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NO TE DARÉ MI CORAZÓN por Sayurayaoista

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Notas del fanfic:

SAYURA: A PEDIDO DE 1827FOREVER1827 HEMOS DECIDIDO HACER ESTA CONTINUACION QUE DESEMBOCA EN UN FIC LARGO

ANA: SI LEES ESTO TE PODEMOS DECIR QUE GRACIAS POR LAS IDEAS

NINA: TAMBIEN QUE SI LE HICIMOS CONTINUACION AL FIC DE OSCURIDAD SE LLAMA 

MI DESTINO

XÓCHITL: POR SI GUSTAS DARLE UNA LEIDA 

TODAS: NOS LEEMOS ABAJO

Notas del capitulo:

SAYURA: COMO HEMOS DICHO ARRIBA ESTE FUE UN PEDIDO ESPECIAL

NINA: NOS GUSTO LA IDEA ASÍ QUE EN UN MOMENTO DE INSPIRACION DECIDIMOS CREAR ESTE FIC

ANA: ESPEREMOS QUE LES GUSTE

XÓCHITL: ¡A LEER!

Una joven de alrededor de 20 años caminaba por las calles de la concurrida Tokio algunas personas se detenían al verla pasar, y no era para menos portaba un traje sastre negro con falda y tacones altos, su porte altivo se combinaba con un rostro hermoso de facciones delicadas tenía sangre extranjera la cual se le notaba a kilómetros, sus ojos eran color verde esmeralda y su cabello era lacio y negro; le llegaba a media espalda y actualmente estaba atado en una coleta alta en sus manos traía una bolsa negra algo pequeña y una carpeta negra la cual contenía su cédula profesional y su currículum.

Dio un largo suspiro al ver frente de sí el alto edificio correspondiente a la empresa Vongola había hecho de todo para que su escuela la recomendara a aquella empresa y había sido relativamente fácil su mención honorífica le había dado el paso automático pese a las protestas de su director para que fuese al extranjero.

-quiero esa empresa-

Su respuesta seria y tajante habían hecho suspirar al viejo hombre a quien no le quedo de otra más que meter una carta con el expediente de la joven y en menos de una semana habían obtenido respuesta.

Se armo de valor mientras le abrían las puertas de cristal, dando paso a un gran edificio elegante de piso pulido y olor a lavanda; camino con la cabeza bien en alto, su mamá solía decir que aquello lo había sacado de su otro progenitor; solía ser una chica dulce y amable pero justo ahora estaba entrando a una jaula de leones y si no demostraba cierto comportamiento la devorarían sin dudar.

-buenos días, tengo una entrevista de trabajo con el señor Reborn Arcobaleno-

La recepcionista, la barrio con la mirada mientras ella mantenía su porte sereno, una sola mirada llena de seriedad provoco que la muchacha se sobresaltara y rápidamente tecleara en su computadora.

- ¿señorita Esmeralda? Suba por el elevador hasta el último piso, mi compañera la recibirá-

La joven asintió mientras caminaba hacia el aparato una vez dentro y completamente sola se decidió a dar un suspiro aquí comenzaba la primera parte de su plan, todo su esfuerzo durante más de 5 años había dado sus frutos y ahora solo le quedaba ejecutar el resto de aquel plan maquinado con paciencia.

El elevador empezaba a llevarse y vaciarse algunos de los empleados miraban a la joven quien se mantenía impasible, una vez llegado al último piso la chica suspiro por ultima vez recobrando su porte sereno, al bajar del elevador su vista choca con un joven de alrededor de 16 años de cabello castaño y ojos claros quien caminaba apurado ella sabia de quien se trataba, pero una voz masculina con tintes de enfado grito su nombre.

- ¡Giotto Vongola Arcobaleno! -

- ¡no fastidies, regreso a casa! -

El joven tomo el elevador antes de que se cerrase mientras un hombre adulto de alrededor de 50 años se sobaba el puente de la nariz, el lugar estaba en completo silencio, pero basto una mirada para que todo volviese a la normalidad.

El hombre regreso a su oficina mientras la joven se tranquilizaba un poco, ella se jactaba de tener bastante carácter, pero el hombre frente a ella parecía que iba a matar a alguien en solo un instante, camino hasta la recepcionista repitiendo las palabras que le había dicho a la de la entrada, a diferencia de la primera la mujer que le atendió parecía mas amable permitiéndose inclusive hablarle más suave.

-un momento, jovencita, yo le aviso al jefe-

La mujer le dijo que esperase mientras le indicaba un lugar para sentarse, dio las gracias mientras tomaba un lugar; sus ojos dieron una vista a su alrededor del lado izquierdo del escritorio podía apreciar un par de grandes ventanas que dejaban ver el edificio contiguo, el piso era de mármol y había un par de plantas alrededor; guiada por su curiosidad se levanto mientras observaba aquella imponente vista, dio un paso hacia atrás cuando escucho su nombre le agradeció a la secretaria y antes de pasar saco un inhalador para asma dando una fuerte aspirada, y sin más entró.

La oficina era igual de grande que la parte de afuera e igualmente tenía una ventana, aunque la diferencia recaía en que no había plantas y el piso era de un tono más oscuro, frente a ella se encontraba un escritorio de caoba en él estaba un hombre de cabello negro quien observaba atentamente un documento, un ligero humo a cigarro llego a su nariz y agradeció mentalmente haber usado su inhalador; su vista se dirigió de forma perspicaz hasta el cigarro recién apagado en el cenicero de la mesa.

-Esmeralda Bovino, 20 años egresada de la Universidad de Tokio, graduada con honores en finanzas y administración; dominas el inglés, francés, e italiano-

El hombre bajo la copia de su currículum mientras ella asentía, negro y verde chocaron irremediablemente, Esmeralda perdió el aliento breves instantes mientras delineaba las facciones del mayor desde su cabello con aquellas curiosas patillas hasta los labios levemente curvados en una sonrisa, el mayor por su parte se quedo algo extrañado esos ojos, los había visto en algún lado; le resto importancia al hecho mientras observaba los movimientos de aquella chica, su expediente le recordaba a él cuando joven; la señorita era un prodigio a su edad.

La entrevista comenzó alargándose alrededor de una hora, el hombre parecía satisfecho con las repuestas de la más joven y al final dio un suspiro mientras le pasaba un folder negro.

-hay esta tu contrato, te recomiendo que lo leas con calma antes de tomar una decisión-

La joven lo leyó con cierta calma sus ojos pasaban rápidamente a través de los textos, mientras su mente analizaba todo lo hay escrito; media hora después saco una pluma de su bolso y estampó su firma.

-bien, es un placer tenerte trabajando con nosotros Bovino-san-

-el gusto es mío Arcobaleno-san-

-pasa con mi secretaria ella te indicara todo lo que harás de ahora en adelante-

Ambos se levantaron estrechando sus manos, una diminuta sonrisa se dibujo en el rostro del mayor mientras la joven se retiraba, el hombre tomo un cigarro de su bolsillo mientras lo encendía, tal vez esa chiquilla pudiera darle algún momento interesante.

Varias horas después regreso a su casa visiblemente cansada, esta era algo modesta arriba de una cafetería; pero no le molestaba el supremo esfuerzo de su madre les había dado lo suficiente para adquirir aquel lugar y después hacerse del modesto restaurant; entro por el local mientras se quitaba los tacones poniéndose unas pantuflas estratégicamente colocadas.

-regrese-

Un hombre de alrededor de 40 años de cabello negro semi ondulado y ojos idénticos a la joven salió de la cocina vestía un mandil con estampado de vaca suspiro mientras sonreía sirviéndole un plato de ramen.

- ¿Cómo te fue? -

La chica soltó su cabello mientras se lo despeinaba un poco dando un gran suspiro; una gran sonrisa adorno su rostro mientras el hombre sonreía de igual forma.

-lo conseguí, inclusive ya firmé el contrato…no te apures lo leí bien-

Pese a la sonrisa el mayor acaricio el cabello de su primogénita con cierto aire de tristeza, la joven sabia de sobra el porque se levanto mientras se alzaba de puntas abrazando al hombre que le dio la vida.

-estaré bien-

-ten cuidado-

La joven empezó a cenar su madre tenia un toque exquisito, después de ello le ayudó a atender algunos clientes, despedir a los empleados y cerrar el local; ambos subieron a la casa y después de un beso de buenas noches al fin pudieron descansar.

Al día siguiente la ajetreada rutina de ambos empezó, su madre se había levantado más temprano solo para hacerle el desayuno hizo un puchero y el de ojos verdes beso su frente mientras se iba a dormir un rato más, comió rápidamente y se fue a su trabajo, llego a la oficina del mayor sorprendiéndose al ver que habían añadido un escritorio más en aquel sitio y aún sobraba espacio.

-buenos días, ¿tu nombre es Esmeralda cierto? Mi nombre es Mei-

-buenos días Mei-san-

-buenos días Esme-chan, estarás bajo mi cuidado así que lo primero que debes saber es que a Reborn-san le gusta el expreso cargado por la mañana-  

La mujer le hizo una seña para que mirase la maquina expendedora ñ, la chica suspiro mientras preparaba un café con las especificaciones de la mujer mayor.

-entra y déjalo sobre el escritorio en medio de este, Reborn-san tardara unos 10 minutos en llegar-

La chica lo hizo mientras daba un vistazo al lugar fijándose en pequeños detalles que no había visto el día anterior como el portarretratos que descansaba en una de las esquinas donde mostraba una pareja un joven de cabello castaño y ojos avellana que sonreía, cargando a un bebe de mechones castaño claro, al lado de ellos estaba Reborn no pudo evitar poner una mueca de molestia.

- “te odio”-

Salió al darse cuenta de que se estaba tardando suspiro al ver abrirse el elevador al momento de tomar asiento, el mayor entro observando a ambas secretarias mientras disimulaba una sonrisa al pasar su vista en la más joven del lugar.

Esmeralda sintió un escalofrió mientras disimulaba sus emociones poseía cierta “intuición” y aquella mirada que el de ojos negros le había mandado era de todo menos sana; sintió un escalofrió al recordar su relación con el mayor, pero sin más decidió dejarlo pasar; o todo lo que había planeado se iría al traste.

- ¿estás bien Esme-chan? –

-si Mei-san, disculpé me distraje un momento-

Las horas pasaron hasta que llego la hora del almuerzo la joven sonrió al revisar un mensaje de su teléfono, la mujer mayor le dirigió una sonrisa mientras ella se sonrojaba un poco de su bolsa saco un bento el cual destapo mientras se sorprendía y negaba levemente.

-eso luce delicioso-

La mujer se había parado mientras en sus manos traía una cartera, intuyéndose que ella compraría el almuerzo de seguro en la cafetería que poseía la empresa.

-mi madre lo hizo, detesta verme comer en la calle-

Manipulo su teléfono mientras se lo enseñaba a la mujer mayor quien rio levemente al ver aquel mensaje lleno de emoticones y cariño maternal.

-te quiere mucho-

-es mi única familia-

La joven compuso una sonrisa triste mientras la mujer acariciaba su hombro, ambas se levantaron mientras tomaban el elevador bajando hasta la cafetería; la joven de ojos verdes parecía sorprendida pese al aspecto lujoso del edificio aquel espacio daba un aire a familiaridad y hogar bastante agradable.

-es tan lindo aquí-

-Tsuna-san se encargo de decorar este sitio-

La chica asintió sabía de antemano quien era esa persona y la relación que sostuvo con su padre hace tiempo antes de que este desapareciera de su vida; por un lado, sentía cierta lastima por el doncel-quien no superaba la edad de su progenitor- pero por el otro simplemente le era incomprensible como es que nunca se había dado cuenta.

Tomaron una mesa para dos después de que la mujer mayor comprase su almuerzo, platicaron de cosas triviales; aquella señora le inspiraba confianza así que no le oculto el hecho de que su padre era un doncel que había tenido una noche “alocada” y había terminado embarazado de la persona equivocada; le hablo de como a base de trabajo y sacrificios habían logrado hacerse de la cafetería; la mujer por su parte le conto que había perdido a su hijo en la guerra cuando residía en Estados Unidos, tenía un nieto y una nuera que la visitaban en Navidad y Año Nuevo; Esmeralda prometió traerle un almuerzo de su restaurant al día siguiente; la media hora se paso volando y regresaron a la oficina; al llegar a esta el jefe se encontraba fuera.

-señorita Esmeralda acompáñeme-

Le chica se disculpo mientras le encargaba el molde a la mujer mayor si lo perdía a su madre le daría un ataque; después acompaño al mayor quien estaba esperándola en el elevador el trayecto al piso 10 fue incomodo para ambos; había una junta de consejo y ella debía estar presente para que fuera aprendiendo.

El lugar se lleno mientras ella observaba en una esquina apartada, Mei-san le había explicado a detalle que hacer en aquellas juntas; así que después de hacer los arreglos pertinentes frente a un sorprendido Reborn, se coloco en aquel sitio sin decir una sola palabra; escucho atentamente lo que los accionistas decían mientras observaba al hombre de cabello negro viendo sus reacciones como hablaba, como gesticulaba.

La junta acabo una hora y media más tarde; la chica dio un suspiro que se camuflajeo con las sillas al ser recorridas; el hombre de patillas sonreía mientras miraba la hora; dio un largo suspiro mientras la miraba intensamente.

-vamos tenemos que escribir un reporte de todo lo que paso hoy-

La más joven asintió siguiendo al mayor subieron y después de que la señora le regresara su molde busco su computadora portátil y se dirigió al despacho del mayor; este se sentó detrás de su escritorio mientras tomaba una cajetilla de su bolsillo.

-disculpe Arcobaleno-san ¿podría pedirle un favor? -

- ¿Cuál? -

- ¿podría no fumar? Soy asmática y el humo me hace mucho daño-

-esta bien…si algo así leí en tu expediente-

-muchas gracias-

La joven se sentó en el sillón mientras empezaba a teclear en la computadora y el hombre iba pidiéndole progresos corrigiendo algunas cosas; después de casi una hora de trabajo al fin terminaron para cuando se dio cuenta su hora de salida había pasado hace media hora; suspiro mientras cerraba el aparato sintió su teléfono vibrar y una leve sonrisa apareció en sus facciones sabía de sobre de quien se trataba.

-si no necesita nada más, me retiro-

El hombre le hablo impidiéndole la salida; mientras ella lo encaraba de manera seria; podía notar las intenciones en los ojos del mayor, pero mantuvo su distancia; el hombre se le acerco mientras ella se pegaba a la puerta su celular esta vez sonó y después de dar una disculpa contesto.

-hola…no te preocupes…ya salí-

Sonrió en medio de la llamada escuchando lo que su progenitor le decía sobre tener cuidado en las calles miro de reojo al hombre frente a ella quien sonreía de lado, de seguro estaba formándose una idea equivocada de la situación.

-vale…vuelvo en un rato…descuida, llegare a tiempo-

Colgó la llamada volviendo sus ojos hacia el mayor mientras lo observaba este ya se había alejad mientras suspiraba; camino hacía él mientras apretaba los puños al ver su laptop en sus manos.

-jefe, debo retirarme si me puede regresar mi laptop se lo agradecería tendrá las gráficas mañana-

-quisiera tomar un trago contigo, si es que tu novio no se enoja-

-no era mi novio; era mi padre-

-mejor para mí, vamos yo invito-

El hombre se levanto mientras tomaba su saco la joven lo detuvo poniendo una mano en su pecho sacándole un gesto de sorpresa y media sonrisa.

-no me malinterprete debo irme a casa…ya-

-vamos…no seas tímida-

El hombre la acorralo contra la puerta mientras recibía un empujón le iba a reclamar, pero observo los ojos humedecidos de la más joven, y como apretaba los puños conteniendo las lágrimas y la ira.

-eres un maldito, por eso mi padre te abandono; ¡soy tu hija animal! –

La sorpresa en su rostro era mayúscula mientras la joven le arrebataba la laptop de las manos y salía casi huyendo del lugar, cuando quedo solo los recuerdos golpearon su mente dejando un dolor profundo en su pecho y un mal sabor de boca amenazo sus papilas gustativas.

Se sentó en el escritorio buscando desesperadamente el expediente de la más joven después de un par de minutos logro hallarlo mientras sus ojos buscaban el nombre completo de la menor; un recuerdo de hace 20 años inundo sus pensamientos; aquel chico en ese bar, sus caderas moviéndose al compas de la música.

-Esmeralda Bovino…Lambo, Lambo Bovino…Kami-

Esmeralda corrió al elevador tomando su bolso y sus cosas mientras se intentaba recomponer un poco al llegar a la planta baja salió con ese porte altivo que ya le conocían, pero después de una cuadra se apresuro a llegar al transporte; una vez que hubo llegado a su cas entro al restaurant con prisa buscando a su madre; cuando le encontró se le aventó a los brazos como cuando era pequeña y tenía miedo de algo.

- ¡mama! -

Notas finales:

SAYURA: ESPEREMOS QUE LES HAYA GUSTADO

ANA: ESPERAREMOS SUS REVIEWS CON ANSIAS

NINA: Y TAMBIEN ESPERAMOS SUBIR UN CAPITULO POR SEMANA

XÓCHITL: LA UNIVERSIDAD A VECES ES MUY DURA ESPEREMOS QUE NOS SIGAN 

TODAS: BYE BYE

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