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¡No me toques!

Autor: ManamiDragneel

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Notas del fanfic:

Todos los personajes empleados aquí, son propiedad de Hiro Mashima. Fanfic sin ánimos de lucro. 

Notas del capitulo:

¡Mi primer fanfic yaoi! ¡Espero les guste! 

Domingo por la mañana.

Gray disfrutaba de un desayuno, consistente en huevos fritos, pan tostado y tocino al horno. Todo preparado por Mira-san. Era un día perfecto, tranquilo, en que respiraba paz y exhalaba amor. No había nadie que lo hiciera sentir incómodo, enojado o asustado. Juvia, Natsu y Erza, no andaban por las inmediaciones y hasta donde sabía, no regresarían en un tiempo. La primera estaba en un trabajo con Gajeel; en la parte oeste de Fiore. Titania, llevaba tres semanas fuera, en un trabajo de clase S. Y Natsu, pues… ¿Dónde estaría? La noche anterior, se marchó apresurado y no regresó. << Debe seguir durmiendo como una morsa >> pensó Gray, riéndose.

Gray: Hoy nada me puede salir ma…      
Lucy: —Entró, azotando el portón del edificio. A una velocidad impresionante, se acercó a Gray y lo tomó por las manos, mirándolo de una manera suplicante. — ¡Gray, tienes que ayudarme, por favor!

La rubia se puso de rodillas, juntó sus palmas en pose de oración.

Lucy: ¡La casa de Natsu se derrumbó! —Gritó, sonando desesperada. — ¡Se ha venido abajo y lo robaron todo! Sólo quedaron unos calzones tirados por el suelo… ¡Él quiere vivir conmigo y yo no puedo dejarlo! ¡No me alcanzará el dinero para darle de comer, la renta y los desastres que haga! ¡La casera nos correrá en la primera noche! Está bien si quiere dormir de vez en cuando en mi casa, pero tenerlo ahí todo el tiempo… No… No… ¡Por favor, Gray! ¡Dale asilo a Natsu! ¡Hasta que reconstruyamos la casa!

¿Cómo negarse a Lucy? La chica era tan buena persona, tan bonita, tan amable y dispuesta a ayudar a los otros, que de vez en cuando, también merecía una mano. Sí, todas esas razones, movieron el corazón de Gray; haciéndolo aceptar el trato. Eso y que los pechos de la rubia se movían mucho, poniéndolo incómodo. ¿No se le salían del sostén? ¡Si parecía que se lo tragarían en cualquier momento! No dejaba de verlos, ese par de melones, balanceándose con el llanto de Lucy y sus movimientos de súplica. Siendo un poco pervertido, sólo un poquito y una vez, ¿no debería pedirle algún tipo de incentivo para…?

No, era incapaz de pedirle algo así a Lucy.

Gray: Se lo diré cuando venga. Pero dudo que acepte.     
Lucy: ¡Muchas gracias, Gray! ¡Si hay algo que pueda hacer por ti, no dudes en pedírmelo cuando quieras! ¡Cualquier cosa!   
Gray: —Sonrojado y sudoroso, el aroma de Lucy resultaba tan agradable. — No, no te preocupes por nada. Yo me encargo de todo. Es un favor. No tienes que pagarme. 

Natsu: Tranquilo, Happy…  
Happy: Natsu…  
Natsu: —A dos palabras más, de echarse a llorar por la impotencia. — Estaremos bien, muy bien… Volveremos a casa, cuando menos te des cuenta, la dejaremos mejor que como estaba antes y… y… ¡Maldito árbol! —De tristeza profunda, pasó a ira demoniaca. Jalándose los pelos. — ¡Maldito árbol! ¡Nosotros cuidamos de ti por mucho tiempo y así nos pagaste! ¡Destruyendo la casa! ¡Hijo de…! ¡Ahh! ¡Y esos jodidos ladrones se llevaron nuestras cosas! ¡El dinero, los muebles! ¡La comida! —Poniéndose de rodillas, abrazó el disfraz de sirvienta, que Lucy había usado durante su primer trabajo en equipo. — Al menos me dejaron mis recuerdos, mis preciosos…

<< ¿Tanto te importan esos trajes pervertidos? >> pensó Happy, guardándose el comentario para sí mismo. Al final cuentas, Natsu era Natsu y hacerle interrogatorios sexuales, era igual que tratar de enseñarle algebra a una ardilla. Su cerebro de nuez, no daba para mucho y tampoco lo quería convertir en papilla rosada. De hecho, si no recordaba mal, ese árbol creció porque Natsu plantó una bellota y luego olvidó el lugar en que lo hizo; cuando construyeron la casa, sin darse cuenta, pusieron el piso sobre ella; condenando la estructura. A Natsu le dio pena cortar las ramas, decía que el árbol tenía vida, que era grosero talarlo y que ayudaría que la casa se sostuviera más tiempo. Por supuesto, eso resultó ser todo lo contrario, cuando la planta creció más de lo que la pared pudo soportar, adiós hogar.

Erza los ayudó a guardar los recuerdos de Natsu, las peticiones de trabajo, los autógrafos y los escombros; entre otras cosas. Su habitación de Fairy Hills, era la más grande, así que tenía espacio de sobra y ella se ofreció a realizar el favor. ¿Con qué se cobraría? Todavía no pensaban en eso y no querían hacerlo, Erza siempre pedía cosas raras. Como aquella vez, en que pidió que la acompañaran a cosechar fresas. Sonaba sencillo, agradable… Pero ella olvidó mencionar, que la recolección, se daría en un barranco oscuro a media noche; donde se decía que se daban apariciones paranormales. Claro que, a Erza le valía tres hectáreas de verga, porque quería atragantarse de frutas.

Lucy, la rubia más amable y bonita del mundo, dijo que si no encontraban ningún lugar para vivir, podían ir a su casa; sólo si juraban por todo lo que amaban, que se comportarían. Pedirle techo a Erza, estaba fuera de discusiones, por las reglas de Fairy Hills; donde decían que los hombres estaban prohibidos. Y la pelirroja, siendo la encargada de todo en la pensión, no se daría el lujo de romper las normas que la abuela creó. No había nadie más a quien acudir.

Bueno… ¿Qué tal Gray? Eran amigos, ¿cierto? Eran miembros del mismo gremio y equipo, se conocían desde pequeños; estaban unidos por ese temor extremo a Erza y sus regaños… ¡Sí, cómo no! Primero se burlaría, tres horas, mínimo, antes de decirle un tajante ‘’no’’.

Happy: Natsu, es hora de irnos. Va a llover.   
Natsu: ¡No! —Aun haciendo berrinches, saltaba y gritaba frente al árbol, que obviamente no lo entendía ni lo veía; pero en la mente de Natsu, ese tronco, se burlaba de ellos a carcajadas. — ¡Me va a escuchar! ¡Lo reduciré a cenizas por cabrón!    
Happy: ¡Si nos quedamos aquí, el traje de Lucy se arruinará! ¡Se mojará con la lluvia! —El recurso más tonto del mundo, un chantaje bastante sencillo. — ¡¿Eso quieres?! ¡Entonces no le quedará después! ¡Con lo gorda que es! ¡Lo romperá si se vuelve más pequeño!  

Esas palabras tan simples, bastaron para que Natsu, a velocidad de rayo, guardara todo en la mochila y corriera rumbo a Fairy Tail; cargando el paquete y al gato, esperando llegar antes de que cayera la tormenta. El primer trueno, turbó la paz del ambiente y a eso, le siguió un aguacero. Llovía a cántaros, sin embargo, no debían preocuparse por nada. Se secarían con la magia de Natsu.

En una esquina, Gray se mecía y se preguntaba a sí mismo, cómo hacerle la oferta a Natsu. Sin ofenderlo, que era muy sensible; sin sonar lastimero o piadoso. No le daba lástima. Ni un poco. Nada. Sólo le estaba haciendo un favor a Lucy, a quien nunca le negaba nada, porque se sentía extrañamente conectado con ella; como si fueran iguales. No, no de una forma romántica o un ‘’alma gemela’’… Resultaba muy difícil de explicar, nadie lo entendería.

Gray: —Se puso de pie, mirando en dirección a la puerta, justo en el momento que Natsu la atravesó. — ¡Oye, Natsu!
Natsu: ¡¿Te vas a reír de mí?! —Sin que le dijera nada ofensivo, ya se le había ‘’encendido la mecha’’. — ¡Pues ríete, no me importa! ¡Me da igual, hazlo!
Gray: ¡¿Quieres dejar de ser tan estúpido?! —Gritó, asestándole un golpe en el hocico. — Iba a ofrecerte que te quedarás conmigo, estufa con patas, pero si no quieres; no te voy a obligar. No es que me importe. Sólo… — ¿Por qué se sonrojaba? ¿Qué demonios le pasaba a su cuerpo? Ni las movidas de nalga de Juvia, lograban provocarle tanto calor en la cara. — ¡Sólo responde sí o no, imbécil!

Alguien, entre la multitud que los miraba, gritó: ¡Par de putos! 

Notas finales:

Bueno, este es el primer capítulo... Espero les haya gustado. Dejen sus comentarios, opiniones. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer. 

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