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El reto

Autor: chrome schiffer

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Notas del fanfic:

Es lo primero que escribo de ellos y espero que haya quedado algo decente.

Advertencias: AU, lenguaje vulgar, sexo explícito, relación chicoxchico.

Notas del capitulo:

Términos a tener en cuenta:

Clastomania: Placer en destrozar o romper la ropa que lleva puesta la pareja sexual.
Petting: designa las relaciones sexuales consistentes fundamentalmente en caricias íntimas, besos y roces con la ropa puesta, sin ningún tipo de penetración, ni vaginal ni anal.

 

Katsuki Bakugou era alguien explosivo y poco tolerante; se podría decir que también agresivo, bocazas y rudo. Pero eso era algo que todos quienes se llamaban sus amigos sabían, y de una u otra forma habían aprendido a sobrellevar esa personalidad tan especial y variopinta sin muchos problemas.

Los amigos se suponía hacían eso, después de todo. Aguantarte era parte del contrato de amigo, eso todo el mundo lo sabía.

No obstante, los últimos días estaban siendo realmente un martirio para todo aquel que se acercara al pelicenizo, así sea simplemente para darle los jodidos buenos días. ¿El motivo? La fantástica idea con la que casi hace una semana atrás, Mineta había llegado vociferando a viva voz a primera hora del día un jueves en la Universidad. Y no sobraba decir que a primera hora les tocaba con el muy ruidoso y exasperante profesor Hizashi Yamada, lo que no agradaba a muchos de los alumnos.

Ahora, la famosa idea del de pelotas en la cabeza, no era nada más ni nada menos que un juego de retos sobre sexo. ¿Raro? En lo absoluto, si es que conocías a ese ser pervertido, ¿Interesante? Por supuesto, aunque puede depender de a quien se le pregunte. Si le preguntabas por ejemplo a Kirishima si estaba conforme con el reto que le había tocado, bueno, la respuesta sería un muy contundente sí; la respuesta de Bakugou, bueno, mejor no preguntar si no querías ganarte un pase directo a ese lugar ya tan conocido por muchos.

El juego en si era más bien sencillo, pues Mineta había llegado esa mañana con una bolsita que contenía diferentes retos escritos en papelitos, si, así simplecito y casual; mismos que debían sacar y acatar después de haberlo mostrado a los demás. A ver, que si no lo mostraban, bien podían no hacer el reto y pues ahí no había ninguna gracia. Mas si les preguntaban a todos, estarían de acuerdo en que el mostrar era simplemente para satisfacer la morbosidad del pequeño bastardo de la clase y mostrar el contenido del papelito era una cosa, otra muy diferente era el dejar que otros, en especial Mineta, viera el cumplimiento de dicho reto.

Eso no sucedería, nunca.

Algunos de los papelitos decían cosas como: Tener sexo en un lugar público, hacerle a la pareja un striptease, tener sexo telefónico, durar una semana en abstinencia, practcar un juego de rol (doctor/enfermera, policía/reo), hacerle a tu pareja un video tuyo masturbándote, nada de besos por cinco días, correrse practicando Petting, entre otras.

El juego de los retos según la uva, era la mejor idea que se le pudo haber ocurrido en la vida porque, es para hacer más divertida y emocionante su vida sexual, chicos, así que desde ya pueden darme las gracias, o algo así.
Y no era como si fueran a adentrarse en el por qué al bastardo aquel le interesaba de alguna manera la vida sexual de ellos, pero todos admitían que, tenían apenas diecinueve años y la Universidad no les dejaba mucho tiempo del cual disfrutar con su pareja, y no importaba que algunos ya vivieran juntos, como era el caso de Bakugou y Midoriya; el tiempo en pareja usualmente se veía reemplazado por los muchos deberes académicos.

Así pues, al final después de insistirle al de ojos carmesí para que participara, solamente algunos de los alumnos decidieron arriesgarse, entre ellos Deku, Kirishima y Denki, quienes se mostraron curiosos y entusiasmados con la idea y terminaron sacando cada uno, uno de los retos de la bolsa; y que Kirishima y Kaminari fueran pareja simplemente lo hacía mejor porque fueron dos retos los que debían poner en práctica.

—¿Entonces? ¿Qué fue lo que sacaste? —Bakugou preguntó a su novio de mala gana, y al ver que esos ojos verdes le rehuían la mirada, supo de inmediato que lo que iba a decir Deku, no le iba a gustar.

—Kacchan... ten en cuenta que es algo con lo que podríamos divertirnos y así, entonces hay que cumplirlo.

—Yo no creo eso, sin embargo, sé que ya se te metió en esa tonta cabeza y terminarás haciéndolo, así que quiero saber qué es lo que salió en el jodido papel. —Espetó al otro, cansándose de esperar a que por fin le mostrara, por lo que de un rápido movimiento rapó la cosa de la mano ajena, frunciendo profundamente el ceño al tiempo que arrojaba al suelo lo que estaba seguro era una sentencia de muerte.

—No es tan malo, Kacchan. —Midoriya se acercó al más alto y le abrazó por el cuello, antes de besarlo suavemente en los labios, tratando de apaciguar al otro.

—Tienes que estar muy mal de la cabeza si crees que haré una mierda de lo que ahí decía. —dijo Bakugou—. Olvídalo, porque eso no pasará. —sentenció, dando una mordida al labio de su pareja antes de separarse porque el profesor había llegado y era hora de ser alguien responsable, o lo que sea.

Pero la verdad es que habían pasado ya seis días donde de alguna forma que seguro tenía que ver con un pacto con el demonio o alguna mierda parecida, Midoriya había logrado mantenerlo a raya. No importaba cuan insistente fuera a la hora de querer tener intimidad con el peliverde, Bakugou no conseguía hacerlo ceder y estaba bastante hasta los huevos de toda la situación. No era alguien que le gustara masturbarse y no lo haría porque ¡Por favor! ¡Tenía una jodida pareja que atendía todas esas cuestiones! Aunque el caso desde hace casi una semana no pareciera ser de esa manera.

Y se negaba, rotundamente se negaba a usar su mano aunque sintiera sus bolas casi caerse de no liberarlas, y el que ahora mismo se dirigiera al baño de caballeros con tanta urgencia, sólo se debía a que necesitaba meter la maldita cabeza en agua fría y congelarse el jodido cerebro además de su sangre para ver si la muy hija de puta dejaba de fluir únicamente hacia su pene como si el resto de su cuerpo no la necesitara.

Mas no esperaba ni en un millón de años el entrar y escuchar toda una cacofonía de gemidos que denotaban lo que estaba pasando al otro lado de una de las puertas de los cubículos. Y conocía, oh si que conocía a quienes pertenecían los gemidos y jadeos que llenaban el lugar y era suficiente, estaba harto, estaba hasta la mierda de aguantar y no dejaría que otros tuvieran lo que él no podía.

Miró a su alrededor y tomó un cubo que había en una esquina del lugar con agua jabonosa, porque seguramente las señoras del aseo vendrían en breve a hacer su deber, y sin pisca de remordimiento ante lo que pensaba hacer, pateó la puerta abriéndola de par en par y haciendo caso omiso de los chillidos de sorpresa de quienes adentro estaban, además de que quizá al patear la puerta golpeó a alguno de estos; vació por completo el contenido sobre Kirishima y Kaminari.

—¡Perros bastardos, váyanse a joder a otra puñetera parte! —gritó Bakugou, agitado. Agradeciendo en su interior el que ninguno de los dos allí dentro estuviera desnudo, es más, estaban totalmente vestidos y ahora que lo recordaba, Kirishima había sacado la papeleta del Petting, o una mierda así.

—¡¿Pero qué carajos te pasa, Bakugou?! ¡Estábamos cumpliendo el reto, joder! —Y justo ahí, Eijiro le acababa de corroborar su pensamiento.

—Pues me importa una mierda, —dijo el pelicenizo, botando el cubo de mala manera en donde quedara—, pero ahora me siento mejor y como tengo algo que hacer, los dejo.

—¡Eso, ve a que Midoriya te la chupe a ver si te drena tanta mala leche, imbécil!

Si, definitivamente el haberles cortado el rollo y dejarlos empapados con agua jabonosa, los había enojado. Pero el pelirrojo llevaba tanta razón en esas palabras, seguro la boca gloriosa de Deku sobre su polla haría maravillas con su genio.

Se dirigió entonces a su casa, donde sabía ya se encontraría el más bajo, agradeciendo a todos los dioses habidos y por haber el que, de hecho, Deku si estuviera ya en el lugar.

—¡Deku! —Llamó, y casi sonrió al verlo aparecer segundos después, con cara de incertidumbre.

—Kacchan, ¿Pasa algo malo? —Midoriya se acercó al alto, con preocupación en su tez porque, Bakugou se veía agitado y podría decir que enojado, aunque ahora mismo no se le ocurría el por qué... o tal vez si.

—Pasa que es suficiente, Deku idiota. —Murmuró sobre los labios ajenos, un algo cabreado, pero más que todo, caliente y frustrado, Bakugou. Y es que, su novio se estaba tomando demasiado en serio todo eso del reto de la abstinencia. Esa mierda de reto que para empezar, no aceptó a jugar o a lo que jodidos fuera que quisiera el peliverde; porque primero, no era bueno para cohibirse y no ceder a su deseo por el otro; segundo, porque bueno, porque todo el asunto del reto era una porquería, una maldita estupidez; y tercero, porque escuchar y ver a los dos imbéciles de sus amigos en el baño, había sido demasiado.

—Pero Kacchan... sólo falta un día. —Refutó el más bajo, temblando ante la cercanía de su pareja, porque para él tampoco era fácil aguantar; sin embargo, lo estaba intentando duro, eso claro, hasta que al pelicenizo se le ocurrió arrinconarlo de tal forma.

—Por mi puede faltar una puta semana —bufó Bakugou, tomando el rostro ajeno con ambas manos, para hablar rozando sus labios con los que cálidos le esperaban—, y nada me va a detener de despedazarte la ropa y joderte primero, contra la pared detrás de ti... —dijo, moviendo su diestra hacia el cabello del peliverde, tomándolo en un agarre firme, antes de prácticamente comerle la boca por unos segundos que bastaron para hacer al otro jadear cuando el feroz beso terminó.

—Pero Kacchan... —Deku suspiró, tratando de alejar al otro porque el reto era una prueba a su resistencia... o algo así, ya no estaba muy seguro; y su novio justo ahora no le estaba poniendo muy fácil esa cosa de pensar.

—Luego... —Bakugou hizo caso omiso a su súplica y continuó susurrando—... te follaré en la cama y no pararé hasta que me lo ruegues—. Prometió, bajando su zurda al trasero ajeno, donde apretó una de sus nalgas, al tiempo que movía la pelvis sobre la pretina del pantalón contrario, creando una fricción que rápidamente terminó de encender la chispa de la lujuria. La excitación se hizo tan palpable que el más bajo terminó por envolver sus brazos en el cuello del alto, iniciando esta vez él, un beso abrazador que comenzó lo que sería una muy larga y placentera noche.

Desde ese momento, y si el peliverde supiera que a su novio le gustaban las parafilias, diría que ahora mismo la clastomania se estaba haciendo presente, dado que su ropa ahora prácticamente le colgaba de diferentes partes de su cuerpo, al haber sido ésta totalmente desgarrada de su cuerpo.

—Deku, joder... te deseo tan condenadamente mal. —Musitó Bakugou en el oído ajeno, antes de darle una mordida algo fuerte al cuello que se exponía ante él, para terminar, volteándolo sin ninguna dificultad quedando el peliverde de cara a la pared.

Izuku de inmediato posó ambas manos sobre la superficie fría y dura y ya dispuesto totalmente, arqueó su espalda, sacando su trasero incitando al otro a actuar como deseara, pues de él, no obtendría ninguna objeción.

Bakugou arrancó los restos que quedaban de la ropa de su pareja y sin esperar, tomó entre sus manos el culo que le había sido negado durante tantos días. Abrió ambos montículos después de haberlos amasado, apretado y torturado a su antojo, casi salivando al ver el estrecho agujero que a sus ojos palpitaba por ser llenado.

—Abre las piernas. —Demandó el de ojos rojos, lamiéndose los labios muy satisfecho al ver su orden ser cumplida al instante. Porque bueno, puede ser que tuviera alguna clase de fetiche por mandar y ser obedecido sin peros de por medio, a la hora del sexo. Aunque no es como si Deku le diera el gusto todas las veces, y el que lo estuviera haciendo en ese instante, le decía lo mucho que aquel quería lo que estaba por suceder.

Envalentonado por toda la situación, le dio una nalgada que hizo a Deku gemir por la picazón que el contacto provocó en su piel, que, a pesar de no ser blanca, sabía tendría la marca roja allí, como evidencia del delicioso castigo, mismo que se repitió en su otra nalga un par de veces.

—Muy lindo, muy lindo~ —Canturreó el pelicenizo, mordiendo su labio inferior cerca del punto de la ruptura; al apreciar el bello color rojizo que adornaba el ya de por si, precioso culo de su novio.

Bajó ahora sus pantalones dejándolos en medio de su trasero, lo justo para poder sacar su polla del confinamiento en el que se encontraba, y no siendo una sorpresa que ésta estuviera erguida y lista para la acción. Escupió en su mano y después de untar lo más que era posible su eje, delineó con este de arriba hacia abajo y de vuelta una y otra vez, la grieta que escondía ese lugar que se sentía como seda caliente alrededor de su pene.

—Kacchan... más, no es- no es suficiente. —Rogó instantes después, el hombre frente a él, moviendo el trasero contra su pene en busca de más de esa deliciosa fricción, al tiempo que masturbaba su propia hombría, incrementando las sensaciones que invadían por completo su ser.

—Quédate quieto. —Bakugou ordenó. Y si fuera otra la situación, si no estuviera tan malditamente ansioso de profanar sin descanso el cuerpo ajeno, dejaría que Deku rogara por más, que pidiera a gritos por él; pero no era el caso, así que, sin miramientos, se puso de rodillas y separando las nalgas de Deku con ambas manos, se dispuso a darle al agujero la mejor maldita jodida con su lengua.

Su recompensa fue el temblor casi exagerado del peliverde, además de los gemidos y maldiciones que por un momento le hicieron reír, puesto que Deku no maldecía en ningún momento, excepto cuando estaba muy, pero muy perdido en la lujuria.
Añadió con el paso de los minutos sus dígitos, y para cuando tres ya entraban con poca resistencia, se puso de pie y volteó al otro quedando cara a cara. Con ambas manos tomó el pelo de Deku y lo besó con fuerza, sin delicadeza, todo dientes, lengua y saliva.

Deku por su parte, imitó a su novio y sus manos terminaron tomando sin cuidado el cabello cenizo. Se entregó al beso con codicia y anhelo, moliendo sus caderas contra las ajenas en una danza frenética y ávida que a pesar de lo bien que se sentía, no era suficiente.

—Mierda, no. Espera, Deku... —Bakugou rompió el beso y se alejó medio paso, tratando de recuperar el aliento y apretando su polla de la base para evitar correrse—... lubrícame, rápido. —Ordenó, y Midoriya no tuvo que escucharlo dos veces para obedecer. Sabía el por qué la orden y no había nadie mejor que él, que entenderá mejor al más alto en esos momentos, ya que él mismo sentía que se correría ante el más mínimo toque.

Se arrodillo entonces y con la audacia que le daba la experiencia, se comió el pene ajeno con hambre, no había tiempo ahora para exploraciones lentas y cariñosas. Lo chupó, lamió y saboreó como un experto, disfrutando de la textura y sabor que invadía su boca por varios minutos; sin embargo, cuando menos lo esperó, de un tirón fue levantado y puesto de nuevo contra la pared.

Izuku sabía lo que venía y se preparó ante la quemazón que sabía sentiría, puesto que llevaba días sin haber tenido relaciones sexuales y se había negado totalmente a masturbarse el ano, algo que le excitaba el doble que masturbarse el pene.

—Relájate... —Bakugou susurró al más bajo contra el oído, tomando su pene por la base y guiándolo hacia ese lugar que, ante el contacto de su glande, pulsó en anticipación. Empujó un par de veces, tentando, incitando, estimulando a su amante, mismo que tras un << ¡Hazlo ya, rayos! >> terminó por darle la señal que necesitaba para adentrarse sin dilación en el horno que su polla amaba.

—Joder, Deku. Mierda, joderjoderjoder, tan malditamente apretado. —Balbuceó el de ojos rojos, respirando hondo antes de tomar la garganta ajena con su diestra, mientras la zurda la aferraba a la cadera, para empezar a martillear como si la vida se le fuera en ello en el cálido y estrecho lugar.

Ambos cuerpos se movían buscando al otro, encontrándose y alejándose en ese baile tan primitivo como la humanidad misma, liberando toda la frustración que llevaban acumulando en la semana y ninguno de los dos, ni Izuku, ni Katsuki, podían dejar de deleitarse con la acción que los estaba llevando poco a poco al borde de su resistencia.

Los minutos pasaban llenando la sala de gemidos, jadeos y gruñidos, mismos que fueron opacados por ese grito final, ese que anunciaba el orgasmo y que fue acompañado por el nombre ajeno; el nombre de la persona que amaban.

Se mantuvieron en el mismo lugar, sin moverse ni un poco porque sus respiraciones estaban hechas un caos y las piernas de Midoriya amenazaban con flaquear y dejarlo caer; algo que por supuesto no pasaría porque los fuertes brazos del más alto ahora rodeaban su cintura y no pudo más que relajarse al sentir los suaves besos y leves mordidas que su Kacchan daba a su cuello y hombro derecho.

—Ni por un instante, ni por un jodido momento pienses que he terminado contigo, nerd. Te prometí algo y pienso cumplirlo. —Bakugou declaró y Deku simplemente sonrió porque, bueno, él estaba más que dispuesto a rogar porque el alto parara cuando su cuerpo ya no pudiera más, cuando su cuerpo pidiera clemencia y se sintiera tan saciado que nada más en el mundo importaría más que el placentero dolor con el que sabía, amanecería al día siguiente.

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Ese día siguiente era jueves y era el cumpleaños de Denki, por lo que varios de sus compañeros habían pensado en salir a tomar algo para celebrarlo. El novio del cumpleañero fue el encargado de preguntarle a Bakugou si quería ir y que éste les respondiera está bien, iré, pero no me puedo demorar mucho porque tengo asuntos que atender, los dejó a todos un poquito en shock. ¿Pero quién los podía culpar? Hasta hace apena un puñetero día no había quien se aguantara la mala leche de su explosivo compañero y hoy, bueno hoy parecía estar tan tranquilo como Katsuki Bakugou podría llegar a estar.

—De casualidad... ¿esos asuntos tienen que ver con el que Midoriya no hubiera venido hoy a la Universidad? —Se aventuró a preguntar el cumpleañero.

—¡Oh, por Dios! ¡Rompiste el reto y follaron! —Aseguró Kirishima a viva voz, mostrando una sorpresa que al de ojos carmesí le pareció exagerada. No era un secreto para nadie que desde un principio había dejado en claro que no participaría en el puto reto; otra cosa totalmente distinta era que Deku hubiera lo hubiera de alguna extraña manera, mantenido a raya... hasta ayer.

No respondió nada porque no era la incumbencia de ninguno de esos imbéciles, por él podían pensar lo que les saliera de las pelotas, mas la insistente mirada de Mineta le hizo fruncir el ceño y espetar un rudo << ¿Qué mierda estás mirando? >>

—Estoy esperando que me des las gracias.

—Ajá, ¿y por qué carajos tendría yo que darte las gracias, imbécil?

—Pues porque por tu expresión y la ausencia de Midoriya hoy, puedo asegurar que gracias al reto que de hecho fue mi idea, ayer tuvieron el mejor sexo que han tenido en un tiempo. —Mineta argumentó, totalmente convencido de las palabras que salieron de su boca, y  recibiendo asentimientos de ciertas cabezas alrededor.

—No sé de que mierda estas hablando, pero sería muy inteligente de tu parte que desaparezcas de mi vista, y para ayer. —Amenazó el más alto, intimidando por completo a Mineta, quien inteligente como pocas veces solía serlo, desapareció tan rápido que provocó las risas de quienes allí se encontraban.

Y puede que Mineta tuviera algo de razón con lo que acababa de decir, no obstante, Bakugou no lo admitiría a nadie, ni de coña.

 

Notas finales:

Sé que habrán errores y espero de corazón que me los perdonen(?)

Por último, pero no menos importante, muchas gracias a todos los que leyeron y ojalá no hayan terminado con los ojos sangrando por esto xD <3

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