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Un mar de locuras por LosKuro-chan

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Notas del capitulo:

¡Hola y mucho gusto! Antes que nada es mi primera vez escribiendo sobre esta pareja así que... Meh, espero les guste >:D

“Un arete de compromiso”



 



Todoroki observó el objeto brillante entre sus dedos y, por unos largos y tortuosos minutos, se preguntó qué demonios estaba haciendo. Él nunca en su vida se había hecho una perforación y jamás se le había cruzado por la mente hacerse una. No le gustaban esas cosas. Entonces, ¿Por qué estaba en casa de Bakugou, a las cinco de la mañana, esperando que el rubio volviera para perforarle la oreja? No lo sabía pero quería culpar a la bebida que ingirió en la fiesta de fin de año. Quería creer que esa locura era producto de su falta de cordura por la embriaguez y no que era por el simple deseo de ser rebelde. De mostrarse capaz de muchas cosas que el resto veía imposibles en él.



 



—No encuentro la maldita perforadora así que lo haremos con agujas —Comentó Bakugou mientras entraba en la habitación con pasos ligeramente temblorosos. El rubio era el más ido entre los dos pero, a la vez, el que parecía más cuerdo. De la cintura para arriba, se movía bien y hablaba con normalidad. El único factor que delataba su estado eran sus piernas que temblaban como gelatina pero no era como si fuera a perforarle la oreja caminando así que no debía haber problema—. Vamos, bastardo, usa tu fuego. Tengo que cauterizar la aguja.



 



—Mm… si —Su voz le sonó extraña, ronca y algo graciosa. Tal vez por el intenso pitido que le hacía oír todo lejano, como si estuviese a varios metros de distancia, o tal vez por la sensación de que no estaba en su cuerpo, sino lejos, siendo sólo un observador. No estaba muy seguro—, ¿qué tan caliente?



 



—Ja, ¿Qué eres? ¿Una estufa programable? Sólo un poco, idiota, quiero calentar la aguja —La voz de Bakugou, en cambio, sonó alegre y cantarina. Como si estuviese en la cúspide de su felicidad y no le diera vergüenza demostrarlo—. ¡Vamos, bastardo, no te duermas!



 



—Ah, si… ya —Usó su izquierda y las flamas fluyeron de la punta de sus dedos. Katsuki acercó la aguja que sujetaba con su remera para no quemarse y esperó a que el metal brillara rojo por el calor. Luego se alejó y lo limpió con alcohol.



 



—Enfría tu oreja. Hazlo lo suficiente para no sentirla.



 



—Bien... —Ahora usó su derecha, posando sus dedos en su lóbulo a la espera de que «no la sintiera», más estaba seguro que el alcohol estaba siendo mejor anestesia de lo que su quirk podría—Ya está.



 



—Perfecto, ahora hagámoslo —Los ojos de Katsuki brillaron con malicia. Era obvio que se estaba divirtiendo y eso de alguna forma le molestaba al punto de querer mandar todo al carajo. Más sabía que no podía detener todo ahora pues eso le haría quedar como un idiota y no quería eso. Así que se dejó hacer cerrando sus ojos a la espera de que todo terminara—, si te duele me avisas pero no me detendré. Es mejor ir con todo.



 



—Claro…



 



Esperó y lo primero que sintió fue como el rubio tomaba su oreja entre sus dedos, pasando algo que, por sus suavidad, debía ser algodón que seguro estaba empapado en alcohol. Luego sintió algo tras su lóbulo y justo antes de que inhalara aire, sus pulmones se contrajeron al sentir como su carne era atravesada con la aguja.



 



¿Por qué demonios aceptó hacer esa mierda?



 



Ah, cierto. Katsuki le dijo que tendrían aretes a juego para que no fuera muy obvio que oficialmente eran novios, que los anillos podrían perderse y que se vería mejor un arete antes que un anillo. Si, claro. Seguro sólo quería verlo sufrir como siempre.



 



—D-duele…



 



—Si, si y también sangra un montón —Se mofó el rubio mientras limpiaba el desastre que había hecho. No había sido buena idea hacerlo sin estar en sus cinco sentidos pero tendrían un buen recuerdo para contar en el futuro—. Al menos quedó bien.



 



—¿Uh?



 



—Mírate —Le pasó un espejo para que se viera y Todoroki, sintiendo el vértigo y el peso de sus actos, intentó reaccionar lo más tranquilo posible. Movió ligeramente el espejo y ladeó su cabeza, observando así lo que le había hecho su novio. Su oreja estaba roja, muy roja, e hinchada y, entre medio de ese rojo vivo, había un brillo dorado. Era el arete de oro—. Quedó genial, ¿Verdad? Soy un puto genio, hay que admitirlo.



 



—Tengo un tomate de oreja…



 



—¡Ey, no te quieras quejar ahora! ¡Sabías que esto iba a terminar así! Además… —Respiró para calmarse al sentir como las náuseas acudían a él, tirándose en la cama, justo a lado de Todoroki—es sólo por ahora. Luego se desinflamará y quedará bien, lo prometo.



 



—Te creo —Aseguró sonriendo con torpeza. El rubio le imitó y se acercó para besarlo suavemente—, ahora me pregunto cómo te harás tú la perforación.



 



—¿Ah? ¿No es obvio? —Todoroki parpadeó unos segundos y luego negó—Shouto… yo te hice el tuyo así que tú harás el mío.



 



—Estás loco.



 



—Lo harás —Todoroki volvió a negar y el rubio sonrió molesto—, ¿Te estás negando a desposarme maldito bastardo?



 



—¿En qué momento esto se volvió un intercambio de votos? Se supone que sólo es para oficializar nuestro noviazgo.



 



—¡Ahora, y porque yo lo digo! ¡Así que hazlo o voy a pensar que tienes a otra y te mataré! ¡Lo haré bastardo!



 



—Pero no quiero. Ni siquiera sé cómo hacerlo.



 



—¡Aprenderás! —Bakugou tomó la aguja y sujetando la muñeca del bicolor, lo amenazó con la mirada— ¡Vamos, suelta el fuego, carajo!



 



—Eres de lo peor…



 



—Así me quieres, ahora pásame el alcohol. Hay que limpiar esta maldita aguja o sino tendré una infección de la puta madre.



 



—Bien —El semi albino le pasó el alcohol y el rubio repitió todo los procedimientos para perforar ahora su oreja. Esta vez explicándole todo a su novio para que viera que no era tan complicado como él creía y que no debía preocuparse por si le dolía o no. Era algo inevitable y ambos habían aceptado hacerlo así que ya no podían detenerse. Él por lo menos no quería detenerse—¿Está bien así? —Su mano sujetaba firme el lóbulo del rubio pero su mano que tenía la aguja temblaba con temor. El alcohol ya no estaba haciendo efecto, no después de una hora y media yendo entre idas y vueltas por su indecisión y el miedo de hacer algo mal.



 



—Si, ya hazlo. No quiero tener que enfriar mi maldita oreja otra vez.



 



—B-bueno… —Se tensó, observó la piel y en su mente dibujó un círculo. Cualquier lugar dentro de ese círculo debía estar bien. Cualquier lugar estaba bien. Bakugou se lo dijo muchas veces. Todo estaba bien—l-lo voy a hacer…



 



—Si, como sea, apúrate.



 



Tragó fuerte y, aterrado, se dispuso a perforar la piel. Sin embargo, y antes de que la aguja tocara al de ojos rubí, se detuvo casi hiperventilando, observando con terror a su novio.



 



—Eres un inútil, Shouto.



 



—P-perdón… es que tengo miedo —Katsuki suspiró y alejó la mano del bicolor para darle un beso y así calmarlo. Ya iban siendo tres veces que sucedía lo mismo y comenzaba a hartarse. No quería forzar a su novio pero tampoco esperaba que el espíritu santo lo iluminara para darse cuenta que si le perforaba mal no iba a morirse. No era una zona peligrosa.



 



—A ver, lo vas a intentar una última vez y piensa esto. Shouto, mírame, tranquilízate y piensa esto —Su voz fue firme pero no amedrentadora. Quería transmitirle seguridad no generarle más temor—. No me estás lastimando. Cuando pases la aguja no me vas a lastimar. Es como un pequeño corte nada más, ¿Si?



 



Shouto no podía creer la calma con la que su pareja le hablaba y tampoco podía creer que debía ser ahí, en esa asquerosa situación. Tal vez debía ser el efecto que producía el alcohol junto al hecho de que ya iban a ser las siete de la mañana. Pero aún así no podía creer que debía ser justo en esa situación.



 



—¿Estás seguro? —El rubio asintió, apretando con su mano el muslo del más alto y el semi albino respiró hondo para relajarse. Lo haría. Esta vez lo haría y todo terminaría. Ambos tendrían sus aretes y fin del cuento—. Pero no te quejes si luego duele.



 



—¡Maldita sea Shouto hazlo de una puta vez!



 



—B-bien —Esperó a que su quirk enfriara la oreja de su novio y cuando sintió que estaba listo, volvió a repetir el procedimiento. Tomó con firmeza su oreja, preparó la aguja y esta vez, aunque le costó horrores no cerrar los ojos, lo hizo observando como la aguja traspasaba la carne y el rubio hacía una mueca de dolor. Él se lo advirtió—. Ya terminé…



 



—Si, puedo saberlo con sólo sentir la jodida mierda en mi oreja. Ugh, pasame el arete. Lo pondré yo —El más alto obedeció y se lo pasó, viendo como el rubio se ponía rápidamente el arete, para después retirar la aguja—. Mierda, estoy cansado y me duele la puta oreja.



 



—Dímelo a mi.



 



—Tú no puedes quejarte porque fuiste un idiota. Desperdiciamos cerca de dos horas por tu maldita culpa —Todoroki frunció el ceño.



 



—Pues lamento no querer lastimarte.



 



—Si, claro, lastimarme —Rodó los ojos y se tiró en la cama, teniendo cuidado con su oreja recientemente perforada—. Al menos lo hiciste bien para ser tu primera vez. Hay quienes la joden a pesar de que lo hacen muchas veces.



 



—¿En serio?



 



Sep —Sonrió y miró a Todoroki—, ahora ven y acuéstate, vamos a dormir. Hoy es nuestro día libre así que desperdiciémoslo en la cama durmiendo como una feliz pareja oficial.



 



Shouto suspiró—Ahora tiene sentido tu buen humor. Ya decía yo que el alcohol no podría hacer tanto.



 



—¡Ugh, ya cállate! Dices eso porque ahora no sientes la puta resaca pero ya te quiero ver más tarde, arrastrándote como una perra mientras me pides que te cuide. Y te advierto que esta vez no lo voy a hacer.



 



—¿En serio? —Se acercó y se acostó junto a él, abrazándolo por la cintura. El rubio lo imitó posando sus manos en sus caderas, atrayéndolo más hacia su cuerpo—, la última vez dijiste lo mismo y de igual manera me cuidaste.



 



—Fue por lástima, bastardo, y no quieras tentar tu suerte.



 



—No lo hago —Sonrió y dándole un beso, apagó la luz para dormir—. Buenas noches, Katsuki.



 



—Es de mañana idiota.



 

Notas finales: Bueno~ no tengo mucho para decir. Ando demasiado inspirado y lastimosamente no para las cosas que quiero, entonces aprovechando mi fuerte fijación por esta pareja poco usual, voy a escribir unos cuantos one-shots. La mayoría se va a relacionar pues se supone son recuerdos de su relación, pero habrá algunos que nada que ver y surgirán porque si >:v
 


Pd: Sé que a algunas personas no les duele al perforarse pero yo usé de referencia mi experiencia con mis ocho perforaciones que, para mal, me dolieron como la conch* de la lora. Así que sorry not sorry, no me digan que re cualquiera que duela. Lamento ser sensible :v


 




Pd2: Capaz me salieron medio Oc's, yqs, sólo tomen en cuenta que están borrachos y llevan tiempo juntos. Algunas cosas cambian en esas circunstancias.


 
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