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Still Hurts por ArethaAriadne

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Nos conocimos en segundo año de bachiller, ambos chocamos en un acto descuidado y gracias a que en ese entonces ya era fuerte tú fuiste el único que cayó. Te ofrecí ayuda, por cortesía más que nada y aún así fuiste lo suficiente grosero para ignorarme, levantarte e irte.


Aún así desde entonces teníamos encuentros seguidos, yo llevaba a cabo planes vengativos que no eran suficiente para tus sorprendentes comentarios ingeniosos y sarcásticos; en algún momento de toda esa tontería comenzaste a caerme bien, así que un día decidido, llegué a donde te encontrabas esperándome con una lista grande de frases "vete al caño", pero solo empecé una conversación amistosa que a pesar de tu desconcierto inicial continuaste, por supuesto.


Eras tan sonriente, tan alegre, tan energético, tan brillante, tímido e inseguro. Eras simplemente hermoso.


Amaba verte sonreír, me encantaba escuchar tu voz cantar solo para mi, pues eras demasiado inseguro para dejar a los otros escuchar, adoraba verte hacer pucheros, siendo tan lindo como cualquier otro día. Siempre fue así, tú encantandome y yo cayendo ante ti.


Llegó un punto en nuestras vidas que mi corazón parecía estallar solo con tu presencia, en el que mis pulmones suplicaban por oxigeno cada que veía tu encantadora silueta y mi cuerpo estremecía con el sonido de tu voz, que decir, eras precioso, ¡magnífico!. Incluso llegué a regañarme incontables veces cuando caía en cuenta de que te observaba mucho y por demaciado tiempo y que inconscientemente comenzaba a memorizar cada parte de tí.


Eras lo más hermosos que había visto.


El tiempo pasó y con él comenzamos a salir, me confesé de una forma que resulto ser desastrosa, gran recordatorio de nunca escuchar los consejos de S.Coups, ¿lo recuerdas? De hecho resultó ser tan terrible que duramos minutos riendo de la vergonzosa situación, pero todo valió la pena, lo hizo cuando tus mejillas comenzaron a tornarse rosadas y me regalaste la más bella, grande, brillante y tierna sonrisa, dijiste que sí, por supuesto.


Ser tu novio era como un sueño, el cielo, el nirvana, a excepción cuando lograba enojarte, así dabas miedo.


Me rechazabas cualquier abrazo de estar en público, retirabas rápidamente tu manos si yo intentaba tomarla frente muchas personas, eso desató nuestra primera discusión seria, la primera y las más terrible, te hice llorar ¿te acuerdas? lagrimeaste lastimado, frustrado e impotente, tu cara se hundía cada vez más entre tus manos mientras soltabas cada palabra; era doloroso verte, oírte, todos tus débiles gimoteos, tu cuerpo temblando, la voz quebrada por el dolor, todo resultó ser tan amargo. Te abracé tan fuerte que por un instante temí romperte, temí perderte y tu sollozaste tan fuerte mientras te recordaba lo mucho que te amaba y que íbamos a estar bien. Ese día juré que jamás volvería a hacerte llorar.


Pudimos continuar con nuestra relación, incluso nuestros amigos se sorprendieron al vernos tan afectuosos en el exterior, quizá toda las escuela también se sorprendió, era de esperarse de todas formas. Comenzamos a ser la pareja que debimos haber sido hace mucho tiempo, contigo exigiendo mimos y atención de vez en cuando y yo gustoso de dartelos, y por supuesto que seguía cayendo ante tus encantos.


Decidimos ir a la graduación, como pareja claro está, incluso ambos fuimos a comprar nuestros respectivos trajes. Decidiste que llevaría uno de color azul, no el usual que se encontraba en la mayoría, brilloso y ostentoso, era uno bastante opaco realmente, la camisa un poco más clara que el resto pero que aportaba algo de color, aunque realmente iba conmigo, decidiste bien. En cuanto a ti, no tuve la suerte de verte probándote trajes, eras demasiado vanidoso como para entrar a cada tienda y desechar cada propuesta que te presentaban, porque al parecer "ese no te iba" o "no era tu estilo" e inclusive osaste decir "si quisiera verme feo me lo llevaría sin duda" y solo conseguimos salir de enésimas tiendas sin ninguno para ti, comencé a cuestionarme si acompañar a mi hermana de compras era realmente malo.


Nunca logré verte en tu traje antes de la graduación, tu padre y yo estábamos de acuerdo que parecías novia a punto de casarse (aclaración: siempre he escuchado que el novio no puede ver a la novia en su vestido antes de la boda porque es de mala suerte), cosa que esperaba que sí llegaras a ser algún día, pero eso después, claro.


La graduación llegó y ¡por fin iba a verte en el bendito traje!, cosa que esperaba hacer en cuanto te recogiera pero para mi sorpresa y desagrado decidiste que tu padre sería quién te llevará al dichoso baile, de verdad estabas empeñado en hacerme sufrir con el asunto. Yo llegué hecho un manojo de nervios y emoción, ganándome burlas de Woozi, Mingyu y Dino, cosa que dejó de importar cuando te vi entrar al salón, te veías más que precioso, podía jurar que las sirenas se sentirían ofendidas de estar a tu lado, inclusive creí que bien podrías ganarte un lugar en el olimpo junto a las bellas diosas como Afrodita o Atenea y cuando sonreíste, llevabas la luz de todas las estrellas en esa tierna sonrisa. Llevabas un traje guindo que contrastaba con el blanco de tu piel, la camisa era blanca y tu cabello rubio estaba perfectamente peinado. Camine hacia ti con una sonrisa inmensa, apartando a la gente que llegaba a atravesarse en mi camino, me paré delante de tí, te admiré  de manera que puedo jurar me veía como un completo idiota, cosa que solo logró hacerte sonrojar, te abracé y te regale un beso un tanto pasional después ambos comenzamos a disfrutar de la noche.


La noche casi se veía por terminada, era el momento en el que las baladas eran otorgadas a las amorosas parejas olvidándose de las ruidosas y  energéticas canciones antes puestas, instintivamente voltee hacia tí, te ví  y te mirabas tan deslumbrante, tierno y encantador. Me paré, me pose frente a tí y extendí el brazo en clara señal de invitación, quería bailar contigo, quería posar mis brazos alrededor de tu cintura y pegarte a mi cuerpo, y al igual que todas mi propuestas, aceptaste por supuesto.


Mis brazos fueron a parar a tu cintura mientras que tus manos comenzaban a posarse en mis hombros, comenzamos a bailar al compás de la música y yo empecé a tirar de ti para sentirte más cerca. "Te ves espléndido" me atreví a decir, a lo que tu respondiste con una sonrisa y un pequeño beso que dejaste en mis labios. ¿Alguna vez habías escuchado que el amor atonta? Bueno, pues en ese momento eramos los seres más tontos de todos los universos.


Íbamos ya para los tres años de relación, ambos contábamos ya con 20 años, obviamente continuamos estudiando, nos encontramos cursando sexto semestre de nuestras respectivas carreras.


Hoy llegaste a casa con la intención de pasar tiempo juntos, posiblemente pasar el día entre películas, abrazos, besos y comida chatarra, cosa que no sonaba nada mal debo aceptarlo; nunca necesitaste pedir permiso para interrumpir en mi hogar e inclusive ya contabas con una llave propia, así que llegaste sin avisar. Por el rabillo del ojo logré ver como entrabas entusiasmado y alegres, lamento que me hayas encontrado en esta rídicula situación.


-¿Vernonie? -te escuché preguntar algo desconcertado.


-¡Cariño! -logré decir una vez que me separe de la persona que se restregaba contra mi


Vi como tu mirada se volvía más oscura, reflejabas dolor e inclusive creí que te habías puesto pálido, retrocediste rápidamente en un intento de huir de la escena, te dirigiste velozmente hacia la puerta y hábilmente saliste de la casa. Bruscamente e deshice del agarre que me tenía preso, oí como la persona protesto e intento nuevamente acercarme a su cuerpo, me separé rápidamente y voltee hacia la puerta.


-Quiero que te vayas de mi casa ahora mismo ¿entendiste?  -y sin más fui detrás de ti.


Caminabas presuroso y con la mirada baja, corrí hacia ti llamándote incontable veces, no respondiste a alguna de ellas, traté de tomar tu mano para detenerte y por ello sufrí un pequeño manotazo en ella,. Furiosoaumentaste el paso dejándome nuevamente atrás, comencé a sentirme frustrado ¿por qué no querías escucharme? sé que todo se vio muy mal pero yo te adoro, creí que eso ya lo había dejado claro durante tantos años. Tu vista seguía en el suelo, habías recorrido enésima veces estas calles como para saber a donde ibas , de pronto comenzaste a abandonar la seguridad de la banqueta, ibas tan absorto en tu, seguramente,  tristeza y enojo como para notarlo; ví a un auto que se acercaba hacia tí a una velocidad que yo no podría catalogar como baja, corrí con la intención de alejarte de su camino aún cuando parecía que el choque era inevitable.


¿Estarás bien? ¿Podrás levantarte? Demonios, estaba asustado, quería saber cómo te encontrabas, más específicamente quería saber qué estabas bien.


-¡Vernon!- escuché que gritaste con horror.


-¿Estas bien?- fue lo que pude articular cuando por fin sentí tus manos sobre mi.


-Por supuesto que estoy bien- dijiste con las manos temblorosas y con la voz un tanto rota.


Me dolía todo el cuerpo y sentía que poco a poco comenzaba a sofocarme, logré escucharte gritarle a alguien que llamará por una ambulancia, escuché tu desesperación por un poco de ayuda y a pesar de eso volteaste con una sonrisa, para mí, aunque tus ojos estuvieran rojos y al borde de las lágrimas, aún me regalabas una de tus brillantes sonrisas.


-Perdóname, yo no -trate de terminar la frase pero el aire comenzó a faltarme, respiré forzadamente.


-Tranquilo, eso ahora no importa, todo esta bien -tu voz sonaba débil y quebradiza -Solo por favor, no cierres los ojos, sigue mirándome ¿Si?


-Cántame -pedí débilmente -Por favor, canta para mí.


-I am short  of breath standing next to you -comenzaste titubeante.


-Vamos, sigo aquí -dije con algo de dificultad alentandote.


-I am out of my depth at this altitude. Like the world makes sense from your window seat.


-You are beautiful like I've never seen -continue terminando el verso correctamente mientras llevaba mi mano a tu mejilla.


Las inminentes lágrimas comenzaron a surcar tus hermosos ojos, paseándose por tus bellas mejillas y terminando en tu exquisita barbilla, soy el peor novio, te volví a hacer llorar.


-Perdón -trate de tomar el suficiente aire para continuar, demonios, cada vez se volvía más difícil -Te hice llorar.


Negaste fuertemente aún con lágrimas en los ojos, ah, como amo esos brillantes, pequeños y rasgados luceros, me sentía fatigado, quiero dormir.


-Te amo Seungkwan -dije con dificultad, sin embargo trate de transmitir todos mis sentimientos -Mi hermoso Boo.


Perdía la fuerza en mi cuerpo, lo podía sentir, mis párpados se sentían pesados, no será tan malo cerrarlos por un momento ¿Cierto? Solo será por un efímero tiempecito.


-Vernon, no te atrevas cerrar tus ojos ¿Oíste? No lo hagas, por favor -vaya, tu voz comenzaba a perder fuerza ¿O solo soy yo?


Pude sentir como me atraias hacia tí, tus brazos rodearon parte de mi cuerpo, apoyaste tu barbilla en mi hombro y entre pequeños sollozos me hablaste.


-No te vayas a donde no te pueda seguir. Te lo suplico, quédate conmigo - comenzaste a mecer tu cuerpo junto al mío -Por favor, por favor, te lo suplico. Quédate, quédate, quédate. Te amo.


Pude sonreír por última vez antes de dejarme llevar por el cansancio. 

Notas finales:

Vamos, déjenme saber que tal les pareció en los reviews

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