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Cállate y dame un hijo por melisanatalia

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Capítulo I

Hogar de Shura Montés.

En un espacioso departamento cerca del centro de Atenas (el cual estaba lleno de cajas a medio desarmar), un pelinegro de 31 años con el sueño pesado reacciona a la escandalosa alarma de su celular, estratégicamente puesto sobre la cómoda que queda a 2 pasos de la cama. Cuando al fin apaga la alarma se estira y hace elongaciones básicas mientras prepara la ducha. Y es que así es el: metódico, disciplinado y por sobre todo muy práctico con su tiempo. En 20 minutos ya está bajando por el ascensor del edificio, con su impecable traje (no ridículamente caro ni avaramente barato), el maletín con los papeles que dejó listos la noche anterior, su rebelde cabello apenas domado y una sutil sonrisa de satisfacción.

Por resumir, Shura Montés es un joven de 31 años recién cumplidos, su apariencia es bastante atractiva aunque no a primera vista: ya que si bien su proporcionada figura (ni tan tonificada, ni tan escuálida), su blanca piel, y sus profundos ojos negros son dignos de apreciar, no recuerda jamás haber llamado especialmente la atención de sus potenciales amantes con su sola presencia; es más: sus anteriores parejas podrían decir que comenzaron a sentirse cautivados por el luego de tratarlo, ya que es bastante discreto con la forma en que se presenta a las personas desconocidas.

Era un martes de principios de marzo, la primavera estaba anunciándose en Grecia, el clima era el más recomendable del año (aunque la época favorita es el otoño por mucho) y pareciera que hay más niños jugando, más personas de buen humor, y por sobre todo, más "parejas pegajosas" prometiéndose mentiras. O así es como Shura les llama mentalmente cuando escucha esas frases sueltas de "amor efusivo e ingenuo".

Pasa por su té y un café en el local de la cuadra antes del edificio donde trabaja hace seis años, pero estos días algo cambió: y aquí viene la gran causa de los acontecimientos futuros, ya que hace una semana exacta, los "pesos pesados" de la firma de abogados donde lleva trabajando desde los 24 años (si, egresó a tiempo) decidieron hacerlo socio y parte. Desde ahora participa en la resolución respecto a los clientes, casos y procedimientos por medio de la mesa directiva. A pesar de ser joven, es muy talentoso y ha sabido a llevar casos complejos con una cooperación más allá de lo satisfactorio, y es por eso que todos estuvieron muy de acuerdo en que lo natural era apoyarlo y ayudarlo a desarrollarse con más autonomía para en un futuro dejarlo a cargo de ciertas divisiones.

- Buen día su majestad, aquí está su sagrado brebaje de los martes, tenga usted delicada doncella... ilustre el tacto de sus dedos... etcétera

- ¡Cuando yo te vi la primera vez aún no te salían pelos en las bolas!, así que deja el sarcasmo ¡maldito mocoso resucitado!- contestó una bella mujer de largos cabellos negros que ocupaba el escritorio justo a la entrada del nuevo despacho de Shura.

- Cuando me gusten las tetas me caso contigo, fina señora...- hace una reverencia exagerada.

- ¡¿ME DIJISTE SEÑORA?! Si me llaman para transferirte a Alaska yo misma falsifico tu firma para el contrato.

- ¡¿Con esa boquita besas a tu esposa?! - finge indignación.

- Hablando de mi magnífica esposa: mandó saludos y dijo que va a hacerte una maldita sesión cuando lo pidas. –su semblante se relaja haciéndola ver más joven, ante la sola mención de su amada.

- Y te vas a lavar la lengua con jabón para decirle que el jueves a las 4 y que muchas gracias. ... ¿Se siente mejor? –agrega el pelinegro sentándose en la silla frente a su interlocutora.

- Al fin es evidente que el puto tratamiento hizo algo por nosotras. Hasta iremos a comprar pelucas mañana.

- Me alegro, no sé qué habría hecho contigo si ella se va, ¿quién te iba a soportar?

- Ya para que me emociono

- ¿Hay paquetes para mí? Será el cumpleaños de Dita y su regalo tiene que estar por llegar.

- Si, llegó ayer mientras su ilustrísima estaba en el almuerzo de estirados...

- Y sabes si...

- si: es lindo el diseño, si: encontré un envoltorio apropiado y por ultimo: le encantará, tienes buen ojo para los regalos jefecito.

Un intercambio de palabras de ese calibre se podía apreciar cada día laboral en el vestíbulo de la firma, la cual ocupaba todo el piso 15 del imponente edificio. La secretaria en cuestión se trata de una mujer llamada Pandora Heinstein. Cualquiera diría que no se ríe y su postura la hace ver autoritaria... pero lo cierto es que con Shura se entienden a la perfección, se extrañan cuando no se ven en más de tres días: entre más fuertes las groserías, más amor hay implícito en ellas.

Pero antes, ¿Cómo comenzar a explicar a Pandora Heinstein?, pues bien: podríamos iniciar con que nació en Alemania 5 años antes que Shura y llegaron a entrevistarse para distintos cargos el mismo día a la oficina, se desearon suerte y cada uno dio sus respectivas entrevistas sin cruzarse al concluir éstas.

Por casualidades del destino un recién egresado Shura (con sus 24 añitos sin haber visto en mucho tiempo la luz fuera del cuarto de estudio de su universidad) y Pandora iniciando un Magíster en Historia del Arte se encontraron en un concurrido bar alternativo ese mismo fin de semana, ya estaban borrachos así que todo lo que quedó al final de la fiesta fue un par de desgarbados post adolescentes sentados en una azotea mirando el amanecer en la ciudad.

-flashback-

- ¿Entonces serás una reconocida curadora y crítica de arte pero mientras te aguantarás a la gente de una firma de abogados?- preguntaba un Shura azotado por el trasnoche

- Si, necesito dos trabajos.

- La verdad es que me sorprende que alguien con tu preparación quiera ser secretaria. ¿estás en tu etapa rebelde de anarquía radical donde comes basura y vives en una toma de terreno para llamar la atención de tus padres?

- Mira, en resumen la sociedad de ricos a los que mi familia pertenece es más vieja y añeja que la Reina, es más, creo que se han casado entre primos en al menos 6 generaciones de Heinsteins- se ata el largo cabello en una coleta.

- Eso explica tu patología mental... ¿o también te quieres casar con un primo?

- Ya superé aquello, mi esposa y yo no somos compatibles con el apellido Heinstein.

- Merezco un resumen- Dice Shura adoptando una actitud más despierta

- Mira, me tengo que ir asique va así: me enamoré de una kinesióloga hermosa y la cortejé hasta que dejó de verme como una pendeja mimada, cogimos, me enamoré más, LOS HEINSTEIN me desheredaron en cuanto les dije que íbamos enserio, me fui de casa, bla bla bla, asi que mi amada Yuzuriha propuso la idea de ir a vivir juntas y compartir gastos en algo modesto antes de que nos asentemos y bla bla, el amor no paga las cuentas, y bla bla ella recién está haciéndose de clientes fijos asique yo no me quedaré de brazos cruzados esperando que me reconozcan en los altos círculos de curadores de museos y galerías: por lo tanto usaré mis hasta ahora inútiles conocimientos en protocolo para que ahorremos bien hasta tener la casa.

- ¿Y te irás en dos años cuando el magister acabe?

- Y si puedo me largaré antes, créeme que usar ropa formal y sonreírle a esos idiotas no es un sueño, pero es el plan del momento.

- Suerte con eso, esta semana sabré si quedé en la firma, están llamando a mis profesores y esos antecedentes de rigor...

- Debes hacer una especie de penitencia si de veras quieres el trabajo, como por ejemplo: "si quedo en esta firma, me rasuraré las bolas todos los viernes"

- AAAH, entiendo, pero no necesito eso, en realidad no tengo mucho pelo... pero que tal esto: si quedo te llevaré sagradamente un café monstruoso a la oficina cada día hasta que acabe tu magister.

- ¡Hecho! ¡Nos vemos pimpollo!

- Me llamo Shura, y dale saludos a la sagrada mujer

- En tu nombre, idiota.

*Fin del flashback*

Habían pasado siete largos años desde que iniciaran aquella amistad, Pandora efectivamente se retiró al terminar el magister; sin embargo, hace dos años tuvo que retomar los contactos y llamar desesperada para cubrir el cargo de una de las secretarias que estaba por jubilar, y es que a su amada esposa le habían declarado un agresivo cáncer a la piel, aquello implicó la necesidad de un trabajo bien remunerado y con horario fijo (Yuzuriha necesitaba cuidados no compatibles con turnos en inauguraciones nocturnas, etc.). Es así como Pandora había estado cumpliendo sagradamente su rol y estaba más que agradecida de que Shura la haya pedido como secretaria personal apenas pasó a formar parte de la mesa de socios, además de que por esos días parecía que las buenas noticias estaban comenzando a asomar: Yuzuriha estaba respondiendo bien al segundo y último tratamiento que se podían permitir pagar, ahora se le veía más animada y no sentía nauseas todo el tiempo... definitivamente Pandora podía decir que poco a poco podrían llevar a cabo la vida que siempre quisieron.

Aquella mañana transcurrió con un concentrado Shura haciendo los pendientes suspendidos por la importante y extensa reunión del día anterior, que comenzó con un almuerzo y finalizó entrada la noche con un brindis asegurando el éxito del nuevo vínculo: la firma estaría a cargo de los asuntos de una importante empresa.

-Llegó el más hermoso y dice que no admitirá un rechazo de tu parte- Anunció Pandora dándole a Shura solo unos segundos para esconder el regalo y recibir a Dita.

- Shura? Hola... - en la entrada de su nueva oficina se deja ver un sereno y hermoso hombre de largos cabellos celestes, un escandaloso lunar bajo el ojo, acompañado de un sutil aroma a rosas.

- ¡Dita! ¿Cómo estás? –pregunta Shura levantándose a darle un afectuoso abrazo

- Bien... -le abraza de vuelta y le desordena el cabello con cariño-

- ¿Angelo está bien? Tú estás bien?

- Sí, estamos excelente... de hecho... vine porque extrañamos verte, pero conociéndote en vez de cobrarte afectos por teléfono es mejor venir a cerciorarse de que comes, duermes, te afeitas y no has muerto...aunque veo que estás en una oficina propia y figuras en una placa como socio, ¡felicidades!- concluyó el sueco con una sincera sonrisa.

- Lo sé y lo siento, nos metimos de cabeza con lo del nuevo cliente, pero todo concluyó ayer asique ahora estaré mucho más libre, podríamos celebrar...

- ¿Ah sí? ¿Ahora tendrás tiempo de almorzar e ir al baño? – pregunta con un tono divertido tomando asiento frente al escritorio del español.

- ... Y de celebrar tu cumpleaños, ya sea que quieras ir a bailar, arrendar cabañas o comer en un lugar nuevo, lo que sea que decidas yo te apoyo y participaré...

- Es bueno saber que no pierdes las costumbres fundamentales, pero en realidad vine a cerciorarme de que estás vivo y a comunicarte que estás invitado a mi cumpleaños que será en la casa nueva de Aioria....

- ¿El pulgoso? Ya hizo efectiva su herencia... olvidé por completo aquel asunto... lo llamaré

- Si, fue todo muy sano: él se queda con la casa de la playa y su hermano mayor con la estancia en el campo, tú sabes, familias unidas con buena voluntad...

- Entonces le llevaré algo que pueda necesitar... espero no haber hecho que se moleste

- Descuida, sabemos que estas para nosotros, sólo Angelo te recuerda melodramáticamente una vez al día – instantáneamente el rostro del peliceleste se ilumina al hablar de su flamante esposo italiano, la huracán de la relación como lo llama Aioria.

- El día que no lo haga pensaré que ya no me quiere, de hecho me agrada la idea de que estemos todos el día de tu cumpleaños, tengo una decisión que compartir con ustedes...

- ¿Te vas a casar con tu escritorio?

- ¡Dita!

- Está bien, el amor es libre, nosotros te aceptamos igual.

- Muchas gracias, significa mucho para mí.

- Entonces nos vemos el sábado

- Ahí estaré- se despiden con un fraternal abrazo y el bello pisciano se despide afectuosamente de Pandora antes de abandonar la firma, como siempre llamando la atención de los hombres y mujeres a su alrededor.

Afrodita Lindgren es un respetado botánico sueco próximo a cumplir los treinta. Había llegado a la vida de Shura cinco años atrás, como la primera y única pareja reconocida por su mejor amigo Angelo. Afrodita aparte de bello, observador y muy sereno, es muy inteligente. Solo como dato interesante cabe mencionar que Dita y Angelo se conocieron en el funeral de un profesor de química que tuvieron en común en los primeros años de universidad. Para Angelo el efecto fue inmediato: se olvidó de las amigas del bar, de los amigos del departamento de más arriba, y hasta de los marinos con poca ropa que frecuentaba la ciudad... pero para su propio desvelo, no supo que hacer, y es que con el sueco solo tenía claras tres cosas:

1- No iba a conquistarlo con su típica galantería de primera cita en un bar de dudosa reputación.

2- No lo cautivaría ni mostrándole bobaliconamente su trabajado abdomen

3- Menos que menos lograría algo bueno piropeándolo al pasar.

Esas tres cosas era todo lo que Angelo sabía y todo lo que temía ya que en semejante escenario ninguna de sus tácticas para folladas de una sola noche servirían. Shura se apiadó a la segunda semana y le aconsejó que tanteara terreno (estado civil, antecedentes, exes psicópatas, intereses, carrera, gustos, etc.) lo cual Angelo aceptó de buena gana en vista de que no tenía un plan, averiguó por aquí y por allá para darse de lleno contra la incertidumbre cuando concluyó que no estaba frente a una persona predecible o desequilibrada: ¡estaba frente a un semi-dios!

Así fue como estuvo dos meses conformándose con buscar momentos para saludarlo al pasar, hasta que se rindió y en un momento de desesperación le preguntó si existía la remota posibilidad de que aceptase una cita con él: Dita sólo le dijo que pase a su laboratorio por la tarde y eso fue todo; eran el complemento del otro. Dos años después se casaron, y ahora Dita era un miembro más de la "familia" que Shura, Angelo y Aioria tenían.

Dos días después de aquel martes Shura llegó a la consulta que Yuzuriha tenía en casa, Pandora tenía permiso administrativo asique pasaron una amena velada entre el masaje para Shura y la cena que Pandora hizo aquella tarde

- A pesar de que tu cuello es siempre un caso, me sorprende que esté menos contracturado que en todas las otras sesiones... -observó Yuzuriha quien estaba sentada en un extremo de la mesa familiar con una peluca rosada que habían adquirido en un arranque de optimismo.

- La incertidumbre me pone tenso, pero cuando tengo claro lo que viene me relajo.

- ¿Tomaste alguna decisión que te trajo calma? –se sienta más cerca de Shura, quien nota inmediatamente que sus ojeras están comenzando a desaparecer

- La verdad es que si, y hacerlo fue la solución a muchas de mis inquietudes...

- ¿Y podemos saber de qué se trata?- Preguntó Pandora tomando asiento al lado de su esposa.

- Es que últimamente me he estado cuestionando mi legado... en realidad hace bastante... y... siempre he querido.... Es decir... he tenido la inquietud... yo... ¡en fin! quería adoptar un niño para entregarle toda mis atención y cuidados. Lo veía como mi fin último luego de la estabilidad laboral.

- ¿Y que te detiene?

- Creen que las adopciones son más viables por parte de familias constituidas

- Se oye complicado

- Ya sé que haré pero te lo cuento el lunes, Angelo me mata si no es el primero en saber...

La tarde pasó entre chistes y los dulces que Pandora hacía cuando estaba de buen humor, y últimamente no era para menos, Yuzuriha comenzaba a experimentar un tenue crecimiento de cabello y una leve subida de peso que solo auguraba cosas buenas.

Cuando por fin llegó el sábado Shura se levantó alrededor de las 11 de la mañana (sin despertador de por medio), se dio un largo baño de tina, se puso unos ajustados pantalones negros, unas zapatillas azules y una impecable camisa verde, le daba un aire informal y era justo lo que necesitaba después de una semana de traje, fue al supermercado por unas cervezas y partió a la dirección que gentilmente Dita le había enviado por mensaje esa misma mañana.

- Cabra satánica

- Gato pulgoso

- Te extrañé

- Lo sé, ¿quieres que te cargue hasta tu casa? – pregunta Shura en tono meloso

- Sería muy gay de mi parte – finge indignación Aioria

- Estás rodeado, maldita minoría

- Entonces aquí me tienes

Shura carga a Aioria y las cervezas hacia el interior de la casa donde suelta al gato sobre el sillón y va a saludar a Angelo apenas se ven, de forma efusiva ya que tenían una amistad muy sentimental, lo cual resultaba raro considerando que Shura se muestra tan antisocial y Angelo tan apático.

- Te perdono yo también he estado demasiado ocupado

- ¿Viene la primavera y todos mueren?

- Sí, pero ya no saltan de un edificio, ahora encuentran métodos refinados que debo estudiar bien.

- Estas generaciones ya no son como antes...- bromea Shura, ya que no conocía a nadie con mayor vocación de forense que Angelo, quien hacía poco terminó su especialización en tanatología.

Dita llega desde la cocina secándose las manos y saluda a Shura de un abrazo

- Te ves muy bien con ese verde

- ¿Quieres ver tu regalo?

- Por supuesto

- Ven

Shura lo guía hasta su auto y abre la cajuela sacando un estuche de terciopelo con una cinta.

- La vi y pensé que nadie le daría más provecho que tu

- Shura esto es...

- Es tu regalo, ¡feliz cumpleaños Dita!

- ¡Shura muchísimas gracias!

Alguno pensarían que era un regalo un tanto peculiar, pero era perfecto para Dita: eran semillas para las plantas más distinguidas del Jardín Botánico de Madrid, aquellas de las que el sueco siempre se acordaba que quería tener en su jardín, es en medio del abrazo que Angelo se les une

- Podríamos decir que te luciste, Aioria se sentirá derrotado.

- No te preocupes, ya asumí que el otro año voy a traer el mejor unicornio – bromea Aioria ya que él y Angelo siempre cuentan con Shura para idear regalos acertados.

- Ya que estamos todos quisiera comentarles algo importante- comienza Shura, pues ya no tenía caso andar tan ansioso con el asunto.

- Hazlo rápido, queremos saber...- presionó Angelo

- Voy a tener un hijo... o hija.

- ¿¡Y CON EL PERMISO DE QUIEN?! ¿Lo conocemos?, ¡No me digas que volviste con Shaka!

 

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