Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Little angel

Autor: saku_ayane

[Reviews - 4]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

La suave brisa nocturna arremolinándose sobre mi sien, trae consigo el recuerdo del dulce toque de tus manos acariciando mis rebeldes cabellos. Otra vez he olvidado poner cerrojo a la ventana y el viento entra tranquilamente a apoderarse de cada rincón, dejando aquella agradable sensación a frescura que no consigue del todo despejar mi mente.

 

Necesito calmarme con urgencia, mi cuerpo ya no resiste más y por más que intento aliviar mis pensamientos de ti no lo consigo. Aún en este estado, soy invadido por tu radiante sonrisa y la finura de tus labios que me incita a morderlos, hambriento, necesitado. Mis alborotadas hormonas no dejan de recordar cada mínimo contacto que me has dedicado en el transcurso del día y ahora más que nunca sé que algo debe estar mal en mí.

 

Dolorosas lágrimas caen empapando mis sonrosadas mejillas que producto del éxtasis, rabia y dolor entremezclados, las han teñido furiosamente de carmesí mientras gemidos ahogados resuenan débilmente en mi habitación.

 

Por más que niegue mis sentimientos por ti y todo lo que provocas, no puedo evitar caer en la bajeza de tener que imaginarte para poder conseguir aunque sea un poco de satisfacción en este acto tan impuro y me siento asqueado conmigo mismo. Sin embargo, ya no soy capaz de controlar el temblor de mi cuerpo y espasmos desesperados comienzan a hacerse presente.

 

Al otro lado de la pared te escucho gemir y acelerar las embestidas crueles sobre la cama que ahora choca raudamente con los tabiques de mi habitación. Conozco de memoria los sonidos que dejas escapar cuando estás por alcanzar tu límite y aprovechándome de eso dejo que los débiles movimientos de mi mano bajo las sábanas sean cada vez más erráticos. Me dejo llevar por el inminente orgasmo y libero mi semilla mientras tu nombre escapa de mis labios en un suave susurro que jamás llegarás a oír, a la vez que alcanzas el tuyo junto a ella.

 

Los sonidos lujuriosos de la habitación aledaña —que como espías indiscretos se infiltran en mi cuarto, gracias a las delgadas paredes—, han dejado de oírse. Nuevamente finjo dormir, por si decides cerciorarte de que sigo siendo tu dulce niño obediente, aquel que va a la cama a tempranas horas sin sospechar de nada.

 

¿Desde cuándo oírte follar con mi madre ha comenzado a doler tanto? No lo sé, no sé cuándo fue el momento exacto en que me enamoré de ti, pero cada vez que haces el amor con ella mi corazón se rompe en mil pedazos una vez más y me siento tan miserable por pensar en ti de aquella manera tan enfermiza.

 

Los toques casi insonoros que tu mano ha dado en mi puerta logran ponerme en alerta. ¿Para qué tocas, si de todas formas vas a entrar, además no se supone que estoy dormido? Esos pequeños gestos de cortesía que tienes por costumbre me exasperan, más en momentos como este agradezco tus malos hábitos para ocultar lo que acaba de suceder.

 

Rápidamente escondo mi rostro lloroso debido a la impotencia bajo mi brazo derecho, limpiando las penosas lágrimas que tanto odio y suspiro pesaroso antes de simular falsos ronquidos que te hagan creer que aún dormito.

 

Siento tus pasos acercarse. Maldices refunfuñando por el hijo tan descuidado que tienes al haber dejado la ventana abierta, hasta puedo visualizar tu ceño fruncido mientras prometes regañarme el día de mañana por aquella irresponsable acción que fácilmente podría provocarme una gripe.

 

Seguramente pedirás explicaciones y dará el sermón de mi vida, pero ¿cómo explicar que necesitaba la frescura de la noche para calmar mis ansias y la repentina calentura que me provocó escucharte follar? No, de ninguna manera podría decirlo, prefiero mantener este vergonzoso secreto guardado sólo para mí antes de quedar como un chiquillo degenerado que se ha enamorado de su padre.

 

Mis latidos se aceleran al sentir tu presencia reclinada a mi costado izquierdo. Vacilante, quitas el brazo que oculta tu perfecta visión de mí y paseas tu mano por mi rostro con extrema delicadeza, limpiando los rastros del sendero húmedo que aún queda sobre mis mejillas. Mis falsos ronquidos son reemplazados por débiles suspiros que me han sido inevitables retener.

 

Sé que odias verme llorar. Desde niño siempre evitabas que lo hiciera y aún ahora te escucho susurrar dulcemente en mi oído “no llores, todo estará bien”. ¿Cómo podría estarlo? Ya nada estará bien, nada será como antes ahora que he asumido mis sentimientos por ti, no ahora que te miro de manera distinta, malinterpretando cada maldita acción amorosa que me brindas. No, por supuesto que no está bien, ni nada estará bien.

 

Besas mi frente con delicadeza, como si temieras romper algo en mí, ¿acaso no estoy roto ya? Aún ahora me es inevitable pensar que cada parte de mí te pertenece y sin saberlo me has convertido en tu muñeco, tu muñeco de porcelana que se quiebra poco a poco cada vez que te veo junto a mi madre, el amor de tu vida.

 

Me sorprendo al sentir el suave contacto de tus labios sobre los míos, enloqueciéndome, dejándome completamente aturullado. Trago duro, queriendo corresponder, más me niego a mi mismo aquella tentación. No puedo ni debo hacerlo, ¿qué tal si sólo estoy confundiendo las cosas?, ¿por qué ibas a besarme de la manera que yo desearía?, después de todo no sabes nada y prefiero mantenerlo así.

 

—Dulces sueños, mi pequeño. Te amo.

 

Me quiebro una vez más.

 

~ Continuará ~

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: