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Aires del tiempo

Autor: RyuStark

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen son del fabuloso Tite Kubo.

Una vez más vengo con un fic GrimmIchi, esta vez de Soulmates (Almas Gemelas). Ya escribí algo así hace mucho tiempo, pero no tiene nada que ver. Este AU es popular desde hace algunos meses en los fandoms en inglés y quise darle un intento. Cada versión varía dependiendo del autor y esta es mi versión.

En pocas palabras cada persona en este mundo sin importar su género tiene cierta ‘marca’ que los diferencia de todos los demás. Marca que comparten con su alma gemela/otra mitad/persona destinada y una vez que se reúnen se completa cierto vínculo. Ya iré explicándolo mejor en la historia.

Este fic es fluff de lleno, romance esponjoso y rosado. Mi favorito ya saben, ese que te hace vomitar arcoíris y nubes de azúcar. Así que si no te gustan esta clase de historias esto no es para ti. Las demás advertencias son:

*Fluff en exceso.

*Drama muy leve.

*Personajes algo OoC.

*¡¡¡Mpreg!!!

*Mucho lemon explícito.

*Lenguaje grosero o vulgar.

*Grimmjow e Ichigo son idiotas adorables.

Este fic se lo dedico con mucho cariño a todos mis lectores, por tanto amor y paciencia a lo largo del tiempo. En especial a ti Ley, siempre tan adorable y apoyándome hasta el fin.

Notas del capitulo:

“Cuando dos personas han sido creadas para estar juntas, acabarán por estarlo. Ese es su destino.” S.G.


 

-----Ichigo K.-------

Es bien sabido que todos en este mundo tienen a una persona destinada, la cual te amará,  complementará y protegerá por sobre su vida misma. ¿Y cómo saber quién es esa persona? Simple. Todos cuando nacen en este mundo ya traen marcadas las iniciales de su amor en alguna parte del cuerpo.

Se dice que cuando por fin conoces a esa persona la marca arde quemándote, pero no dolorosamente. Sino de una manera única, increíble, cálida y amorosa que te hace saber que por fin esa alma rota que habita en dos cuerpos separados se ha unido en solo una.

Esa es tu alma gemela.

Pero eso no es todo, hay casos aún más raros y únicos en el mundo, en el que solo algunas personas contadas poseen en lugar de una inicial, un número marcado en el cuerpo. Ese número significa que cuando encuentres a tu otra parte, esa persona no solo será tu alma gemela, sino también el amor más grande de tu vida, tu prioridad y mundo entero.

Dichos números indican la cantidad de veces que se ha rencarnado y la pareja se ha encontrado para seguir amándose. Porque solo un amor eterno, infinito y colosal, es aquel capaz de sobrepasar las barreras del tiempo, encontrándose una y otra vez para simplemente aumentar.

Eso es porque en su mayoría se renace y normalmente se cambia de amor. Pero para aquellas personas con números no. Esas personas solo tendrán un amor por lo que resta de la infinidad y hasta el fin de los tiempos.

¿Cómo se sabe que eso siquiera es posible?

En todo el mundo se tienen documentados apenas catorce casos en lo que va del siglo. ¡Catorce casos entre miles de billones de personas por todos los cielos!

Y uno de esos casos es el de mis padres. De no ser por ellos jamás hubiera creído en esa basura del amor eterno, infinito e inigualable, pero es verdad. Mi mamá tiene un lindo número nueve en la muñeca y papá en el tobillo. Lo que indica que han vivido nueve vidas totalmente locos el uno por el otro. 

Pero así como su caso me hizo creer en el amor eterno, también me hizo saber que yo nunca conoceré al mío. ¿Por qué? Bueno, soy especial. Tengo un número. Un ‘6’ para ser exactos, grande y de color negro en el pecho justo sobre el corazón.

Y sé que nunca lo conoceré, porque a pesar de que estamos conectados y suelo sentir las emociones, sentimientos y experiencias de mi otra mitad. También lo siento lejos. Muy lejos. Tan lejos que en mis veinte años de vida temo que nunca nos reunamos.

Todos me dicen que aun soy joven, que no debo tener tanta prisa y mejor esperar a que él llegue a mí. Pero el saber que nos hemos amado en tantas vidas me hace anhelarlo con todo mi ser.

Hay personas que tienen propósitos marcados en este mundo. Y sé que el mío es estar con él, con ‘seis’ como me gusta nombrarlo, pero sino lo encuentro, ¿De qué manera puedo amarlo plenamente?

Suspiro triste ante eso notando una ráfaga de viento tibio volar con fuerza mí largo cabello naranja, mientras columpio mis pies descalzos y me meto a la boca otro pedazo de pastel de chocolate con fresas. Me encuentro sentado sobre las escaleras del pórtico de mi casa mirando hacia el bosque oscuro que se encuentra frente a mí.

Todo es pasto verde y frondoso, está mi bicicleta tirada, mi camastro viejo y de plástico para tomar el sol por las mañanas y más adelante inicia el bosque lleno de árboles, pinos, arbustos espesos y un sinfín de flores y musgo.

Ya es de noche, así que el sonido de los grillos y cigarras resuena con fuerza a la vez que un calor brutal y sofocante se ha esparcido por el lugar. Mierda y eso que es primavera, no me quiero ni imaginar el jodido verano, seguro que moriré de tanto calor. Solo…y sudoroso….y solo.

¡Ugh! ¡Estúpidos números! ¡Estúpidas almas gemelas! ¡Maldito amor de mi vida idiota, bueno para nada! ¡Al cabo que ni quiero encontrarte imbécil! Berreo comiendo tanto como puedo aun entre insultos mientras pataleo y aprovecho para subirle el volumen al pequeño radio que tengo a lado.

No me digas, seis está triste otra vez y por eso estás de gordo depresivo de nuevo Ichigo. Vaya que el tipo debe ser todo un llorón patético.

Ruedo los ojos antes el comentario estúpido de mi primo Tensa que ha llegado para seguramente molestarme, empezando por bajarle a la música. ¡Ah-ah! ¡No toques ese radio y menos cuando están pasando a AC/DC! ¡¿Y quién mierda es un gordo depresivo?!

No lo sé ¡Quizás tú! Mi primo que está sentado y lloriqueándole a la luna mientras se traga a cucharadas un pastel para veinte personas él solito.

Uh…es para quince personas. —Le digo apenado y odiando la sonrisita burlona que me da. Bien quizás debí servirme una rebanada y no tener todo el pastel en mi regazo. Eso y que seis es la excusa perfecta para decir que tengo antojos y hacerlo quedar mal a él. Ya que supuestamente, entre almas, compartimos gustos parecidos.

Ay Ichigo, de nuevo no es ni media noche y ya estás todo embarrado de pastel y chocolate, ¿Qué haré contigo? —Me dice limpiándome la boca con su pañuelo y haciéndome refunfuñar.

¿Si sabes que soy más grande que tú verdad? No me trates como un niñato.

Usualmente tú me cuidas, pero cuando te pones así ni quién te aguante. Pobre de tu ‘seis’, imagínate si te embarazas de él. Le vas a arrancar la cabeza mientras te sale fuego por la boca exigiéndole pastel.

Ja ja, para eso primero deberé conocerlo, porque eso de embarazarme solo como que no me va. —Mi primo se ríe mientras yo le gruño y aparto mi pastel para levantarme y estirarme.

¡Ah! Por cierto Renji-chan trajo una revista de Hueco Mundo y me la prestó. Hay un artículo especial sobre personas destinadas con números. En el cual dice que hasta que se encuentren tienen ciertos sueños del uno del otro. ¡Pero que en realidad no son sueños, sino recuerdos de vidas pasadas! ¿Por qué no me lo habías dicho?

Eso me cala profundo recordando que cada noche desde que tengo memoria he soñado con él. Aunque nunca he visto su rostro claramente, su cabello es del color del cielo, al igual que sus ojos felinos como los de una pantera. 

Usualmente sueño que nos tomamos de la mano, reímos, besamos, abrazamos y nos amamos con locura. Nada muy claro, pero si lo suficiente para dejarme anhelando más. El ‘seis’ de mis sueños es el hombre perfecto.

¡Oh no Ichigo! ¡Que tarde es! ¡Debemos irnos!

No es tan…¡Mierda ya casi son las siete y media! — Corro al igual que Tensa, ya que mi turno en el restaurante familiar inició hace un rato.

Así que apenas si dejo el pastel sobre la mesa, antes de cerrar mi casa y colocarme mis botas cortas favoritas de un color azul marino para salir volando en mi auto. Bueno, el auto de mi padre, un bonito Impala negro del 67, que quizás para muchos es basura, pero para mí es mi adoración porque sé que algún día será totalmente mío.

Tensa súbete o Urahara nos matará.

¡No me iré contigo! ¡Estás loco Ichigo! ¡Manejas terrible! ¡Me da miedo!

Cierra la boca, no hay tiempo para eso. —Lo meto a empujones en el asiento del copiloto, para luego simplemente encender el motor que tarda un poco, hasta que por fin ruge y yo piso de lleno el acelerador haciendo a Tensa gritar.

¡Maneja despacio!

Lo ignoro saliendo de mi propiedad y metiéndome al camino pavimentado. Nos alejamos de mi casa viendo que todo en su gran parte es naturaleza, hay una que otra casa o terreno cercado, pero al vivir en una ciudad diminuta, por no decir pueblo como lo es Karakura, la verdad es que la vista no cambia mucho.

Aunque, que sea pequeño, no quita que el lugar sea muy acogedor. Está el inmenso bosque que rodea todo la ciudad, tenemos un par de lagos y lagunas perdidos por allí. Hay montones de comercios de todos tipos, dos escuelas y variedad de entretenimiento. La verdad es que Hueco Mundo, la ciudad vecina y que es masiva a comparación de Karakura, no nos gana en nada.

Ugh…otra vez traes esas feas botas. ¿Te había dicho que luces vulgar usando botas cortas y shorts diminutos y pegados?

—Jódete, dile eso al idiota que escogió estos estúpidos shorts como uniforme.

—¡Hey, yo los escogí! Y lo hice por el clima, más no pensé que fueras a usarlos con esas cosas.

—Si bueno, te jodes, me encantan mis botas y las usaré por siempre. Es más, cuando me muera quiero que me entierren con ellas huh. ¿Cómo te gusta eso?

—Solo diré, que eres desagradable Ichigo y que no tienes sentido de la moda. Es más, seguro que seis se va apenas te vea con esas cosas.

—Pues que lo haga, es más yo le daré una patada en el trasero y le ahorraré el viaje al muy estúpido.

—Sí claro, ya te quiero ver. “Seis no te vayas, yo te amo, casémonos, seré un buen esposo y tendré a todos tus gordos bebés.”

—¡No te burles de los bebés gordos, que sabes que son mis favoritos! —Le digo fingiendo estar indignado.

—Estás chiflado Ichigo, chiflado te digo. Pobre de tu hombre, saldrá huyendo apenas te conozca, eres un grosero y te vistes feo.

—“Iris in grisiri y ti vistis fio” —Arremedo e imito a mi primo con mi voz más chillona viéndolo berrear. No puedo evitar reírme por las caras de molestia que pone, hasta que eventualmente termina carcajeándose conmigo.

—Estás loco carajo. —Me dice secándose las lágrimas que comenzaban a brotar de sus ojos de la risa.

—Si bueno, si seis no ama mis botas, mi sentido del humor y mi adicción al chocolate yo no le daré los bebés gordos con los que siempre ha soñado.

—Ahí vas otra vez alucinando, tú y los bebés…Ni siquiera sabes si el tipo quiere hijos, y ni que decir gordos. Solo maneja.

Me dedico a sonreír y a tararear una canción del radio conforme avanzamos por el camino a oscuras, que es iluminado por los faros de mi auto. Por un momento todo es terracería y campo a los lados, hasta que lentamente nos adentramos en una pequeña jungla debido a la desviación que tomamos.

Más árboles masivos, algunos de lado y otros encimados con enormes raíces, ramas y hojas cayendo por doquier al igual que las flores. Seguimos el camino hasta llegar al claro de bosque donde se alza el restaurante de mi familia, viendo que hay varios autos de los locales ya estacionados. El lugar está algo oculto para los que no lo conocen, pero entre la comunidad es un éxito.

¡Ustedes otra vez! ¡Están locos, locos carajo! —Me grita mi amigo Renji, al cual casi atropello en un intento por estacionarme frente a un enorme árbol. Ya abajo simplemente me estiro, esquivando un golpe que no llegó y bostezando.

—A joder a otro lado Renji, por poco y me estropeas el auto.

—¡Ichigo casi me matas! ¡¿Qué estás ciego?!

—¡Lo mismo digo eh! ¿Qué hubieras hecho si me rayas el carro? ¡Te lo cobro como nuevo idiota!

—¡¿Hah?!

—Solo ignóralo Renji-chan, sabes que Ichigo no conoce de razones cuando de esta bazofia de auto se trata. —Dice Tensa arreglándose el cabello.

—¡¿Cómo que bazofia?! ¡Es un clásico! —Le gruño.

—Clásico mi trasero, es viejo y anticuado.

—No compares tu trasero prehistórico, usado y pasado de moda con mi auto ¿Quieres? —Y ahora si salgo corriendo al ver su cara de indignación mientras Renji se ríe.

  —¡Ichigo idiota! —Escucho rumbo a las puertas. No sin antes detenerme y ver que el enorme letrero azul neón que dice “Kurosaki’s” se encuentra funcionando bien.

El restaurante de mi familia es bastante bonito, no lujoso ni nada, pero hogareño. Por fuera luce como una gran cabaña y por supuesto casi todo es de madera, lleno de mesas pegadas a las ventanas para apreciar la vista del bosque y otras más dispersas.

Afuera tenemos una terraza con un lindo techito hecho de puras hileras de foquitos que cuelgan y que ahora se encuentra llena. Por dentro está el bar, a su lado se pasa a la cocina y en el otro extremo hay algunas mesas de billar y tableros de dardos.

Hay lámparas que cuelgan del techo más algunos ventiladores. También hay uno que otro mini anuncio de cervezas y mierdas así que nos proveen y cosas sobre el menú en las paredes. Digamos que por las mañanas el restaurante es algo más familiar. Y por las noches sigue funcionando, pero la mayoría viene a acompañar su cena con una cerveza, o simplemente a jugar.

O si ya están muy borrachos, vienen a bailar después de poner algo de música en la rocola que tenemos. Sin duda es un buen lugar.

Otra vez ustedes dos Ichigo, Tensa. Por dios ¿Cuántas veces van en la semana? Cuando no se estrellan contra algún auto o árbol, atropellan a alguien. Familia tenían que ser. —Nos dice Urahara ahora que he entrado junto a Tensa.

Eso te incluye en la familia. —Urahara me sonríe y me da una palmada en el brazo, también intentando tocar a Tensa que lo evita. Ve el lado bueno, aun no nos estrellamos contra tu tienda tío querido.

Más les vale no hacerlo, a menos que quieran trabajar ahí de por vida. —Tensa y yo negamos fervientes haciendo reír al sombrerero loco.

—Hey Tensa, de regreso te puedo pasar a dejar a tu casa. —Digo.

¡No! ¡Me iré caminando muchas gracias! No quiero ir a la cárcel cuando mates a alguien Ichigo.

Hijo yo puedo llevarte si quieres. —Le dice Urahara alegre.

No gracias. –Le contesta Tensa cortante antes de salir corriendo a los vestidores. De inmediato veo el rostro triste de Urahara tras su abanico.

Hey, no te desanimes, ya se le pasará, es una etapa ¿Sí?

Es como si no existiera, también con Kaien, me lo ha dicho. A veces ni siquiera nos habla. Nuestro propio hijo.

Yo hablaré con él ¿Sí? —Le doy unas palmaditas a Urahara en el brazo, viéndolo sonreír antes de irse tras la barra donde los típicos señores ya están pidiendo refil para su cerveza. Pobre de él, y es que desde que Urahara se separó de mi tío Kaien que ahora vive aparte, Tensa simplemente dejó de hablarles a los dos.

¡¿No es este el restaurante más bonito en el mundo?! —Me dice Tensa ahora que nos encontramos cambiándonos.

Sonrío mientras me coloco la playera blanca con mangas cortas, que tiene el logo de Kurosaki’s en pequeño del lado del corazón y que es parte del uniforme. Claro, hasta que miro algo que me desquicia. —Tensa pequeño imbécil, ¿Por qué carajos le pegaste una estúpida fresa a mi playera? —Berreo señalándole el sticker junto al logo del lugar.

—Porque es bonito y así los demás te reconocen. Además es un doble sentido de tu nombre. Se parecen ¿Entiendes?

—Oh ya veo, por eso tú le pegaste una perra al tuyo.

—¡No es una perra, es un cachorrito!

—Lo que sea, solo muévete.

Mi primo que también inició su turno junto a mí, termina de ponerse su mandil a la cintura y por fin iniciamos. Hoy el lugar está lleno debido a que es viernes. Así que apenas si tengo tiempo de saludar a Ishida y a Chad que trabajan en la cocina junto a mi tío Kaien. Porque eso sí, sin importar que se hayan separado, el tío Kaien y Urahara siguen trabajando aquí.

—Hola Kurosaki-kun, una noche agitada ¿No crees? —Menciona Inoue que recoge un par de platos de una mesa junto a la mía.

—Hey Inoue, no sabía que también trabajabas hoy. —Digo, ya que su turno suele ser por las mañanas.

—Urahara-san dijo que los viernes siempre hay trabajo y necesito un poco de dinero así que vine. Además hoy no pudo venir Tatsuki-chan, así que sirvo de remplazo.

—Pues solo ten cuidado con los borrachos, que ya sabes como son. Dales un puñetazo si se quieren pasar de listos o llámame. —Mi amiga asiente y yo pienso que por las noches con Tatsuki no hay problema. Mierda, es más, ella hace los problemas, suele golpear y tirarle los dientes a cualquier idiota que le quiera tocar el trasero o que intente seducirla.

—Hey mesero, despierta que tengo hambre. —Me dice el idiota de Renji ya en su mesa.

—¿Qué no te había atropellado huh? ¿Qué haces aquí?

—¡Ah! ¡Ósea que admites que lo hiciste!

—Jódete Renji, siempre pides lo mismo. Aros de cebolla, cerveza y una orden de maíz dulce, ¡Tú raro!

—¡Pues me gusta! Además no deberías burlarte de los gustos de tus clientes.

—Mis clientes son unos idiotas. —Aclaro mientras anoto su orden y me voy hacia la cocina. —Hey tío, maíz dulce y unos aros de cebolla. Sí se te caen algunos al piso no me molestaría.

—Copiado. —Me dice Kaien, no sin mirarme y guiñarme un ojo. —Mírate nada más, bien peinado, perfumado y con esa ropa pegada, ¿Mi sobrino tiene una cita quizás?

—Ja, ja. Solo me arreglo porque así me dejan más propinas. —Le digo sacándole la lengua y tomando unos platillos que han salido poniéndolos sobre mi charola.

—Si bueno, te diré lo mismo que a Tensa, ten cuidado de no darle tus duraznos con crema a cualquiera Ichigo. Tu padre se enojaría si terminas huyendo con algún forastero en motocicleta.

—Mis duraznos con crema ya están reservados para un hombre especial.

—Cuan romántico niñato, ahora toma tus aros de cebolla y largo. —Mi tío me pasa el último plato mientras ambos nos reímos divertidos. Y es que como diría Tensa, el tío Kaien es el único en este lugar que me sigue mis idioteces.

Lamentablemente la sonrisa me borra en cuanto escucho algo romperse en el área de las mesas. Y lo peor es que al avanzar y ver de quién se trata, no me queda más que gruñir furioso.

—Ichigo no pelees con él. No vale la pena.

Ignoro a Urahara que intenta calmarme desde la barra mientras dejo molesto mi charola y avanzo hacia el desastre, viendo a Tensa ya recoger con cuidado un vaso roto, que ha sido tirado a propósito por el tipo más repulsivo del mundo. Odio tanto esa mirada café del tono de su cabello, al igual que la sonrisa soberbia y cruel que me dedica.

Ah Ichigo, me preguntaba cuando vendrías a atenderme en persona.

¡Aizen eres un…! —Estoy por arrojármele de no ser porque Tensa me detiene al abrazarme.

Ichigo no lo lastimes por favor. —Tensa me mira con esos ojitos de borreguito a medio morir haciéndome suspirar derrotado, separarlo y volver a enfocar mi mirada en Aizen.

Largo de aquí Aizen, no eres bienvenido en este lugar y me atrevería a decir que en todo Karakura.

Oh Ichigo, hieres mis sentimientos. Aunque yo no veo problema ¿O sí? No creo que nadie tenga problemas conmigo y de ser así, que vengan y me lo digan en mi cara. —Claramente todos en el restaurante permanecen en silencio y con la cabeza agachada porque nadie se atreve a desafiar al bastado.

Aizen vete de aquí. —El hombre sonríe como respuesta mientras se levanta proyectando un aura pesada que intimida a todos. Pero no a mí. No a Kurosaki Ichigo. Yo no me doblego ante nadie y menos ante tipos de su calaña, por lo que no dudo en sostenerle la mirada.

Ichigo ya te lo dije, si te casas conmigo ya no tendrás que trabajar y en su lugar te daré todo lo que deseas. A tu familia reunida de nuevo por ejemplo. —Eso último es como un golpe que me hiere profundo, pero que sobre todo aumenta mi furia en cuanto veo a Tensa salir llorando seguramente a ocultarse en la cocina.

¡Eres un infeliz! ¿Cómo puedes ser tan cruel aun sabiendo lo que significas para él? ¡No te mereces esas iniciales! ¡Y preferiría estar muerto antes que casarme contigo! ¡Además yo ya tengo una persona destinada y lo amo con todo mi ser! —Le gruño furioso.

¿Ah sí? ¿Y dónde está que no lo veo? Acéptalo Ichigo, no tienes a absolutamente nadie. Tus padres están fuera de tu alcance, también tus hermanas y ni hablar de tus tíos que ni siquiera se hablan entre sí. ¿Eso que te deja entonces Ichigo? A nadie, estás solo en este mundo. Ese número en tu pecho es tu maldición. Pero si aceptas venir con… —Más no termina de hablar en cuanto tomo un vaso de una mesa ajena y le arrojo el contenido al rostro muy molesto.

Tú eres el que está solo. Puede que tengas razón y mi familia esté algo distante, pero aun así la llevo en mi corazón. Y seis…seis vendrá por mí y cuando lo haga junto a él te patearé el trasero. Así que apréndetelo Aizen, no te tengo miedo. Y ahora largo o te sacaré a patadas antes de que Urahara saque su escopeta.

Aizen me mira con malicia y sonriendo arrogante, pero dándome la razón al salir del lugar. El disturbio dura apenas segundos, porque en cuanto se va es como si todos respiraran tranquilos y el buen ambiente se recobrara. Maldito Aizen bastardo, lo que más odio es que no se equivoca del todo.

Mis padres no están en Karakura debido a que mamá suele enfermarse con frecuencia y el único lugar dónde la pueden atender apropiadamente es en Rukongai, otra ciudad pequeña a unas cinco horas de aquí. Ahora se encuentran viviendo allí mis padres y mis hermanitas que no se quisieron despegar de mamá. Me hubiera gustado ir también, pero alguien necesitaba ayudarle a Urahara a dirigir del lugar, después de todo este restaurante es de mis padres.

Eso y que lamentablemente el tratamiento de mamá es algo caro, así que aparte del dinero que hacemos en el restaurante, papá consiguió otro trabajo en donde ahora viven. Me duele estar separado de ellos, pero lo comprendo. Cada quién hace lo que puede por la familia. Además mamá ya está estable y se recupera bien, así que eso me tiene feliz.

Lo malo es que el idiota de Aizen está chiflado y cree que me casaré con él solo porque tiene dinero al ser dueño de varios locales en Hueco Mundo. Odio admitirlo, pero el hijo de perra posee casi la ciudad entera. Y bien, quizás el dinero es importante, más no lo es todo. Jamás me casaría con una persona solo por su fortuna ¡Y mucho menos con él!

—¿No quieres que te vaya a dejar a tu casa Ichigo? —Me pregunta el tío Kaien, ahora que por fin el restaurante ha cerrado. Carajo, ya son las dos de la mañana. Olvidaba que los fines de semana cerramos más tarde.

—No gracias, traje a mi bebé. —Obvio hablo de mi Impala.

—Ya, en ese caso Tensa hora de irnos a casa. —Le dice Kaien a su hijo, que se tranquilizó con el paso de la noche.

—No quiero ir contigo. —Le contesta.

—Bien, entonces irás a casa de tu padre.

—¡Tampoco quiero ir con él!

—Genial, entonces duerme en el bosque o haber donde, porque Ichigo no tiene porqué aceptar niñitos malcriados. Así que escoge rápido.

Tensa berrea y refunfuña, pero aun así termina tomando su chaqueta y se va al auto de mi tío después de despedirse.

—Este niño me va a matar de un coraje. Pero le tenía que sacar lo terco y testarudo a ese imbécil de su padre.

—Kaien-chan…aún sigo aquí. —Dice Urahara tras la barra aun puliendo unos vasos.

—¿Quieres que lo repita o qué? Por cierto, deja de consentirlo Kisuke, no va bien en la escuela y tú le compras cuanta porquería te pide intentando retribuirle que no pasas tiempo con él. Por eso es un berrinchudo. Pero bueno, me voy Ichigo, que descanses. Recuerda si necesitas algo llámame o ven a quedarte con nosotros. Ya te dije que no me gusta que estés solo en esa casa tan grande.

—Gracias por la preocupación pero estoy bien.  —Kaien suspira derrotado y también me abraza antes de irse.

—¡Kaien-chan, olvidaste mi abrazo! —Le grita Urahara.

Por supuesto Kaien le levanta el dedo de en medio sin siquiera mirar atrás. A mí no me queda más que reírme y también irme después de ayudarle a Urahara a cerrar. Agradeciendo que no me toca turno hasta mañana por la tarde.

Durante el camino me entretengo manejando a toda velocidad y cantando con el radio. Ya en casa me doy una ducha, porque a pesar de la hora el calor no ha hecho más que aumentar. Una vez listo con unos shorts delgados y una camiseta fresca, nuevamente me voy a sentar al pórtico donde me bebo una cerveza que apenas si me quita un poco la sensación pegajosa.

Sonrío en cuanto escucho de entre el bosque un ladrido ya bastante conocido mientras lo veo llegar. —Hey bola de pelos, ¿Otra vez perdido? Eres un bobo adorable. —Mi perro, un enorme Golden retriever por fin ha vuelto de uno de sus paseos sin fin y ha corrido a mí, casi tirándome y dejándome acariciarlo.

—¿Dónde estabas Kon? ¿Una vez más persiguiendo chicas? No tienes remedio. —Kon ladra sacándome una sonrisa. Es tan peludo que mamá siempre decía que más que perro parecía león. Pero en este momento mientras lo acaricio y miro al bosque, nuevamente escuchando que mi única compañía son las cigarras y grillos no puedo evitar suspirar triste.

Nadie, no tengo a nadie. Todos parecen haber encontrado a sus personas especiales, o por lo menos están con alguien. Todos menos yo. Miro el cielo en silencio, deslumbrándome al ver una enorme estrella fugaz pasar. Imposible, ¿En esta época del año? ¡Ah! ¡Debo aprovecharlo!

Cierro los ojos y junto las manos haciendo una plegaria masiva. Por favor, por favor, dios, cielo, destino, estrella, suerte, lo que sea…si están ahí hagan que seis venga a mí. Lo necesito. Lo necesito tanto. Prometo que si nuestros caminos se cruzan no lo dejaré ir jamás y lo haré muy feliz.

Espero un poco y finalmente abro un ojo temeroso, viendo que nada ha cambiado. Claro…no es como que caerá del cielo. Suspiro cansado, pero aun así sonrío. Quizás aún no es momento, pero confío en que pronto. ¡No puedo desanimarme!

Así que después de alimentar a Kon, por fin decido irme a la cama, esperando esta noche también soñar con seis y con las maravillosas vidas pasadas en las que estuvimos juntos. Y por qué no, las que viviremos en el futuro.

--------Grimmjow J.---------

Vivo una vida que no es la mía. Habito un cuerpo que no me pertenece y poseo memorias que me son ajenas. Con el tiempo he comprobado que no pertenezco a este lugar, a esta ciudad, a este mundo. De hecho, estoy convencido de que me encuentro perdido en el tiempo. En un tiempo que no es el mío. Nací en la época equivocada, en la familia errónea y con fuego chispeante en vez de sentimientos.

Porque si no es así, ¿De qué otra manera puedo explicar el vacío que he sentido cada día de mi vida por veinticinco años, aun cuando tengo el mundo a mis pies?

Tengo todo lo que un hombre podría desear en esta vida. Salud, fortuna, inteligencia y atractivo. Con esas cuatro cosas puedo hacer y deshacer a mi paso. Y sin embargo, estoy hueco por dentro. Vacío. Roto. Quebrado. No hay nada que llene el agujero que hay en mí.

Bueno, quizás hay alguien.

A veces cuando duermo dentro de mis sueños lo miro a él. A ese chico de largo cabello naranja y ojos de miel oscura, con un curioso aroma a frutos rojos y a rocío de primavera más una sonrisa tierna y dulce que me hace sentir calor aun cuando soy helado como el hielo. 

En mis sueños ese chico corre descalzo por el bosque, gira a mí alrededor riéndose, brinca para mí, me susurra palabras profundas y me acaricia con el alma mientras me grita que me ama. Y aunque podría describir su rostro a la perfección, sé que sólo es un producto de mi mente.

Sueños nostálgicos, memorias difusas, un trance del destino y de una vida pasada, o quizás un simple delirio mío. Ese es el chico de mis sueños. Mi único amor. Mi otro número. Aquel que comparte mi número seis.

Lo he buscado, buscado en serio, desde que tengo memoria, por años, hasta el cansancio y por debajo de las piedras, pero no hay nadie, no existe. Al parecer según los registros en lo que va de este siglo soy el único con el número seis. Pero entonces, ¿Por qué sueño con él y lo siento tan conectado a mí?

He pensado que quizás aún no nace o es muy pequeño, pero eso sería raro…ya tengo veinticinco y para cuando él sea legal, yo no seré más que un viejo. No sería justo ¿Cierto? Pero a quién engaño, la vida no es justa.

Mejor me dedico a mirar en silencio el océano moverse tenue y oscuro como penumbra acumulada aquí frente a mí en la bahía de Sídney. Las embarcaciones grandes y pequeñas pasan a lo lejos de colores neones alumbrando la oscuridad mientras la luna se oculta tras un par de nubes.

Ojalá les cayera a esos barcos un puto cohete o saliera yo que sé, el maldito Godzilla del fondo del mar, o lo que sea que haga más entretenida esta noche.

Eso sí, hay un ligero aroma salado y la brisa es tenue y fría, se nota en el ambiente que va a llover. Bastante pesado si me lo preguntan. Inclusive algunos rayos han comenzado a retumbar iluminando el cielo tétrico.

Por lo que me levanto y estiro adentrándome a mi departamento para tomar mi camiseta favorita cubriendo mi pecho desnudo, más unas sandalias ya que el mármol del piso está helado por el maldito aire acondicionado que olvidé apagar.

Me sirvo un vaso bien lleno de bourbon con un par de hielos y me tiro al sillón para iniciar los mensajes de la contestadora. “6 de Junio, 2026. Tiene un mensaje nuevo” “Grimmjow ya hemos cerrado el contrato y es todo un éxito. El Lunes tú y yo festejaremos por ello, disfruta el fin de semana.”

Chasqueo la boca ante ese tono seco de mi abuelo. Por muy alegre que parezca la frase, dicha por él parece más una reprimenda. Sinceramente me desagrada mi trabajo aunque soy bueno en ello. Por eso dicen que jamás te vuelvas el mejor en algo que no te gusta, porque si no luego no te dejarán renunciar los muy malditos.

Pero como hoy no estoy para pensar en más mierda estúpida del trabajo, quizás lo mejor sea que de un paseo en mi bote por toda la bahía. Digo, es eso o ver un jodido maratón de “El detective pasión” por televisión mientras me trago todas las bolsas de frituras que hay en mi despensa. ¿Qué debería hacer?

Como respuesta un rayo retumba y la lluvia se desata haciéndome gruñir.

Mierda, ahora el cabrón detective que se tira a todas sus clientas suena realmente atractivo. Pero no quiero encerrarme, daré un paseo rápido y luego el maratón. Así que antes de que la tormenta se desate con furia tomo una chaqueta, me guardo mis cigarrillos, mi celular y todas las porquerías que suelo cargar conmigo.

Salgo volando hacia la terraza sintiendo el agua fría empaparme el rostro. Bajo a prisa las escaleritas que me conducen a mi diminuto muelle privado donde tengo aparcado a mi bebé, mi bello bote de carreras blanco con bellas llamas azules llamado ‘Sexta’ ¿Por qué? Bueno pues es el número de mi amor y por ello el de mi suerte.

Así que lo desato, desanclo, enciendo motores y antes de darme cuenta ya me encuentro surcando el mar. Me deslizo por el agua que a estas horas pareciera nada más que tinta negra, que refleja la iluminación fluorescente de la ciudad y de los rayos.  Aumento la velocidad hasta sentir que el bote levita sobre la superficie; notando mi cabello volar mientras mi cuerpo es empapado por la llovizna.

Ya bastante lejos, dónde no se alcanza a ver la ciudad ni sus perversos colores, bajo un poco la velocidad y saco mi puro especial. Lo enciendo con mucho trabajo por la puta lluvia, la tempestuosa brisa y el viento brutal, pero ya que lo logro le doy una honda calada que me relaja los sentidos y hasta el alma. Después me pongo mis audífonos, una buena canción y ahora sí avanzo de nuevo sin pena ni gloria.

Admito que debo lucir ridículo fumándome un puro, con una camiseta de Led Zeppelin, una chaqueta de Los Bulls y en sandalias a mitad de una jodida tormenta mientras escucho Thunderstruck. Digo, no es que me importe lo que piensen los demás de mí, claro a excepción de mi chico lindo de cabello naranja.

Siempre he pensado en que haría si un día me lo encuentro. Y después de millones de escenarios imaginarios, caí en la conclusión de que lo primero que haría sería besarlo. Oh sí. Me lo tragaría a besos sin importarme un carajo que le guste o no y luego le pediría que se casara conmigo. Probablemente me rechace, pero ya es un inicio.

Asiento ante eso a la vez que muevo la cabeza al compás de la música y hasta de las olas que ahora se han tornado algo violentas haciendo brincar el bote. Creo que debería regresar, esto comienza a ponerse bastante peligroso. Y si me pasa algo nadie lo sabría por lo lejos que estoy.

Intento virar de regreso pero extrañamente el maldito bote es arrastrado con dureza por la corriente. Y en cuanto busco con la mirada el por qué, me encuentro con una pesadilla marina. ¡Esto debe ser una broma! Un enorme remolino se ha formado y comienza a arrastrarme hacia el centro. Oh no, oh no. ¿Por qué? Sé que es mar abierto, pero esto no debería estar pasando.

Lo peor es que la tormenta también ha aumentado su agresividad y el viento y el agua se han puesto en mi contra. Un miedo latente comienza a crecer en mí desesperante, cruel y asfixiante nublándome el pensamiento por segundos mientras la adrenalina se dispara por mi torrente diciéndome que sino hago algo ahora voy a morir.

¡No! ¡No! ¡No digas estupideces! ¡No vas a morir!

Justo cuando pienso usar toda la potencia del bote en un intento por escapar, las corrientes internas del remolino me hacen resbalar, golpearme contra el tablero y casi caer al agua. Difícilmente logro agarrarme de uno de los asientos y aferrarme con toda mi fuerza sintiendo que ya es demasiado tarde. Estoy girando en el vórtice a toda velocidad, tanta que no puedo respirar y sé que por la presión y brusquedad el bote no tarda en destrozarse.

Y si de pura suerte no es así me ahogaré en el agua. ¿Cómo pasó esto? Estaba bien en casa, soñando con mi vida perfecta con mi chico ideal y ahora estoy a punto de morir de la peor manera. ¡No! ¡No quiero morir! ¡No sin haberlo encontrado! ¡No sin haber hecho algo de provecho en mi vida! ¡No sin haber conocido la verdadera felicidad!

Un ronco gruñido se escapa gutural y animal de mi garganta mientras intento aferrarme no solo al asiento al ser jalado por el viento, la presión y la corriente, sino también a la vida misma. Pero como si fuera inútil comienzo a recordar todo lo que he vivido.

Nunca conocí a mi padre, mamá se fue demasiado pronto, el abuelo siempre tan estricto, sin amigos verdaderos, sin amor. Pero aun así fui feliz…¿Cierto? Mis ojos arden crueles y las manos al igual que todo el cuerpo me queman con tanto fuego que ardo. No puedo sostenerme más, estoy resbalándome. Me voy.

Cuando por fin mis dedos se sueltan todo es tan rápido que apenas puedo notarlo; sintiendo el impacto contra el agua turbia y brutal que de inmediato me aprisiona como manos que me jalan con furia hacia lo más profundo y oscuro.

Ya estando tan dentro exhalo mi último aliento como burbujas, a la vez que estiro mi mano intentando alcanzar la superficie que ahora se ve tan lejana. La luz ahora se vuelve penumbra. Y yo…dejo de sentir. Quería ver tus ojos de miel, quería conocerte, hacerte feliz. Te necesitaba tanto. Pero supongo que después de todo, este nunca fue mi tiempo.

---------Ichigo K.-----------

Me levanto de golpe, sudando pesado y jadeando. Pesadilla, tuve una pesadilla donde seis me gritaba desesperado cuanto me necesita. Respiro agitado, sintiendo que me ahogo y estrujándome el pecho en especial la marca que pareciera arderme abrazadora.

Seis, seis...seis, ¿Qué tienes? ¿Qué te pasa?

Intento pensar coherente, cuando un par de ladridos me abruman la mente. Miro por la ventana que aún es de madrugada y Kon está ladrando y gruñendo hostil. Él no suele ser así, por lo que me pongo de pie y estiro, cuando de repente escucho como se cae algo afuera en el jardín.

Oh mierda, ¿Un gato? No…Y menos cuando se sigue escuchando más ruido. ¡¿Un ladrón?!

De inmediato busco entre todas mis cosas en el closet encontrando una jodida raqueta, quizás no lo mate, pero por lo menos asustaré al hijo de perra. Bajo con sumo cuidado las escaleras de madera, que para mí mala suerte crujen aterradoras. Pero lo peor es que casi me voy de boca del susto al ver que tocan la puerta directa y brutalmente.

—¡¿Hola?! ¿Hay alguien?! ¡Necesito ayuda! —Grita el hombre que me deja estático. Su voz es gruesa y sumamente varonil, inclusive provocándome un rico escalofrío por todo el cuerpo. ¡No, no! ¡Podrías ser peligroso!

—Uh…¡Tengo una raqueta y no dudaré en usarla así que largo!

—¿Raque…qué? ¡Tuve un accidente y necesito ayuda! Estaba navegando y…mi bote, no sé qué pasó, terminé en este lago o algo así. Estoy confundido, solo sé que me duele mucho la cabeza.

—Si tuviste un accidente ve a la clínica.

—¡No sé dónde mierda está eso! ¡Es más, ni siquiera sé dónde carajos estoy! ¡¿Qué es este puto lugar?! ¿Por qué hace tanto calor y hay tanta naturaleza? ¿Qué es esto? ¿Las afueras de Sídney?

—Jódete, no sé quién es esa, yo me llamo Ichigo.

—¡¿Hah?! ¡Sídney es una ciudad idiota!

—¡Idiota tú, y vete a tú Cindy o lo que sea pero fuera de mi propiedad!

—¡Chiflado!

—¡Oí eso imbécil! —Le grito acercándome a la puerta.

—Oh vamos, ayúdame…¿O acaso quieres un cadáver en tu puerta huh?

—¡Usaré tu cadáver de composta! —El tipo suelta una carcajada que inevitablemente se me pega y también termino riéndome por un largo rato.

—Mierda….estás loco. Me agradas.

—¿En…en serio?

—Sí, tu voz es sexy, seguro que tú también lo eres. Pero ya en serio, necesito ayuda, ¿Puedes abrirme?

—¿Cómo sé que no eres un depravado?

—¿Cómo sé que tú no lo eres? —Me contesta.

—Uh…buen punto supongo. Bien, te abriré, pero si intentas algo te juro que te meto la raqueta por la garganta.

—Hecho.

No sé porque, pero el corazón me palpita al mil por hora. Me late tan fuerte que siento que no tarda en romperse mi jodida caja torácica. Estoy muy emocionado, eufórico, asustado y confundido. ¡Qué demonios! El tipo podría matarme, pero todo en mí me grita que le abra.

Lo malo es que apenas abro, literalmente veo a Kon salir volando y tirar al tipo hasta de las escaleritas y haciéndolo caer de lleno en el jardín.

—¡Kon no! ¡León-perro malo!

—¡Quítamelo! ¡Me va a matar! ¡Ah, me está lamiendo!

Corro a prisa para ayudar al sujeto que no logra quitarse a mi perro de encima hasta que lo ahuyento. —No pensé que se saldría así, lo siento… ¿Estás bien? —Digo ya enfocándolo y sintiendo que el tiempo se detiene cuando nuestras miradas se encuentran.

Azul…cían, zafiro. El azul más profundo que jamás había visto. ¡Seis, seis, seis! Me grita mi alma entera. Ambos nos quedamos estáticos y con la boca abierta, mirándonos sin poder creerlo.

Amor. Etéreo. Inefable. Por fin.

Siento mis ojos llenarse de lágrimas de tanta presión saturándome los sentidos, porque simplemente no puedo creer que esté aquí. Pero no es todo, porque al tocarle el rostro, solo basta un roce para sentir electricidad pura explotar en mí, a la vez que grito debido a que me quema el pecho, no doloroso, sino palpitante y lleno de luz.

—El chico de mis sueños. Eres tú…por fin te encontré.

Ambos nos sonreímos como un par de bobos anonadados, mientras él se incorpora y toma mi rostro entre sus manos para que nos miremos detenidamente.

—Grimmjow, soy Grimmjow. ¿Ichigo cierto?

—Sí…—Le digo sonriente. —Mi marca…toca mi marca y sabrás quién soy. —Le digo levantándome la camiseta y mostrándole el número seis de mi pecho, que ahora brilla mágico como si tuviera luz. Grimmjow ni siquiera espera y también se sube la playera a la vez que toma mi mano para llevarla a un costado de su espalda baja, dónde también tiene un seis que se ilumina como el mío.

Por fin la espera de tantos años termina en cuanto ambos tocamos la marca destinada que nos conecta. Grimmjow y yo respiramos hondo y pausado, porque cinco vidas anteriores nos llegan de golpe y con fuerza. Promesas eternas, sentimientos revueltos y confusión, pero sobre todo mucho amor.

Ambos nos levantamos con ayuda del otro, mirando como nuestras marcas alguna vez negras, ahora se han quedado iluminadas de un bonito color blanco, que indica que las dos almas que estaban pérdidas y separadas, por fin se han vuelto a hacer una sola.

—Debe…debe ser un sueño. Debo estar soñando. No sé dónde estoy, ni cómo llegué. Pero lo que sí sé es que eres lo más hermoso que he visto en mi vida. —Me dice Grimmjow haciendo que un rico calor se propague por mi cuerpo. —Ichigo, escucha…—Grimmjow une su frente con la mía y como respuesta me sujeto a él. —No sé qué está pasando, si es un sueño, si estoy muerto, ni cuánto tiempo me queda, pero lo que sí sé es que te encontré…te encontré.

—Lo hiciste, viniste por mí. Ahora di que no te irás. —Le digo con los ojos llorosos, viéndolo sonreír y respirar profundo.

—Sabes Ichigo, no estoy seguro de amarte a desmedida como usualmente hacen las personas marcadas y sinceramente las vidas anteriores tampoco me importan. Pero lo que si me importa es el ahora. Este instante, este momento. Todo en mi me grita que quiere estar contigo a como dé lugar. —Me dice muy decidido.

—Definitivamente esto debe ser un sueño…jamás imaginé que fueras tan lindo…y ridículo. —Grimmjow me levanta una ceja, pero igual de rápido se ríe antes de sorprenderme al chocar sus labios contra los míos.

Cielo saturado de pasión.

A eso saben sus labios suaves; más un toque de paraíso debido a su lengua que entra traviesa en mi boca, para rozarse contra la mía dominando todo a su paso y provocando que me tiemblen hasta las piernas. Me aferro a su pecho, siguiéndole torpemente el ritmo, no solo porque es mi primer beso, sino porque la vergüenza y el placer me abruman los sentidos.

Deseo a este hombre de una manera insana. Sí, insana. Porque no hay otra palabra para explicar las emociones que crecen en mí. El mero roce de su cuerpo contra el mío me tiene vibrando, jadeando y estremeciendo hasta el límite. No puede ser normal. Pero en este momento la normalidad pasa a ser irrelevante, porque este hombre es mío.

Este hombre nació en este mundo solo para mí. Nació para amarme sin medida, para protegerme, procurarme…y también para satisfacerme en todos los sentidos. ¿Y quién soy yo para negárselo, cuando la vida me dio la misma tarea?

Nunca he sido extrovertido, pero tampoco tímido. Y este es el mejor sueño que he tenido en mi vida. Aun no sé si es real o no, pero me aseguraré de gozarlo como nunca.

Grimmjow y yo nos separamos, respirando hondamente, sólo para darnos un par de besos más hasta que yo decido tomar su mano y jalarlo indicándole que me siga. Parece desubicado, seguramente también por el calor y la pasión del momento, pero aun así decide seguirme.

Entramos a mi hogar a pasos lentos, ya que Grimmjow simplemente no tiene suficiente abrazándome, besándome y hasta mordiéndome en un intento por consumirme. Con trabajos logro separarlo, ya que sus labios me tienen gimiendo y suplicando en silencio ahora que me ha acorralado contra una pared.

—Espera, a esta hora quitan la luz, así que déjame encender unas velas. —Grimmjow espera mientras yo enciendo dos velitas en la mesita de centro de la sala. Por lo que apenas una luz muy tenue nos alumbra, la suficiente para vernos y una vez más voy hacía él para besarlo por largos y deliciosos minutos.

—Sé que usualmente las parejas destinadas tienen sexo al encontrarse para completar el vínculo. Pero no tenemos que hacerlo sino quieres. —Me dice con esos ojos encendidos y preciosos. Rápido coloco mi dedo índice sobre sus labios para silenciarlo.

—¿No lo entiendes Grimmjow? Te he esperado por veinte años. Y ahora que estás aquí no te dejaré ir. Te necesito… —Me muerdo los labios, mirándolo insinuante y acariciando su pecho suplicante.

—Maldición Kurosaki, si me hablas así no podré negarte nada. —Me dice con su irresistible voz ronca.

—No lo hagas. —Una vez más lo beso y esta vez Grimmjow me corresponde ardiente y necesitado. Gruñendo entre besos conforme avanzamos torpes por la sala, dónde en segundos levanto los brazos dejando que me quite la camiseta y los pantalones y que me empuje hacia el sillón.

El aliento se me atora al mirarlo aun de pie, jadeando y con el cabello revuelto. Grimmjow comienza a quitarse la chaqueta, seguido de su camiseta, matándome y robándome el aliento. A pesar de la poca iluminación, no puedo evitar relamerme los labios al mirar su pecho fornido, sus brazos gruesos, fuertes y musculosos y ese abdomen duro y bien definido.

También alcanzo a ver que en un costado tiene un corte mediano, donde la sangre ya se ha secado. —¿Te duele mucho? —Pregunto preocupado. Sin embargo él sonríe negando y extendiéndome sus manos.

—Hazlo por mí.

Apenas entiendo a qué se refiere, trago de lleno, asintiendo y sintiendo mis mejillas arder calientes conforme llevo mis manos hasta la hebilla de su cinturón. No me atrevo a cortar el contacto visual mientras se lo saco y le bajo el cierre, abriéndole y bajándole los pantalones.

Estoy sumamente asustado, pero sobre todo tan caliente y excitado. El calor de la noche no ha hecho más que aumentar sumamente denso y pesado. Y Grimmjow es exageradamente guapo, candente y por mucho mi mejor sueño húmedo hecho realidad haciendo que se me nuble el pensamiento.

Tanto que en cuanto por fin le bajo la ropa interior, me ahogo con mi propia saliva al mirar su enorme, brutalmente gruesa y bien dura erección salir rebotando contra su abdomen.

—¿Qué pasa Kurosaki? ¿Demasiado grande para ti? —Mis mejillas arden aún más mientras frunzo el ceño debido a sus palabras crudas y burlonas.

—Jódete. —Le contesto, mirando su sonrisa torcerse.

—Oho…el chico bonito tiene boca peligrosa huh. Eso me gusta. —Me responde, sujetando mi rostro con fuerza para que lo mire. —Me gusta mucho…

—Pues entonces te voy a encantar… —Menciono esta vez sonriendo al verlo gruñir en cuanto sujeto su erección y lo masturbo con fuerza.

—¿Te gusta jugar duro eh? Puedo hacerlo tan duro como quieras.

Me olvido de cómo respirar en cuanto se separa, arrodilla frente a mí y me mira directo al alma con esos ojos azules como el cían, tan peligrosos y fieros.

—Eres precioso, demasiado bello para ser verdad. Tanto que quiero lastimarte mientras te lleno de besos y pruebo tus lágrimas en mi lengua.  

Amo sus crudas palabras en exceso, respirando entrecortado y extasiado conforme me saca la ropa interior, por fin dejándome desnudo y expuesto ante él. Grimmjow parece disfrutar en demasía mis expresiones, sonriendo perverso y tomándose su tiempo en acariciar mis piernas lento, subiendo hasta mis muslos y finalmente abriéndomelos sin decoro.

Definitivamente estoy soñando, porque en cuanto me toma por los muslos y mete su rostro entre mis piernas sé que hasta el día de hoy estaba ciego, sordo y mudo. Porque si alguna vez creí conocer el placer había estado tan maldita sea equivocado.

Grimmjow me mata despacio con su lengua rugosa, tibia y mojada, dándole una larga lamida a mi erección; desde la punta, deslizándose por todo mi largo hasta mis testículos, los cuales chupa con saña para finalmente bajar al paraíso prohibido.

Tengo que meter mis manos entre su cabello, gimiendo con fuerza y echando la cabeza para atrás al sentir hordas de placer colisionar en mí conforme su lengua se presiona suave y enloquecedora contra mi pequeño agujero.

—Grimmjow…Grimmjow…espera…hah. —Mi voz sale patética y rota mientras que él lejos de detenerse comienza a introducirse en mí. Juro que mis ojos se van para atrás en cuanto siento su lengua carnosa y mojada entrando en mí, probándome, abriéndome y palpándome centímetro a centímetro, haciéndome gemir enloquecido y retorcerme sin sentido.

Grimmjow mete y saca su lengua, chupando, succionando y jugueteando conmigo llevándome al cielo y haciendo que me corra maravilloso en apenas segundos. —Grimmjow, más…hah. —La euforia y la locura me invaden por el acto tan íntimo, pérfido y a la vez tan sublime, al igual que un pensamiento ‘Quiero más, mucho, mucho más. Lo quiero todo de él’.

Cuando Grimmjow por fin está satisfecho de follarme con su lengua por prolongados minutos sale de mí, relamiéndose los labios y tragándose obscenamente todos los fluidos traslucidos y viscosos que permanecían en su boca.

—Podría comerte entero.

—No me importaría…—Le digo aun jadeante y mirando su sonrisa cruel ensancharse. El seis de mis sueños era ideal, pero este hombre es malvado, retorcido y cruel. Perfecto para mí.

Grimmjow no se mide poniéndose de pie, sólo para recostarme y acomodarme a lo largo del sillón a su antojo; subiéndose también y metiéndose entre mis muslos. Tiemblo ansioso y excitado, mirando cómo se masturba un poco y aprovecha para restregar su gruesa punta contra mis testículos.

—No puedo ser lindo.

—No quiero que lo seas. Solo te quiero a ti…tal y cómo eres. Aunque me duela. —Mi hombre sonríe complacido, antes de dejar caer desde sus labios un chorro de saliva espesa sobre mi erección, la cual resbala hacía abajo terminando de lubricar mi agujero, que ya se contrae mojado y palpitante para él.

Respiro desesperado por lo que está por pasar, inclusive incorporándome un poco para poder recargarme en mis codos. Grimmjow parece notarlo, por lo que se inclina uniendo nuestras frentes y besándome. Un beso mojado y ruidoso que me hace olvidarlo todo, hasta que tengo que despegarme un poco para gritarle entre los labios ya que ha comenzado a entrar en mí.

Duele. Duele por lo maldita sea grande y grueso que es.

No puedo creer lo que está pasando. Grimmjow realmente está dentro de mí. Me aferro a sus hombros, enterrándole las uñas hasta quebrarle la piel y escucharlo sisear. Simplemente no puedo controlar las sensaciones y mis brazos me fallan por lo que me recuesto una vez más.

—Carajo, demasiado estrecho. Se siente increíble dentro de ti.

De alguna manera sus palabras me gustan, debido a su tono tosco y exasperado mientras miro como gruesas gotas de sudor ardiente escurren por su precioso cuerpo esculpido. —Muévete. —Le indico, ya que la desesperación me está matando y lo necesito totalmente dentro de mí.

Grimmjow finalmente me embiste hasta el fondo y esta vez realmente lo noto. Bajo el ligero ardor inicial hay mucho placer latente y rico que poco a poco comienza a hacerme sentir en las nubes.

Estoy tan excitado y más ahora que ha comenzado a moverse brusco. Me mata el verlo chocar sus caderas contra mi tan fuerte como puede, haciendo que cada músculo de su cuerpo se contraiga de una manera deliciosa y obscena. Cada vez se pone más duro, grueso y punzante haciéndome sentir voluptuosamente lleno y saturado.

—Grimmjow así…justo así. — Menciono entre gemidos. Grimmjow se asegura de salir hasta la punta y volver a enterrarse hasta los testículos, recargando todo su peso y haciéndome gritar su nombre en alto.

El calor me tiene viendo borroso y más cuando él se inclina para tallar su lengua contra la mía. Nos besamos sucio y depravado dejando que gruesos hilos de saliva cuelguen entre nuestras bocas y que nuestros dientes se rocen filosos mientras nos miramos a los ojos.

—¿Lo sientes Ichigo? ¿Me sientes llenándote rico y profundo?

Ni siquiera puedo hablar bien, apenas balbuceando y asintiendo, a la vez que muevo mis caderas en búsqueda de generar mayor impacto.  Disfruto a desmedida su cuerpo pesado y aceitoso por el sudor friccionándose contra el mío, al igual que ese sonido morboso y líquido que generan nuestros cuerpos al unirse.

Todo dentro de mi es placer, calor y pensamientos perversos y libertinos. Justo como Grimmjow que no para de sonreír cruel mientras aferra sus manos a mi cintura en un intento por tomar mayor impulso.

—Eso es Kurosaki, tómame más profundo.

Sonrío descarado por lo rico que se siente tenerlo abriéndome, destrozándome a su antojo y simplemente utilizándome para darse placer. Grimmjow me folla brutal, gozando mis fluidos brotar alrededor de su erección hasta empezar a escurrir por mis muslos. —Más…más. Grimmjow más. No pares…no…hah.

—Maldición, me aprietas tan rico.

—Más duro…más duro. Más. —Grimmjow jadea enloquecido por mis palabras dándomelo justo como lo quiero. Esta vez aferrando sus manos a mis nalgas con toda la intención de dejarme sus dedos marcados a la vez que aumenta el ritmo por uno frenético que me tiene viendo estrellas, constelaciones y malditas galaxias.

Me abrazo a su espalda amplia y fuerte, sintiendo que este debe ser el mejor día de mi vida por el simple hecho de que he perdido mi virginidad con el hombre que he esperado desde hace tanto. Lo beso una, dos, tres, mil veces porque es mío, solamente mío y de nadie más.

Y así mientras me pierdo y navego en los confines de sus ojos de fuego turquesa me corro como nunca antes, arqueando la espalda, sintiendo mi cuerpo convulsionar y simplemente explotar.

—Ichigo…Ichigo…carajo, hah.

Mi mente divaga entre pasión, orgasmos y felicidad pura al igual que mi cuerpo. Apenas si escucho su voz grave haciendo eco en mi cabeza mientras él mete sus brazos bajo mi cintura para levantarme y hacer que ahora él se recueste y yo quede encima.

—Voy a correrme dentro de ti Ichigo.

Asiento simplemente abrazándome a su cuello haciendo el contacto más íntimo que nunca, besándolo y disfrutando que aún se mueve profundo dentro de mí. Son largos minutos que a mí me saben a dulces y pequeñas eternidades, hasta que finalmente se entierra con saña y se corre dentro de mí.

Jadeo entre lágrimas por la presión acumulada, sintiendo su semen espeso y caliente llenándome hasta empezarse a salir de mi cuerpo mientras él sonríe precioso, con orgullo y mucha satisfacción. Nos quedamos quietos disfrutando el exceso de sanciones envolviéndonos y mirándonos con tanto anhelo que quema al contacto.

—Este tiene que ser el mejor sueño de toda mi maldita vida. —Menciona Grimmjow cortando el silencio y sacándome una carcajada.

Y por un momento al ver la sonrisa de Grimmjow realmente sé que jamás había sido tan feliz como en este momento. Porque ahora no solo nuestras almas están conectadas, sino también nuestros cuerpos. Finalmente somos uno solo.

Abrazo a seis tan fuerte como puedo y él a mí, acariciando mi espalda y metiendo sus dedos entre mi largo cabello.

—¿Quién diría que mi tipo ideal sería un loco adorable?

—¡¿A quién le dices loco adorable, estúpido?! —Le reclamo mientras me recargo en mis codos sobre su pecho y lo encaro haciéndolo reír.

—Maldición Kurosaki, no sé dónde estoy, ni como llegué, pero sí sé que amé hacerte el amor.

—¿Eso fue hacer el amor? No quiero ni imaginarme cuando simplemente follemos, me vas a matar. —De nuevo las risas siguen hasta que yo le pellizco la nariz. —No quiero que olvides este día nunca Grimmjow, que yo no lo haré.

—Lo juro. El día 6 de Junio del 2026 se ha quedado grabado para siempre en mi mente desde hoy y para siempre. —Me dice feliz y haciéndome levantarle una ceja entre curioso y divertido.

—Oh vaya, no sabía que cogimos tanto y tan duro que pasamos a un nuevo siglo. —Le digo riéndome.

—¿De qué hablas idiota?

—Idiota tú, ¿Estás borracho?

—¿Por qué lo dices? ¿Y cómo que un nuevo siglo? —Me pregunta ya más serio.

—Grimmjow estás loco y eres gracioso. Me gusta eso. Aunque digas estupideces, por ejemplo la fecha. Hoy es 6 de Junio de 1986. —Digo sonriente. De inmediato Grimmjow suelta una carcajada a la vez que niega.

—Mierda, mi tipo ideal es un chiflado.

—¡¿A quién le dices chiflado?! Mira la fecha. —Le digo estirando mi mano y tomando de la mesita de centro mi calendario, donde registro mis fechas importantes y el cual le paso. Grimmjow lo lee incrédulo, inclusive incorporándose y despegándome con cuidado para poder observarlo mejor.

—Esto no puede ser…¿Es broma cierto?

—¿Grimmjow te sientes bien? —Le pregunto preocupado mientras él niega.

—No hay manera de que sea 1986 Kurosaki. No tiene sentido.

—No. Lo que no tiene sentido es que tú digas que es el 2026.

—Estás mintiendo. —Menciona con el ceño fruncido.

—No tengo porque mentirte. Espera, seguro que ya regresó la luz. —Me levanto con cuidado, gimiendo y avergonzándome al sentir su semen escurriendo por mis piernas conforme avanzo hacia la pequeña televisión que tengo frente al sillón y la cual enciendo. Un programa estúpido de esos que pasan a estas horas de la madrugada está presente, pero eso no es importante.

Sino la pequeña fecha que hay en una de las esquinas y que marca un claro 6 de Junio de 1986.

—Oh mierda…

—¿Ves? También tengo otro calendario en la cocina por si lo quieres ver. —Le digo mientras megiro encontrándome con Grimmjow que mira la televisión con la boca abierta, para luego mirarme como catatónico y ponerse de pie yendo hacia la cocina. Ahí lo escucho maldecir y volver negando muchas veces.

—Kurosaki…creo que, no…no, imposible. Es una idiotez. Simplemente no puede ser.

—¿Qué pasa? Grimmjow háblame. —Voy a su lado y lo tomo del brazo para que por fin me mire. —¿Grimmjow qué carajos te pasa? Me asustas. —Grimmjow me mira sin saber que decir, respirando hondo y finalmente tragando saliva.

—Kurosaki vas a creer que estoy loco y que esto es una estupidez. Y yo también lo creo. Pero si lo que dices es verdad…creo, creo que viajé en el tiempo…

Notas finales:

Espero que las haya gustado el inicio. Pensé en solo enfocarme en el romance, pero quise darle un giro con ese “viaje” de Grimmjow. Ahora solo falta ver cómo reacciona Ichigo ante semejante estupidez. Porque seamos sinceros, suena de locos.

La historia como ya lo vieron está ambientada en el 86 (Otro fic a la antigua, oh sí) Y Karakura lo relato como una ciudad chiquita y muy sureña al estilo Lousiana o algo así. No sé, quise intentarlo. ¿Qué más les digo? Este par de bobos recién inicia su aventura.

Díganme ¿Les llama la atención esta historia? ¿Ya habían leído antes esta clase de AU? ¿Les gustó el disparatado encuentro del GrimmIchi? Jajaja Ya tengo avanzada la historia y probablemente podría actualizar una vez semanalmente. ¿Les parece bien?

En fin, muero de ganas por oír su opinión y demás. Una vez más gracias de antemano por su cariño y apoyo. ¡Nos vemos extra pronto! ¡Los amo muchísimo! <3 <3 <3 

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