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HEARTLESS LOVE **YOONMIN**

Autor: hanjungae

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Notas del fanfic:

Ultimamente shipeo demasiado a esta pareja, y a casi todos en BTS :$ Y tengo muchas historias que quiero hacer de ellos, y  de mas miembros, asi que anticipenlas! :3 Asi mismo espero continuar con BYFILWM cuando encuentre inspiracion y seguir publicando historias Originales. :D 

Desde muy pequeño Park Jimin siempre había sabido que su madre era la amante secreta de su padre quien ya estaba casado desde mucho antes de que él naciera, por ende, técnicamente su vida era un total secreto lleno de una molesta frustración a falta de libertad. Vivía con su madre pesimamente en una vieja casa en el centro de la cuidad, además debía cuidar de todo aquello que decía para que nadie jamás supiera que su padre era nada más ni nada menos que Min Hee, el famosísimo presidente de una de las empresas de juguetería más reconocidas del país.  Pero lo peor probablemente era el hecho de tener que lidiar con el hecho de que su padre casi nunca podía visitarlo por cuestiones de todo tipo, tratar de verlo era todo un desafío que se daba pocas veces al año.

 

Lastimosamente, había vivido toda su niñez de esa manera, hasta que de repente un día de otoño, cuando cruzaba los trece años, la esposa de su padre murió de una terrible enfermedad. Aquella tarde en que la enterraron en una hermosa pradera en lo más profundo del cementerio, todos vestidos de negro bajo la lluvia lloraban sin cesar, mientras en su garganta se formaba un gran nudo al ver como familiares, amigos, e incluso Min Hee, sufrían por la muerte de aquella mujer desconocida para Jimin. Nunca la había visto ni en una foto, sin embargo, sentía la pena como cada uno de los que allí se hallaban, a excepción de su madre quien era la única que se mantenía indiferente ante la escena, como si no le importara, como si su corazón fuera de hielo ante el dolor de las personas. Park NeulSeok, era una mujer insensible en pocas palabras. A decir verdad, jamás derramaría una lágrima por alguien que consideraba su más grande rival.

 

En ese ambiente tan pesaroso, pudo verlo por primera vez.

 

Nunca había podido conocerlo de la manera correcta, ni siquiera podía decirle que era su hermano menor, pero lo conocía perfectamente por todas las fotos que Min Hee le había mostrado de él, por prevención, le había ordenado aquella vez, que si algún día lo veía, se alejara en lo posible de su presencia, porque de lo contrario sería un grave problema para la vida de todos. Min YoonGi era su nombre, tan perfecto como su refinada apariencia, incluso sus lágrimas eran casi una belleza a la vista, una que lo había atrapado en lo más profundo desde que lo había visto.

 

Sus fotos no eran nada comparado con tenerlo allí frente a sus ojos. Él no podía ser definido en palabras, porque su belleza era tal que ninguna de las cosas que lo describieran alcanzarían a llegarle a los talones.

 

Cuando finalizo todo, YoonGi se mantuvo en el mismo lugar de pie viendo como echaban sin piedad tierra a aquel profundo hueco donde se hallaba su madre en un elegante ataúd repleto de flores. Sus padres en total silencio se habían alejado a hablar con las demás personas allí presentes, quedando solo ellos dos en ese devastador lugar. Él mayor con su traje negro completamente empapado, y Jimin con ropa simple negra y  un gabán azul oscuro que la protegía del frio, haciendo juego con la sombrilla que lo alejaba de mojarse de aquella lluvia; que parecía más una tormenta cayendo con violencia que otra cosa.

 

Sin poderse controlar se acercó a YoonGi con cierta torpeza en sus pazos, mientras lo observaba más detalladamente, su cabello castaño oscuro se agitaba con el leve viento que soplaba, sus ojos color café se notaban demasiado tristes, incluso verlo apretar los labios para no gritar del dolor en su pecho la hacía sentir lamentable. Su tez era muchísimo más clara que la de Jimin, sus pestañas largas estaban empapadas gracias a la lluvia, sus cejas pobladas como un campo estaban fruncidas en amargura casi rozándose, sus labios rosáceos y finos los apretaba con fuerza entre sus blancos dientes al punto de que en más de una ocasión el más alto debió de saborear su propia sangre. Su cuerpo era delgado, sin embargo, se notaba que a la edad de dieciséis años estaba proporcionado de mejor manera que muchos otros. Para los ojos de cualquiera parecía un modelo de revista, no un chico normal. Y para Jimin, era el ángel más hermoso que se le había escapado a Dios del cielo.

 

—   Lo siento… — susurro Jimin sin saber que más decirle, y con sus manos temblorosas poso su paraguas sobre ambos. YoonGi levanto su mirada del suelo bastante confuso, era la primera que veía a ese chico en toda su vida, y le fue inevitable el no admirarlo en su mutismo. No obstante, si hubiera sabido desde un principio que él era su hermano, quizás su expresión hubiera sido completamente diferente. — Sé que ahora no estás bien, ni nadie lo estaría, pero… —  sus ojos se cruzaron con los de YoonGi por leves segundos. —  Algún día todo ese dolor se borrará.

 

—   Gracias… — sonrió el mayor con cierta dulzura, limpiándose las lágrimas que amenazaban con desbordarse por sus mejillas con el dorso de su mano.

 

Aquellas palabras cargadas de consuelo, le dieron un poco de ánimo. Ese chico se veía un poco más joven que él, tenía el cabello totalmente liso de un color castaño claro, sus ojos eran como grandes zafiros de color amarillo que lo dejaron anonadado en cuanto se fusionaron con los suyos, su nariz era pequeña al igual que su estatura, sus labios rojizos formaban una gratificante sonrisa que le aceleraba el corazón, su piel era blanca como la cal, y sus mejillas estaban teñidas de carmesí por el frio. Él era sin lugar a dudad precioso. Como una escultura hecha en porcelana, como un muñeco frágil y hermoso.

 

Ambos se sonrieron de una manera diferente, era una expresión cargada de cariño fusionado con un amor a primera vista que sería imposible de que de alguna forma llegara a dar frutos. Ya que nadie imagino, ni siquiera por la cabeza de YoonGi  y Jimin paso; que algún día volverían a verse de nuevo para un acontecimiento totalmente distinto.

 

** **

 

Se encontraban en una elegante estancia privada, apartada de todo el mundo en ese restaurante, de por medio entre los hermanos había una amplia mesa, llena de comida, ambos llevaban las mejores prendas que sus padres habían elegido para la ocasión. Junto a cada uno de ellos estaban sus padres conversando animadamente, y de tanto en tanto se podía escuchar sus escandalosas carcajadas por toda la estancia.  

 

Una cena familiar era todo lo que Jimin había deseado, no obstante, su hermano mayor no había probado bocado en ningún momento, se mantenía ajeno mirando hacia la amplia ventana que dejaba ver la ciudad en esa noche, la cual parecía más una pintura que la realidad, y ese comportamiento distante en gran medida arruinaba el ameno ambiente de la velada. En la mirada vacía de YoonGi, Jimin podía percibir cuánto lo odiaba, cuanto lo despreciaba por el simple hecho de estar en ese justo momento sentado allí, y aun cuando el sentía una punzada en su corazón cada que sus ojos se encontraban, trató de ocultar su tristeza con una sonrisa. Ya que; Jimin estaba seguro de que luego de ese día, ellos llegarían a ser grandes amigos, y recuperarían todo el tiempo que habían perdido al estar separados. No obstante, los pensamientos de ambos eran completamente distintos para el futuro.

 

—   Jimin, quiero presentarte a tu hermano. — dijo Min Hee con una cálida sonrisa cuando acabaron la cena. Jimin le dedico una mirada repleta de felicidad al mencionado, mientras que YoonGi detestaba cada palabra que salía de la boca de su padre, sentía sus oídos sangrar con esa confesión, y su cabeza comenzaba a dolerle en demasía, definitivamente el pobre solo quería salir corriendo de ese lugar, quería escapar de esa horrible realidad cuanto antes. — YoonGi, él es tu hermano menor, Park Jimin.   

 

Jimin extendió su mano inconscientemente sobre la mesa, con una mirada de anhelo que le helo la sangre al mayor. Este ultimo de inmediato rodo sus oscuros ojos soltando un bufido, y el menor no tuvo más opciones que regresar la mano a su lugar totalmente decepcionado. Para los dieciocho años que YoonGi estaba próximo a cumplir, no era demasiado maduro. Pero existen cosas que no se pueden aceptar de un día para otro, ni mucho menos perdonar, y que Min Hee engañara a su madre era una de ellas, quizás la única de la lista.

 

—   YoonGi, puedes llamarme madre. —  dijo Park NeulSeok quien desbordaba de la dicha en cada una de sus expresiones, dejando al chico completamente desconcertado.

 

—   ¿Por qué haría algo así? — inquirió estupefacto. Sabía que su padre tenía una amante, quien era esa sensual mujer frente a sus ojos, pero lo que nunca había llegado a enterarse hasta ese día era que el tal Jimin era nada menos que su medio hermano, un bastardo. ¡Fabuloso!

 

—   ¡Hee y yo, vamos a casarnos!

 

Jimin sonrió emocionado, sin embargo, todo aquello se desplomo en cuestión de segundos, justo cuando los ojos de YoonGi se llenaron de una inmensa ira, de una sed de venganza que nunca podría controlar. Esas palabras resonaban en la cabeza de YoonGi un y otra vez, atormentándolo, fastidiándolo demasiado, todo lo contrario a su hermano, el cual sonreía emocionado al ver que estaba viviendo algo que nunca creyó que llegaría a sucederle ni en un millón de años. 

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