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Centinela

Autor: Mascayeta

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Notas del fanfic:

Los personajes no me pertenecen. Son una gran creación de Shungiku Nakamura.

AU de los trifectos.

Notas del capitulo:

Las leyendas dicen que las criaturas de la oscuridad pueden transformarse en aquellos animales que reflejen su esencia. Es así como los lobos, las serpientes, los cuervos y los gatos, son catalogados como puertas a lo paranormal.

La hembra escucho los débiles sonidos del cazador. Tratando de mantenerse oculto, se agazapo para tranquilizar a su presa. Otros ruidos alertaron al venado, que sin pensarlo comenzó a correr entre los árboles. Llevaba días sin comer y no podía darse el lujo de perder su botín. Haciendo caso omiso de los pasos que se acercaban, inicio la persecución.


Podía sentir no solo su respiración agitada, sino también el acelerado corazón de su presa. Sus sentidos le avisan que no están solos, el olor inconfundible de los humanos se halla más cerca de lo que desea. Finalmente puede darle alcance acorralándola contra los gruesos troncos. Los colmillos se hunden en el cuello dejando fluir el preciado líquido.


El éxtasis del alimento es interrumpido por las flechas que pasan cercanas a su cabeza, suelta el inerte cuerpo del venado, cubriéndose lo mejor posible para evitar ser detectado. Su pelaje negro lo hace casi invisible entre las sombras. Las antorchas le quitan la ventaja evitando que vislumbre una vía de escape, sus ojos azul grisáceo se mueven de manera rápida contando a los presentes.


- ¡Atrápenlo! - la voz del líder se escucha fuerte, antes de poder responder le son lanzadas varias cuerdas dejándolo inmóvil contra el suelo. Los gruñidos de los canes que acompañaban a los humanos le están enloqueciendo, podía hacerlos callar con un solo bufido, pero debía ser más astuto. Escucho como su sentencia estaba dictada, debía ser ejecutado por el crimen cometido: Atacar a una de las jóvenes de la aldea. Completamente sumiso se arrodillo frente a los hombres gimiendo como un cachorro.


- Déjenlo en paz ¿no ven que es simplemente un perro perdido? – el joven que se acercaba mostraba un aura diferente. Por instinto de conservación le permitió tocarlo, ese simple roce hizo que su cuerpo se estremeciera.


Con calma y mientras seguía con las caricias, lo soltó del incomodo amarre. Los hombres a su alrededor continuaban atentos a cualquier ataque; al ver que no había ninguna intención por parte del animal de lastimar al chico, bajaron las armas. Mirando al venado, comenzaron a reír, sin querer les había brindado la posibilidad de comer esa noche. Los siguió a la aldea caminando al lado de su salvador.


La combinación de olores lastimaba su olfato y embotaba su cerebro. Nunca se había acercado tanto a los humanos, sabía que eran la raza creada para poblar la Tierra, considerados inferiores a los descendientes de Abel; sin embargo, eso había ocurrido al comienzo de los siglos. En este momento no podría decir si eran puros o una mezcla de ambos, lo cierto es que debía tener paciencia para escapar en el momento oportuno. Por esa noche descansaría en la casa del chico de ojos avellana, lo ocurrido habían minado al máximo sus fuerzas. Procuro esconderse lo suficiente para evitar ser molestado.


Cuando abrió los ojos podía jurar que no habían pasado sino segundos desde que se recostó. El suave olor a almizcle del que se autodenomino "su dueño", le alerto a buscarlo, con una sonrisa le mostró una cuerda, antes de colocarla, con un gesto le pidió permiso para hacerlo. Bajando la cabeza accedió, las rudas manos nuevamente lo acariciaron, una oleada de calor recorrió su cuerpo estimulando sus instintos. Deslumbrado por la sensación, ansió más de lo mismo acercándose hasta tumbarlo, olfateo el cuerpo del humano que no podría pasar de los 16 o 17 años, era un mozalbete igual que él. Jadeante se ubicó nuevamente en su cuello, la palpitante vena le llamaba, al lamerlo, solo logro que soltara una fuerte carcajada. Tomando su cabeza entre las manos, lo miro a los ojos, la frase que le dijo por alguna razón le disgusto "de ahora en adelante serás mi mejor amigo" ... ¿amigo?


Salieron del establo tomando el camino de la quebrada, mientras cruzaban el bosque, el chico se presentó formalmente antes de contarle sobre la aldea y el porqué había sido capturado. Aparentemente una manada de lobos estaba atacando los rebaños, y había matado a una de las pastoras desgarrándola por completo, pero él no había visto lobos en el periodo que llevaba en el sector. Agradeció haber actuado como un dócil cachorro, sino en este momento no solo ovejas habrían sido las víctimas.


- Se que eres un lobo, diferente a los demás, pero lo eres – la afirmación lo asustó. No obstante, antes de poder huir sintió la mano sobre su lomo. – Sera nuestro secreto ¿te parece? - Sonriéndole, Takano Masamune lo dejo en la orilla mientras se sumergía en las aguas cristalinas. Se sintió extraño, por más que tuviese la oportunidad de irse, se complació en lo que veía. Su estatura era similar a la suya, el cabello de color negro cubriéndole la frente, y los ojos que eran quizás lo más llamativo, de un color avellana que nunca había visto entre los suyos. - ¡Grandote! – el grito lo hizo levantar las orejas, la seña de que se acercara le causo gracia, pero realmente, aunque quisiera bañarse para quitarse lo pegajoso del sudor que le cubría, prefería hacerlo en su forma real.


Levantándose, se marchó entre los árboles. Su prioridad en ese momento era alimentarse; con lo consumido la noche anterior escasamente podría aguantar las ganas de atacar a alguien.


Fue cuando se dio cuenta que lo había decidido, se quedaría con los humanos por un tiempo, era mejor aprender directamente con ellos; ya tendría tiempo para discutir con su padre.

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