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El destino es la suma de la determinación y de la desesperación.

Autor: Adri6

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Notas del capitulo:

Los personajes no me pertenecen.  

Este fic no es Omegaverse. 

Saludos!!

El sonido de la lluvia deslizándose por las ventanas le despertó, odiaba tener un oído tan agudo y que cualquier cosa llamara su atención, pero no era la lluvia lo único que había interrumpido su sueño, sus súper poderes también habían alcanzado la ventajosa habilidad de saber si Kirk estaba o no a su lado. No confirmo con la vista, no extendió su brazo de forma suave por la sabana, no le llamo con cariño porque su amado estaba en el baño, haciendo lo que muchas veces hace cuando no puede dormir. Esa idea, esa imagen mental le causó preocupación a tal punto, de querer respirar profundo y llenar sus pulmones de aire hasta hacerlos explotar… una vez más tendría que calmarlo, convencerlo de que tenga paciencia, que ambos pronto tendrían buenas noticias. Si no fuera por el lavado de cerebro que le hacía, todo sería un infierno.

Aparto la sabana de su cuerpo y se puso de pie, el frio de la noche no era un problema porque el mismo regulaba su temperatura de forma innata, de esa forma, desconocía que era realmente sentir frio físicamente, pero contrario a eso, entendía que era padecer frio a nivel sentimental… los problemas, hacer esto y darle esperanzas, era ganar solo un poco de tiempo, solo eso, ganar un poco de tiempo.

Al abrir la puerta del baño, no era necesario ingresar de forma silencia o pedir permiso por la intromisión, eso era inútil porque Kirk no le escucharía, no, él está en su propio mundo y entre sus anhelos, existía algo tan importante que anulaba todo lo demás.

Se detuvo, detuvo sus pasos o la intención de alcanzarle, tan solo se dedico a mirarle y razonar en como un simple deseo ya estaba a punto de ser en una obsesión, no era algo que un tratamiento resolvería, no era algo que una terapia resolvería, no era algo que acabara con tan solo pedirlo, la única solución era darle lo que necesitaba, como hombre, tenía que darle lo que su pareja necesitaba y eso era lo complicado del asunto, por alguna razón, no podía… no porque no quisiera, sino porque sencillamente no podía.

Bajo la mirada por un segundo mientras que trataba de buscar las palabras de siempre, aquellas oraciones que calman la desesperación y la impaciencia, busco en su interior y solo encontró amor, amaba a Kirk y verle sufrir era morir junto con él. No es bueno que se escape de su lado y llegue al baño con la única intención de mirarse al espejo, más concretamente de levantarse la parte superior del pijama y observar su vientre, que por ahora luce tonificado y plano, normal para un hombre.

Hernán decidió acercarse y de forma delicada le rodeo con los brazos, aquellas cadenas de acero buscaban brindarle calor y protección, buscaban traerlo de vuelta y que sus ojos rojos le vieran y no se perdieran como lo hacen ahora… ahora quien necesitaba era él, quería que Kirk le hablara, que demostrara algo más que aquel rostro sin emociones, le urgía que le sonriera y también correspondiera a su abrazo, pero su amado se mantuvo firme como un maniquí, sus ojos seguían recorriendo su vientre de aquí para allá mientras que sus manos, sostenían el pijama con rabia, con la intención de despedazar aquella prenda y eso era lo único real en todo esto, Kirk le odiaba y se odiaba a sí mismo, compatibilizaba aquella ira aun cuando ambos hacían el amor, aun cuando era penetrado y le gustaba ser penetrado, incluso en medio del placer, sus ojos rojos esperaban algo que a los días después la vida misma le negaba.

“Amor”  –Susurro Hernán mientras le beso la mejilla y también usaba aquel espejo para verse así mismo y a él

Afuera seguía lloviendo y ahora aquel sonido era relajante, era una manta continua que se desliza de forma descuidada, relajante, entonces es en estos momentos que deseaba con fervor que Kirk también escuchase aquel sonido, que cubriera su vientre y que se volteara para besarle, que juntos siguieran por el mismo camino y tomados de la mano, regresaran a la cama para descansar de esto, de la noticia que pone triste a Kirk.

“Ya lo tendremos, pronto lo tendremos… solo tienes que tener paciencia”  –Dijo como si fuese una oración, la única que recordaba o sabía

Un sutil cambio interno causo que la fuerza con que recorre la sangre por su cuerpo, aumentara. Hernán podía escucharlo e incluso verlo si quería, aquel conjunto de vasos sanguíneos que se extiende por todos lados, como si fuese una red, aquello era lo que sus manos recorrían con paciencia, aquel camino desde su corazón hasta la punta de sus pies, aquello era lo que besaba en aquel cuerpo desnudo sobre la cama, aquello era lo que agradecía porque permitía que Kirk, estuviese junto a él en esta vida y de seguro, en las demás.

“… Llevamos más de un año intentándolo… y nada crece dentro de mi”  –Susurro débil, pero Hernán le escucho perfectamente

De eso se trata el rompecabezas, pueden armar todo el paisaje, pero queda un punto inconcluso justo en el centro que arruina todo lo demás. Eso es a lo que Superman se enfrenta y que causa que suspire porque a su vez, su voz y palabras no tienen explicación alguna para algo así.

Era una burla que ahora si comenzara a sentir frio, quizás Kirk le había transmitido el frio de llevar quizás mucho tiempo con sus pies descalzos sobre el suelo, de vestir apenas un poco de ropa o de no haberse alimentado por hoy… o peor aún, quizás la pena del vampiro era lo suficientemente fuerte y destructiva a tal punto de causar que su perfecta autorregulación interna se desmoronara. Era difícil, es difícil seguir prometiéndole que tendrán un bebé, era difícil transmitirle la seguridad de que eso es posible porque sencillamente el tiempo dice lo contrario.

Si fuese por las horas que ambos comparten en la cama, ya tendrían más de diez hijos. Hernán nunca decía que no, por muy cansado que estuviese, porque su humor no fuese el adecuado o porque no tuviera ganas, siempre, siempre cedió a la necesidad de complacer a Kirk, aun sabiendo que el sexo tenía la misión principal de concebir a un hijo. Esto, todo esto se le estaba escapando de las manos, ya no podía contenerle como antes, cada vez más, Kirk cree que le están mintiendo, que uno de los dos es del problema o en el peor de los casos, ambos. Pero nada es seguro, ¿qué se puede esperar entre la unión de un kriptoniano y un vampiro?... ¿puede ocurrir que sean incompatibles?... ¿puede que eso ocurra?

Mirando el reflejo que le devolvía el espejo, las figuras de ambos héroes están juntos, pero a su vez, muy distantes. La necesidad de uno era la desesperación del otro, Hernán quería que Kirk fuera feliz, la idea de un hijo no era un capricho, él también quería tener una familia con su amado, anhelaba tener lo que todo el mundo tiene y más aun, sabía de antemano que su vampiro, amaría al pequeño más que a su vida.

“No hay que dejar de intentar”  –Confirmo y sello aquellas palabras con un beso en el cuello de Kirk, casi buscando distraerle.

“Estoy cansado de que no resulte”  –Le respondió cubriendo su vientre con frustración y que, además, sus ojos amenazaran con llorar

Ahí estaba el problema, Kirk comenzaba a perder la esperanza y dejándole el camino libre a una peligrosa obsesión, una vez más pasaría por un momento en el cual se despreocuparía de sí mismo, de sus investigaciones, de su rol como héroe… abandonaría todo, incluso a su pareja, para encerrarse en el fondo de la habitación y huir al baño para observarse y tener la certeza, de que él era el problema. Ya habían pasado por esto, Hernán había pasado por esto y si estaba por suceder otra vez, que dios lo ayude porque no era fácil derribar aquella fijación.

“Voy a embarazarte, ¿me escuchas?, lo hare, aunque eso signifique estar encerrados en el cuarto por toda una semana”  –Movió aquel cuerpo buscando que le diera la cara, que ambos se reencontraran después de un viaje de años

Kirk no supo que decir, tan solo sentía frio y desmoralización, Hernán era la mejor pareja del mundo, pero aun siendo así, no podía darle un hijo, un simple hijo… ¿qué tan difícil era eso? Lo odiaba, lo odiaba por no consentir buscar ayuda, le decía que no justificándose de que tenían en casa un científico, pero esto no se trata de un experimento, se trata de formar una vida, de que sea posible que alguien crezca dentro de él.

“Mírame”  –Exigió Hernán de pronto, casi como ordenándoselo a una mascota que se había portado mal mordiendo sus zapatos— “Que me mires”  –Esta vez uso una mano para levantar el mentón de Kirk

La lluvia seguía fluyendo en el mundo exterior, casi como si el mar se estuviese vaciando sobre la cuidad, casi como se deseará que todo ser vivo se ahogara. La lluvia, cuanto odiaba y amaba Hernán la lluvia, las gotas, cada gota era una pequeña parte de un todo, pero, aun así, no se podía comparar con las lágrimas de Kirk, cuando su amado lloraba era porque nada impedía que lo hiciera, ni su orgullo o determinación de no ser frágil, cuando él lloraba… nada bueno estaba por suceder.

“Buscaremos ayuda, buscare ayuda y descubriremos que está mal y lo solucionaremos… ¿sí?, ¿te parece?”  –Limpio aquellas mejillas y acercándose le beso suavemente en los labios, aquel roce tierno y angustiante reflejaba que tan comprometido estaba con la causa, con su relación y con el hecho de tener hijos. Si Kirk necesitaba tener hijos, él se los daría y ese, ahora era su más importante misión.

“¿En serio?”  –Kirk le miro con un deje de nueva esperanza naciendo en su interior, casi como si su pareja por fin entendiera que tan importante era esto, como si se diera cuenta de que siempre se estaba ahogando y recién ahora le extendiera un salvavidas como respuesta

“Si”  –Confirmo mientras volvía a besarle además de abrazarlo con fuerza, tanto así que lo levanto del suelo con facilidad y así, caminar de regreso a la habitación

Se dejaron caer sobre la cama y Hernán le observo, lo hizo con la escasa luz pero aun así, esos ojos rojos brillaban cándidos, casi como si fuesen una fogata de amigos en una playa. Se recostó sobre aquel cuerpo y acariciando su rostro con la punta de sus dedos, descubrió que había cometido un error, esperar tanto para buscar a alguien que les dijera que estaba ocurriendo había sido producto de su orgullo, porque temía que del problema fuera él, ¿qué sucedería si el médico diagnostica que Hernán Guerra no podía ser padre?, era mejor o peor en el caso de que Kirk no pudiera albergar vida en su interior. Ambas eran opciones malas, nefastas, Kirk le odiaría por no poder embarazarlo o al contrario, Kirk se odiaría a si mismo por no poder embarazarse. Esto es peligro, la verdad puede ser peor que la duda, la verdad puede ser algo que Kirk no pueda soportar.

“Quiero que te relajes, no es bueno que estés tan estresado… Kirk, no duermes, apenas te alimentas y aun así, quieres tener relaciones sexuales casi como un deporte… debes estar bien…”  –Le dijo, pero al no ver ninguna reacción, tenía que usar algo mejor que simples palabras para buscar algún resultado—  “… Tienes que estar bien por el bebé”  –Finalizo y recién entonces, Kirk lo metido. Hernán veía como el ceño de su amado se fruncía en señal de que lo estaba pensando, era bueno, muy buena aquella actitud. Segundos después, su vampiro le sonrió y acerco su rostro hacia el para tener aquel básico contacto de enamorados.

“Lo prometo con la condición de que me toques”  –Pidió con dulzura porque esa era la forma en la que Hernán jamás le diría que no.

Notas finales:

Gracias por leer!!!

Besos!! 

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