se negaba a creer que aquello fuera verdad, ¿acaso era posible que la única persona que sentía que lo amaba de verdad estuviese a su lado solo por una apuesta?

—¿Por qué debería creerles? —preguntó a pesar de no querer hablar.

—Porque es verdad —el hombre se encogió de hombros —incluso firmamos un acuerdo —volvió a sonreír.

—¿Si fuera cierto por qué me están diciendo esto?

—Porque no queremos perder.

Lo miró serio y apartó el brazo que estaba alrededor de sus hombros, empezando a caminar otra vez hacia su salón, no quería creer que fuera cierto, Taemin no le haría eso, no cuando él era el único que lo amaba, porque si no fuera así ¿para qué presentarlo a sus padres? ¿para qué insistir de que en algún momento podrían hablar con su padre acerca de su sexualidad y crear una vida juntos en un futuro? No quería creer que fuera verdad, odiaba la idea de aquello, y por eso no quería creer aunque la duda ya había sido instalada.

***

Estaba enojado, y quizás esa palabra quedaba corta para describir cómo se sentía, había llegado a la universidad sobre las diez de la mañana, y lo primero que escuchó fue a su amigo Moon Kyu decir que la apuesta fue revelada ante Min Ho, aunque éste no parecía haber creído que fuera cierto, y él quisiera creer que era así, porque si de algo se había arrepentido era hacer aquella tonta apuesta, en donde le dijeron que tenía que acostarse con él y mantener una relación por seis meses, la cual él nunca dio por finalizada después de descubrir sus sentimientos por él, que en realidad no quería dañarlo con esa apuesta, conocía que Min Ho era alguien delicado, quizás no físicamente, pero sí de forma sentimental, alguien que estaba destruido y que lo único que parecía necesitar era amor, un amor que él estaba dispuesto a dárselo.

Después de enterarse de eso caminó demasiado enojado hacia la salida del salón, no podía creer que hubiese sucedido eso, pero sabía que era su culpa de cierta manera, por no cancelar la apuesta y no haber sido completamente sincero con su novio y estaba pensando que si Min Ho creyó lo que le fue dicho él podría mentir diciendo que no era cierto, o explicar todo, eso lo decidiría después pero en ese momento quería encontrar a Nam Tae Hyun, el hombre con quien hizo su apuesta.

No demoró mucho en hacerlo cuando éste estaba queriendo ingresar al salón, y no midió sus fuerzas o si alguien podría salir herido cuando lo tomó de las solapas de su abrigo empujándolo contra una pared, notando la mirada algo asustada, quizás por la impresión, o porque él no era alguien violento, era el chico dulce, que sólo sonreía, el alegre, pero esa faceta de él nadie la conocía excepto él mismo, porque cuando se enojaba era alguien de temer.

—¡¿Cómo pudiste decirle a Min Ho sobre la apuesta?! —preguntó con los dientes apretado, pareciendo un gruñido.

—Nunca dijimos que jugaríamos limpio Lee.

—Igual, si logro mantenerlo hasta mañana ganaré y no habrá servido de nada que se lo dijeras, ¿es que no te diste cuenta?

—Sí —rió —pero es divertido molestarlo, recuerda que así fue que llegamos a ésta apuesta.

Nunca lo iba a olvidar, fue la idea trillada de apostar a llevarte a la cama al virgen o al nerd, Min Ho no era ninguno de los dos exactamente pero su personalidad callada, el ser casi invisible le llevó a ser el motivo de apuesta, algo de lo que Taemin no estaba orgulloso, pero no se arrepentía por completo porque de esa manera se acercaron, iniciaron su relación; sólo verlo era diferente a conocer a la persona y Taemin no quería hacerle daño, no cuando conocía que era más frágil de lo que parecía.

—No te vuelvas a acercar a Min Ho —gritó halándolo con fuerza para después empujarlo contra la pared, estaba enojado y ya no quería ir a clases, sino volver a su casa, pero prefería hablar con su novio y asegurarse de que o había creído nada.

***

La duda se instaló en él, pero eso no hizo que dejara de amar a Taemin porque eso no era algo fácil, y aunque no le gustaba ser muy obvio quería verlo, conocía su horario de clases, y de alguna manera esperaba que le dijera que todo fue una mentira, que todo era un invento de Tae Hyun para molestarlos, sin embargo vio a Taemin reclamando al otro hombre, escuchó casi toda la conversación y aunque su mente se negaba a creerlo sabía que era cierto, él fue el objeto de una apuesta, Taemin no lo amaba como aseguraba hacerlo, y sin decir nada se alejó de ahí, no quería oír más, había tenido suficiente por un día como para poder soportar más y dejó de importarle si faltaba a clases o no, que si lo había hecho ya demasiadas veces, sólo quiso huir y lo hizo, salió de la universidad y se dirigió a su casa, el lugar que no era el más confortable pero no sabía a dónde ir, Taemin dejó de ser su fuente de consuelo cuando se había convertido en la de dolor.

Al abrir la puerta de su casa no saludó como muchas veces lo hacía, daba igual si al final sabía que no obtendría respuesta más que la de una empleada apareciendo por la puerta de la cocina, diciendo palabras de bienvenida que siempre creyó que eran más obligadas que porque quisiera hacerlo, y aunque podía escuchar risas desde el jardín posterior de la casa no quiso acercarse, ya que sabía lo que esperaba ahí, sería ver a Ahn Hyo Jin, la esposa de su padre, y Choi Min Ki su hermanastro, el hombre que parecía haber ido a ocupar su lugar porque su padre no dudó en darle su apellido, como si él hubiese sido el hijo que siempre quiso, incluso recibía más de su atención que él mismo que ahora ya no recibía tantos regalos como cuando era más joven, e incluso tenía la amenaza de ser echado de la casa si reprobaba alguna cátedra en la universidad.

Subió hasta su habitación mirando todo a su alrededor mientras los recuerdos empezaban a llegar, aquella confirmación indirecta que Taemin hizo, en dónde él sólo era su apuesta, y ahora creía entenderlo todo, el que se hubiera acercado cuando ni siquiera iban al mismo salón, que fuera tan insistente acerca de ser su amigo cuando él era muy frío, y a pesar de que él no era una persona que hablase mucho creía que su silencio era más que comunicativo acerca de que no quería su amistad, pero Taemin nunca se rindió, no podía hacerlo o perdería la apuesta, hubiera querido que las cosas fueran diferentes, que Taemin de verdad lo quisiera, no entendía la razón de que nadie pudiera amarlo, porque ni siquiera su padre lo había hecho alguna vez, siempre parecía odiarlo, ignorando su presencia a excepto de  cuando tenían visita, y él se convertía en el títere de su padre.

Se acercó hacia una de las esquinas de su habitación que estaba arreglada con un caballete y una pintura que había terminado días atrás, en él se encontraba Taemin sonriendo sobre su cama, había sido una de las pocas veces que su novio fue a visitarlo porque él prefería mantenerlo lejos del ambiente de su casa, en donde todos los errores los cometía él, sin embargo no creía que hubiera mucho qué hacer por el momento, además de que tenía algo de temor que su padre descubriera sus preferencias sexuales, porque sabía que eso complicaría mucho más su relación con él, y aunque en el principio se había acostumbrado a tenerlo lejos, desde que se volvió a casar las cosas entre ellos sólo empeoraron, era como si se hubiese convertido en una carga para su padre, que parecía que cuando mantenían conversaciones siempre iban a terminar igual, con ellos discutiendo y su padre culpándolo de la muerte de su madre.

Apretó los puños y retuvo sus emociones como muchas veces lo hacía cuando su padre le decía que era un inútil al lado de Min Ki, aquel chico dos años menor a él y que le fue impuesto en su vida, cerró los ojos, no quería pensar en nada y lentamente se alejó del cuadro que él mismo pintó con aquel pasatiempo que para su padre sólo era inservible, que debería ser un arquitecto como él, y era lo que hacía, sin embargo aquello no era lo que quería hacer, y muchas veces había escuchado de Taemin que debería dejarlo si quería, que él podía ayudarlo a cumplir su sueño de ser un gran pintor, había bromeado acerca de convertirse en su modelo para cada pintura que hiciera, una idea que le gustó y le hizo sonreír demasiado, pero ahora sabía que nada era cierto, que el hombre no estaba ahí para él, y era triste darse cuenta de que nada había cambiado, y si era así, ¿por qué seguía en ese mundo? Ya en el pasado cuando no creyó poder soportar la soledad pensado pero llegó Taemin a cambiar todo, pero ahora ya no lo tenía más, no como él creía, ¿había una lógica seguir viviendo?

Si a Min Ho le pidieran que resumiera su vida sería muy sencillo para él, lo haría con una palabra y esa sería soledad siempre estuvo solo, su padre se encargó de que hubiera alguien a su alrededor para que lo cuidara pero parecía que su presencia era insoportable para él, así fue su niñez, adolescencia, y la actualidad, incluso cuando llegó Min Ki pensó que las cosas cambiarían para él, pero no fue así, el chico lo quería todo para él, al igual que Hye Jin, él se volvió un obstáculo en su vida e incluso en la de su padre que le dejaba claro con cada grito y comparación con su hermanastro porque para él Min Ki era perfecto, sintiendo como aquel intruso en su vida, en su casa le robó lo poco que su padre le daba, la poca atención, él siempre había sobrado en esa casa  y estuvo dispuesto a terminar con el problema.

Pero llegó Taemin, una luz en su vida, la soledad disminuyó y se volvió dependiente del chico, de sus risas su buen humor, el tenerlo a su lado, se había enamorado perdidamente, pero ahora sabía que fue un error porque el sentimiento no era correspondido, Taemin no lo amaba, él sólo era parte de su apuesta, la cual ya había ganado porque no creía que pudiera decirle que terminaron, así como también la solución a todo llegó de la misma manera que en el pasado, cuando no quiso seguir sintiéndose solo, que sobraba en el mundo, algo cobarde que muchos decía y él lo creía, pero cuando ya no se creía con el valor suficiente para soportarlo, el deseo de terminar con todo era mucho mayor.

***

Suspiró cuando sintió los labios de su novio siendo demandante en aquel beso, era como estar descubriendo una nueva parte de Min Ho, algo que le gustaba, y mucho más si con aquellos besos le convencía de que él no creyó nada a Tae Hyun, porque no quería explicar la apuesta, no por el momento, lo haría más adelante, cuando creyera que la verdad no afectaría tanto a Min Ho, cuando no tuviera el temor de que se fuera a alejar completamente de él, quizás se enojaría, pero no lo quería lejos, odiaba la idea de perderlo, se decía a sí mismo egoísta por quererlo tener a su lado, pero lo amaba y no estaba seguro de lo que sucedería con él mismo si se alejaba.

—Min Ho —gimió…

—Sh…

Sí, sabía que no podía hacer demasiado ruido cuando estaban en uno de los cubículos de los baños de la universidad, pero no podía evitarlo, no si Min Ho estaba hincado frente a él, masturbándolo y con sus labios muy cerca de su erección, era una de las pocas veces su novio le hacía una felación porque siempre parecía muy tímido como para tomar ese paso, sin embargo cuando podía verlo así le gustaba, porque sabía que era algo que no todos podían ver, que Min Ho sólo se mostraba así ante él, y amaba que fuera de esa manera, él amaba a su novio, y si por él fuera lo llevaría a su casa para no alejarlo de la propia, y toda esa mala relación familiar que tenía, sin embargo sabía que su novio seguía esperando a que su padre lo viera como a un verdadero hijo, que dejara de reemplazar su lugar con Min Ki, no obstante sabía que eso no pasaría pronto porque el hombre parecía ciego, que no podía a la maravillosa persona que tenía en su familia.

Taemin no podía decir que le gustaba tener sexo en los lugares poco privados de la universidad, sin embargo no le molestó cuando Min Ho lo giró en aquel dejándolo contra la puerta del cubículo totalmente expuesto a él, y tampoco se quejó cuando sus manos se metieron debajo de su camiseta negra, acariciándolo, sin permitirle ser muy silencioso o tener algo de pudor porque alguien les pudiera escuchar, ciertamente no le interesaba, mucho menos cuando sintió que empezaba a prepararlo y los gemidos ya no podían ser retenidos, sólo dejó que Min Ho hiciera lo que quisiera con él, intentando encontrar algún soporte en aquella puerta al sentirlo entrar a él.

Los movimientos de sus cuerpos tomaron un ritmo que iba aumentando con los minutos así como su voz también subió su tono, un Min Ho dominante en aquella relación podía parecer fuera de lugar cuando el que siempre tenía el control era Taemin, pero él amaba ver a su novio así.

—Min Ho —gimió una vez más al sentirse al límite, escuchándolo respirar irregularmente  muy cerca de su oído —te amo.

La mano de Min Ho se afirmó en su cintura y él lo sintió terminar en su interior, quedando sólo sus respiraciones irregulares, que llenaban el ambiente y besos cortos en su cuello, los cuales él conocía muy bien, había descubierto un lado tierno que parecía imposible en el chico callado que siempre se veía demasiado frío, pero esto se sentía especial, y si ese fuera un lugar más privado y romántico se hubiese quedado en esa posición por mucho tiempo más, a su lado sin embargo no podían quedarse ahí eternamente.

Sintió a Min Ho salir de su interior y cómo empezaba arreglar su ropa, tomando aire en un intento de recuperar su aliento, girándose se giró viéndolo como parecía concentrado en sus acciones y sonrió a pesar de que debería estar furioso porque ellos tenían un acuerdo, nada de sexo sin protección en lugares públicos, pero después de que fuera su novio quien inició todo creía que no podía enojarse, quizás las cosas seguían mal con su padre, sabía que de alguna manera él se convirtió en su refugio, y por eso cuando sus ojos se encontraron sólo sonrió, acortando la poca distancia que tenían.

—Te amo —volvió a decir sin recibir respuesta más que una mirada que tenía demasiado significado —¿te parece si vamos a mi casa? —preguntó sin deseos de volver a clases, odiaba tener que ir cuando tenía que limpiarse.

Min Ho asintió y ese se convirtió otro día en el que estuvieron juntos, cenaron con sus padres y Min Ho se quedó a dormir con él, una rutina a la que se había acostumbrado muy fácilmente.

***

Una semana había pasado desde la última vez que vio a Min Ho, no le preocupó cuando despertó al día siguiente de cuando Min Ho fue quien lo arrastró hasta el cubículo del baño de la universidad, sin embargo cuando no lo encontró en clases y las llamadas no le fueron contestadas sabía que algo estaba pasando, no obstante, intentó creer que no sucedía nada cuando estaba más que preocupado, siempre intentando tener sus pensamientos en cualquier lugar para no terminar corriendo a su casa, pero que fuera una semana ya no le importó si Min Ho prefería que él no fuera a su casa para evitar el contacto con ellos, sólo se vio parado frente aquella puerta que había visto muy pocas veces, la cual parecía más grande ahora que Min Ho no estaba a su lado, haciendo que quisiera correr a su auto y alejarse de ahí, pero no podía irse sin saber nada de Min Ho, eso lo tenía muy claro.

Tocó el timbre y esperó impaciente a que la puerta se abriera, su novio tendría que darle una justificación muy buena acerca de su razón para desaparecer de esa manera y mantenerlo preocupado todos esos días, sin embargo la persona que le abrió la puerta no fue la empleada que algunas veces había visto, sino una mujer que sabía que a Min Ho no le agradaba, al igual que detrás de ella podía ver a cierto adolescente que su novio aseguraba que su padre querría por su hijo en lugar de él.

Aclaró su garganta e intentó no ser intimidado por la mirada de la mujer que parecía demasiado interesada en su presencia, sabía que fue reconocido cuando ella habló, después de todo siempre había sido presentado por Min Ho como su amigo, al menos frente a su familia.

—¿Qué quieres? —Hyo Jin parecía no querer tener una conversación con él.

—Busco a Min Ho.

Como la mujer evadió su mirada e incluso Min Ki evitó verlo le dijo que las cosas no estaban bien, ¿qué pasaba con Min Ho? ¿en dónde estaba? ¿por qué no contestaba sus llamadas?

No estaba seguro si fue peor que su mirada fuera evitada o que la mujer lo estuviera viendo, todo se volvió una escena poco creíble para él cuando vio al papá de su novio aparecer junto a la mujer y Min Ki se alejó, el rostro del hombre estaba abatido, sin embargo parecía ser algo a lo que él tenía que enfrentar cuando Hyo Jin dio pasoso hacia atrás, alejándose de ahí igual que lo hizo su hijo.

—Sígame por favor.

El hombre fue amable como nunca lo conoció ser, no mientras él hacía sus visitas a la casa acompañando a Min Ho, y aunque una parte de él le decía que huyera de ahí porque no le iba a gustar lo que escucharía, otra le dijo que permaneciera ahí, que siguiera al señor Choi por el pasillo que algunas veces recorrió, sin embargo cuando más se acercaban a la única puerta que entró algunas veces el deseo de correr se intensificaba.

El señor Choi abrió la puerta y la esperanza de ver a Min Ho ahí murió en cuanto se encontró con una habitación vacía, frunciendo el ceño cuando la mirada del hombre  se posó en él, y parecía más abatido que antes.

—Min Ho… él… —la voz del hombre se quebró encendiendo todas las alertas de Taemin —él… se… suicidó.

Las palabras se escucharon tan lejanas, tan irreales, y su mente se negaba a creer que fuera verdad,  mirando al hombre esperando el momento que le dijera que no era cierto, pero las lágrimas que caían por sus mejillas sólo se convertían en una confirmación a eso, sin embargo Taemin todavía se encontraba en negación.

—¿Qué? —su palabra fue un susurro casi inaudible.

—Min Ho —el hombre intentó tener su voz más firme —dejó esto para ti —se acercó al caballete que tenía la pintura de Taemin, la cual tenía una nota pequeña pegada diciendo que era para él, al igual que eso.

El señor Choi se acercó a la mesita de noche de dónde tomó un sobre blanco cerrado, siendo las manos temblorosas de Taemin las que lo tomaron todavía incrédulo, ¿eso era una broma? ¿Min Ho y su padre arreglaron las cosas y ahora los dos le jugaban una broma?

Aunque quería convencerse de so sabía que no era verdad, Min Ho se había suicidado y dejó una carta para él, una pintura de la cual ni siquiera sabía de su existencia hasta el momento.

—Puedes llevarte la pintura si quieres —el señor Choi se acercó a la puerta —gracias por ser amigo de mi hijo —salió, dejándolo solo.

Taemin soltó el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo, al igual que las lágrimas empezaron a caer por sus ojos cuando se dio cuenta que nada era una broma, que todo era real, que Min Ho se había suicidado, la razón, no estaba seguro, creía que todo entre ellos estaba bien, ahora recordaba la última vez que lo tuvo junto a él, en cómo el día parecía maravilloso, había sido una despedida, ahora entendía haber tenido en todo su esplendor a aquel Min Ho que sólo se mostraba frente a él.

Miró la carta en su mano y luego la pintura que Min Ho había dejado para él. Se sentó en el borde de la cama y abrió el sobre, encontrándose con una hoja casi en blanco en la que habían sólo unas pocas palabras escritas en negro, de aquella letra que muchas veces él en broma dijo que era poco entendible y nada bonita, aunque aquellas bromas siempre terminaban con él dándole besos castos diciéndole que sólo jugaba.

 

“Taemin, me enteré de la apuesta, pero ninguna de mis decisiones ha sido tu culpa, gracias por ser aquel rayo de luz en mi vida, pero no creo que deba seguir aquí cuando siento que sólo soy una carga para el mundo porque no hay un lugar en él para mí, y que las personas que creí que me amaban en realidad no lo hacían, sólo quería decirte que te amé de verdad, sé feliz y… lo siento.”

 

Las lágrimas no fueron retenidas más tiempo luego de leer la carta, sollozando, y aunque Min Ho había dicho que no era su culpa lo que había hecho, él lo creía que sí era así, porque demonios, todo había estado bien antes de que se enterase de que apostó a que lo llevaría a la cama y lo tendría a su lado, Min Ho le había llamado en más de una ocasión su rayito de luz en su vida, le había hablado de su mala relación con su padre y cómo éste le culpaba por la muerte de su madre cuando no era su culpa que ella muriera durante el parto, creía que él único que tuvo más que sufrir realmente era Min Ho desde el desprecio de su padre que intentaba justificarlo con lo material, hasta convertirse en el objeto de su apuesta, de lo que no se sentía orgulloso cuando se dio cuenta de la gran persona que había detrás del chico callado, y en ese momento se arrepentía tanto no haber cancelado la apuesta, porque se culpaba de la decisión de Min Ho, cuando él que era la única persona en quién confiaba se convirtió en alguien que le hacía daño.

No intentó calmar su llanto o el dolor que sentía en ese momento, llevando la carta a su pecho como si pudiera sentir a Min Ho junto a él, sabía que de cierta manera su novio no estaba bien, le había confesado hace casi dos meses que él era su rayo de luz porque la idea de suicidarse pasó por su cabeza ya que no se creía parte del mundo, pero que él era el único que lo hacía vivir, y luego de enterarse de la apuesta, su único motivo se había desvanecido, no necesitó que alguien se lo dijera, lo sabía, cómo quisiera no haberse equivocado de esa manera, pero no podía regresar el tiempo, no había manera de evitar que Min Ho terminase con su vida, ¿qué se suponía que debería hacer él?

—Min Ho, no… no… —sollozó.

Su llanto era lo único que se escuchaba en aquella habitación y nadie entró ahí intentando calmarlo, haciendo que se preguntase si así se sentía Min Ho, tan solo y destrozado, sin nadie a quien le importase cómo estaba, sabía que no era así, que todo era mucho peor, y ahora se arrepentía de todo, de no ser un mejor novio, de aquella apuesta, de no haber sido más sincero con sus sentimientos cuando le decía que lo amaba, de no ayudarlo a salir de esa depresión en la que vivía sino que parecía mejorar cuando estaban juntos, pero sabía que no era así, no cuando la idea del suicidio nunca se fue, cuando parecía ser algo anhelante, algo maravilloso.

Limpió sus lágrimas que continuaron cayendo y tomó la pintura del caballete, junto a la carta, para salir de esa habitación casi corriendo cuando ya no creyó poder estar ahí más tiempo, haciendo una pequeña reverencia hacia el papá de Min Ho cuando lo vio en la sala de estar y después se dirigió a su auto, dejando la pintura y la carta en el asiento del copiloto, asiento que solía ser utilizado por Min Ho cuando estaban juntos, apretando sus manos en el manubrio cuando las lágrimas se hicieron más frecuentes, y sus labios se apretaron intentando contener sus sollozos, eso no estaba bien, debía ser un mal sueño, una mentira, pero al final sabía que era una realidad, algo que él ayudó a que sucediera aunque la culpa no fuera totalmente suya, y cómo quería volver a las semanas o meses atrás, cuando recién se conocieron, cuando las sonrisas aparecían de manera tímida, o Min Ho le decía que estaba demente porque decidía jugar en las calles exponiendo sus vidas, ahora creía que Min Ho no quiso morir después de conocerlo, y no porque él fuera una excelente persona porque no lo era, sin embargo se convirtió en algo que Min Ho quería, en su luz, pero ahora… ya no estaba.

Encendió el auto y con las lágrimas todavía volviéndole difícil la visión empezó a conducir todavía sintiendo que todo era irreal, debía serlo, Min Ho no podía haber muerto, sin embargo los pensamientos suicidas comenzaron a llegar, si él soltase el manubrio en ese momento todo el dolor que sentía terminaría, y lo hizo, soltó el manubrio, pero él a diferencia de Min Ho no se creía tan valiente y cobarde a la vez, porque sus manos recuperaron de inmediato el control del auto cuando vio a otro demasiado cerca, deteniéndose sin importarle que algunos otros conductores tocaran el claxon y le gritaran insultos, simplemente él no podía hacerlo igual que Min Ho, él no podía quitarse la vida porque tenía miedo de eso, y lo único que le quedaba era vivir con la culpa por sentirse responsable de la decisión de Min Ho, cuando él sólo quería ser amado por alguien.

 Lo siento yo, Min Ho.

Notas finales:

¿Qué les ha parecido éste primer one shot? espero les haya gustado, y también espero llegar aquí con otros, gracias por leer.

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: