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Before Our Spring.

Autor: Reilaa_

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Las brillantes luces del escenario puestas sobre él, por un momento, le cegaron. Dos manos apretando las suyas, con fuerza, de repente le hicieron sentir una felicidad inmensa. Y cuando las luces se atenuaron por fin, pudo observar completamente maravillado lo que se hallaba frente a él: miles de luces, color verde perlado, cada una perteneciente a una persona que había estado ahí, con él, apoyándole desde el principio de todo.

Su mirada inconscientemente se dirigió a la mano que apretaba la suya, se sentía tan suave, tan correcto. Subió su mirada lentamente, recorriendo aquel cuerpo de aquella persona que podía jurar, conocía de toda la vida. Y pronto, la sonrisa con adorables hoyuelos y aquellos ojos llenos de felicidad se posaron sobre él, mientras un escalofrío le recorría la espalda, haciéndole estremecer por completo.

-          ¡JongHyun-ah!  - Escuchó a su espalda, por lo que se giró de manera inconsciente, viendo a otro joven frente a él, ojos saltones y sonrisa adorable, pero no tanto como la del muchacho que, repentinamente, se había apegado a él, en un abrazo discreto.

Y de repente, todo comenzó a desvanecerse. Todo, excepto esos cuatro jóvenes que se hallaban frente a él, mirándole con una sonrisa enorme en sus rostros y la mirada llena de emoción y amor. Una calidez le recorrió de pies a cabeza, haciéndole sentir pleno, tan pleno como nunca en su vida se había sentido. La sensación fue tan fuerte, que le obligó a cerrar los ojos, mientras escuchaba aquella dulce voz, susurrando ‘’JongHyunnie, te amo’’.

2038. Seul, Corea del Sur.

Con una exhalación profunda y de golpe, el joven de cabellos castaños se sentó en la cama, respirando agitadamente. Se llevó una mano al pecho, sintiendo los alocados latidos de su corazón contra su piel, mientras sentía una lágrima deslizarse por su mejilla. ¿Por qué lloraba?
¿Por qué de repente se sentía tan vacío? ¿Por qué aquel sueño se había sentido tan real? Su cabeza daba miles de vueltas a esas preguntas, sin lograr comprender del todo que había sucedido.

Sin embargo, no pudo divagar mucho más en sus pensamientos, ya que su madre le llamó para que desayunara y partiera rumbo a la universidad, como cada día de su vida. De algún modo, sentía que estaba echando al caño su juventud, ya que todo el mundo le decía que con su voz y su apariencia, podría fácilmente convertirse en un idol. No es que no quisiera, pero le daba algo de miedo. ¿Sería acaso capaz de manejar la fama? Le llamaba la atención, le gustaba la idea de ser reconocido mundialmente, pero también sabía que su vida iba a dar un giro de 180º y no estaba seguro de saber manejarlo.

De momento, se conformaba con cantar a solas en las aulas solitarias de la universidad, cuando todos los alumnos se habían ido y solo quedaban él y sus sueños.

Mientras se acomodaba en el asiento que había conseguido de pura casualidad en el autobús, decidió escuchar un poco de música para olvidarse del sueño que había tenido la noche anterior que, nuevamente, comenzaba a rebanarle los sesos. Buscó algo interesante en su aplicación, algo nuevo, y dio con un grupo que nunca antes había escuchado. Aunque tenía bastante sentido, el grupo se había desintegrado pocos meses después de que él naciera, hubiese sido imposible que los hubiera conocido. Escogió una canción al azar, ya que al ser música vieja, seguramente terminaría sacándola y reemplazándola con algo más actual. Sin embargo, se encontró disfrutando de aquella canción en la que solo se escuchaban cuatro voces, que si bien le gustaba, también le hacía sentir extraño. Incómodo.

Cuando aquella canción terminó, dio con una que, según la información, se había estrenado en el año 2012. ‘’Esto es viejísimo’’ comentó para sí mismo, mientras le daba al botón de play. Todo estaba bien, hasta que una voz que en la canción anterior no había escuchado, comenzó a cantar. Su cuerpo se tensó por completo, mientras automáticamente su cerebro reconocía esa voz, como la suya. ‘’Es imposible’’ se dijo a si mismo, mirando fijamente su teléfono, sin atreverse a sacar aquella canción. ‘’No puede ser, no puede ser que tenga la misma voz que él’’.

El resto del camino a la universidad, se la pasó escuchando canciones de ese álbum, reconociendo aquella voz como suya en cada una de esas canciones. El simple hecho de pensarlo le provocaba escalofríos.

Al bajar del autobús, concluyó en que ya había tenido suficiente y cerró el reproductor de música, guardando sus auriculares en uno de los bolsillos de su mochila. Y así, intentando dejar sus tontas preocupaciones y supersticiones fuera de su cabeza, se dirigió a su aula.

~*~

-          ¿Qué te parece la universidad? – Preguntó el hombre adulto a su hijo, de apenas 18 años. Hacía poco tiempo había terminado el colegio, y le había expresado su deseo de seguir una carrera relacionada al arte, ya que quería ser un artista como su padre.

KiBum no había podido sentirse más orgulloso al escuchar aquello. A pesar de que la mujer que había elegido (casi por obligación) para que sea su esposa se había escandalizado al escuchar los deseos de su hijo, expresando que ella quería que fuese un abogado o un médico, KiBum había decidido apoyar a su hijo. Sabía que iba a ser un gran artista.

Su pequeño JongHyun había heredado sus genes.

-          Es… Simplemente maravillosa. Me encanta. Pero nunca había oído hablar de ella. ¿Tu estudiaste aquí? – Preguntó, paseando su mirada de ojos idénticos a los suyos, por todo el pasillo.

-          Un amigo estudió aquí. – Fue su única respuesta, una sonrisa melancólica inconsciente formándose en sus labios.

Continuaron caminando por aquel pasillo, observando cada una de las puertas cerradas, hasta que su hijo le dijo que quería ir ya mismo a pedir la ficha de inscripción, por lo que simplemente le dejó ir, prefiriendo quedarse unos momentos más en aquel lugar.

-          No te haces una idea de cuánto te extraño. – Susurró a la nada, como se le había hecho costumbre hacía casi 21 años, cuando aquella persona tan especial para él le había dejado de repente y sin avisar.

Respirando hondo para contener sus lágrimas, continuó caminando de manera lenta por aquel pasillo que parecía no tener fin, hasta que lo escuchó. Su cuerpo se tensó por completo, mientras se giraba de manera lenta hacia aquella puerta de la cual provenía aquella voz. ESA voz que conocía tan bien, que hacía 21 años que no escuchaba. Aquella voz que le había susurrado palabras de amor por las noches y que había escuchado por última vez, cuando se atrevió a escuchar aquel último regalo que su dueño había dejado luego de su partida.

Cuando por fin reaccionó, comenzó a correr hacia el final del pasillo, no tardando en encontrar al joven dueño de aquella voz. Se encontraba de espaldas a él, sentado frente a un hermoso piano de cola color negro, mientras continuaba cantando aquella canción que KiBum, conocía muy bien.

‘’Se que esto puede sonar un poco tonto,
pero tengo miedo de acercarme a ti.
Aunque no lo entiendas,
no pasa nada, está bien,
porque todavía queda mucho tiempo
antes de que llegue la primavera’’

Con lentitud, se adentró en aquella aula, intentando no hacer ruido, aunque el joven parecía completamente sumergido en su música. Probablemente no notaría que él estaba allí hasta que terminaba de cantar. Sin embargo, KiBum tenía la curiosidad (y el miedo, de repente) a flor de piel, por lo que lentamente rodeó al joven, no pudiendo evitar dejar escapar un sollozo al observar al joven frente a él.

‘’Dicen que la primavera llegará antes este año,
pero el frío y el invierno helado siguen aquí.
No te preocupes por qué hay que hacer.
Estoy bien, la primavera también llegará para mí.’’

Sus rasgos, su piel, su sonrisa mientras cantaba. Su cabello castaño, sus ojos cerrados, sus manos apretando las teclas del piano. Era el vivo calco de JongHyun, de su JongHyun, ese que le había robado el corazón desde el primer momento en que lo vio cuando apenas eran unos adolescentes y se lo había llevado con él cuando había abandonado este mundo.

‘’No quiero acercarme a ti.
Tengo miedo de ser contagioso,
cuando me olvido de mis lágrimas y de mi tristeza.
Cuando la primavera llegue también para mí,
entonces, entonces, entonces…’’

De pronto, la melodía terminó y la angelical voz dejó de cantar. El joven abrió los ojos, observándole confundido al principio, para luego dejar ver un rastro de sorpresa y ¿miedo? En su mirada. KiBum se acercó a él, lentamente pero con decisión, y posó con mucha suavidad una mano sobre su mejilla. Casi de inmediato, pudo ver como el muchacho se relajaba ante su toque y cerraba los ojos, sonriendo ligeramente. Su corazón latió con fuerza. Era él.

~*~

Aquel hombre frente a él, con los ojos llenos de lágrimas y la emoción instalada en su rostro, era el mismo joven de su sueño, solo que con un par de años más. Era el mismo que le había abrazado, le había susurrado que le amaba y le llamó ‘’JongHyunnie’’. Aunque aquel no era su nombre, se sintió tan correcto, tan suyo. Como si él fuese la persona que aquel muchacho quería. Y ahora lo comprobaba. Era él, ese hombre, el joven de su sueño, eran la misma persona. Sintió todos los músculos de su cuerpo tensarse cuando se acercó, no porque temiera la reacción del pelinegro frente a él, sino porque tenía miedo de su propia reacción.

Pero al sentir el cálido toque sobre su mejilla, todo alrededor suyo desapareció, al igual que en su sueño. Solo estaban él y ese hombre junto a él, que le miraba con tanto amor, y le acariciaba como si fuese un cristal a punto de romperse. Se sintió tan correcto, tan natural, tan cotidiano. Como si hubiera nacido para estar justamente en ese momento.

‘’JongHyunnie, te eché mucho de menos.’’


Fin. 

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