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Porque te amo por LexieG

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Notas del capitulo:

Hola es mi primer Fanfic asi que espero que les guste. Esta historia tambien esta publicada en Wattpad en donde estoy mas activa bajo el mismo titulo con el nombre de LexieG o lexie7769.

La advertencia de Lemno es probable aun no lo tengo claro. 

Sin mas que agragar ninguno de los personajes son mios solos los OC

Se encontraba caminando por los pasillos de la universidad, específicamente de la facultad de educación, Kuroko Tetsuya, un joven de celestes cabellos al igual que sus ojos, piel pálida y sin ninguna clase de expresión en su rostro, siendo ignorado por los demás estudiantes que deambulaban por los corredores.

Se dirigía a encontrarse con su novio, Kagami Taiga, su ex compañero de escuela y del equipo de basquetbol en la Preparatoria Seirin, con quien llevaba 3 años de relación.

A pesar de los altos y bajos que toda relación pasa,  Kuroko podía decir con toda certeza que, a sus 20 años llevaba una vida feliz rodeada de gente especial para él.

Le tomó 10 minutos caminando llegar al lugar en donde se encontraría con Kagami, un pequeño restaurant cerca de su facultad ya que tenía clases durante la tarde y no podía darse el lujo de llegar tarde; además se encontraba cerca de la estación de metro desde donde Kagami llegaría.

Se fue a sentar a esperar a su novio cerca de la entrada del lugar, así no se le dificultaba encontrarlo. Su falta de presencia aun con los años afectaba al pelirrojo. Se encontraba leyendo los apuntes de su siguiente clase cuando el sonido de la puerta del restaurant sonó. Vio a su novio buscarlo entre las mesas.

-Taiga-kun, por aquí- dijo alzando su mano.

-Hey Tetsu, ¿llevas mucho esperando?- se acercó a saludar a su novio con un suave beso en los labios, provocando, aun después de tanto tiempo, un suave sonrojo en su novio.

-No, acabo de llegar. ¿Cómo estuvo el entrenamiento hoy?- pregunto mientras Kagami toma asiento frente a él y llama al mesero para tomar su orden.

-Ahhh, agotador. Hoy fui como refuerzo a un accidente de autos. Nada grave no te preocupes- agrego al ver el rostro que puso Tetsuya- Logramos sacar a la madre y a su hijo del auto; sin daños. Pero el mocoso apenas me vio se puso a llorar como loco- comento con su rostro indignado.

-Debe ser porque  tu rostro es aterrador –dijo mirando el menú- o tal vez tus cejas lo asustaron. ¿Has pensado en depilarlas Taiga-kun? No son normales.

-Oe. Deja de meterte con mis cejas, sabes que me hacen más atractivo- dijo mientras miraba indignado a Kuroko.

-Por supuesto Taiga-kun. Tus cejas son la razón por la que soy tu novio- comento con una mirada de burla.

Kagami iba a responder pero el mesero llego para tomarles su orden. Kuroko lo observaba mientras Taiga pedía cantidades descomunales de comida. Suspiro, hay cosas que jamás cambian.

Kagami Taiga alto de piel bronceada, cabellos rojos al igual que sus ojos, de complexión grande y musculosa debido a su entrenamiento. Decidió entrar a la academia de cadetes de los bomberos de Tokio. A pesar de recibir una oferta para volver a América a un equipo de basquetbol  y pasar medio año lejos de sus amigos, decidio volver a Tokio ya que no podía con una relación a distancia; su amor por Kuroko era demasiado como para no estar juntos. Sin embargo, decidió tomar un pequeño curso de administración de empresas el cual era solo los fines de semanas, para así ayudar a su padre, quien decidió abrir una sucursal de su empresa en Tokio, por lo que Kagami podía ayudarle de vez en cuando.

Mientras comían y hablaban de trivialidades el tiempo se pasó rápido y ya era hora de despedirse.

-¿Te quedaras hasta tarde en la estación?- pregunto Kuroko mientras se acercaban a pagar la cuenta.

-No, hoy no tengo turno así que llegare a casa temprano. Debo entregar un informe para la próxima clase así que trabajare en él. ¿Qué quieres que haga se cena?-

-No será necesario saldré con Ogiwara-kun a cenar- dijo al salir del local. Vio como Kagami fruncía el ceño ante el nombre de su amigo.- No pongas esa cara asustas a la gente-dijo en tono de burla.

-¿Es necesario que salgas hoy con él? Nuestro tiempo juntos ha estado muy limitado, no me agrada que no cenemos juntos- dijo desviando la mirada.

-Dilo correctamente, no te agrada que cene con Ogiwara-kun específicamente- comento mientras acariciaba la mejilla del pelirrojo.

Kagami lo miro – Exacto, si fuera Kise o Aomine o uno de tus compañeros de facultad no me molestaría. Pero es ÉL el problema- espeto enfurruñado – Es que aún no notas como te mira, así no se mira a un amigo.

Tetsuya lo miro largamente y suspiro de forma cansina – Ya hemos hablado de esto Taiga-kun. No me mira de ninguna forma extraña, solo estas exagerando. Iré a cenar con él, pero llegare temprano a casa. Así dejo que avances en ese informe tranquilamente ¿sí?

-Está bien- expresa cansado. Era una discusión continua, ya que Taiga consideraba que Ogiwara buscaba tener otro tipo de relación con Kuroko, pero este último, siempre le decía que eran celos infunda mentados, que no debía preocuparse.

Kuroko le sonrió como solo lo hace con Taiga y se puso de puntitas para besarlo largamente pero con tanta dulzura que a Kagami siempre le hacía acelerar su corazón.

Se despidieron para cada uno volver a sus actividades. Debido a sus estudios su tiempo juntos el último año se hacía muy limitado, sobre todo durante la semana, teniendo solo algunas tardes desocupadas para lograr verse y uno que otro día durante el almuerzo. Sin embargo, ambos hacían lo posible por disfrutar cada segundo que tenían para estar juntos y disfrutar de la compañía del otro.

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 Kasamatsu Yukio, se encontraba en la biblioteca de la facultad arreglando algunos informes que su profesor le había pedido para los recién llegados a la carrera. Sus ojos azules se encontraban cansados por estar tanto tiempo frente a la computadora. Agotado se pasó las manos por sus cabellos negros despeinándolos.

Estar en su cuarto año de derecho era difícil, ya faltándole solo un año para terminar su carrera, las asignaturas se hacían más complejas y debía comenzar a preparar su tesis para lograr graduarse; si a lo anterior se le agrega que este año acepto ser el ayudante de uno de sus profesores se obtiene a un pelinegro estresado y agotado. Sin embargo, la paga le venía bien y consideraba que lograría con todas las responsabilidades.

Su cansancio además se debía a que no había podido ver a su atolondrado novio que, aunque jamás lo admitiera, siempre le daba ánimos estar con él. Kise Ryota cadete de la escuela de aviación y modelo, a  quien no veía desde hace una semana debido a que se fue el fin de semana a una sesión de fotos importante en Hokkaido,  y durante la semana no habían podido verse por diversas razones.

Vio la hora y decidió que era tiempo de volver a su departamento, el cual rentaba junto a sus ex compañeros de Kaijo, Moriyama y Kobori, para descansar un poco. Tomo sus cosas y salió de la biblioteca en dirección a la estación de trenes cuando su celular empezó a sonar. Sonrió al notar quien lo llamaba.

-¿Cómo va la sesión?- dijo sin poder evitar sonreír.

-¡Senpai!- Yukio tuvo que alejar el celular de su oído por el grito que dio el rubio.

-¡No me grites Kise idiota! Vas a dejarme sordo- dijo exasperado.

-Pero si tu tambien estas grit… No importa, solo llamaba para decirte que voy a tomar el avión de regreso a Tokio ahora, termine antes para poder volver a tiempo y no perder clases.

- Eso está bien al menos ya maduraste un poco- dijo con tono de burla.

-SENPAI, siempre he sido maduro- dijo con su tono de voz berrinchudo. Kasamatsu podía imaginarlo haciendo pucheros y con lágrimas falsas. Sonrió sin poder evitarlo, hay cosas que no cambian.- Yukio…vas a esperarme en casa ¿cierto?- pregunto con voz seria.

Casa; el departamento del rubio, en donde pasaba la mayoría del tiempo cuando Kise se encontraba en la ciudad.

-Hare la cena- dijo sin más al ruego silencio; pudo imaginarse la enorme sonrisa que tendría Ryota del otro lado.

-Genial, estaré arribando a Tokio a las 7, nos vemos Senpai- y colgó rápidamente.

Yukio se dirigió al departamento del rubio, el cual no quedaba tan lejos del suyo. Al llegar al edifico saludo al conserje y subió. Abrió la puerta con la llave que Kise le había dado en el momento en que lo adquirió.

Se lanzó en el sillón a ver televisión y sin darse cuenta la hora paso volando; se puso a hacer la cena con las pocas cosas que tenía el rubio e improviso algo rápido. Al terminar se fue a dar una ducha rápida para sacarse el cansancio del día y se recostó en el sillón a esperar. Al rato sintió la puerta principal abrirse, luego unos pasos apresurados y un cuerpo que choco con el lanzándolo fuera del mueble.

-¡Kise idiota quítate pesas!- le grito tratando de quitárselo de encima pero Kise era como un koala abrazado a su senpai. Luego de un rato forcejeando sus miradas se cruzaron y ya no pudieron apartarla. Kise se veía apuesto, con sus brillantes ojos dorados, su cabello corto alborotado y rubio.

-Te extrañe mucho Yukio- hablo Ryota luego de un rato en silencio, con una voz tan baja e íntima que hizo que Kasamatsu se estremeciera.

-Yo también te extrañe idiota- comento igual de quedo con un sonrojo en su rostro.

Sus labios se juntaron en un beso lento pero profundo, demostrándose cuando se anhelaron. Muchos creerían que estar separados por una semana es poco, pero debido al estrés de la semana anterior lo único que querían era estar con la persona que les traía esa tranquilidad.

Luego de un rato besándose Kasamatsu decidió separarse antes que todo se tornara más fogoso.

-Ok muévete, debes cenar.

-Pero yo quiero más amor de senpai- espeto con enojo – No nos vimos en una semana, no quiero cenar-

-No seas infantil estás cansado, vas a cenar, tomar una ducha y a dormir- dijo mientras se dirigía a la cocina-

-No estoy cansa….-

-Si lo estás, lo note inmediatamente. A quien crees que quieres engañar idiota. Te conozco y eres pésimo mintiendo. Así que mueve tu trasero- dijo mientras le tiraba de la oreja a sentarse.

Cenaron tranquilamente, conversando de lo que habían hecho durante el fin de semana, luego  Kise se fue a tomar un baño mientras el pelinegro limpiaba la cocina y se ponía su pijama.

Cundo Ryota salió de la ducha ya limpio y preparado para dormir vio que Yukio ya se encontraba dormido. Apago las luces y se metió a la cama, dándole un beso de buenas noches en la frente al pelinegro. Se acomodó para no perturbar el sueño de su novio pero a los minutos sintió como el oji azul se coló entre sus brazos para abrazarlo y buscar su calor dándole un beso en su clavícula y seguir durmiendo. Kise solo sonrió y puso sus brazos alrededor del más bajo para poder tener un buen descanso.

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Takao Kazunari iba saliendo de la facultad de medicina hablando animadamente con sus compañeros y lanzándose bromas unos a otros. Sus ojos grises tenían esa chispa de burla que lo caracterizaba. Tan distraído estaba que no noto la presencia de su novio a un costado de la salida.

-Takao ¿que no es ese tu novio?- pregunto uno de sus compañeros deteniéndose.

Takao miro en la dirección en la que apuntaba su amigo para ver a su novio Midorima Shintaro, alto de ojos y cabellos verdes; parado con las manos en los bolsillos de su pantalón observándolo.

-Esperen un segundo- dijo mientras caminaba en la dirección del peli verde- Shin-chan ¿qué haces aquí, tienes clases a esta hora? No me digas que la universidad te volvió un rebelde y ya te saltas las clases. Estoy muy decepcionado- dijo para molestar al más alto.

-Hmp, claro que no Bakao. Solo vine porque el profesor aviso que no podría dar la clase por una emergencia- dijo acomodándose sus lentes.

-Ahh. Solo admite que tenías ganas de verme, no es necesario que me expliques- dijo con una sonrisa.

Midorima desvió la mirada – No tienes clases ahora ¿cierto?, creí que podríamos pasar la tarde juntos.

Takao lo miro incrédulo, solo lo había dicho en broma. – Pues iba a ir a comer con mis compañeros, pero les diré que en otra ocasión. No puedo desperdiciar este momento. Con lo tsundere que eres- dijo caminando donde sus compañeros.

Shintaro solo lo miro alejarse y hablar con los demás chicos. Vio la cara de decepción de los demás. Kazunari era demasiado sociable y no notaba lo que provocaba en las demás personas. Pudo notar que un chico alto de cabellos castaños no aparto su mirada del pelinegro en todo momento hasta que se encontró con él. Al llegar a su lado instintivamente tomo la mano de su novio.

A Takao la acción lo tomo desprevenido, Shin-chan no era muy demostrativo en público pero no le presto mayor atención y se fue feliz a pasar el día con él.

Cuando entraron a la universidad decidieron vivir juntos ya que ambos estudiarían en la misma facultad pero en distintas carreras; Takao decidió estudiar enfermería especializándose en pediatría, y Midorima decidió estudiar para convertirse en un Neurocirujano.

Al estudiar carreras de la salud podían estudiar juntos, sin embargo Kazunari se aburría mucho en casa ya que ahora no jugaba basquetbol y tenía más tiempo libre, así que decidió tomar un turno de medio tiempo en una de las cafeterías de la universidad. El dinero no le vendría mal y así mataría el tiempo mientras Midorima estuviera ocupado. Su carrera no era fácil pero en comparación a la del peli verde tenía un poco más de tiempo libre.

Fueron a comer al centro comercial y pasearon por un par de tiendas para comprar algunas cosas que hacían falta para su hogar.

Al llegar a este decidieron ver una película hasta la hora de cenar.  Al ser otoño el clima empezaba a ser más frio por lo que Kazunari se acurruco junto a su novio y se envolvió en una manta, mientras que Midorima lo abrazaba y acariciaba su cabello.

Si bien seguía siendo un tsundere Shintaro se mostraba mucho más demostrativo junto con el pelinegro y sus amigos, pero a Takao le impresiona lo mucho que cambio en su trato con él, ser abrazado, besado y mimado por su novio en la comodidad de su casa era algo que siempre sucedía a pesar de lo que los demás pensaran.  Aun así Kazunari disfrutaba de avergonzar a su novio con sus amigos diciéndoles que es cursi.

-¿Kazu?-preguntó Shintaro mientras acariciaba el cabello del pelinegro. Takao hizo un ruidito para dar a entender que lo escuchaba. Estaba tan relajado que pronto se quedaría dormido.

-¿Quién era el sujeto de cabello castaño que estaba hoy contigo?

-Mmm… ¿castaño?...Ahh te refieres a Jun-san, es el encargado de mi generación. Está en cuarto año; nos asistirá hasta que se gradué- dijo mirando la pantalla.

-Mmm…-

-¿Por qué preguntas?- dijo mirando a su novio.

Midorima lo miro largamente hasta que finalmente hablo – Te mira raro eso es todo-

-Shin- chan él no me mira raro solo son tus celos es todo- contesto con simpleza.

-No. Se cuando alguien te mira porque eres lindo y ya, pero la forma en que él te mira es como si quisiera algo más de ti- le dijo seriamente.

Takao lo miro largamente y luego sonrió ampliamente – Shin-chan cree que soy lindo.

-Hablo enserio Bakao- espeto con el ceño fruncido.

-Jajaja… era un broma Shin no debes preocuparte, además lo veré constantemente en clases. Son imaginaciones tuyas ¿sí?- le dijo para luego besarlo largamente para que dejara de preocuparse y disfrutara su tiempo juntos.

Shintaro solo asintió y siguió viendo la televisión con su novio. Tal vez el más bajo tenía razón y eran solo sus celos. Confiaría en él, siempre lo ha hecho desde que lo conoció, así que no debería preocuparse. Además, si algo llegara a pasar sabía que Kazunari le diría. Siempre se contaban todo. Luego de unos problemas que tuvieron en el pasado que casi terminan con su relación decidieron que la confianza entre ellos debía ser total, la más mínima cosa que importunara al otro se lo dirían. Y así lo habían hecho durante estos años.

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Entrando a su departamento iba Sakurai Ryo un castaño de grandes ojos chocolates y piel pálida. Había salido temprano de clases y aprovecharía de pasar el día con sus padres. Cuando se iba a quitar sus zapatos se dio cuenta que las llaves de su novio se encontraban en la mesa de la entrada. Suspiro cansado y entro a su casa a darse una ducha rápida y dejar sus cuadernos. Salió de la casa en dirección a la escuela de cadetes de la policía de Tokio donde estudiaba su novio Aomine Daiki.

Cuando vio el edificio pregunto en la recepción donde estaba el peli azul y le comentaron que estaba en la pista con los demás cadetes en hora de descanso. Al salir al patio vio que todos estaban reunidos cerca de las barras mientras tres hombres, entre ellos su novio hacían flexiones de brazos en ellas. Obviamente estaban compitiendo y también era muy obvio quien ganaría. Sonrió. Daiki odiaba perder.

Después de unos minutos el último contendiente cayó y todos gritaron cuando el moreno gano. Cuando el grupo se dispersó Aomine vio al castaño parado un poco alejado. Sus miradas se cruzaron, vio esos hermosos ojos azules brillar de alegría.

Se sonrojo sin poder evitarlo, el moreno se acercaba a él trotando y sacudiendo el sudor de sus cabellos azules. Pero el problema era que venía sin camiseta, por lo que podía ver como el sudor perlaba esa hermosa piel morena y como algunas gotas escurrían por sus pectorales, pasando por sus abdominales marcados y llegar al borde de su pantalón de chándal.

-Ryo, ¿qué haces aquí?- pregunto alegre mientras le daba un rápido y sonoro beso en los labios al más bajo. Le habría dado uno más apasionado pero había muchos espectadores.

-Daiki-san olvido las llaves del departamento, ¿Cómo se supone que entrarías si yo no estaré en toda la tarde?- dijo con tono de enojo.

-Lo siento Ryo, venia tarde a clases en la mañana y solo salí- Contesto con su mano en la nuca.

Suspiro el moreno nunca cambiaria. Saco de su bolso las llaves y se las entrego.

-Deje un poco de comida en la estufa de la clase de hoy, es salmón marinado con verduras-

Ryo estudiaba gastronomía en la universidad de Tokio, siempre le gusto cocinar y tenía talento haciéndolo.

-Genial, espero hayas sido el mejor de la clase de hoy- Dijo mientras conducía al castaño dentro del edificio, a las taquillas para poder tomar un toalla y secarse el sudor.

-Por supuesto que lo fui- Dijo haciendo un puchero.  Daiki sonrió, le fascinaba ese lado orgulloso del castaño.

-¿Vas a llegar muy tarde de casa de tus padres?- pregunto mientras se secaba el sudor de su cuerpo con una toalla. Al no escuchar respuesta se giró para ver al castaño, quien estaba absorto observándolo. Sonrió con arrogancia y siguió con lo que estaba haciendo.

-¿Te gusta lo que vez Ryo?

El castaño salió de su mundo y se sonrojo fuertemente.

-Yo lo siento… de verdad lo siento…- dijo todo nervioso desviando la mirada. Aomine solo rio y se acercó al castaño, lo sostuvo de la cintura, guiándolo hacia las taquillas para apoyar la espalda del castaño en estas. Se pegó lo más que pudo al pequeño cuerpo y comenzó a jugar con sus narices.

-Daiki alguien podría entrar- susurro Sakurai nervioso, sosteniendo al peli azul de los brazos pero sin ánimo de alejarlo.

-Pero si no estamos haciendo nada- le susurro sobre el cuello apenas tocando la blanca piel.- O es que quieres hacer algo- le dijo ahora sobre los labios pero sin llegar a besarlos.

Sus miradas se conectaron; el castaño lo observo anhelante, con la respiración un poco agitada, paseando sus dedos por la caliente piel de los brazos del más alto. Finalmente cerró los ojos esperando los deliciosos labios de su novio. Pero nunca llegaron. Abrió los ojos y vio la sonrisa del otro.

-Dios eres tan adorable- dijo mientras juntaba sus frentes y sonreía. El castaño lo vio indignado y trato de separarse del moreno. Era la nueva costumbre que tenía Aomine provocarlo para dejarlo con las ganas.

-Daiki eres un idiota- dijo enojado.

-Así que soy un idiota- dijo al aire. El castaño lo miro extrañado, y fue cuando el moreno comenzó a hacerle cosquillas en las costillas y a llenarlo de cortos besos en la cara. Sakurai reía sin parar llamando la atención de algunos oficiales, quienes los regañaron.

-Solo están celosos porque mi novio es súper sexy y me tienen envidia- dijo para molestarlos logrando que el castaño cubriera su rostro de lo rojo que estaba. -Lo siento, lo siento, lo siento- repetía una y otra vez Sakurai

Luego del regaño Aomine lo acompaño a la salida pues el aun tenia clases.

-Ten cuidado en el trayecto y llámame cuando llegues, ¿Quieres que te vaya a buscar?- le comento -No es necesario papá me llevara- dijo- Seguro que no quieres venir, mis padres no te odian no sé por qué piensas eso- le dijo con un tono triste.

-Si lo hacen y tienen razón en hacerlo Ryo, fue mi culpa lo que paso. Ya hemos hablado de esto- agrego cuando vio que el castaño protestaría.- Nos vemos en la noche ¿sí? Ten cuidado- finalizo dándole un largo beso, pero lleno de amor.

-De acuerdo nos vemos- dijo sin más el castaño mientras se alejaba.- ¿Cuándo dejaras de culparte por el accidente Daiki? Pensó el castaño.

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-Estoy en casa- escucho mientras se encontraba terminando un trabajo para la universidad.

Himuro Tatsuya estudiante de tercer año en administración de empresas, se encontraba agotado y enfermo en casa. Llevaba un par de días resfriado, con dolores de cabeza, musculares y fiebre. Por esa razón no había podido asistir a la universidad esos días. Sus ojos grises se encontraban cansados y llorosos, su piel se veía más pálida de lo normal y sus cabellos negros desordenados.

Antes de poder levantarse a recibir a su novio, este ya lo estaba abrazando desde atrás y dándole un suave beso en sus labios.

-Te voy a contagiar Atsushi- dijo luego de terminar con el beso.

-No importa Muro-chin, vivimos juntos. Me contagiare de todos modos- le dijo mientras se dirigía a la cocina.

-Bueno en eso tienes razón, ¿Cómo te fue hoy?- pregunto mientras lo acompañaba a la cocina

-Mmm… no muy bien, el suflé no tomo altura-dijo en tono molesto.

Murasakibara Atsushi, amante de los dulces decidió continuar con su pasión y estudiar repostería. Le iba bastante bien y ya se había hecho con cierta reputación, por lo que los fines de semanas se encargaba de hacer algunos pasteles y dulces por pedido; el dinero extra siempre venía bien.

-Ya lo lograras, solo es cosa de practica- le sonrió mientras se sentaba en el sillón con aspecto cansado.

-No debieras estar en pie Tatsuya, debes descansar- le espeto con tono serio –Puedes pedir una extensión de entrega por un par de días- dijo mirándolo, se veía más cansado que cuando se fue en la mañana.

-No es para tanto, ya casi termine, además, sabes que odio estar sin hacer nada- dijo con tono molesto.

Atsushi solo lo observo, lo cabezota no había cambiado con los años. Suspiro resignado mientras iba a la cocina a preparar una sopa para el pelinegro. Seguramente con lo concentrado que estaba en su informe no ha comido nada.

-Por cierto fui a recoger el correo hay un par de cartas para ti desde Estados Unidos- le comento mientras sacaba los implementos para cocinar.

Himuro se dirigió a la entrada de la casa para ver quien las enviaba. Al ver quien era el remitente su ceño se frunció extrañado, sin embargo no le dio mayor importancia y fue a tirar  las cartas a la basura.

-¿Quién las envía Muro-chin?-pregunto extrañado.

-Solo alguien que solía ser mi amigo, nada importante- dijo mientras iba a abrazar al más alto. Por alguna extraña razón cuando enfermaba se sentía con ganas de ser mimado y su gigante novio siempre lo complacía.

-No puedo cocinar si me tienes abrazado- le dijo con una tenue sonrisa

-Pues no cocines. Hace frio vamos a dormir- comento mientras frotaba su cabeza en la espalda del peli morado.

Murasakibara se dio vuelta y toco la frente del pelinegro, aun podía sentir su temperatura un poco alta. Lo tomo como costal de papas y se dirigió a la habitación que compartían.

-¡Oe Atsushi!, que crees que estás haciendo- espeto enojado. Que no era un niño podía irse a la habitación solo.

-Te llevo a descansar, siempre quieres hacer todo tu Tatsuya, pero estás agotado, necesitas descansar. Tenemos planes para el fin de semana ¿lo olvidas?- lo recostó en la cama de la forma más suave que pudo. No era un bruto como todos pensaban, mucho menos con Muro-chin, el significaba todo para él.

-Está bien, está bien. Tienes razón-suspiro cansado- Pero llevo dos días encerrado en el departamento debes entenderme- comento acurrucándose bajo las mantas.

El más alto solo lo miro, no era común en Himuro comportarse como niño berrinchudo, debía sentirse bastante mal.

-Trata de dormir un poco, te despertare cuando la cena esté lista- dijo mientras se retiraba de la habitación.

Una hora después Atsushi le llevo la cena al pelinegro y comieron tranquilamente hablando del día del peli morado. Mientras escuchaba a su novio lavar los platos se acurruco entre las sabanas, la verdad es que la cabeza le dolía horrores, pero no era de los que se quejaban por esas cosas.

Minutos después sintió a su novio acurrucarse a su lado.

-Muro-chin- dijo con su voz de niño berrinchudo.

-¿Qué sucede?- pregunto relajado, el calor del peli morado lo tranquilizaba.

-¿Aún tenemos de las papas sabor pollo y cebolla que trajeron tus padres?- pregunto con tono esperanzado. Era su sabor favorito, pero ahora que sus suegros habían vuelto de Estados Unidos le costaría conseguir de ese sabor.

Himuro solo rio, hay cosas que simplemente no cambiaban, como el hecho de que Murasakibara seguía amando comer y era un pozo sin fondo.

Se giró y lo beso de forma lenta disfrutando del tacto.- Queda una bolsa guardada en la última alacena- Sonrió al ver la enorme sonrisa que le dedico su gigante.

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Furihata Kouki se encontraba concentrado, con su ceño fruncido, tratando de buscar como conectar las dos grandes escenas de la novela que estaba escribiendo. Habia ingresado a estudiar Literatura, y desde hace un año se encontraba escribiendo una novela que esperaba poder publicar. Sin embargo las ideas no fluían últimamente lo cual lo tenía bastante exasperado. Sus ojos cafés se mostraban determinados, tenía la fe de que las ideas surgirían.

-¿Estás seguro que te puedes concentrar así?- la elegante voz de su novio lo interrumpió.

Se encontraba en la oficina de Akashi Seijuro en las empresas Akashi, quien desde hace un par de meses por petición de su padre, había tomado ciertas responsabilidades en el manejo de la empresa de la familia, además de continuar estudiando administración de empresas.

Se levantó del sillón en el que se encontraba, literalmente de cabeza, para prestarle atención a su novio.

-Sí, hago que la sangre fluya al cerebro para que este funcione y me dé una idea para continuar la trama- contesto sentándose correctamente en el mueble mientras miraba la pantalla de su computador con el ceño fruncido.

-No debes presionarte Kou. Si fuerzas la trama no saldrá como tenías planeado ¿no? Aun tienes tiempo- comento estirándose en su silla.

Kouki lo miro con detenimiento, su cabello rojo brillante se encontraba desordenado de tantas veces que pasaba sus manos por este, sus ojos rojos mostraban concentración en lo que estaba haciendo.

Ese día ambos salían temprano de sus clases por lo que pasarían la tarde juntos ya que los dos tenían el día libre en su trabajo. Pero cuando se dirigía al departamento que ambos compartían recibió un mensaje del peli rojo diciendo que hubo una emergencia en la empresa que debía atender. Furihata pensó que al menos tener la presencia del otro serviría; así que cambio su rumbo a las empresas Akashi, en donde llevaba toda la tarde con su novio en la oficina escribiendo su libro mientras este trabajaba.

-Te ves cansado Sei, no quieres salir a tomar un poco de aire, ¿tal vez tomar un café?- dijo sabiendo la obsesión que tenía Akashi por el café.

-Tienes razón un poco de aire fresco me ayudara a pensar mejor- dijo sonriendo al castaño. Tomo su celular y se dispuso a salir con su novio.

Aun no se acostumbraba a que todos los empleados de la empresa lo trataran con tanto respeto. El solo era el novio del dueño, no es como si tuviera poder o algo por el estilo.

Sintió al pelirrojo tomar su mano mientras salían por las puertas principales del edificio. Otra cosa a la que no se acostumbraba a pesar de los años. Seijuro era muy tierno con él en todo momento contrario a lo que todo el mundo pensaría por su imponente presencia.

Caminaron a un café cercano a la empresa y pidieron sus bebidas para luego ir a sentarse al parque que había frente al edificio.

-Si quieres ir a casa a descansar puedo decirle al chofer que te lleve. Es el único día de la semana que tienes toda la tarde desocupada- le dijo Akashi acariciando sus nudillos.

-Tengo bloqueo de escritor Seijuro. Estar en casa solo me hará peor. Quiero que mi libro sea una gran lectura pero siento que tal vez no lo estoy logrando- dijo en tono triste.

El peli rojo lo miro serio para después apretar sus mejillas fuertemente.

-Au, au, suelta Seijuro, duele- se quejó mientras trataba de apartar las manos del otro.

-Que te he dicho de menos preciar tu trabajo Kouki. He leído tus avances y es una gran lectura y no lo digo porque sea tu novio. Yo no leo malos libros - dijo para soltar al castaño.

Furihata solo se acarició las mejillas. Era una discusión que tenían constantemente así que no quería desgastarse en ella nuevamente.

-¿Cómo vas con el trabajo?- pregunto mientras bebía su café.

-No muy bien. Alguien cometió un error bastante grave con uno de los contratos y habrá que renegociar para no perder inversionistas.-finalizo en un suspiro cansado.

-Pero lo resolverás ¿cierto?, siempre lo haces- le dijo con una sonrisa. No le gustaba ver al peli rojo tan agotado. El siempre guardaba la compostura, pero con él podía mostrarse vulnerable.

Akashi sonrió – Si ya lo resolveré Kou- dijo para darle un beso en la mejilla. – Por cierto, la próxima semana la empresa dará una fiesta a beneficio, quiero que me acompañes- dijo mientras tomaba sorbos de su café.

-¿Es extremadamente necesario que vaya?- pregunto sin ánimos, no le agradaba ir a esos eventos, siempre lo miraban raro, solo lo hacía por Sei, pero no tenía muchas ganas de ir.

-Pues no. Pero si no me acompañas tu tendré que estar toda la noche solo y aguantando mujeres coqueteándome.- comento tratando de convencer al castaño.

-Aun estando yo presente te coquetean de todos modos – dijo un poco molesto – Está bien, apartare ese día, pero ¿podemos quedarnos poco tiempo?- contesto al ver la mirada esperanzada que le lanzo Seijuro.

-Solo será acto de presencia lo prometo- le dijo feliz de que aceptara. Se acercó para poder besarlo larga y lentamente, disfrutando el roce de sus labios. Furihata solo pudo sonrojarse. Aun con los años Akashi lograba ponerlo nervioso y acelerar su corazón.

-Volvamos, tienes trabajo que hacer y yo un libro que terminar- dijo separándose de los labios del peli rojo y tomando su mano para volver a la oficina.

Notas finales:

Espero que sea de su agrado. adiosin

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