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Solo Por Ti por MidNightFlower

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Notas del fanfic:

 

!Es un OMEGAVERSE! 

El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

Notas del capitulo:

ADVERTENCIAS: Es un AU (universo alterno) En un mundo sin magia donde se rigen bajo las normas del Omegaverse. Hay relación chico-chico, Lime y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!

 

CAPITULOS: 1/2

 

Notas de la Autora: Hola pequeños! nuevamente estoy publicando una historia (como si no tuviera pendientes jeje xD) pero no me resistí! acabo de terminar una u como quien dice, me sentí inspirada~ es mi primer intento con el OMEGAVERSE por tanto, les pido no sean muy duros conmigo ;A;

 

A leer se ha dicho!

 

I

Eres Total

Para Sirius ir enserio no era su estilo.

Siendo el mundo dividido en estratos de Alfa, Beta y Omega ya era una tarea difícil vivir la vida en calma ¿para qué complicarlo más? Si podía vivir en el aquí y el ahora, mucho mejor para él.

Con 27 años siendo un alfa de buena familia, con una amplia gama de posibilidades como él, creía que podía ser libre de cantar a todo pulmón en el centro de Hogsmeade si le apetecía, bailar hasta caerse de cansado a las 5 de la mañana sin deberle nada a nadie y hacer lo que su real gana le diera.

James aunque en otros tiempos siempre estuvo de acuerdo a sus ideas atrabancadas, al ser ahora un padre hecho y derecho en todo el sentido de la palabra le decía como advertencia: "cuando conozcas a la indicada con la cual quieras sentar cabeza, te arrepentirás de haber hecho tu vida un papalote y andar de flor en flor"

De hecho nunca entendió a qué se refería con aquello, pues no era un total irresponsable. Cumplía en su trabajo como agente sin falta alguna y tenía un récord perfecto en la asistencia a los almuerzos forzados todos los sábados en casa de su madre. En pocas palabras, tenía un perfecto equilibro con su vida social, con la laboral y familiar.

Claro que creyó tener todo bajo control.

Con su estatus de alfa había tenido suerte de no meter la pata y enlazarse antes de tiempo con algún omega de la vida loca, su trabajo estaba bien remunerado y con los buenos tiempos de perdonar y lijar asperezas pasadas, no podía irle mejor. Ya podía incluso hablar con su prima Bellatrix sin mandarse al demonio mutuamente en un lapso de media hora (lo cual era ganancia), tenía una excelente relación con su sobrina Dora y con su prima Narcisa mantenía un cordial y placentero intercambio de cartas.

Cuando esta última le afirmó que regresaría junto con su familia de su larga estancia en Francia para que su pequeño hijo de apenas siete años cumplidos conociera Londres, fue cordialmente invitado a visitarlos y pensando que sería una divertida escena hacer rabiar con una que otra broma a cierto rubio oxigenado, se animó a ir lo más pronto que pudo.

-Narcisa chica, que bueno finalmente encontrarnos- saludó con toda su efusividad haciendo gala de sus buenos modales.

-Es un placer Sirius después de tanto que podamos volver a ser una familia como hacía tiempo no podíamos ser- sonrió la rubia mujer besando sus mejillas una peculiar costumbre francesa que no molestó en lo absoluto a Sirius pues era un gran paso y una estrellita en su frente poder reparar los lazos rotos de la época infantil ahora que ambos eran adultos maduros. O algo así.

-¿Qué hay de nuevo Luci?- saludó con un apretón de manos al rubio que sólo se crispó en su lugar y lo miró como solo se le deben de ver a las alimañas que aparecen de vez en cuando en los salones de aseo.

-No mucho Black- contestó con parquedad.

-Lucius se bueno- pidió la dama antes de volver con su mejor sonrisa -más te vale que te quedes a cenar Siri- tres alfas en la habitación eran demasiados, por tanto presagiaba que sería algo muy divertido para él o algo muy pesado para todos, pero arriesgando el todo por el todo, amplió su lobuna sonrisa.

-Será un placer- asintió sin poder evitar reír para sus adentro por el semblante de cierto rubio que no la estaba pasando ni un poco bien.

-Ven, tienes que conocer a Draco, Sirius- dijo tomando su mano con recato, guiándolo por la amplia mansión.

-Espero que sea más animado que su padre, porque está muy estirado como si trajera un palo en…-

-Lucius a veces es muy serio- interrumpió antes de terminar de escuchar algún improperio contra su marido -pero es muy agradable una vez que lo conoces... Claro, eso requerirá tiempo porque es tan obstinado... Pero ya verás que cuando peles cada capa con cuidado encontrarás un gran amigo y brillante aliado- le guiño el ojo.

-O puedo conseguir un cuchillo para llegar a su centro más rápido- se alzó de hombros y la rubia rio por lo bajo como cuidando de no hacer mucha resonancia.

-No tienes remedio-

Entre más caminaban por los amplios pasillos blancos de esa imponente construcción, podía percibir un olor tan único y a la vez tan extraño que se impregnaba en sus fosas nasales expandiéndose por su cuerpo más rápido que una llamarada quemándole en el acto. Un aroma dulce y a la vez fresco como una flor hecha exclusivamente pasa su deleite que lo encendía y enturbiaba sus pensamientos haciéndose más intenso conforme avanzaban.

Frenó en seco nada más arribar a la estancia donde estaban dispuestas puertas abiertas de cristal. No creyó lo que sus ojos vieron ni mucho menos el tirón que sintió en la boca del estómago.

-Ahí está- dijo efusiva la elegante dama. Su pequeño sobrino estaba sentado en el suelo de la gran sala de estar rodeado de juguetes desparramados y pergaminos blancos dibujando algo con acuarela que tenía captada su total atención -Ven tesoro, ven a saludar a tu tío-

No debió sentir lo que sintió, pero ahí estaba.

Colmando su cuerpo en sensaciones hasta ese momento desconocidas llamándolo desde lo profundo diciéndole que todo eso que consideró una vez como patrañas era tan cierto como su cuerpo ahí parado.

Aquella leyenda urbana del enlace de almas y vínculo especial entre un Alfa y un Omega que sólo se da una vez en la vida era real y estaba frente a sus ojos. Nada más y nada menos que el pequeño Draco Lucius Malfoy de 7 años, le pertenecía. Su Omega destinado cuyo futuro ya estaba escrito mucho antes de darse cuenta de su mera existencia, incluso antes de nacer. Su sola presencia clamaba agritos su total devoción y cuyos ojos grises ahora totalmente enfocados en él era todo lo que necesitaba en la vida y que cualquier sentimiento que pensó en poseer para sus antiguos amantes, palidecía en comparación y caía tristemente por su banalidad.

"¡Tiene que ser una broma!" se dijo apesadumbrado ante tales cavilaciones tormentosas. Ese niño ni siquiera consiente de su verdadera naturaleza pues los exámenes para determinar el estatus se aplica hasta entrada en la adolescencia, sin embargo para él era claramente lo que era. Un omega; solamente suyo.

-Buenas tardes tío Sirius- saludó como todo un caballero dando una leve inclinación antes de acercarse a abrazarlo. Su cuerpo tembló de precipitación y emoción no esperada. Un sólo segundo le bastó para ponerlo en ese estado y ahí notó cuán jodido estaba.

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

Para Draco todo ese vasto nuevo mundo que representaba Londres era tan diferente a su cálida campiña en Francia, pero no por ello menos agradable de lo que esperaba. Todo permanecía en perpetuo equilibrio tal cual conocía lo cual agradecía pues no era fanático a los grandes cambios. Su madre amorosa buscando su bienestar, su padre con su parquedad bridándole como podía dentro de su enseñanza, afecto que trataba de disimular. Todo parecía estar igual, salvo por una cosa: Sirius.

Su tío Sirius era especial y pudo deducirlo nada más verlo por primera vez. Tan alto como su padre, con un alborotado cabello rizado que le llegaba a los hombros y con unos ojos gris oscuro que parecían hipnotizarle, instándole a verlos. "Y huele tan bien…" se dijo con una amplia sonrisa clavando su nariz sin dejar de olfatearle. Olía a bosque, humo y cuero. Tan fuerte y embriagante, pero a la vez tan reconfortante que sus pequeñas manos buscaban su piel para abrazarlo nuevamente.

Su estancia se le hizo tan corta que pese a que su padre le lanzó una mirada reprobatoria, no pudo evitar hacer un puchero, no quería verle partir, no cuando apenas lo conocía. Sirius era tan divertido y gracioso, algo malicioso al seguir gastándole bromas a su padre, pero que con solo verle reír, le parecía que valía la pena los corajes de su progenitor.

-Descuida pequeño que no es como si no volveremos a vernos- dijo el mayor desacomodando sus cabellos con la mano y aunque generalmente no le agradaba estar despeinado, le gustó la calidez de su mano junto con su gesto que no le sentó del todo mal.

-¿Vienes mañana?-

-Dudo que tu sacrosanto padre le agrade esa moción- dijo con una cínica sonrisa regresando a ver al rubio mayor que ya se había dado la media vuelta de regreso a la mansión como esperando no volver a tenerlo cerca, pero Narcisa enseguida tomó su mano ignorando al ausente patriarca –será un placer tenerte seguido Sirius, a Draco parece sentarle bien verte- el niño agradeció en secreto a su madre y asintió.

-¿Y qué hay de Luci?-

-Ya se le pasará- dijo la rubia mujer restándole importancia a las rabietas de su esposo –además en teoría no lo vienes a ver a él, sino a mí y a Draco.

-Por favor tío Sirius- pidió Draco tomando a la vez la mano libre del mayor explotando su mayor encanto, esperando que con eso fuera más que suficiente para persuadirle.

-¿Cómo decirle que no a esa carita?-

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

Se hizo costumbre la visita de Sirius cada fin de semana sin falta durante seis meses y Draco creyó que no podía ser más feliz. Generalmente podía convivir con facilidad el resto de los días con sus vecinos Gregory y Vincent, pero ninguno de los dos era tan agradable como Sirius, tan avispado, tan gracioso o tan bien parecido como él, que la espera siempre parecía eterna. En tan poco tiempo Sirius se convirtió alguien irremplazable y tan necesario que aguardaba con ansias los fines de semana mirando por la ventana.

Las mil y una ocurrencias del mayor eran siempre lo mejor de la tarde, las tantas historias escolares que le contaba parecían sacadas de los mejores libros infantiles y siempre de los siempre esperaba a que se durmiera para poder irse y se despedía con un beso en la frente que el mayor nunca sospechaba pues Draco era muy bueno fingiendo dormir cuando se lo proponía.

Lo único malo de todos esos idílicos días, era que en más de una conversación, Sirius no podía evitar mencionar a su ahijado y las maravillas que vivía. "Harry, Harry, Harry, el muy perfecto Harry" se dijo con una mueca de desagrado cuando ahí iba la cuarta narración del día "y justo se le ocurre como cuento para dormir…" hizo un puchero.

-Y entonces Harry saltó desde lo más alto del sillón cual superhéroe con su mejor pose heroica y llegué justo a tiempo para poder evitar que se diera contra el suelo… dudo que se viera bien un superhéroe perdiendo los dientes delanteros antes de tiempo ¿no crees?-

-Si- contestó desganado acurrucándose en la cama contemplando la sombra que reflejaba su lámpara con forma de carrusel.

-¿Ya tienes sueño, dragón?- las mejillas pálidas se tornaron rosas por ese mote y negó con la cabeza.

-No quiero oír más de las Harry-historias- su voz sonó afectada y la sonrisa lobuna apareció en el rostro del mayor.

-¿Celosito?-

-Algo…- dijo desviando la mirada pues era injusto que Sirius viera todos los días a Harry mientras que a él solo le dedicaba los fines de semana –prefiero que me cuentes historias tuyas, como antes, ya sabes, las de canuto y cornamenta-

-¡Pero si ya te he contado todo de esas historias, de cabo a rabo! aunque admito que son de lo mejor que hay, sin embargo, creo que a su majestad le molestará que repita alguna ¿no?- el niño asintió -¿Entonces qué quieres saber? Porque algo has de estar buscando entre las cosas de mi pasado ¿o me lo estoy imaginando?-

-Quiero saber si… hay alguien que te… guste- exhaló un suspiro agradecido. Por un segundo pensó no ser capaz de preguntar pero ahí estaba, como pudo su pregunta flotando en el aire.

-Me gustan muchas personas, mi amigo Remus, Harry, tu mamá, tu, incluso el pesado de padre, tiene una melena demasiado sedosa… aunque creo que es más bien envidia lo que siento con él…-

-¡No me refiero a eso!- infló los cachetes ofuscado por esa vena risueña que veía chiste donde la seriedad era necesaria –me refiero a querer, querer… como las mamis y los papis-

-No ¿Por qué? ¿Tienes a alguien en mente para mí?- bailoteó las cejas aunque le causó algo de risa su cara tonta apretó los labios nervioso –bueno, si no tienes nada más que decir, se buen niño y duerme- dijo parándose listo para irse pero el menor lo sostuvo por la mano. Draco se armó de valor para seguir hablando.

-Cásate conmigo, Siri, así no tendrás que estar yendo y viniendo, incluso podrás vivir aquí- sus ojos se llenaron de lágrimas.

-¡Válgame! Mi primera propuesta de matrimonio. Jamás creí que llegaría tan pronto- Draco enrojeció por el tono de burla, pero enseguida el mayor se puso lo más serio que podía ser y sonrió –no lo sé pequeño, eres mono, pero me gustan las personas mayores, con un lindo trasero y grandes senos- el pequeño rubio se regresó a ver el pecho aun avergonzado, pero no amilanado y se tocó con ambas manos.

-¡Yo podría tenerlos grandes, tal vez… cuando sea mayor!- Sirius riendo de lo lindo por su dulce inocencia, besó su mejilla por primera vez y el cuerpo de Draco tembló.

-Eso me gustaría verlo- estaba tan cerca que sentía su respiración en la cara. Quería hacerse para atrás, pero al mismo tiempo no podía, no cuando estaban a menos de cinco centímetros sus ojos de tormenta tan cerca –te diré que: si cuando seas mayor me repites tu ofrecimiento, con gusto aceptaré- le guiñó el ojo y Draco solo pudo asentir.

…≈~°°*°°£Ï3°°*°°~≈…

Una sonrisa tonta escapaba de su boca entre cada remembranza de esa inocente propuesta hecha por su pequeño Omega. "¿Porque es tan Adorable?" se preguntó sirviéndose otro vaso de whisky sintiendo un extraño deseo aflorando en su cuerpo, tenía que controlarse.

Remus ya estaba ahí y no pronunciaba palabra, parecía estar esperando que el iniciará; así lo haría una vez que se sintiera listo y al menos un par de grados alcoholizado. No era fácil de decir pues ser tachado de depravado por uno de sus mejores amigos no era algo que quisiera.

"Qué más da" se dijo. Era natural, aunque raro un enlace destinado como ese. Él había tenido suerte de encontrarlo a diferencia de muchos otros que pasaban la vida buscando a su otra mitad sin encontrándolo, teniéndose que conformar con el primer trasto del que se enamoraran "pero creo que nos encontramos demasiado pronto…" se dijo tratando de calmar el fuego en su entrepierna con respiraciones.

-Tú dirás Sirius, que a diferencia de ti yo tengo un horario apretado-

-Que grosero Lunático, hieres mis delicados sentimientos- dijo fingiendo que una lágrima corría por su mejilla y suspiró. El castaño no se creyó ni un poco su aflicción y arqueó una ceja.

En otros tiempos su querido amigo Remus hubiera sido su primera opción para pensar en un enlace, con su tranquilo semblante, su dulce y chispeante personalidad que era el perfecto equilibrio que siempre buscaba en sus amantes.

Sí; Remus era el paquete perfecto, pero para su desgracia (o tal vez no) nunca congeniaron más allá que con una sólida y duradera amistad que ninguno de los dos quería tirar por la borda, además, Remus ya tenía su propio alfa, era visible nada más mirar su cuello donde descansaba esa peculiar mordedura de unión que solo podía darse entre alfas y omegas; un vínculo que seguía ahí intacto hecho por un alfa al que Sirius jamás le oyó mencionar y que cada vez que preguntaba, este le sacaba la vuelta cambiando el tema.

-Ve al punto Siri por favor, que aún tengo exámenes que calificar-

Sin hacerse más del rogar Sirius soltó prenda de todo lo que pasó en esos 6 meses y su idea de haber encontrado a su pareja destinada por muy cursi y cliché que sonará. No pudo ocultar su tono soñador y con emoción recordó esa inusual propuesta de matrimonio que probablemente le hubiese sido acreedor de una tremenda erección seguido de interminable horas de sexo glorioso culminando en hermosos cachorros.

Remus abrió desmesuradamente sus ojos dorados y su expresión se tornó oscura prácticamente abalanzándose contra él, sosteniéndole sólo por el cuello de la camisa para que no cayera del banquillo.

-¡¿Que estás enlazado con mi hijo?!- Sirius parpadeó dos veces sin expresión. "¿Escuché bien?" se preguntó atontado.

-¿Como que tu hijo? Explícate. Acaso ¿tú también tienes una confesión que hacer? Remus exhaló con fuerza todo el aire de sus pulmones y le dio un trago a su agua mineral.

-Nunca quise contarles a ninguno de ustedes lo que pasó ese día que quede atrapado en un ascensor con Lucius Malfoy... nadie lo sabe, ni Peter ni mucho menos James... después de que tanto les aseguré que estaba bien y que tomé supresores… pero la verdad es, que no fue así...- dijo avergonzado apretando el vaso de cristal entre sus manos -como habrás notado Lucius es un alfa y yo...-

-¡¿Él es quien te marcó?! ¡Qué hijo de puta! ¡Pero me va a oír! ¡Hacerte eso teniendo a mi primita Cissy…!-

-No Sirius. Prometí no contarlo y guardar silencio. Solo te lo estoy contando porque esto excede cualquier promesa de esa naturaleza. Como tú sabrás él ya estaba comprometido con tu prima, ese era un acuerdo de hace años que beneficiaba a ambas familias, sin sentimientos de por medio, solo con fines financieros y pues… lo que se tenía que dar por mi error, se dio- dijo mirando hacia la mesa como si fuera lo más interesante del mundo antes de continuar – aunque no tienes por qué sentirte mal por mí, puesto que con este vínculo, en cierta medida me beneficio también; desde entonces no he tenido problemas con otros algas malnacidos si decido salir a trasnochar- se alzó de hombros.

-Entonces Draco es...-

-Si... Sólo fue necesario una vez para que pasara- esbozó una débil sonrisa esperando que los recuerdos que renacían ante sus ojos terminaran de esfumarse –claro que me dolió y partió mi corazón dejarle, pero pensé que era lo mejor. Narcisa es una buena mujer que no estaba dispuesta a tener hijos propios y quiso con toda el alma a Draco nada más verlo. Mi hijo puede tener una mejor vida de la que yo pude haberle dado y yo por mi parte tengo un trabajo estable gracias a Lucius donde no hay un grave perjuicio hacia los omegas-

-Pero no fue lo correcto Remsie. El debió de casarse contigo formalmente. Un enlace no es de juego-

-Fue lo mejor para todos Sirius, no quise forzarlo a amarme sólo porque su cuerpo reaccionó con el mío- aseguró –así estamos bien- asintió con la cabeza, sacando un billete del bolsillo del abrigo –además, no tienes por qué preocuparte por mí. Fue mi decisión no romper el vínculo y estoy tranquilo con este arreglo. Tú por otra parte, eres quien está realmente jodido por improntarte con un niño el cual, más te vale no meterle mano si es que valoras tus bolas, hasta que sea consiente y mayor de edad-

-¿Por qué clase de pervertido me tomas, Remsie?-

-Por uno de los peores- sonrió el castaño dándole una palmada en el hombro –recuerda que antes de ti que eres mi gran amigo, esta él que es mi hijo aunque yo no esté ahí para criarlo-

-Lo prometo- asintió un poco más liberado por haberlo externado su pensar y sentir; no podía evitar lamentar toda la trágica historia dolorosa por su amigo. Todo lo triste que debería sentarle por más como que estuviera.

"Eres realmente fuerte Remus" pensó al verlo alejarse con su semblante triste y sumergido en su mundo de auto convencimiento. "Con razón es tan encantador el pequeño Draco al ser hijo tuyo" se dijo tratando de ocultar su sonrisa al imaginar nuevamente al pequeño rubio que en efecto, nada tenía que ver con su prima Narcisa pues esta con sus ojos azules no se comparaban con la plata liquida que eran los del pequeño y su cabello amarillo distaba tanto del platinado que le daba cierta tranquilidad saber que Draco no era su sobrino de sangre.

Notas finales:

Espero que les haya gustado o minimo picado un poco la curiosidad~

Nos leemos prontito! Besos! <3

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