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DESPUÉS DEL RAGNAROK (ThorKi)

Autor: Kang_princessM

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Notas del fanfic:

ADVERTENCIA: SPOILER DE THOR RAGNAROK.

 

PAREJA: THOR X LOKI.

 

ONE-SHOT.

Notas del capitulo:

<< Capítulo único >>

 

Bien, amo a esta pareja y cuando vi la película Thor: Ragnarok no pude evitar hacer este one-shot.

Espero que lo disfruten, ya que es solo un momento relacionado con el final de la película.

 

 

Thor se miró en el espejo y suspiró. Extrañaba a su ojo como se extraña a una íntima parte de tu ser. Extrañaba al Thor que le devolvía la atractiva mirada desde el espejo, al que ya no estaba. En su lugar, se encontraba un hombre de cabello corto y con un parche negro casi idéntico al de su padre.

Nunca sintió que tuviese algún parecido a su padre pese a ser su hijo más fuerte, sin embargo, quizá así lucía Odín de joven, cuando perdió el mismo ojo.

Miles de cosas pasaron por su cabeza en ese instante. Apenas dos años atrás se negaba a gobernar Asgard. Prefería quedarse en la tierra ayudando a los vengadores a defender su planeta mientras trataba de perderse en la sonrisa de Jane, mientras fingía que esa mezcla de admiración y cariño podía convertirse, algún día, en amor.

Antes de la fingida muerte de Loki se juró a sí mismo que lo olvidaría, que lo arrancaría para siempre de su corazón, pero cuando le vio extinguirse frente a sus ojos fue como si le arrancaran el alma misma. Por eso dejó a Jane, no por falta de tiempo, no por ocupaciones externas, sino por el luto que su hermano dejó dentro de sí.

El fuerte Thor reprimió vanamente las lágrimas nocturnas que ni siquiera por su madre llegó a derramar y habló tantas veces al vacío pensando que el viento le llevaba al atractivo Dios de la Mentira sus palabras.

Pero, qué hija de puta es la vida, pensó Thor. Ahora no solo lucía como su padre y estaba al mando de los Asgardianos, su pueblo, sino que también, en medio de la larga travesía, se había re-encontrado con Loki. La ira ardió por sus ventas cuando vislumbró a Loki bajo la figura de Odín al llegar a Asgard.

El Dios de la Mentira lo había hecho de nuevo.

Había burlado a su hermano sin piedad alguna, como si los besos que alguna vez compartieron no significaran nada.

¿Acaso Loki había borrado por completo que se le entregó en cuerpo y alma? Porque él no podía olvidar el olor de su cuerpo, la suavidad de su piel y sus sonoros gemidos. Realmente se esforzó, pero su hermano siempre estuvo presente, el travieso y nada confiable Dios había logrado tatuarse en su piel.

A pesar de la conexión que el rubio experimentó cuando su hermano se le entregó, cuando el clímax pasó Loki comenzó a vestirse y antes de abandonar la alcoba le miró desafiante a los ojos. Dijo que él había experimentado por igual con hombres y mujeres, y que el Dios del trueno no le había decepcionado en las artes amatorias pero que tampoco lo había sorprendido, que tomara las cosas como lo que eran: una simple aventura.

Y luego de eso… Nada.

Loki siguió traicionando a su hermano, incluso al grado de fingir su muerte y permanecer en Asgard, bajo el disfraz de Odín, burlándose de su hermano y disfrutando de las mieles del poder.

El Dios estaba en su vida un rato y luego partía lejos.

Por eso, en días pasados, aprovechó a decirle al adoptado hijo de la corona Asgardiana: Me habría gustado pelear a tu lado, hermano, pero desde hace mucho nuestras vidas tomaron caminos separados.

Loki siempre sería el Dios de la Mentira, el Dios de los Disfraces, el Maestro de la Traición, era tiempo de que Thor empezara a aceptarlo.

Se preguntó cuanto tiempo más demoraría Loki a bordo de la nave, quizá ya la había abandonado, aunque existía la posibilidad de que se quedara hasta aterrizar en el lugar donde se re establecería Asgard, solo para restregarle en la cara que al final había sido él el salvador de su pueblo.

Siempre hacía eso, era cierto. Traicionaba a su gente, pero terminaba resolviendo las cosas con un solo acto de valía. Thor negó tratando de ahuyentar todos esos pensamientos, entender a Loki era difícil y ya no quería seguir pensando en su hermano. Quizá acostarse con la valkiria lo ayudaría a olvidarse de su amor.

Banner no saldría lastimado si no se enteraba de la aventura, era notorio que tenía sentimientos encontrados por la guapa joven.

—Hey… —saludó una conocida voz a su espalda. Innecesariamente se giró lentamente para quedar frente a su hermano. Ambos vestían sus trajes oficiales, la armadura con capa roja y la ondeante capa verde extrañando al cetro y la corona con cuernos del Dios más joven, el único nuevo era el parche del rubio.

El mayor no pudo evitar pensar que, incluso si se tratase de un holograma, Loki lucía hermoso. Su largo cabello oscuro, sus expresivos ojos y su delgada figura. Se preguntó por qué el calor en su entrepierna no desaparecía cada vez que lo veía.

—Te sienta bien… —Continuó Loki con una pequeña sonrisa ladina señalando el parche oscuro, tan similar al de Odín.

Thor tomó lo primero que encontró y lo jugó en su mano por unos segundos antes de lanzarlo hacia el pelinegro.

—Si estuvieras aquí te daría un abrazo, hermano —rugió Thor entre risas, mismas que cesaron cuando el objeto metálico se detuvo ante el perfecto atrape de Loki.

—Estoy aquí… —sonrió con mayor amplitud el caótico hijo de Odín.

Thor tragó en seco. El tiempo se detuvo para el Dios del Trueno, quien le regaló una sonrisa sincera a su hermano y vaciló unos momentos antes de dar un par de pasos al frente, dispuesto a acortar la distancia entre ambos. Aún no estaba tan seguro de que abrazar a quien era su gran amor fuese una buena idea, principalmente porque no hizo nada por rescatarlo de las manos de El maestro, ni de Hulk, incluso estuvo a punto de entregarlo.

Loki leyó todo eso en la mente de su hermano, no necesitaba hurgar en su mente para saberlo, pero era parte de su naturaleza. Era parte del plan. Una especie de juego que le gustaba tener con el musculoso hombre. Lo extrañaba tanto. Loki nunca antes había soñado con ser amado por un hombre, jamás se había entregado al género masculino, su hermano fue el primero, pero nunca se lo diría.

Siempre, después de sus bromas, quedaba un dejo de culpabilidad que tampoco contaría al Dios del Trueno. Los días y las noches le resultaban aburridas y vacías sin el rubio, pero tampoco llegaría a saberlo. Su naturaleza le mantenía activo robando cosas, inventando planes y contando mentiras. Tal vez algún día, pensó, pueda encontrar el equilibrio y amarte como mereces, hermano mío. Solo espérame.

Con algo de temor, que luchó por no demostrar, el pelinegro fue al encuentro de su hermano y recargó la mejilla en su fuerte pecho, se quedó quieto, y esperó a que los fuertes brazos lo rodearan. Thor no se resistió. Aquel calor, aquel aroma, se apoderaron de su cuerpo, reconoció al hombre como suyo, y le envolvió en un abrazo fuerte, un abrazo lleno de amor, de dolor y ternura. Loki sintió que sus huesos crujieron bajo la fuerza del Dios del Trueno, pero guardó silencio. Cerró los ojos y disfrutó del momento. Aún temía que la tonta humana con quien Thor se revolcaba hubiese logrado sacarlo de la mente de su hermano. No sabía si aquel abrazo era el de un par de amantes que desde hace mucho no se veían, o si se trataba únicamente de un contacto fraternal.

Thor aflojó poco a poco el agarre y retrocedió unos cuantos centímetros, pero Loki lo detuvo. Elevó su rostro conectando sus miradas y, pronto, Thor se encontró con las manos ajenas a cada lado de su cabeza. Loki entró a su cabeza y buscó el recuerdo que noche a noche los perseguía, a ambos. Las imágenes pasaron como una película en ambas mentes.

Los besos compartidos. La entrega final. El clímax. La muerte. La tristeza. El lazo de la confianza quebrándose. Loki pasó de la alegría, a la tristeza. Podía sentir la confianza de su hermano desmoronándose un poco más con cada mala decisión, las decisiones que siempre tomaba.

No quería sentir eso. Retiró sus manos como si la cabeza contraria quemara y la tristeza que Thor miró en sus ojos le derritió el corazón.

—Hermano…

Loki retrocedió. Aquella palabra nunca había dolido tanto.

—Has dejado de creer.

Thor arqueó la ceja confundido.

—No confías más en mí.

Thor suspiró, relamió sus labios y se alejó igualmente.

—No se le puede engañar al Dios de la Mentira, menos si has hurgado en mis pensamientos —declaró—. Quise creer en ti, Loki, pero nunca dejas de sorprenderme. Cuando parece que cuento contigo, con mi hermano, haces algo realmente estúpido y en ese momento me das asco y odio.

El tono de Thor era alto, ronco, y Loki sentía que el pecho se le oprimía ante cada palabra que brotaba de labios de su hermano.

—Tú lo has dicho —sonrió de lado tratando de lucir normal; arrogante, despreocupado—, soy el Dios de la Mentira, no sé por qué te sorprendes.

El rubio sonrió con tristeza y asintió.

—Qué tonto, ¿no? Yo tampoco sé por qué me sorprendo, si todo en tu vida es una vil mentira.

Casi escupió lo último. Loki mantuvo su ufana sonrisa y caminó de vuelta a la puerta, aquello había estado mal. La situación se le salió de las manos. Thor aún lo pensaba, Thor lo añoraba tanto como él lo hacía, verse en la memoria contraria lo había calentado de pies a cabeza, cada centímetro de su piel vibrada ligeramente ante el deseo que lo envolvía, pero no podía ignorar que perdía a Thor. No lo perdía por una mujer (ni siquiera seguía con ella), lo perdía por sus acciones.

Thor suspiró al ver la espalda de Loki. Quiso preguntarle cuánto más le honraría con su presencia, pero guardó silencio al verle vacilar frente a la puerta. Loki giró sobre sus talones y lo encaró de nueva cuenta.

—No mentí en todo.

El Dios del Trueno lo escuchó curioso.

—No sé mentir en todo.

La duda en el rostro de Thor creció y dejó salir una sonora carcajada.

—¡Por favor! ¡Eres el jodido Dios de las Mentira, Loki! Deja de decir tonterías.

—¡Estoy diciendo la puta verdad! —Gritó. Su fiera mirada dejó en claro al rubio que hablaba de manera sincera.

—¿De qué estás hablando…?

Un leve rubor se instaló en las mejillas del pelinegro y desvió la mirada. A Thor siempre le pareció adorable aquel gesto, y en ese momento no fue la excepción.

—Sé mentir con palabras, no con acciones… —Murmuró—. A veces mis acciones son contrarias a mis palabras, porque mientras mis palabras son mentiras… mis acciones son reales.

Thor tardó un poco en comprender. Todo cobró sentido. Loki siempre lo hería con sus palabras, siempre decía en voz alta sus planes acerca de salvar su propio pellejo, pero terminaba volviendo a Asgard, pero terminaba luchando a su lado, incluso si eso implica arriesgar su propia vida.

Loki, a diferencia de él, nunca diría un te quiero, hermano, pero muy a su manera lo demostraría, quizá como en ese momento, allí, presente ante él. Sin hologramas de por medio, sin palabras cariñosas pero con un te sienta bien relacionado con el parche sobre la cuenca vacía donde antes descansó su ojo.

—Oh, Loki…

El pelinegro tragó en seco y cerró los ojos cuando el rubio se aproximó. Pronto, se vio acorralado contra la puerta. Su pulso se aceleró al máximo y los labios le temblaron mientras sus manos se cerraban en los hombros contrarios tratando de alejar a su hermano, sin éxito alguno, y sin verdadera fuerza.

—Thor… ¿qué estás…?

—Acciones —murmuró su hermano muy cerca de sus labios, con las grandes manos aferrándose a su cintura—. No quiero tus palabras, Loki. Quiero tus acciones.

—Estás loco… —Susurró aún con los ojos cerrados.

—Siempre… —rio Thor por lo bajo manteniendo su cercanía, pero sin prisa alguna por mayor contacto—. Mírame, Loki.

—No…

—Mírame, mi amado y travieso Dios de la Mentira.

Mi amado. La frase. El tono. Bien, aquello fue demasiado para el pelinegro, sus ojos se abrieron de golpe y en vez de empujar a Thor lo atrajo de golpe a su rostro, estampó los labios ajenos contra los propios y lo besó con hambre. Thor rugió contra su boca respondiendo al contacto con la misma sed, mientras sus manos se aferraban mejor a la anatomía contraria.

Sus lenguas lucharon una contra la otra en busca del control. Loki gimió en medio del beso y envolvió sus piernas en torno a la cadera ajena. Joder, había soñado con eso. Le encantaba tener al rubio entre sus piernas, sería feliz muriendo de esa forma. Lo había echado de menos.

Thor se aferró a los muslos de su hermano y rasgó su pantalón de golpe, justo antes de lanzarlo a la improvisada cama.

—¡Imbécil! ¿Qué demonios te pasa?

—Estoy sediento de ti, hermano. ¿No lo sientes?

Las palabras murieron dentro de su boca cuando el rubio empezó a desnudarse con urgencia dejando expuesto su fuerte torso y se sonrojó con violencia. Quería tenerlo así toda la vida, tocarlo, sentirlo. Así que ignoró la rotura a sus pantalones y se relamió los labios con coquetería, no seguiría ocultando cuánto deseaba al Dios del Trueno.

—Termina de rasgarme la ropa, fortachón.

—Será un placer…

Joder. Thor se había vuelto más fuerte. Era como si la pérdida de su ojo hubiese traído mayor fuerza al hombre, su poder había sido liberado y Loki casi estaba seguro de que si estuviesen en tierra su pasión desencadenaría una tormenta eléctrica. Gimió fuerte al instante en que Thor terminó de rasgarle la ropa dejándolo completamente desnudo para él. Sus labios volvieron a unirse en un beso húmedo, necesitado y cargado de deseo. Las manos de Loki se pasearon sin pudor alguno por la fuerte espalda de su hermano y no se reservó el derecho a encajar sus uñas por la ardiente piel, quería marcarlo como suyo. Su cuerpo se alejaría pronto del hijo favorito de Odín, pero sus marcas prevalecerían por mayor tiempo.

Thor lamió, mordió y succionó el cuello contrario dejando marcas de un púrpura intenso, poco le importaba si Loki se molestaba. Quería sentir que el hombre bajo su cuerpo, quien mantenía las piernas abiertas para él, le pertenecía por entero. Dejó un rastro de saliva por su trabajado pecho y degustó sus pezones como si de las más exquisitas golosinas se tratara haciendo que el Dios de la Mentira encajara con más fuerza las uñas en su carne y que su cuerpo se removiera como serpiente bajo sí.

Odiando el quedarse atrás, el pelinegro llevó las manos al frente y empezó a despojar a Thor de sus pantalones, relamiéndose los labios ante la exquisita vista. ¿Acaso el incremento de poder también se le había ido a la entrepierna? No recordaba que aquella verga fuese así de grande y gruesa, y vaya que recordaba todo. Recorrió aquel imponente pene con su diestra provocando que esta vez fuese Thor quien soltara un profundo gemido.

—No seas impaciente, Rey de Asgard —murmuró un travieso Loki mostrando la más amplia de sus sonrisas y, haciendo de lado el deseo de sentirlo entre sus nalgas, le empujó hasta hacerlo quedar acostado de espaldas sobre el colchón.

—¡Hey!

El rubio se removió tratando de recuperar el control de la situación, pero la mano subiendo y bajando por su venoso falo le impidió pensar con claridad. Gimió ronco y miró atento como Loki observaba fijamente su imponente virilidad cada vez más cerca de ella. Parecía un pequeño sediento, hambriento de un exquisito manjar. Pronto, la boca de Loki tomó aquella gruesa extensión de carne e inició una lenta pero constante mamada. La polla de Thor realmente agradeció la atención, casi había olvidado lo bien que se sentía aquella boca. Era tan bueno.

Loki ahuecó las mejillas y succionó con mayor fuerza, dejando que su lengua trazara algunos círculos sobre el hinchado y sensible glande contrario, a la par que sus dedos acariciaban los enormes testículos del Dios.

—Joder, Loki…

La experta boca se esmeró en satisfacer a su compañero tomando cada centímetro de su gruesa polla y degustando sus testículos con profundo deseo. Los celos pronto llenaron a Thor. No quería pensar quién había sido el primero en sentir aquellos labios, el primero en entrar dentro de él, pero le era imposible evitarlo. Gruñó molesto y enredó los dedos en sus largos cabellos al tiempo que movía sus caderas de atrás hacia adelante embistiendo la boca contraria como si se tratara de la cavidad anal de su hermano. Lo embistió con fuerza haciendo que los labios de Loki rozaran la base de su pene, mientras que su nariz golpeaba contra sus bellos púbicos.

Loki no opuso resistencia. Aguantó lo más que pudo las arcadas y mantuvo la boca abierta disfrutando de la intensidad con la cual era follada. Su hermano estaba tan duro y caliente, las gotas de salado pre semen escurrían por su garganta, pero quería más. Necesitaba que su hermano se vaciara por completo dentro de su cavidad bucal. Así que intensificó su labor. Dejó que gruesos hilos de saliva escurrieran de su boca, y que sonidos obscenos llenaran el lugar, llevando a Thor a su límite. Lo miró con la boca llena por su verga con el hambre más grande que pudo y Thor estalló dentro de su cavidad bucal con ferocidad. Una gran cantidad de esperma estalló en su boca. Gruesos chorros de tibio y exquisito esperma bajaron por su garganta. Gimió complacido. Su lengua no perdió el tiempo degustando la esencia del hombre que lo volvía loco y tragó lo más rápido que pudo, no queriendo que ni una sola gota de su néctar fuese desperdiciado.

Thor no podía más.

Loki limpió su verga a base de succiones y lamidas relamiéndose los labios con gustos, gimiendo de placer.

—Sabes delicioso, hijo de Odín.

—No tengo problema alguno en tenerte así toda la vida… Deberías hacerlo más seguido, hermano.

La sonrisa traviesa en los rostros de ambos solo se borró cuando Thor jaló a Loki obligándolo a ponerse en cuatro sobre el colchón. Observó su sensual espalda, así como su bien formado trasero y empezó a masajearlo de golpe. Estaba nuevamente duro, nunca podría tener suficiente de aquel Dios.

—¡Tramposo!

—Mira quien lo dice… —Se echó a reír el rubio justo antes de separar las nalgas de su amado para empezar a lamer en círculos el apretado esfínter. Loki estaba tan estrecho como lo recordaba.

El adoptado príncipe de Asgard gimió con fuerza separando mejor sus piernas y echando el trasero hacia atrás en un intento de sentir mejor la lengua abriéndose paso en su interior.

—Así, joder… así…. Ah, se siente tan bien.

Thor asestó una fuerte nalgada en uno de los níveos glúteos, luego en el otro.

—¡Ah! ¿Qué te…?

—Júrame que no has echado esto de menos, Loki… Júramelo —gruñó de gozo escupiendo una buena cantidad de saliva en la entrada anal de su hermano—. Trata de mentirme.

—Solo sigue maldita sea…

—Dime que lo quieres… dime que me quieres dentro.

Loki tomó aire y miró por encima de su hombro a su hermano. Tenía los labios hinchados por la mamada anterior, estaba despeinado y sonrojado, lucía jodidamente sensual a los ojos de Thor.

—Te necesito dentro de mí, hijo de Odín. Hazme tuyo, Dios del Trueno… Déjame sentir tu fuerza, tu pasión. Arde conmigo.

El gruñido que salió del pecho de Thor bien pudo escucharse por toda la nave. Reanudó de golpe los movimientos de su lengua, esta vez con mayor fuerza y precisión, aferrándose a las nalgas ajenas, provocando que Loki gimiera más alto y que su trasero chocara una y otra vez contra el rostro del rubio.

Lo próximo que supo Loki fue que nuevamente estaba bajo el cuerpo de Thor con las piernas abiertas, pidiendo que lo penetrara de un solo golpe. No había vuelto a estar con una mujer desde que fue del hombre. Su cuerpo no había sido tocado de nueva cuenta por alguien que no fuese el Dios del Trueno, y ya estaba al límite. Dos años terrenales sin su hermano eran la muerte misma.

Antes era fácil, era sencillo ignorar una simple atracción, pero luego de hacer el amor, las cosas eran distintas. Porque sí… Loki hacía el amor con Thor, estaba seguro de ello. Su piel quemaba ante el recuerdo su toque. Su aroma. Sus músculos. Su virilidad abriéndose paso en su interior, partiéndolo en dos.

El grito del pelinegro fue silenciado por la boca de su hermano contra la propia. El enorme pene entró de una sola vez en su interior y se quedó quieto dándole tiempo a acostumbrarse a su imponente tamaño. Thor acarició su cuerpo desnudo; su cintura, sus muslos, el largo de sus piernas de arriba a abajo hasta que las uñas de Loki nuevamente se clavaron en su espalda e iniciaron caricias que le invitaron a moverse. Ni tardo ni perezoso Thor inició sus embistes sin romper el beso.

Sus labios querían memorizar a los de su amado, quería recordarlo cuando se fuese como siempre lo hacía. Sus bocas estaban calientes por el apasionado contacto, ambos deseaban beber el exceso de la mezcla de sus salivas. Cuando el aire faltó Thor recorrió nuevamente el cuello contrario, y aumentó el ritmo de sus embestidas, mientras que Loki se dedicó a acariciar los cortos cabellos contrarios, sus anchos hombros y su gran espalda, al tiempo que sus piernas se cerraban mejor en las caderas del Dios del Trueno, como si temiera que fuese a escapar en cualquier momento.

—Extraño tu cabello largo… —confesó en medio de bajos gemidos, dejando besos en los hombros del Dios, embriagándose con su varonil aroma.

—También yo… ahora más que nunca.

El hambre en su mirada consumió a Loki. Sabía que Thor extrañaba sentir sus dedos tirando de sus cabellos mientras entraba duro y profundo en su interior. El Rey de Asgard aumentó el ritmo de sus estocadas, volviendo sus penetraciones más rápidas y los gemidos de Loki más constantes.

—Nunca, nunca cortes tu cabello —gruñó mirándolo fijo—. Tu cabello largo me vuelve loco.

—¿Quién… lo… diría? —cuestionó un travieso Loki entre una lluvia de jadeos—. La debilidad del Gran Thor… es mi cabello.

—Tú eres mi debilidad en general —confesó.

Sus embestidas cesaron. Loki lo observó, sus manos temblaron ligeramente sobre los hombros ajenos y se relamió los labios. Aflojó apenas un poco el agarre de sus piernas en las caderas ajenas y los dedos de su diestra subieron poco a poco desde el cuello hasta la mejilla amada. Acariciaron el costado de su atractivo rostro. Thor cerró los ojos dejándose hacer por el menor. Los dedos de Loki llegaron hasta el parche de su hermano, lo acarició despacio y, finalmente, lo quitó.

El cuerpo de Thor se tensó y estuvo a punto de salir de Loki, pero éste volvió a asegurar el agarra de sus piernas, gimiendo alto al enterrarse así mejor la polla ajena en el culo.

—Debemos estar igual de desnudos.

—No…

—Silencio —ordenó el pelinegro empezando a dejar un camino de besos desde el mentón del rubio hasta el párpado de su ojo bueno, y luego sobre la herida piel donde antes descansaba su bello iris azul cielo.

El amoroso contacto de los labios de Loki contra su lastimada piel se sentía tan bien, casi podía jurar que a la larga el contacto lo curaría. Loki lo hacía sentir tan vivo, tan poderoso.

—Me tienes en tus manos, Dios de la Mentira.

—Prefiero tenerte entre mis piernas.

Ambos rieron y Thor reanudó sus feroces estocadas haciendo que Loki rebotara sobre su duro falo, dejando que el sonido del choque entre sus cuerpos llenara la habitación. Los gemidos de Loki se hicieron más fuertes y Thor en lugar de acallarlos con besos dejó que salieran sin restricción alguna, a la par que empezaba a dejar nalgadas en sus glúteos.

Siguieron así largo rato, hasta que el adorado de Odín se derramó en el interior de Loki. Esa fue la primera vez. Luego lo puso en cuatro y lo folló justo así, aferrado a sus caderas, mirando como sus nalgas rebotaban exquisitamente contra su vientre y escuchando al chico pedir más. Terminó sentándose en el borde del colchón, con Loki sentado a horcajadas sobre su regazo subiendo y bajando con rapidez, besándose con hambre, comiendo cada parte de piel expuesta el uno del otro, dejando que chorros de sudor los envolvieran a la par que sus manos se tocaban como si no quisieran acabar en ningún momento, porque ambos sabían que pasaría mucho tiempo antes de estar así nuevamente.

Thor se corrió tantas veces dentro de Loki que perdieron la cuenta. Llevaron al máximo su encuentro. Se besaron hasta que sus labios se desgastaron. Drenaron hasta la última gota de su energía y al final de la exhausta jornada el semen de Thor escurría a raudales por las piernas de Loki, mientras que el semen de este relucía en el vientre del rubio.

Cayeron rendidos el uno en brazos del otro, y cuando Thor despertó se topó con que el hombre acurrucado a su lado ya no era su hermano, sino uno de sus hologramas, el cual le observaba con los ojos muy abiertos, de forma coqueta.

—Arriba, majestad. Su pueblo lo espera.

—Hijo de perra.

Su hermano estalló en una sonora carcajada y desapareció. El Dios del Trueno debería aprender que el Dios de la Mentira siempre, siempre, sería el Dios de la Mentira. 

Aunque... el poseer nuevamente a Loki había logrado darle nuevas fuerzas, una nueva esperanza. Sentía una calidez extendiéndose a lo largo de su pecho.

           

¿Qué me has hecho, mi precioso y pequeño hermanito? Yo... realmente te amo, Loki.

 

Darle su voto de confianza a Loki no sonaba tan descabellado en ese instante, aunque... nunca se sabía qué esperar de su hermano. Loki siempre daba sorpresas; incluso luego de entregarse a él en cuerpo y alma lo hizo. Realmente le habría gustado despertar con el Dios entre sus brazos, pero algo dentro de sí le decía que Loki no era tan valiente para eso.

No estaba tan lejos de la verdad. Loki sabía que el día que despertara en brazos de su hermano no tendría valor para irse, cuando ese día llegara no se iría de nuevo, se quedaría para siempre en la cama de Thor, en su mundo, en su vida. Sus caminos no volverían a separarse, solo necesitaba... tiempo.

Tiempo para madurar, para entender, para ser valiente. Eso del amor realmente asustaba.

 

Ajeno a los pensamientos de su hermano Thor se puso de pie, se vistió de nueva cuenta y se colocó el parche. Luego tomó la ropa rasgada de Loki y la olió. Aún tenía su aroma. Sonrió divertido: su hermano era tan inteligente. Siempre con un traje de repuesto.

Dejó el rasgado traje sobre la cama y esta vez fue él quien rio. Quizá Loki no tardaría en irse, pero el culo le dolería por un largo, largo, largo tiempo...

 

Notas finales:

¿Qué tal?

 

¡Viva el Thorki!

 

#ElThorkiEsVida ah.

 


Dejen coments beshos. Gracias.

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