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Matrimonio obligado por BBCmarvel

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Notas del fanfic:

Ninguno de los personajes son de mi autoria ni me pertenecen

Notas del capitulo:

Por cuestiones de tiempo me gustaría que dejaran sus reviews sobre si desean que continue el fanfic o no, ya que actualmente estudio y trabajo y hago esto de forma un poco esporádica, por lo que, si se obtiene un buen recibimiento trataré de actualizar lo más seguido que pueda

 

Espero que lo disfruten 

Nos encontrábamos en la entrada del castillo, toda la corte esperaba la llegada de mi prometido, mi padre me habló durante años que los matrimonios entre reinos son la mejor forma de unir dos reinos en conflictos, como hijo único de Odín no había más que ser yo la víctima de tal injusticia, mi único consuelo en ese momento era que como rey tenía el poder de tener relaciones extramaritales, mis amigos llevaban haciéndome burla durante los meses de la preparación del enlace, mi futuro esposo, el hijo del rey jotun Laufey, según me habían dicho su nombre era Loki.

 

Los carruajes empezaban a vislumbrarse, mi estómago estaba hecho nudo, Fandral se acercó a mí, colocó su boca en mi oído y susurró algo, lo que sea que haya dicho no lo entendí, mi mente y mi corazón estaban más que acelerados, faltaba poco para conocerlo, estaba nervioso, no quería casarme con un horrible gigante con mal humor para tener que vivir con él hasta el Rangarok, procreando hijos feos y groseros

 

El primero de los tres carruajes llegó, iba jalado con criaturas que solo había visto en los libros de historia, todo el carruaje estaba hecho de hielo, cuando abrieron la puerta del carruaje vi al rey de los jotuns, mi padre sonrió y se acercó a él, mientras mi madre, Frigga, se acercaba para susurrarme que me parara derecho, del segundo carruaje emergió una figura igual de imponente y grande como la de Laufey, sabía que él no era mi pretendiente porque Odín no le prestó atención, Laufey y Odín caminaron de nuevo hacia donde estábamos, dejando al jotun que se bajó del segundo carruaje solo, finalmente en el carruaje más sorprendente que haya visto en mi vida llegó, el gigante que estaba allí parado abrió la puerta, estirando su brazo para ayudar a bajar a mi futuro esposo.

 

Su cuerpo era mucho más delgado y estético que el de los demás gigantes, su rostro no era tosco, caminó con aire solemne del brazo de su acompañante, en cuanto llegó frente a Odín hizo una reverencia, que fue correspondida por Odín, podía ver como sus manos temblaban

 

-Buenos días príncipe Loki- dijo Odín en tono tranquilo

 

-Buen día, su Alteza- respondió en voz suave y tranquila, se quedó en silencio y volteó a ver a su padre, quien asintió, por lo que de un segundo a otro pude admirar como su piel se desteñía, pareciendo un asgardiano cualquiera, Odín sonrió y le revolvió el cabello con alegría, sus ojos eran verdes, su piel clara y muy bella, era un hombre realmente muy atractivo, su sonrisa era adorable

 

-Él es mi hijo Thor- murmuró Odín introduciéndome, di un paso al frente y me puse frente al príncipe, el momento del saludo entre los dos pretendientes es muy importante para ambos reinos, y todo depende de si el príncipe me gusta o no, estiré el brazo pidiendo su mano, con un suave movimiento él puso su mano sobre la mía, hice una inclinación, dándole un beso en el dorso de la mano, subí la mirada con una sonrisa, me erguí sin soltarle la mano, me acerqué a él y le di un beso en la mejilla, haciendo que se sonrojara

 

-Un placer conocerle, mi reina- susurré alejándome de él, aún sin soltarle la mano

 

-El placer es mío- aseguró con una sonrisa, le solté la mano, pues la tradición dicta que su familia lo tiene que acompañar a la sala del trono, mientras caminábamos me puse a la altura de mi padre

 

-¿Quién es el otro que viene con Laufey y Loki?- pregunté en un susurro

 

-El heredero al trono, con el que te ibas a casar en un inicio- musitó entrando por las doradas puertas del palacio, los trabajadores se inclinaban al vernos pasar, todos contemplaban a los tres jotuns tras de nosotros, al llegar a la sala del trono la familia real asgardiana se sentó en su sillas, mientras que yo me quedé abajo, esperando por Loki, Laufey y su primogénito llegaron a mi lado, se despidieron de Loki con palabras que no entendía y subieron para sentarse junto a mis padres, Odín dio la señal a los sumos sacerdotes para que se acercaran, media hora más tarde Loki y yo estábamos casados- Con esta unión- parloteó Odín poniéndose de pie- Los pueblos de Jotunheim y Asgard se unen- todos los presentes aplaudieron, sin embargo Loki me dio un leve apretoncito en la mano, sabía que lo que seguía era muchas veces la parte más dolorosa de los matrimonios de este tipo, era cuando la familia de Loki se iría y lo dejaría aquí, en un lugar desconocido para él

 

-No quieres separarte de tu familia, ¿cierto?- murmuré en su oído, él me miró y negó con la cabeza, le di un beso en la sien, por lo que volteó a verme con una sonrisa triste

 

Subí a mi trono y me senté, admirando como Laufey y su hijo mayor bajaban a despedirse de Loki, quien había vuelto a su forma jotun, se despidió con un simple estrechón de manos de su padre, y con un efusivo abrazo de su hermano, quien le dijo palabras en jotun mientras me veía con cierto enojo y escuchó los pasos de su familia al salir de la sala, al escuchar cómo se cerraban las puertas regresó a su forma asgardiana, lo siguiente fue ver como lo desnudaban y le quitaban todas sus pertenencias frente a toda la corte, señal de que dejaba atrás su antiguo hogar para entrar por completo a la sociedad asgardiana, tres damas se encargaron de quitarle las pieles y los adornos que traía, cuando quedó desnudo me miró de soslayo, yo admiraba con detenimiento la suavidad de su piel, tenía un cuerpo hermoso, unas damas se encargaron de vestirlo con ropas propias de un rey asgardiano, para cuando estuvo completamente arreglado subió a sentarse junto a mí, tenía el rostro lleno de tristeza, esperó con la mirada abajo a que la ceremonia terminara, después de esto me puse de pie y le tomé la mano, era hora del gran banquete, el cual se celebró con pompa y gala, con el paso de las horas se iba encogiendo más en su asiento, eran cerca de las doce de la noche, me puse de pie, por lo que él también lo hizo, hicimos una reverencia ante los presentes, quienes nos aplaudieron mientras salíamos, mi alcoba… nuestra alcoba, estaba decorada con muchas flores, velas y cosas que lucían románticas, cuando cerré la puerta Loki se acercó a mí, poniendo sus manos sobre mi pecho

 

-Estoy aquí para complacerle, mi señor- susurró avergonzado

 

-Estás aquí para ser mi reina- corregí

 

-Una reina complace a su rey- afirmó con determinación

 

-¿Tu madre te ha enseñado eso?- cuestioné acariciándole la mejilla

 

-No conozco a mi madre, mi señor, ella murió al darme a luz- contestó, le acaricié la mejilla y le di un beso en la frente

 

-Frigga te dará todo el amor de madre que no has recibido- afirmé con una sonrisa- En cuanto a que estás aquí para complacerme, supongo que eres virgen- él asintió- En ese caso no creo que sepas como hacer las cosas

 

-Sé hacerlo- masculló orgulloso, le tomé la mano y lo jalé hacia mí

 

-Haz lo que sabes hacer- le ordené, sonrojado Loki se puso de puntillas y comenzó a besarme, sus manos se paseaban por mi armadura, sus movimientos eran torpes y nerviosos, lo separé de mí, mirándonos a los ojos

 

-¿Qué edad tienes?- pregunté confundiéndolo

 

-Medio milenio, mi señor- respondió- lo que los midgardianos llaman 17 años

 

-Eres solo un niño- bufé separándome de él para ir a ponerme la pijama - Creo que esperaré un tiempo antes de yacer contigo

 

-Mi señor, mi familia, la suya y todos los asgardianos esperan un fruto de nuestro matrimonio- masculló restregando su rostro contra mi espalda desnuda- Yo me vería humillado frente a toda la corte y el pueblo si no consigo darle un heredero- me quedé en silencio, sintiendo como Loki besaba mi espalda- No puede dejar que su futura reina se vea humillada de esa manera- aseguró, lo volteé a ver con detenimiento, él se separó de mí y bajó la mirada. En un rápido movimiento lo cargué en brazos a la vez que comenzaba a besarlo, sentía sus delgados dedos acariciar mi espalda- Tiene razón conozco la parte teórica, sin embargo, no sé hacerlo- murmuró en mi oído- Pero podría enseñarme a hacer lo que le gusta

 

-Desnúdate- le ordené en tono demandante, el asintió y en cuestión de minutos se encontraba desnudo frente a mí, me deshice de la ropa que aún tenía encima, lo tomé de la mano y lo conduje a nuestra cama, le pedí que se acostara, él obedecía a todo lo que le decía, era como un perrito que aprendía un nuevo truco, miré como su pene estaba flácido, mucho más que el mío, tomé en mi mano su pene y comencé a masturbarlo- Haz lo mismo con el mío- asintió e inició a masturbar el mío, sus ojos estaban fijos en mi miembro, él no quería hacer algo mal, esto me parecía lindo, cuando nuestros miembros estuvieron medianamente erectos empecé a besarlo, primero los labios, bajé lentamente hasta el cuello, delineé  un camino por su pecho, para llegar hasta su miembro, apenas lamí la punta admiré como se le ponía la piel de gallina, apretó las sábanas con fuerza, solté una sonora risa burlona, él se mordió los labios y apartó la mirada, metí su miembro en mi boca y comencé a lamerlo, a deleitarme con su sabor, después de un minuto o dos admiré como con sus muñecas parecía que se limpiaba las lágrimas, subí la mirada y al hacerlo note que efectivamente se limpiaba las lágrimas- ¿Qué sucede?- cuestioné sentándome entre sus piernas, él se sentó y me miró lleno de vergüenza

 

-Nada, mi señor- murmuró tomando mi miembro para masturbarlo de nuevo, sus ojos estaban otra vez fijos en mi miembro, evitando a cualquier costa mi mirada

 

-No creo que lo haga tan mal ¿o sí?- él se rió suavemente negando con la cabeza de forma ansiosa, le levanté el rostro por lo que tuvo que subir la mirada también

 

-Siento que decepciono a mi familia, mi señor- soltó con un resoplido- Mi padre me proporcionó maestros para tomar lecciones para enseñarme a complacerlo y siento que le estoy fallando- aceptó, yo me quedé callado, me hice a un lado y me acosté en la cama, cerrando mis ojos para poder dormir, sentí como Loki se sentó en mí, tomó mi miembro entre sus manos, metió la punta de mi pene en su entrada, con lo que soltó un gemido de dolor, abrí los ojos y lo admiré bajando lentamente para meter por completo mi miembro, giré para quedar sobre él, saqué mi pene de su interior, me iba a levantar por un poco de vaselina pero él me tomó con fuerza del cuello- Lo haré bien, mi señor, lo juro- aseguró- Por favor…

 

-Voy por vaselina- le dije- eso hará que pueda entrar sin problemas, aparte de que no te duela tanto- lentamente me fue soltando, me levanté y me dirigí a mi tocador y tomé el frasco, al regresar me senté de nuevo entre las piernas de Loki, tomé un poco de vaselina en mis manos y comencé a masajearle la entrada, haciendo que se fuera dilatando, cuando estuvo completamente dilatada me levanté por un pañuelo para quitarme el exceso de vaselina de los dedos, al regresar me encargué de Loki, era su primera vez, no planeaba tener sexo loco y salvaje, por lo menos no hasta que se acostumbrara a tener relaciones, cuando concluimos los dos nos quedamos acostados, en silencio total, Loki tenía una sonrisa enorme en el rostro, sentía mi semilla dentro de él, escuché como le rogaba a los antiguos y viejos dioses poder engendrar un hijo, todo esto entre leves susurros- Por cierto, tengo un milenio y treinta años- murmuré volteándolo a ver- como unos 28 para los midgardianos

 

-Lo sé señor- contestó

 

-¿Lo sabes?- interrogué curioso

 

-Mi padre me dijo que un buen esposo debe de saber esa clase de cosas- me sentí avergonzado por una parte, ya que yo no me había tomado el tiempo de saber cosas sobre él, sin embargo por la otra me interesó conocer que tanta información tenía sobre mí

 

-¿Qué más sabes de mí?- cuestioné girando para verlo directo a los ojos, él se acostó de igual manera

 

-Su color favorito es el rojo, su martillo se llama mjolnir, no es la primera vez que está comprometido, tiene una gran fascinación por Midgard, su bebida favorita es la cerveza y ama una comida midgardiana llamada pop Tarts, le gustan las personas con buen humor, sus mejores amigos son los tres guerreros y que detesta que lo traten como a un ignorante, mi señor- respondió analizándome el rostro- ¿Es todo correcto?- me limité a asentir- Me alegra mi señor

 

-¿Loki?- murmuré 

 

-¿Qué sucede mi señor?- preguntó poniendo su cabello largo y negro detrás de su oreja

 

-¿Qué fue lo que te dijo tu hermano antes de que se fuera?- su mirada se volvió nerviosa, tomó un respiro y me miró fijamente de nuevo

 

-Que si usted hacía algo que no me gustara o simplemente no quería vivir aquí, con usted, le dijera con un mensajero de confianza- contestó con voz nerviosa- Que no le importaría iniciar una guerra, siempre y cuando yo esté bien- me quedé en silencio, principalmente porque me dio gran ternura escuchar eso, sin embargo él interpretó mi silencio como otra cosa- Por favor entienda, mi señor, que él no quería que me casara con usted- musitó asustado

 

-¿Por qué no?- curioseé

 

-Porque yo debería de haberme casado con él- contestó, yo quedé confundido- Verá señor, en Jotunheim los miembros de la familia real se casa entre hermanos o primos, para mantener la pureza de nuestra raza- analicé su mirada, no parecía triste al hablar

 

-¿Tú hubieras preferido casarte con él?- interrogué acariciándole el costado

 

-No mi señor- afirmó

 

-¿Lo dices para no hacerme sentir mal?

 

-No mi señor- contestó- Pero no quería casarme con él, principalmente, porque como reina de Jotunheim mi deber hubiera sido estar desnudo todo el tiempo para placer del rey, las reinas en Jotunheim no son más que instrumentos de procreación y satisfacción

 

-¿Por eso dijiste que estás aquí para complacerme?- se limitó a asentir

 

-Estoy aquí para hacerlo feliz, mi señor- afirmó, los dos nos quedamos en silencio- ¿Puedo acurrucarme con usted mi señor?- al preguntarme esto estaba más que seguro que me había casado con el tipo más tierno que mi padre me pudo encontrar, en realidad estaba fascinado con él

 

-No me digas señor, soy tu esposo, sé que soy un desconocido para ti, pero no quiero formalidades- le dije acariciándole el cabello- Y sí, ven acá- Loki sonrió y se acostó entre mis brazos, sintiendo mis caricias en la espalda- Cuéntame sobre ti

 

-¿Qué quieres saber?- preguntó jugando con mi cabello, sus ojos lucían felices, llenos de vida

 

-Eres hermoso ¿sabías?- murmuré dándole un beso en la frente

 

-¿Soy hermoso para los asgardianos?- cuestionó confundido

 

-Mucho, mi amigo Fandral se sorprendió de tu belleza- afirmé- La gran mayoría de los jotuns tienen facciones muy toscas

 

-Es Jotunheim yo no soy considerado como hermoso- contestó acariciando mi pecho- No soy musculoso, y las facciones toscas allá, demuestran poder y virilidad, algo que yo no tengo

 

-Pues en Asgard eres uno de los hombres más bellos que haya visto- le dije al oído en tono amable

 

-Pensé que ibas a ser un esposo muy frío y distante, muchos de los asgardianos que fueron a instruirme me dijeron que no te gustaría mi presencia, que no te agradan los gigantes- aseguró confundido- Sabía que no querías este matrimonio, pensé que cuando nos presentaran ni siquiera me ibas a dar la mano, que te conformarías con mirarme a los ojos y decir hola 

 

-Por la barba de Odín- mascullé enojado- Vamos, no querías casarte con tu hermano, pero dime, ¿Tú estabas emocionado por casarte con un total desconocido?- asintió con la mirada abajo- ¿Es verdad?- asintió de nuevo- ¿Por qué?

 

-Porque no quería estar más en Jotunheim, y eres conocido que eres una de las personas más amables, respetables, graciosas y cariñosas que hay en los nueve reinos- contestó en un susurro- Me esforcé mucho estos últimos meses para aprender las costumbres asgardianas, aprender el idioma, le supliqué a mi padre que me llevara algún sabio asgardiano para que me enseñara el protocolo que aquí tienen, me esforcé en aprender las formas de afecto con las que podría agradarte, en verdad tenía muchas ganas de casarme contigo, y todavía tengo muchas ganas de poder agradarte

 

-Me haces sentir mal- resoplé mirándole a los ojos

 

-No, no tienes que hacerlo- aseguró sentándose a mi lado, me miró a los ojos con una sonrisa sincera, me dio un beso en la mejilla antes de sentarse sobre mis caderas- Eres el futuro rey asgardiano, eres guapo, tienes un cuerpo escultural, eres simpático, caballeroso y muy amable, tú podrías casarte con cualquier hombre, mujer o ser de los nueve reinos, pero te han hecho que te cases conmigo… que destino tan más horrible para una persona como tú- me acarició el cabello y me dio un suave beso en la nariz- Pobrecillo de mi rey, serías feliz con una bella y gentil mujer asgardiana ¿no es así?- coloqué mi mano en su cuello, haciendo que acercara su rostro al mío

 

-No llevamos ni un día de casados- mascullé con una sonrisa- No puedes decir que no soy feliz, hasta ahora has demostrado ser buen esposo, puedes estar tranquilo, que mi ser te pertenecerá eternamente- acerqué mis labios a los suyos e inicié a besarlo con delicadeza, sus ojos parecían alegres

 

-Te agrado, eso me alegra, mi esfuerzo no fue en vano- me dio un beso en la nariz, se iba a bajar de mi pecho, sin embargo lo apreté entre mis brazos impidiéndole bajar, se acostó en mi pecho y lo besé hasta que cayó rendido en mis brazos.

 

Me sentía terriblemente mal, el hecho de que le dijera que yo no me quería casar con él, cuando él estaba completamente emocionado por ello, me carcomía, mi padre me había dicho que las primeras semanas serían las más duras para él, y también serían las que se definirían como sería nuestra relación marital.

Notas finales:

Gracias por leer

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