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Choose Me [JinTae] por Driadel Rumsfeld

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Notas del fanfic:

Buenas~

Tiempo sin subir nada y la verdad que ya hacía falta volver a escribir algo. Espero que disfruten la lectura <3

Notas del capitulo:

Hace un tiempo que no publicaba nada xD

Realmente no sé si la pareja sea muy popular pero disfruto mucho escribiendo sobre ellos dos, así que espero encontrar a alguien que también disfrute de ellos. 

Que disfruten la lectura~

 

Pd: Dejar un review no cuesta nada <3

La cabeza de Jin dio suavemente contra la pared del dormitorio. Estaban en tiempo libre y les habían dejado hacer lo que quisieran hasta la noche, pero como siempre, reglas eran reglas y nadie podía pasar la noche en otro lugar sin avisar. Por supuesto, él hubiese escogido cualquier otro sitio en lugar de un hotel de los suburbios, o eso si no hubiese sido por la mirada que le echó el menor rato antes de que pudiese siquiera pensar en algún sitio.

 

Lo odiaba, odiaba ver como poco a poco sus ojos se iban con mayor facilidad hacia donde se encontraba Taehyung ¿y lo peor de todo? Era ver las miradas que se pegaban Jungkook y aquél cuando estaban en alguna actividad, siempre buscando charla, siempre en busca de afecto, siempre haciendo contacto ocular, era realmente molesto.

 

 Jin se mordió el labio inferior cuando sintió la lamida sobre la base del miembro. Aquél chiquillo tenía una boca que siempre le hacía suspirar y por dios que odiaba tan solo pensar en que pudiese hacer eso mismo con alguien más. No pudo contener un gemido cuando la boca de Tae subió rozando los labios por el tronco, hasta tomar el glande, apretándolo gustosamente bajo la mirada del mayor.

 

 Antes simplemente habían comenzado con los típicos juegos de intentar adivinar lo que el otro diría, esconderse sin que el otro le encontraba, comprar comida para grabar alguno de los videos de EatJin, incluso había probado juegos online cuando el resto descansaba; pero al final, sin saber cómo, habían comenzado con simples roces, mimos, siestas donde sus dedos recorrían el uno al otro, y tras aquello, habían pegado el salto a ese tipo de actos.

 

 La diestra de Jin terminó por ir directo hacia los cabellos de Tae, tirando ligeramente de aquellos cuando el menor decidió bajar con su boca por sobre la erección del mayor. La lengua del chiquillo repasaba una y otra vez por sobre cada lugar, humedeciéndolo y haciendo que Jin se negara a estarse quieto, a siquiera intentar mantenerse callado. —Joder, tan bien... —Era el respiro que necesitaba de todas las cargas que se acumulaban en sus hombros. Jin nunca podría hacer sentir mal a los miembros con ese tipo de quejas, sentía que debía cuidarlos, no porque fuera un deber, sino porque era quien más se sentía preparado para ello, pero no por eso significaba que nada le lastimara. Tae, a su manera le permitía ese respiro y vaya que lo disfrutaba, ambos lo hacían.

 

—Hyung. —Retrocedió con su boca para poder soltar algo de aire caliente contra el glande, volviendo a lamer toda la extensión con ganas, con la misma gula que Jin ya conocía de otras veces. El momento en que los ojos de ambos se encontraban, era el punto en que el calor les recorría de forma más severa, lasciva.

 

 Tae volvió a atrapar la erección del mayor entre sus labios para poder moverse rápido, generando un sucio sonido húmedo mientras Jin intentaba cubrir los gemidos más fuertes que escapaban de su boca.

 

 La cabeza del mayor parecía dar un completo vuelco cuando Tae le comía de aquella forma e incluso cuando quería mantenerse centrado, todo en lo que pensaba era en atraparle por la nuca, empujarle hacia atrás y llevarlo contra las sábanas. El hombre más guapo del mundo y el número uno en la lista de los rostros más bellos de este año, ¿qué mejor combinación? Oh, pero aquellos no habían visto nada de las caras de Tae, no, porque su cara al estar contra las sábanas pidiendo a gritos por más, esa era definitivamente la mejor expresión a ojos de Seokjin.

 

 —Hyung... —Volvió a repetir el chiquillo con problemas, sin dejar de moverse sobre el miembro ajeno, perdiéndose en los movimientos y en la forma en que Jin le tomaba por los cabellos, guiando a su propio ritmo la felación.

 

 —Joder, Tae, como sigas... definitivamente voy a correrme en tu boca. —Y aunque la idea de verle manchado, por lo que él mismo había provocado, le parecía indescriptiblemente atrayente, también sabía que no quería terminar aquello allí, por eso fue que empujó de los cabellos del mocoso hacia atrás, alejando la boca de su hombría mientras observaba como un hilillo de saliva se cortaba entre la boca de Tae y su deseo.

 

 Jin se acercó para poder besar al menor, dejando que su mano libre fuese sobre la ropa interior ajena, presionando sobre la humedad que ya tenía Tae allí. —Ya estás así. —Sus dedos presionaron sobre la forma del miembro ajeno, moviendo aquellos como si le estuviese masturbando, todo para poder escuchar más de aquella boquita que le llenaba de sucias fantasías. Con Tae no podía ser blando como con el resto, no al menos en esa clase de circunstancia. El beso prosiguió de forma demandante, dejando que su propia lengua fuese en busca de la ajena para robarle el aire entre gemido y gemido. Y al final, cuando detuvo el beso, no se alejó de los labios ajenos, sino que habló contra ellos, susurrándole perverso: —Muero en deseos de follarte, Tae-Tae. —Su sonrisa dulce de siempre, tenía ese aspecto ligeramente más oscuro, pero no le importaba, no cuanto Tehyung y él jugaban al mismo juego. —Sabes lo que tienes que hacer. —Le lamió por sobre los labios, dejándole ir para que el otro siguiera con lo suyo, incluso su mano dejó ir la erección ajena.

 

 Taehyung tuvo que darse un momento para intentar respirar con normalidad, pero no podía, su corazón estaba tan agitado y su cuerpo tan necesitado, que tras una leve torpeza se pudo poner de pie para poder quitarse la ropa interior. Era lo único que quedaba entre la completa desnudes de ambos cuerpos, y ahora lo mismo ya no existía. Su cuerpo temblaba en expectación por volver sobre Jin y acomodarse sobre sus piernas, pero en cuanto gateó hacia él, sintió una de las manos ajenas tirándole del brazo contra la cama.

 

 Jin aprovechó el momento para poder tirar de aquél contra la cama y quedar esta vez encima. Podría penetrarle sin mayores contratiempos, pero había dos cosas que lo detenían de ello: La primera era que podría hacer daño al menor y la segunda, era que a pesar de cualquier necesidad que cargara con el mismo, seguía disfrutando de todos los juegos que follar con Tae traía consigo.

 

 Se relamió antes de que su cuerpo se agachara sobre el contrario, dejando que sus labios besaran sobre el bajo de la espalda ajena, subiendo desde allí en una larga lamida que dejo una estela húmeda sobre la espalda de Tae.

 

Un gemido se dejó escuchar de parte del menor, quien realmente quería quejarse y pedirle a Jin que se diera prisa, pero en su mente sabía, que incluso si lo pedía, Jin no le haría caso.

 

 El mayor atrajo el pequeño estuche que habían llevado con ellos, sacando una delgada y pequeña botella que destapó sin problemas. —Va a estar frío. —Le avisó a Tae antes de volver sobre aquél para dejar un beso sobre sus omóplatos. Sin embargo, el mayor no siguió por mucho más tiempo con aquello y solo dejó caer algo del contenido sobre dos de los dedos de su diestra, guiándolos posteriormente entre las nalgas del muchacho. —Tae, levanta un poco tus caderas. —Pidió, porque sabía que para el contrario —y para él— sería más fácil de esa forma.

 

 La expresión de Tae volvió a cambiar cuando un escalofrío le recorrió desde entre medio de las nalgas hacia arriba. —Hyung... no es... no es necesario. —Ni siquiera sabía si aquél le había entendido, pero ser abierto por los dedos ajenos siempre le producía el mismo efecto de necesidad. Habían sido ya una cantidad de veces suficientes como para saber que no le bastaría con eso, que lo necesitaba dentro. Su erección dolía esperando por alivio y no podía creer que fuese distinto para Jin.

 

 Los dedos del mayor se ocuparon de esparcir el lubricante dentro, sin evitar que el movimiento se acercase al desastre que luego haría con el menor. —Solo disfrútalo. Te estoy abriendo para que no te duela Tae, a pesar que estoy realmente deseoso por meterla. —Si no le creía, entonces podría sentir aquella erección paseándose descarada contra una de sus nalgas, esperando por el momento en que le tocase reemplazar a aquellos dedos.

 

 Jin ni siquiera se contuvo cuando estuvo seguro de que daría con el punto de placer ajeno, solo presionó sus dedos contra el lugar y se regocijó al ver la reacción ajena.

 

—¡... ! ¡HYUNG! ¡Ah! —El cuerpo de Tae tembló de pies a cabeza y sus manos arañaron la almohada bajo él. —Joder... lo necesito... te necesito, Jin hyung. Por favor. —Le rogó, sabiendo de ante mano que incluso así no conseguiría nada por adelantado. Al mayor le encantaba hacerle rogar en vano.

 

Y así fue, Jin no hizo caso aunque disfrutó ver las caderas ajenas meciéndose contra sus dedos en busca de más. Los abrió y cerró dentro del menor, moviéndolos provocativamente por otras cuantas veces antes de que finalmente los sacara. —Date la vuelta, Tae. —Oh, claro que quería verle el rostro a ese chico bonito. Quería observarlo en el momento en que le llenara y Tae al fin dejase escapar esas lágrimas que rara vez permitía que alguien más viese.

 

 Sin siquiera mirar, volvió a buscar el estuche en busca de un condón, encontrando en seguida uno de los que había traído, guiándolo hasta sus labios para poder abrirlo con cuidado, adrede haciéndolo lento.

 

 Tae que ahora lo veía de frente, solo profirió un pequeño sonido en forma de queja antes de que se decidiera a moverse, robándole el condón de entre las manos al contrario para poder llevarlo hasta la punta del miembro del mayor. Reemplazó el accionar de su propia mano por el de su boca y aunque el sabor del plástico no era su favorito, sabía que de esa forma era como más lograba calentar a Jin. Ni siquiera necesitaba verlo para saber cómo debía estarle observando aquél, pero de todos modos subió la vista mientras arrastraba el condón por el largo del miembro.

 

—Chico perverso. —Le ronroneó Jin, pasando las manos por sobre los cabellos ajenos con todo el deseo de volver a follarle la boca así como lo tenía en aquella posición. Chasqueó la lengua y guió su vista hacia otro lugar. —Deja de tentarme, Tae. Sabes que soy malo negándome a tus juegos. —Jin sonrió con toda la mala intención hacia el contrario, relamiéndose en lo que daba marcha atrás de la boca ajena.

 

 El mayor tomó a Tae por los hombros y volvió a arrastrarle contra la cama. Sus manos fueron hacia las piernas ajenas y las separaron para poder acomodarse entre ellas, dejando una perfecta vista del trasero del menor. —Era esto lo que querías ¿cierto? —Su propia erección se deslizó contra la piel ajena, encontrándose cerca de la entrada de Tae aunque sin llegar a penetrarlo.

 

 —Hyung, por favor, deja ya los juegos. —Se volvió a quejar el chiquillo, esta vez moviendo sus caderas de forma provocativa, intentando cautivar al mayor.

 

 Pero era la voz cargada de deseo, lo que siempre terminaba por seducir a Kim Seok Jin.

 

 —Voy a hacerte gemir como nunca, Tae bebé. De eso puedes estar seguro. —Sonrió. Guiando luego con una de sus manos, su propia erección contra la entrada ajena, mojando la misma con los restos del lubricante antes de que su deseo comenzara a adentrarse.

 

 Era lento, tortuoso, pero se sentía como el infierno. Caliente, lleno de un placer que subía desde su entrepierna y le hacía vibrar. Tal era la forma en que Jin comenzaba a sentirse siempre que arrastraba a Tae sobre las sábanas para follarle. 

 

 —¡HYUNG! —Otra vez venían los grititos de parte de Tae, haciendo una perfecta combinación con la imagen de su cuerpo tembloroso y deseoso ante la presencia ajena perdiéndose en su interior.

 

 A ojos de Jin, el cuerpo de Tae parecía ya haberse acostumbrado a sus caricias, incluso podía ver un par de chupetones entre sus costillas. Era suyo, lo quería así, se relamía de solo pensar en lo que podrían hacer en el tiempo que les quedaba en aquél cuarto. Meneó la cadera hacia adelante, terminando por adentrarse antes de guiar su cuerpo un poco más sobre el contrario, dejando que sus manos se acomodasen a los costados de la cabeza del menor para poder verle y penetrarle mejor. —Tae, mi Tae, eres lindísimo en verdad. Déjame escuchar más de tus gemidos, quiéreme Tae. —Mierda, ¿cómo poder quedarse callado cuando le tenía en aquél estado? —Quiéreme solo a mí, Tae.

 

 Le fue imposible al menor responder a alguna de aquellas palabras, no solo porque estaba avergonzado, sino porque en cuanto entreabrió los labios, las embestidas comenzaron de una forma en que le fue imposible articular dos palabras juntas que tuviesen algo de sentido. Le llenaba de forma tan placentera, incluso la voz del mayor le parecía cargada de deseo en ese momento. Su cariño le ponía aun más sensible y solo supo atraerlo por el cuello para poder dejar que su respuesta fuese en un torpe beso contra los labios del mayor. Le mordió el labio inferior y le desordenó el cabello, dejando que su cuerpo fuese guiado por la locura que le contagiaba el contrario. —Jin... hyung... te quiero... te deseo... por favor... —Todo lo que sabía en ese momento era que en verdad no se estaría satisfecho hasta que el otro hubiese descargado toda su frustración en él, y no mentiría, adoraba ser el elegido. No mentía sobre nada, mucho menos sobre sus sentimientos, simplemente estaba prendado del mayor.

 

 No había forma alguna en la que salieran de allí pronto. Y sus sentimientos, quizá en algún momento, tomasen la primera importancia, incluso aunque aquello era lo suficientemente peligroso como para dejar de considerarlo un juego.

 

 

Notas finales:

Hey~ 

Espero que les haya gustado <3

Recuerden que este oneshot también está en Wattpad por si quieren ver la portada y dejar un voto (que nunca está de más).

Saludos y hasta otra oportunidad~.

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