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Urupon por Urupon-Patochan

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Notas del fanfic:

Ya lo había subido y en una de mis crisis lo borré completito, espero ahora sí llegar a terminarlo

The GazettE era ya una banda bastante conocida, y amada por las y los jóvenes japoneses, cada vez había más público en sus conciertos, se abrían puertas en otros países para ellos, aquella marca creada por Ruki “BlackMoral” era cada vez más famosa, todo estaba viento en popa para ellos, quienes disfrutando del momento, estaban más que contentos, de gira en gira, de fiesta en fiesta, Aoi era todo un casanova, cada vez una chica diferente, todas preciosas, Kai lo regañaba por eso “llegará una que no se conforme con una noche” le decía cada vez, pero sobra decir que el pelinegro siempre le ignoraba; “relájate y consíguete una de vez en cuando” le respondía cada vez. Reita y Ruki…bueno con ellos era difícil decir, unos días eran muy amigos y se iban de copas, otros no se soportaban, Reita se encontraba una chica y botaba al chibi…pero cuando el enano se encontró una linda señorita con la que quiso intentar una relación, Reita dejó de hablarle por un mes, parecía que entre ellos había algo y Uruha…el alto guitarrista era otro asunto, cuando salía de parranda con Aoi terminaba igual que él, ebrio y con alguna desconocida en la cama…o desconocido, era bien sabido por todos en la banda que Uru era bisexual, y ninguno parecía molesto con aquello.

Uno de esos días en que Kai estaba regañando a Aoi por andar de don juan, Aoi se cansó y lo retó, le dijo que se fuera de juerga con él y Uruha, que ya podría seguirlo regañando el resto de su vida si se mantenía sobrio y sensato, pero que si igual que él y el otro guitarrista, terminaba ebrio y con alguna chica o chico en la cama, tendría que callarse sus sermones en un futuro.

—¿Tratas de demostrar que soy como tú?—Kai parecía molesto, aunque siendo él, era difícil saber

—No no no, claro que no, solo me gustaría que dejaras de hacerte el santo—la honestidad de Aoi ya rayaba en el cinismo

—Uruha, dile algo—

—A  mí no me metan en sus cosas…yo solo quiero ir a beber, si me acuesto con alguien o no, ya sería un bono extra—el castaño jugaba con su celular, aunque más que entretenido parecía que lo hacía para no meterse en aquella tonta discusión—y ya me quiero ir así que decídete Kai, vienes o te quedas—

—Ya, ya bueno si así están las cosas pues voy, aunque no es para probarte nada Aoi—sin más tomó sus cosas y los tres salieron de la compañía hacia el auto del moreno guitarrista.

Para cuando los tres llegaron a ese lugar, Kai comenzó a preguntarse si había estado bien aceptar aquella “invitación” puesto que en ese bar parecían conocer bastante bien a aquellos dos guitarristas, tanto que apenas entraron,  una mesera de muy bien aspecto los condujo a una mesa un tanto privada en el lugar, y el alcohol comenzó a fluir.

—Con su permiso yo si me quiero divertir, voy a bailar—ese era Aoi, que se levantó después de un par de copas, a coquetear y bailar con cuanta chica se le acercaba.

Uruha solo se reía, sin dejar de dar tragos a su bebida, que ya era la cuarta de la noche—disculpa, ¿bailas conmigo?—el dueño de aquella voz era un chico bajito, delgado, vestido muy coquetamente gritando “soy gay y pasivo” a kilómetros con aquel atuendo, el castaño estuvo a punto de negarse pero, la sonrisa que el pequeño chico le dedicó, bueno…Uru no hizo más que dejar el vaso en la mesa y levantarse a bailar con él.

—Pff…y así me quedé solo en la mesa—se dijo a sí mismo Kai, que al estar ahí hundido en el pequeño sillón, no hacía más que beber y beber, cosa que no acostumbraba, eso hasta que una bonita castaña se acercó tímidamente a pedirle que bailara con ella, a lo que el baterista no pudo negarse, no mirando la sonrisilla tímida y el sonrojo en las mejillas de aquella chica, ah las cosas que podría hacer Kai con esa chica “demonios, soy igualito que Aoi” pensó y vencido por sus pensamientos, simplemente se dejó llevar, se divirtió, bailó y se besuqueó con aquella castaña, sin pensar en que la trampa de aquel moreno mañoso había funcionado, y a partir de esa noche Líder-sama ya no tenía derecho a regañarlo por mujeriego o por borracho.

[Uruha]

Me di cuenta de lo que el pequeño quería desde que sus lindos caninos moldeados se asomaron por entre aquellos labios delgados, ligeramente abrillantados por el gloss que usaba…al mirarlo detenidamente me di cuenta que esa noche me podría divertir un rato, puesto que el pequeño lo pedía a gritos “por cierto, me llamo Takeshi” me dijo mientras restregaba su trasero en mi pelvis, con el pretexto de aquella canción que sonaba sexy en el lugar.

—Me llamo Kouyou—de pronto sentí sus manos paseándose por mis muslos que se delineaban perfecto en mis apretados jeans—hey, tranquilo niño—

—Pero es que me encantan esas piernas tuyas—se excusó con una mirada de inocencia fingida—todo tú, me encantas—y sus manos siguieron su camino por mis muslos, la derecha se detuvo en mi entrepierna y comenzó a frotarla discretamente, mientras que la izquierda subía por mi abdomen—vaya esto se está despertando—comentó con una sonrisa ladina.

—¿Qué te hace pensar que un mocoso como tú hace que se me pare?—le dije al oído mientras lo apartaba un poco de mí.

—Entiendo…al viejo ya no se le para—su sonrisilla se deformó en un puchero infantil—que mal y yo que quería divertirme, pero si no quieres pues que le voy a hacer…que triste, que me guste un anciano al que ya no se le para—

Sobra decir que las palabras del mocoso ese me sacaron de quicio, mira que decirme viejo, y encima impotente…no lo pensé dos veces y lo tomé por la muñeca, me acerqué con él a la mesa donde bebía con mis dos compañeros de banda y donde ellos descansaban un rato—ya me voy, los veo luego en la compañía—Aoi pudo notar mi cara de molestia mezclada con algo más, pero no supo con qué, al menos eso creo yo.

Me llevé al chico a un hotel, uno no muy extravagante pero sí bastante cómodo, y él parecía feliz; cuando llegamos a la habitación cerré con seguro y me apresuré a devorarle los labios, toqueteando su cuerpo descaradamente, y de inmediato sentí su mano de nuevo en mi entrepierna.

—Creí que un mocoso como yo no te la paraba—

—Bueno, ahora ves que no es así—podía sentir su mano masturbándome muy hábilmente por encima de la ropa—tienes buena mano niño—llevé mi mano a acariciar su mejilla, muy cerca de sus labios—dime…¿tienes buena lengua?—

Noté una sonrisa ladina en su rostro y de inmediato me empujó hasta tenerme sentado a la orilla de la cama, sacó mi erección de mis pantalones y comenzó a lamerla, paseando su lengua por toda mi extensión, sin quitar esa expresión inocente, casi infantil de su rostro, como si fuese un niño saboreando un caramelo, de esa misma manera la metió en su boca y comenzó a chuparla, con un ritmo enloquecedoramente lento, pero que me encantaba; no aguanté mucho y llevé mis manos a sus cabellos, comencé a empujar su cabeza, cada vez más rápido y más duro contra mi miembro, follándole la boca prácticamente….hasta que me corrí, manchándole toda la cara.

Sonreí cuando lo noté cerrando los ojos al recibir mi semen en su rostro—tenías que dejármelo en la boca, no en la cara—me dijo con voz caprichosa.

—Te moviste cariño, no es mi culpa—lo levanté y dejé un beso en sus labios, probando mi propio sabor, luego y sin ninguna delicadeza debo decir, lo desnudé, lo recosté en la cama y me desnudé también, comencé a recorrer su cuerpo con besos, aunque estaba ansioso por hacerlo mío, bueno no quería que se viera que solamente iba a lo que iba.

Lo disfrutamos bastante, al menos yo sí y él…bueno sus gemidos, su cuerpecito sudando y retorciéndose debajo del mío, su vocesita gimiendo y rogándome “más, más duro, dame más” los gritos que salieron de su boca cuando comencé a tocar su próstata…y qué decir de aquel abundante chorro de cálido semen que se derramó entre nuestros cuerpos cuando el orgasmo llegó; definitivamente ambos lo gozamos bastante.

A la mañana siguiente desperté al sentir sus besos en mis hombros…había cometido la tremenda equivocación de quedarme a dormir con él en ese hotel—oye niño…no quiero que te emociones con esto—pero no me escuchó, terminamos teniendo sexo también esa mañana—solo sexo casual, nada serio Takeshi—asintió emocionado, y me daba que aquello no sería bueno para mí.

Me levanté a vestirme después de hacerlo por segunda vez esa mañana—tienes la habitación hasta las 4:00 pm…haz lo que quieras, hasta puedes pedir servicio—le dije al pequeño y luego salí de allí, ya se me había hecho tarde así que fui directo a la compañía, sintiéndome cansado y sin haber desayunado, cuando llegué simplemente me tiré en el sofá de la sala de ensayo, sin quitarme las gafas oscuras.

—Te ves horrible—no me di cuenta en que momento entró y ahora estaba parado junto al sofá

—Ya lo sé ue-chan—me llevé una mano a la frente, me sentía cansado

—¿Resaca?—lo vi hacer una mueca de desagrado cuando se acercó a mí—hueles a sexo Shima, si quiera te hubieras dado un baño—

—No me dio tiempo, ni siquiera estaba en casa—

—Guuau ¿dormiste en casa de la zorrita?—

—Zorrito…y dormimos en un hotel, planeaba ir a casa a bañarme pero terminé follándomelo en la mañana también así que se me hizo tarde—

—Entonces está bueno el chico—

—Sí, lo está, es…lindo—

Se quedó callado un momento y al mirarlo noté la media sonrisa, como burlona que se asomaba en sus labios—así que no solo te gustó como mueve el culito—

—No digas tonterías Reita…sabes que no me involucro con los de una noche—

—Sí…pero también sé que te largas cuando terminas de cogértelos, nada más te falta dejarles la paga en el buró…y ésta vez amaneciste con él y todavía te lo follaste una vez más antes de venir ¿al menos te dijo su nombre?—

—Takeshi…se llama Takeshi y solo es sexo Reita no te emociones, no me verás trayéndolo de la mano a presentarlo como mi novio—

Seguí negando cuanto pude, hasta que nos vimos interrumpidos por los demás, Aoi traía una sonrisa que me hizo saber que Kai había perdido el reto, ahora ya no había quien pudiera regañarlo por nada y contrario a lo que pensé, Kai se veía contento, quizá esa noche de “liberación” realmente le sirvió de algo; por mi parte, bueno…seguí dándole vueltas en mi cabeza a la conversación con Reita, es mi mejor amigo y sabe demasiado sobre mí, quizá más que yo y eso me asusta…ya me estaría dando cuenta que esa noche que me salí de mi rutina, que hice cosas distintas, esa noche que involucré besos y ocho horas de sueño además del sexo estaría cambiando mi vida, aunque aún no sabía si para bien o para mal.

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