Amor Yaoi
Fanfics yaoi en español

Silence

Autor: SofiSalazar_16

[Reviews - 0]  

LISTA DE CAPITULOS
- Tamaño del texto +

La sangre era salpicada hacía todas direcciones: techo, muebles, paredes, ropa y rostro. Por el suelo era regado un espeso charco rojizo. En un rincón del living, escondido tras el gran sofá de la instancia, se hallaba el joven peli-rosa, con su mano sobre sus lindos labios, acallando sus sollozos, y con frías lágrimas recorriendo su sucio rostro. El temor era reflejado en sus oscuros ojos, inyectados en miedo y desesperación. Lo que antes era un bullicio producido por los gritos de tormento de sus padres, ahora se había convertido en un silencio sepulcral, solo interrumpido por su suave pero acelerada respiración y los sonidos producidos por el intruso al atravesar una y otra vez la carne de sus progenitores con aquella arma blanca.

Apoyando su mano libre en el suelo debajo de él, para encontrar una mejor posición, se encontró con una horripilante noticia: su mano, antes blanca, ahora era bañada por un líquido espeso y carmesí. Ahogó un grito de terror dentro de su garganta, y sus ojos miraban horrorizado como más de aquel líquido vital se escurría por debajo del sofá hasta su posición. Mentalmente, intentó tranquilizarse. Si no lo conseguía, muy probablemente el agresor le encontraría, y tendría el mismo final que sus padres: la muerte, una lenta y dolorosa.

Respirando entrecortadamente, con las manos traspiradas y con un temblor en todo su cuerpo, dirigió una de sus manos al bolsillo trasero de sus pantalones, sacando de allí su teléfono móvil. Marco correctamente el número de la policía, equivocándose antes unas cinco veces, y espero a ser atendido. En la espera, el silencio que se instaló a su alrededor le alarmó. Agudizo sus oídos, tratando de encontrar alguna señal de vida a su alrededor, más solo encontró un silencio total, terrorífico, anunciándole del peligro que poco a poco se acercaba. Su respiración era lo único audible a su alrededor, y eso le alertó aún más, sobre todo con los pequeños escalofríos recorriéndole la espalda y sus vellos de la nuca erizados.

Siendo lo más cuidadoso y silencioso posible, se colocó sobre sus rodillas y se apoyó con sus manos de la cabecera del sillón frente a él. Lentamente, asomó su rosada cabellera sobre el sillón, y luego sus ojos quedaron a la vista, observando sin escrúpulos el lugar. Su estómago dio un vuelco, sintiendo como por su garganta la bilis, su desayuno y almuerzo, subían para ser expulsados fuera de su cuerpo, pero su mano se interpuso; la imagen frente a él era, sin lugar a dudas, lo más traumatizante que jamás vera en su vida: los cuerpos de su madre y padre se hallaban a unos metros frente a él, el primero sobre el segundo. Ambos cuerpos se encontraban posicionados sobre un enorme charco de sangre, que a cada segundo que pasaba crecía más y más, el de su padre que estaba posicionado de tal forma que quedará mirándole fijamente, a simple vista, solo poseía unos cortes en sus piernas y brazos, ambas manos eran adornadas por un gran corte en sus palmas, golpes adornaban su desfigurado rostro: su ojo izquierdo se hallaba morado he hinchado, mientras que el derecho estaba cerca del sillón individual junto a ellos, su boca se hallaba abierta y se podía apreciar que en donde suponía estaba la lengua solo se encontraba un vació y mucha sangre acumulada, sus labios se hallaban con infinitas cortaduras, ambas mejillas con cortes profundos, casi atravesando su piel y carne hasta dentro de su boca, su nariz fuera de lugar, de donde dos pequeños hilos de sangre escurrían, su cabeza casi desprendida de su cuerpo y lo que podría ser un enorme corte en su estómago. En cambio su madre....desvió la mirada, forzándose a eliminar el horrible estado de ella, pero, una y otra vez, la imagen se repetía dentro de su mente: ella estaba recostada sobre el pecho de su padre, su cabeza colgándole de un fino hilo de piel y carne al resto del cuerpo, ambos ojos se le fueron arrancados—sabe quién el paradero de estos—y dos profundos agujeros se abrían paso, con grandes marcas de sangre en sus mejillas, el cabello que siempre obstruía la vista de su frente no se hallaba en su lugar, al igual que en grandes partes del resto de su cuero cabelludo y lo que quedaba de él se encontraba totalmente bañado en sangre, tanto de su nariz como de su boca escurría sangre, en esta última totalmente abierta, sus labios se hallaban con cortes profundos y su lengua se le fue arrancada ferozmente, y dentro de su boca sangre se acumulaba, en donde podía apreciar lo que serían insectos muertos e incluso vivos flotando, su cuerpo estaba expuesto, totalmente desnudo, desde su clavícula hasta su estómago se extendían dos gruesas líneas hechas por un cuchillo, pasando por entre sus senos, en estos, tanto izquierdo como derecho se hallaban con aparentes mordidas en toda su extensión, y donde supuestamente se hallarían sus pezones solo se encontraba un pequeño vació solo rellenado por sangre, bajando por su pecho halló más marcas de mordidas o chupones hasta llegar a la zona de su estómago, que se hallaba totalmente abierto de par en par hasta su zona intima, tanto sus sesos como demás cosas eran totalmente expuestas, así también como su útero y demás, el cual también se hallaba abierto, mostrando así lo que vendría a ser un pequeño feto, sus piernas se encontraban con demasiados cortes, en sectores mostrando piel—como sus muslos superiores e inferiores—o hueso—como su rodilla izquierda y su pie derecho—, por sus brazos, el derecho solo se hallaba con muchos cortes por toda su extensión, mientras que el izquierdo se hallaba fuera de lugar—en sus hombros—y en su codo se podía apreciar perfectamente como éste también se hallaba fuera de lugar, pero a un mayor nivel logrando que parte del hueso perforara la piel y saliera a la luz—al igual que su muñeca—y en su mano, los dedos faltantes eran el pulgar y el índice.

Su respiración se volvió más pesada y acelerada mientras más pasara el tiempo, los temblores en sus manos y cuerpo empezaron a ser incontrolables, y de su mano cayó el teléfono móvil, produciendo un sonido seco al momento de chocar contra la madera del suelo. Una exclamación fue interrumpida por dos manos que no eran de él, provenientes de detrás de él. El miedo se apoderó fuertemente de su cuerpo, provocando que empezara a forcejear con su agresor. En respuesta, este solo afianzo más su agarre sobre él. Más lágrimas cayeron de sus ojos, mojando de paso las blancas manos del asesino a sus espaldas, quién no se inmutó.

— Shhh. —susurraron cerca de su oído derecho. — Prometo no hacerte daño lindo muñeco. —un miedo intenso se apoderó de su mente, bloqueando sus pensamientos y la razón. Asintió a falta de palabras. — Eso es, lindo muñeco. —su voz era fría y aterciopelada, provocándole miles de descargas eléctricas por todo su cuerpo. No le era posible observar su rostro, pero percibió como sus labios se curveaban hacía arriba, formando una sonrisa que estaba seguro, expresaba lo divertido de la situación para él.

Su boca fue liberada, y las manos de su agresor se dirigieron velozmente hasta el inicio de su playera, introduciendo lentamente sus frías manos debajo de ésta, haciendo contacto con su piel, y sus labios se posicionaron entre su cuello y hombro, comenzando un vaivén de besos y mordidas sobre su piel expuesta. Las frías manos del desconocido subieron hasta sus pezones, deteniéndose en aquel lugar y comenzando a jugar con ellos, apretándolos fuertemente entre sus dedos pulgar e índice, tirando de ellos y luego soltándolos duramente, frotando sus pulgares sobre ellos, o masajeándolos agresivamente. Cerró fuertemente sus ojos y se mordió su labio inferior, reprimiendo las sensaciones que aquel ser detrás de él le estaba provocando a su cuerpo. Corrientes de electricidad pura recorrían su cuerpo, y cada fibra de su piel se volvía más sensible al tacto del desconocido. Prontamente, su entrepierna empezó a doler y un bulto comenzó a crecer. Se obligó a no soltar ninguna de las exclamaciones que dentro de su garganta se acumulaban, y a no abrir sus ojos.

— ¿Qué tenemos por aquí, eh?—la voz divertida de su agresor golpeo su oído, mientras que una de sus manos bajaba lentamente por su pecho hasta el inicio de sus pantalones. Negó fuertemente con la cabeza, suplicando detenerse, más aquella persona paso de él.

Introdujo su mano dentro de los pantalones del peli-rosa, sobando así su pene con su mano por sobre la tela de sus bóxer. El menor se mordió aún más fuerte su labio inferior y cerro fuertemente sus ojos. Su agresor sonrió, divertido ante las reacciones de su presa. Y queriendo más, llevo su mano hasta dentro de la ropa interior del menor, encontrándose con un gran pene erecto. Lo tomo entre su mano y lo sintió palpitar, ansioso por contacto. Lo apretó duramente entre sus dedos, observando así como el peli-rosa abría la boca sin soltar nada más que aire, y sus ojos por fin eran abiertos, mostrando esa satisfacción y cierta chispa de lujuria en ellos. Satisfecho con eso, comenzó a mover su mano de arriba hacia abajo por toda la extensión del falo del menor, escuchando así sus primeros suspiros y jadeos. Buscando más, comenzó a jugar también con su glande, presionándolo fuertemente, para luego seguir bajando. De la boca del menor, pequeños gemidos comenzaron a salir. Sus movimientos eran lentos y pausados, pero conforme pasaban los segundos y minutos, aumentaron en velocidad y potencia. Espasmos comenzaron a apoderarse del cuerpo del peli-rosa, al igual que el número de gemidos y jadeos su salían de su boca.

—Te gusta, ¿no es así, muñeco?—susurro la persona detrás de él demasiado cerca de su oído, lamiendo de vez en cuando su lóbulo. El menor solo se quedó en silencio, pero eso fue más que suficiente para su agresor, y la so risa de satisfacción solo aumentó más, así al igual que sus embestidas de su mano contra el pene del menor.

La mano que aún quedaba dentro de su playera jugando con sus pezones jamás dejó de hacer su trabajo. Turnándose entre un pezón y el otro, los estiraba, soltaba, apretaba y pellizcaba tan deliciosamente que el peli-rosa solo se estremecía ante tales sensaciones. Cuando se sentía próximo al clímax, su pene fue liberado, al igual que sus pezones y cuello, lo que desconcertó profundamente al chico.

—Esto es solo la punta del iceberg de lo que soy capaz de otorgarte. —susurro en su oído. — Si deseas más, deberás encontrarme. —medio desconcertado por esas palabras, lo único que sintió fue un golpe en su nuca, el color negro rodeándole y su vista nublarse completamente.—  Y recuerda esto muñeco: Eres mío.—Luego, todo fue oscuridad. Tanto los sonidos del exterior como interiores se esfumaron, una sensación de tranquilidad se instaló en su pecho y su mente se vio en blanco, incapaz de reaccionar. Su cuerpo se adormeció, sus extremidades no respondían a sus órdenes, y lo sintió más pesado. Finalmente, lo había comprendido: su agresor le permitió la vida bajo la inconsciencia. Y ese, fue su primer gran error entre ellos dos.

 

Loading...



Introduzca el código de seguridad que aparece debajo: