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Rehabilitación/Creek por javithabadeer

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Notas del fanfic:

Haré sufrir un poquito mucho el Ship, el cual terminará en un hermoso romance M-preg. 

Como cada viernes, estaba en casa de Craig ayudando con la cena. Se había vuelto una costumbre desde hace ya casi dos años. A su edad de 14 años seguía siendo el novio de aquel chico de gorro azul y el pon-pon amarillo. Sus padres eran muy amables con él, incluso su hermana menor, quien disfrutaba poniendo adornos en sus cabellos rubios o pintando su rostro cual maquillista profesional. Jamás se había sentido tan querido por una familia. Amaba a sus padres, sí, pero ellos parecían no comprender sus necesidades y sus sentimientos, todo lo resolvían dándole una taza de café. En cambio, la madre de Craig cada vez que lo veía mal lo ayudaba, lo sentada con ella y lo hacía hablar sobre sus problemas, le daba tazas de chocolate caliente o jugo natural. Su padre le daba consejos, muchos eran pésimos consejos, pero eran amables. Casi nunca discutía con su novio, tenían mucha paciencia con él, sabía que sus arrebatos se debían a su problema de cafeína o "TDAH" como llamaba su madre (cosa que no tenía nada que ver en lo absoluto).  


—Tweek, cariño, ¿Traerías los platos por favor? —Pidió la señora Tucker. 


—Si, señora. —Respondió con una sonrisa. 


Fue hasta el mueble, abrió la puerta baja encontrando así todos los platos: hondos, bajos, de entrada y de taza. Acercó su mano a tomar uno de ellos cuando sintió unos dedos perdidos tocar su nalga. Soltó un gritó irguiéndose. Su rostro adquirió un color rojo intenso, miró hacia donde estaba Craig, este sonreía alzando una de sus espesas cejas.


—¡N-no hagas eso! —Pidió sintiendo el corazón latirle con mucha intensidad. 


—No es mi culpa que antes  dejando el culo sin protección. 


Sacó los cinco platos correspondientes volviendo a cerrar la puerta del mueble. Cómo casi no pasaba mucho tiempo con sus padres había dejado de tomar café, cuando estaba con Craig bebía jugos o gaseosas. Sin dudas se sentía mucho mejor, ya no tenía ataques como antes, pero seguía igual de asustadizo y nervioso. Ambos fueron a la mesa, repartió los platos con ayuda de su novio. Tomó asiento junto a él, la madre se encargó de repartir la cena, mientras el padre servía la gaseosa en los vasos. 


—Y bien Tweek. —Comenzó Thomas. —Pronto entrarán a clase nuevamente. ¿Has pensado que querrás estudiar más adelante? No queda mucho, sólo tres años. 


—Bueno... la verdad es que no aspiro a la universidad. —Comentó este. —Es demasiada presión, colapsaría... Mis padres dijeron que podría trabajar en el café, extenderlo a pastelería.  


—Ya quiero verte derramando la harina en todos lados. —Craig sonrió mirándolo. 


Tweek le sacó la lengua a su comentario, este agarró su lengua jalándola. Apretó los ojos ante su acto, sintió sus labios besando su respingada nariz para así dejarle libre. Muy ruborizado bajó la mirada, Craig no era alguien que ocultase sus emociones, por lo que era muy expresivo sin importarle donde estuviera. A pesar de eso, se sentía feliz, no podría pedir algo más, Craig era la mejor persona del mundo, siempre lo protegía y dedicaba cuanto podía de su tiempo para estar a su lado. Sin él... quizá dónde estaría, tal vez en casa escondido bajo las mantas para no ser comido por los monstruos de la oscuridad. 


—Pues tus pasteles son muy buenos, —dijo la señora Tucker. —les irá muy bien. A esta ciudad le hace falta una buena pastelería. 


—¿Podríamos llevarle pasteles de Tweek a Craig cuando se vaya a Nueva York? 


Todos se quedaron en silencio, Tweek alzó la vista extrañado, ¿Irse? ¿Cuándo se iría y por qué? Miró a su novio quien miraba con cara asesina a su hermana. Ella se tapó la boca dándose cuenta de su error. Sus padres se miraron entre ellos, siendo cómplices del secreto. 


—¿Te irás? —Preguntó Tweek extrañado. —¿Hay algún concierto? ¿Cuántos días?  


—No, no es ningún concierto... —Contestó de manera baja. —No es algo que quisiera hablar ahora.


—Deberías decirle de una vez, Craig. —Aconsejó su madre. —Lo sabrá de todos modos, mejor ahora.  


—No es el mejor momento. —Aseguró este mirando a su madre con molestia. 


—¿Qué ocultas? —Quiso saber el rubio. —¿Será mucho tiempo? 


—Craig tiene una beca, se irá a estudiar cuatro años a Nueva York. —Soltó Thomas.


Aquello lo dejó helado, se quedó mirando al padre de su novio sin creerlo. ¿Por qué no se lo había dicho? Su mente se alteró, dejó de escuchar su alrededor, sólo oía la voz de su suegro repetirse una y otra vez. Cuatro años... cuatro años era mucho tiempo. Su párpados derecho comenzó a moverse a voluntad propia, sus ojos se llenaron de lágrimas quemandolo. Si se iba, quizá volvería siendo otra persona, encontraría a alguien mejor allá. ¿Por eso no se lo había dicho? Podía sentir que este lo tocaba y buscaba sacarlo de su encierro, pero no lo lograría. Se levantó de la mesa, sus manos temblaban, sin lograr decir nada se marchó de la casa. Su pecho se apretó, jamás considerado la idea de que este pudiera marcharse, Craig tenía buenas calificaciones, pero no tanto como para irse a estudiar a otro lugar... quizá era por eso mismo, los padres de su pareja buscaban lo mejor para él y eso era ir a estudiar a otro lugar.  Pero eso significaba que no estaría a su lado, ¿Eso sería mejor? No logró ir muy lejos, Craig lo abrazó con fuerza hundiendo su rostro contra su pecho. Cerró los ojos aferrándose a sus prendas, no quería dejarlo ir, no quería separarse de él... 


  No te vayas. 

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