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Harry James Riddle Potter por VampirePrincess

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Notas del fanfic:

¡Hola a todos! Este es el primer fanfic que escribo y por lo tanto no tengo beta pero he intentado hacer lo mejor que puedo. Sé que es muy cliché pero me gustan este tipo de fanfics, espero no decepcionar a nadie y de ser así me disculpo de antemano. Cualquier error por favor háganmelo saber y lo solucionaré en cuanto pueda. Tengo que trabajar así que les pido paciencia.  


Como advertencia les diré que he cambiado las personalidades de los personajes, pero esto es un fanfic así que espero que les guste. También aprovecho para avisarles que cambie algunos hechos de los libros anteriores al sexto año y a partir de ahí todo es mi imaginación.


Finalmente, estos personajes pertenecen a J. K. Rowling y no recibo nada, más que los comentarios que los lectores deseen dejarme. 

Notas del capitulo:

Como les habia comentado anteriormente, a partir del sexto libro todo pertence a mi loca imaginacion. En este capitulo cambio totalmente el verano de Harry en la casa de sus tios y solo es una introducción que me ayudara a desarrollar la histaria mas adelante.  

Sin mas que decir... ¡Disfruten!

Harry Potter se encontraba recostado en su habitación del número 4 de Privet Drive, castigado como ya era costumbre después de la muerte de su padrino. A pesar de que su castigo era reciente él no había sentido la diferencia puesto que desde su regreso de Hogwarts se la había pasado encerrado en su habitación sin salir más que para hacer los deberes de la casa, comer e ir al baño. La única diferencia era que ahora tenía prohibido comer durante el resto de las vacaciones, lo cual sería dos semanas más; pero eso no era problema para él pues había tenido la brillante idea de cambiar unos pocos galeones por dinero muggle antes de regresar del colegio, sabiendo que los privilegios otorgados gracias a su padrino se acabarían cuando los Dursley supieran que Sirius había muerto.


No es que él les fuera a decir pero no había querido arriesgarse a que de alguna manera, que él en su ingenuidad creía poco probable, se enteraran y el tuviera que pasar hambre, porque lo que menos quería era preocupar a Ron y Hermione más de lo que ya estaban por lo sucedido en el ministerio.


Pero el problema es que en su vida todo era probable y ese era el motivo de que ahora se encontrara ahí tirado boca abajo sobre su cama viendo las fotografías de su padrino y sus padres, añorándolos y sintiéndose más solo que nunca. Quería a sus amigos pero el necesitaba algo más… a alguien más, pero ni siquiera Ginny había podido llenar ese vacío.


La inesperada visita del director de Hogwarts había hecho que los Dursley supieran que ahora era totalmente huérfano, lo que había provocado que decidieran tomar venganza del tiempo que tuvieron que soportarlo en casa por miedo al asesino de su padrino. El profesor Dumbledore había ido a casa de sus tíos 3 días antes para hacer la lectura del testamento de Sirius y fue ahí donde desgraciadamente sus tíos se habían dado cuenta de que había heredado una casa y mucho dinero aunque no lo comprendieran del todo; pues en realidad lo que había heredado era el numero de 12 de Grimmauld Place (una mansión), varias cámaras en Gringotts llenas de galeones a su nombre y en contra de su voluntad a ese despreciable elfo domestico de Kreacher.


Pero a pasar de la ambición de sus tíos al saber de su fortuna, solo basto que vieran un par de galeones en la mano para retractarse de su idea de cobrar el tiempo que tuvieron que mantenerlo. Aunque eso no impidió que no le volvieran a dar nada argumentando que tenía el suficiente dinero para no volver a pedirles nada a ellos, sin embargo eso no suponía ningún problema para él.


Pero la peor discusión que había tenido con sus tíos y la que ahora lo tenía en la disyuntiva sobre si abandonar Privet Drive o quedarse encerrado por dos semanas más, era la que había sucedido el día anterior por la tarde, cuando una lechuza desconocida había llegado por la chimenea de la casa interrumpiendo la visita de unas vecinas a su tía Petunia llevando una carta para Harry lo cual no era extraño, lo extraño era quien le había mandado la carta.


La discusión había sido tan fuerte que sus tíos lo habían corrido de la casa echándole en cara que ya tenía una casa y que los podía dejar por fin. Pero el todavía no podía decidir si se mudaba a Grimmauld Place sin el conocimiento del  director o se quedaba hasta el regreso de clases y mientras la decisión no se tomaba él estaba confinado en su habitación, lo cual pensándolo bien no era algo malo pues tenía todo el tiempo libre para ordenar sus ideas y tomar una decisión.


Cerró el álbum de fotografías que le había regalado Hagrid y se dio la vuelta sobre la cama observando el techo. Tomo la carta que estaba sobre su mesita de noche y la leyó por vigésima vez intentando así encontrar algo que le indicara que era una trampa de Voldemort.


Señor Harry Potter:


Es mi deber informarle que en una de sus cámaras existe una información que le debe ser entregada a usted de manera personal pues es de suma importancia. La cláusula para la entrega estipula que debe ser personal y sin el conocimiento de alguien más o de lo contrario la información se destruirá. Es importante que se reúna conmigo lo antes posible para la entrega, así que le esperare en dos días a las 2 de la tarde sin posibilidades a faltar o de lo contrario no se le hará entrega del contenido de la cámara.


Griphook,


Banco Gringotts.


Harry cerró cuidadosamente la carta y la guardo, pensado en lo realmente extraño que era el hecho de no tener que decirle a nadie sobre eso. Se había plateando decirle al director pero eso sería correr el riesgo de perder la información y eso era algo de lo que no se podría dar el lujo, sobre todo si servía para vencer a Voldemort, aunque de eso no estaba seguro.


Soltó un suspiro de aburrimiento y se levantó de la cama para estirar las piernas. Se recargo sobre la ventana deseando poder salir a respirar aire fresco, pero castigado como estaba no creía poder salir, sus tíos no se lo permitirían lo cual solo le dejaba una salida para poder asistir a su cita en el banco, y esa era…mudarse a Grimmauld Place. El deseaba salir de esa casa pero le aterraba mudarse solo a la casa de su padrino, los recuerdos dolorosos lo consumirían.


“Patético Harry, ahora resulta que no puedes vivir solo”


Frustrado pateo la silla a su lado que cayó con un golpe sordo unas milésimas de segundo antes de que se escuchara el sonido de una aparición justo en el frente de su casa.


Cualquier mago podría distinguir perfectamente el sonido de una aparición y él no era la excepción. Se giró con rapidez escrutando por la ventana y agarrando fuertemente su varita, listo para atacar. Pero no había nadie, pasados unos  segundos comenzó a creer que quizás tanto tiempo lejos del mundo mágico le estaba afectando así que guardo su varita justo a tiempo de escuchar como abrían los candados del otro lado de su puerta. Se giró al tiempo que su tío Vernon entraba a su cuarto, se veía molesto e incómodo así que fue directo al grano.


– Tu tía quiere que le vayas a comprar unas cosas que necesita para la cena– dijo mirándole fijamente.


– Creí que estaba castigado y no podía salir de mi cuarto– sabía que era una buena oportunidad para tomar aire fresco, pero no podía evitar molestar cuando tenía oportunidad.


– Si fuera por mí no saldrías de esta habitación, mocoso. Pero Dudley no quiso salir a la calle, dice que escucho un sonido muy fuerte enfrente de la casa–. Se giró y dejo la lista sobre la mesita de noche y antes de salir añadió– tienes media hora para regresar– y salió dando un portazo.


Si Dudley también escucho ese sonido quizás quiera decir que no fue una alucinación, después de que lo atacaran los dementores era más sensible a la magia. Bien, lo mejor era salir con su varita escondida solo para evitar sorpresas.


Tomo la lista y su varita y salió de la casa dispuesto a dar un buen paseo. El día después de todo no estaba tan mal, o eso creía él.


Compro rápidamente las cosas de la cena y regreso corriendo para pasar un tiempo en el parque. Se encontraba sentado en un columpio en el mismo parque en el que un año antes lo habían atacado los dementores, estaba comiendo una rebanada de pizza acompañada de un refresco de cola cuando escucho por segunda vez en el día el sonido de una aparición, pero esta vez fue más cerca.


Se levantó rápido y saco su varita observando a su alrededor pero no veía nada, el parque estaba solitario, un buen momento para atacarlo sin que nadie se diera cuenta. Sentía la adrenalina correr por sus venas mientras esperaba a que ocurriera el más mínimo movimiento. Esperaba ser atacado en cualquier momento por dementores, mortífagos o el mismo Voldemort; pero lo que no esperaba era ver un elfo domestico caminando directamente hacia él, vestido con un pedazo de trapo viejo y con unos enormes ojos marrones; no perdió tiempo y levanto la varita apuntándole. El elfo se detuvo al ver su reacción y se aclaró la garganta, un tanto nervioso.


– Se-señor Harry Potter– dijo haciendo una pequeña reverencia– mi amo quisiera hablar con usted pero quiere que Twynki le asegure que usted no le atacara–. Terminó temblando y mirando hacia atrás.


Harry observo atento por encima del elfo buscando a alguien pero no vio nada.


– ¿Y puedo saber quién es tu amo?– respondió Harry mientras observaba al elfo estremecerse por la pregunta.


– El amo le prohibió a Twynki decir su nombre hasta que usted aceptara hablar con él sin hechizarle– el elfo se retorció las manos con nerviosismo.


– Pues lamento decirte que si no me dices quien es tu amo no hablare con él–. Le miro con decisión esperando la respuesta del elfo.


Pero esta no llego así que decidió que lo mejor era irse de ahí lo antes posible antes de que alguien le atacara. Se giró y apenas había dado dos pasos cuando escucho una voz a su espalda que hizo que se le erizase la piel.


– Espera Potter– habló una voz conocida, terriblemente conocida.


Harry se tensó al momento, rogando a Merlín que ese arrastrar de palabras no perteneciera a quien el creía o estaría muerto. Se giró lentamente pensando que era imposible que él estuviera aquí. Grave error.


– ¡Malfoy!– blandió la varita dispuesto a atacar.


– Espera Potter. No vengo a pelear–. Dijo levantando las manos vacías.


– No esperaras que me crea eso Malfoy. Seguro que vienes con más mortífagos o con tu padre–. Creyó ver una mirada de dolor en sus ojos pero solo era una ilusión, seguía teniendo la misma mirada de superioridad de siempre.


– No espero que me creas así de fácil, pero solo te pido que por favor me escuches– dijo con pesar.


Harry fijo sus ojos en los grises de Malfoy. Su mirada era intensa, así que aparto la suya para poder hablar.


– Mira Malfoy, en primer lugar no tengo porque escucharte, segundo, no sé qué haces aquí y tampoco sé cómo me encontraste así que te puedes ir por donde viniste a menos que quieras tener un duelo mágico en el mundo muggle y siendo hijo de un mortífago ¿a quién crees que llevaran a Azkaban? – se arrepintió de su última frase cuando vio cruzar de nuevo una mueca de dolor en su rostro pero al segundo siguiente ya no estaba, en su lugar había una máscara sin emociones.


– Sé que después de todo lo que mi padre te hizo y de todo lo que yo les ha hecho en el colegio a ti y a tus amigos no tengo derecho a pedirte nada, pero aun así lo hare, porque sé que eres el único que me puede ayudar. Si quieres saber cómo te encontré, te lo diré. Le pedí a mi elfina que te siguiera desde que abandonaste el colegio y que cuando estuvieras completamente solo y fuera de las protecciones de esa casa, me llevara a ti–. En su voz no había un solo rastro de emoción, sonaba vacía, carente de sentimientos.


– Bien, pues aún no sé cómo es que te ayudare si lo único que sé es que me has estado espiando. ¿Qué es lo que pretendes Malfoy?– pregunte impacientemente. Necesitaba saberlo para comprender porque el Draco Malfoy que estaba frente a mí era muy diferente del Malfoy del Colegio; aunque era vagamente consciente de que ya había pasado más de media hora que había salido de la casa–. Vamos Malfoy no tengo tu tiempo.


Malfoy lo había escuchado sin mudar su expresión.


– Lo sé. Mi elfina me dijo que ese muggle solo te había dado media hora pero esto es importante– su expresión paso en un segundo de ser indiferente a una de completa desesperación al igual que su voz–. Mi padre está encerrado en Azkaban…sé que no te interesa– se apresuró a continuar antes de que yo replicara– pero por quien estoy aquí es por mi madre– me miro directamente a los ojos y solo a bocajarro– ¡El Señor Oscuro se llevó a mi madre! – Soltó un suspiro– como pago por los errores de mi padre–. Y eso fue todo lo que el gran Draco Malfoy pudo soportar.


Se derrumbó de rodillas en el suelo llorando desolado mientras rogaba.


– Sé que quizás a ti no te importe lo que pase con ella, pero por favor te pido que…te suplico que me ayudes a salvarla, te prometo que hare lo que quieras, lo que sea pero por favor sálvala Potter, solo eso te pido.


Sus ojos reflejaban un intenso dolor y una profunda tristeza que Harry estuvo tentado a abrazarle y asegurarle que todo estaría bien, pero tan pronto como pensó eso desechó la idea.


“Qué diablos te pasa Harry”


– Yo…yo no sé….yo no…– Harry estaba desconcertado no sabía qué hacer.


– ¡Por favor Potter sálvala! ¿Qué es lo que quieres que haga? No me importa humillarme más si con eso me ayudas a salvar a mi madre–. Malfoy lo miraba desde el suelo con ojos suplicantes y no pudo soportar ver esa mirada de dolor en su cara.


Suspiro con resignación.


– Está bien Malfoy, no sé si podré traerte de vuelta a tu madre pero lo intentare– sus ojos se iluminaron con un brillo de esperanza que hizo que su corazón diera un brinco– aún no se si podre creerte o no pero por el momento te concederé el beneficio de la duda–. Harry soltó un pequeño suspiro y continuo–. El tiempo se me ha acabado, debo regresar o tendré más problemas, pero te veo mañana en el Caldero Chorreante al medio día.


Malfoy lo miro a los ojos buscando en su mirada una mentira, pero al no encontrarla sonrió débilmente y asintió.


Harry se perdió en su mirada y sin saber bien que hacia le tendió la mano derecha. Malfoy lo miro asombrado pero rápidamente la tomo antes de que Potter se arrepintiera. Cuando sus manos se juntaron sintieron una sensación electricidad pasar por sus manos.


– ¡Oh! Vamos Malfoy– Harry se sentía incómodo y no sabía que hacer– deja de llorar o se te van a poner los ojos rojos y arruinaras tus lindas facciones de ángel–. Harry quiso tragarse sus palabras en cuanto salieron y miro a Malfoy sonrojado–. Yo no quería…yo no quise decir…


– ¡Gracias!– Malfoy sonrió y lo abrazo provocando un ligero estremecimiento en los dos–. Ahora debo irme.


Harry le devolvió el abrazo automáticamente y cuando reacciono se aclaró la garganta y se alejó.


– De nada Malfoy. Solo no intentes jugar conmigo, porque si lo haces Voldemort será un inocente cachorrito a mi lado.


Malfoy soltó una pequeña carcajada que a Harry que nunca la había escuchado le pareció el sonido más hermoso que podía escuchar.


– Te veo mañana Potter– y diciendo esto tomo la mano de su elfo y desapareció.


Harry soltó un largo suspiro.


“En la que me he metido esta vez. Nunca aprendes Harry.”


Dio media vuelta, recogió sus cosas y echo a correr.


La bronca que le dieron sus tíos no era ni de cerca la que esperaba. Solo se limitaron a recogerle las cosas mientras le gritaban que ni siquiera sabía utilizar un reloj. Harry quería contestarles que si tuviera uno seguro que sabría utilizarlo, pero no debía abusar de su suerte de esa manera, mejor la utilizaría para otra cosa. Aprovecharía ahora que no estaban tan molestos.


– Tío Vernon mañana tengo que ir a…un lugar– ante la mirada molesta de su tío añadió rápidamente– tengo que comenzar a arreglar mi casa para mudarme lo antes posible– funciono. Su mirada cambio a una de alegría.


– Bueno si es para eso por nosotros puedes largarte cuando quieras.


Harry asintió y subió las escaleras. Se dejó caer en la cama para ordenar sus ideas y ver cómo es que llegaría hasta el Caldero Chorreante sin hacer magia y como haría para poder entrar en Grimmauld Place. No sabía si habría protecciones que le impidieran entrar o si por el contrario al entrar se dispararía algún tipo de alarma que alertara a la Orden o a Dumbledore.


“¡Como no lo pensé antes!”


Se levantó de un salto y comenzó a dar vueltas por la habitación mientras un plan se iba formando en su mente.


Una hora después el plan estaba listo para llevarse a cabo, pero tenía que apresurarse antes de que anocheciese. Lo único que faltaba era saber a quién llamaría primero, pero pensó que cuanto antes supiera si podría contar con él era mejor. Así que decidido se plantó en medio de la habitación y llamo:


– ¡Kreacher!


Un plop sonó en la habitación.


–Amo Potter– dijo con desprecio haciendo una exagerada reverencia mientras comenzaba con su repertorio de insultos a los mestizos, traidores a la sangre, sangre sucia y más.


Harry suspiro y lo dejo despotricar a gusto. Sabía que si lo quería de su lado tenía que usar todas sus piezas con cuidado.


– Kreacher ¡suficiente! Ya entendí. Tú me odias por ocupar la Mansión Black y yo te odio por la muerte de Sirius. Pero te llame para proponerte una tregua: si tú me ayudas en todo lo que necesite sea lo que sea, cuando derrote a Voldemort serás libre para irte con los Malfoy o con quien quieras– Harry vio como brillaban sus ojos y supo que solo le hacía falta una cosa: asegurarse–. Pero mientras dure la guerra no podrás decirle a nadie, absolutamente a nadie lo que veas, oigas o hagas. ¿Comprendido?


– Si amo Harry–. Dijo con otra reverencia, pero esta vez menos exagerada.


Harry solo sonrió, esa parte ya estaba hecha, ahora solo faltaba…


– Kreacher ¿sabes si puedo entrar a la mansión apareciéndome dentro o tengo que llegar y entrar por la puerta?


– Kreacher cree que el amo Harry puede aparecerse directamente en la mansión porque ahora le pertenece, pero si el amo tiene dudas Kreacher le puede llevar con él y aparecer frente a la chimenea de la mansión.


Harry se lo pensó un momento y creyó que lo mejor era hablar con Dobby antes de salir, consulto la hora y decido que sería mejor que Kreacher regresara por el mañana. Eso le daba tiempo para hablar con Dobby.


– Perfecto Kreacher, ¿podrías regresar por mí mañana temprano? – Y ya que estaba en eso podía averiguar si lo que le dijo Malfoy era verdad– y mientras regresas por mí, necesito que me investigues donde esta Narcissa Malfoy y con quien.


– Si amo Harry. Me retiro– hizo una reverencia y desapareció.


Harry se quedó observando el lugar donde desapareció Kreacher pesando que hacer ahora. Decidió comer algo ligero y después llamar a Dobby. Levanto la tabla del suelo y cogió un par de sándwiches y un jugo de naranja, extrañaba el jugo de calabaza pero ya podría tomar un poco mañana. Mientras comía intentaba ver los pros y los contras de quedarse a vivir en la mansión sin avisarle a nadie, pero después de media hora se dijo que dependiendo del contenido de la información que le dieran en el banco el día de mañana decidiría si quedarse o no, pues al fin de cuentas la información debería ser importante si le pedían guardar silencio.


Se levantó dispuesto a llamar a Dobby antes de que el tiempo se le fuera de las manos. Sentía  cierta desazón por no poder contarles nada a sus amigos, pero en cuanto tuviera la información les avisaría. Sacudió la cabeza despejándose de ese sentimiento y llamo a Dobby.


– ¡Dobby!


El elfo apareció con un pequeño plop.


– Harry Potter señor, – sus enormes ojos verdes brillaban por la emoción– Dobby está muy contento de volver a verlo señor y saber que está bien.


– Gracias Dobby, yo también me alegro de verte. ¿Aun trabajas en las cocinas de Hogwarts?


– Sí señor, Dobby recibe pago por su trabajo y un día libre al mes.


– Me parece muy bien Dobby–. Harry le observo unos segundos antes de preguntarle– Mmm Dobby yo te llame por que…quería saber si tu… ¿Me podrías ayudar?


– Claro Harry Potter señor. Dobby estará encantado de poder ayudarle. Usted solo tiene que decir que es lo que necesita.


– Por el momento no es mucho, solo necesito que vayas conmigo al banco Gringotts y si se llegase a presentar algún problema desaparezcas conmigo. Pero también te quería pedir por favor que todo lo que hagamos no se lo digas a nadie, ni a Dumbledore, a nadie. ¿Podrías?


– Por supuesto Harry Potter señor. Dobby hará todo lo que usted le pida.


– Gracias Dobby. Solo una cosa más, es muy probable que después nos tengamos que aparecer en el número 12 de Grimmauld Place con Kreacher, pero por nada del mundo le puedes decir a nadie donde estoy y mucho menos con quien. ¿Podrías hacer eso por mí Dobby?– Harry lo observo calculando su reacción.


– Por eso no debe preocuparse. Dobby guardara el secreto de Harry Potter como suyo.


– Muchas gracias Dobby. Entonces nos vemos mañana. Cuando esté listo te llamare de nuevo–. Harry estaba muy contento. Todo le estaba saliendo bien.


– Harry Potter señor-. Hizo una reverencia y despareció.


“Muy bien. Todo salió perfecto. Solo espero que esta no sea la calma antes de la tormenta”


Pero Harry no podía saber hasta dónde había acertado.

Notas finales:

Ufff. Bueno este es mi primer capitulo. Espero de verdad que les haya gustado, si es asi entonces estare reportandome la proxima semana. 

¿Algun comentario? Me gustaria saber que piensan del fic y ayudarme a mejorar. 

Saludos, VampirePrincess

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