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Sálvame por Akashi_Male

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Notas del capitulo:

¡Muchas gracias por los comentarios en el capitulo anterior! :D

Me alegra mucho que les haya gustado la idea de este fic :3

Atención a todas las unidades, llamado de emergencia del sistema 911, tiroteo en la mansión Monkey-Portgas, necesitamos asistencia de inmediato en el área.

 

Frenó de golpe sin poder creer lo que acababa de escuchar.

 

―¿Qué ha dicho…?― Escuchaba las bocinas resonar detrás de su auto, pero la impresión no lo dejaba pensar.

 

No, no podía ser cierto… ¿Era una maldita broma? ¿Una pesadilla?

 

―No…― Su celular comenzó a sonar, sacándolo del shock en el que se encontraba―. ¿Hola?― Su voz tembló al contestar, era policía, estaba entrenado y muchas veces había recibido alertas de tiroteos… Pero aquello era completamente diferente.

―¿Dónde estás?― La voz de su comandante fue suficiente para que se diera una cachetada mental, procediendo a prender la sirena del auto.

―Estoy yendo para allá―. Sonó seguro y sin una pizca de su tono anterior―. Lo siento, jefe.

―No te disculpes, en cuanto llegues reúnete conmigo y por favor no hagas ninguna locura.

―Entendido―. Tenia razón, no era momento de perder la cabeza. Ace estaría bien, su familia también.

 

Alrededores de la mansión Monkey-Portgas, 20:58 pm

 

―¡Comandante Shanks, comandante Smoker!― Uno de los hombres hizo una avenía de respecto―. Hemos confirmado que la llamada fue hecha por una de las empleadas del lugar, se estima que hay un total de ocho personas adentro más los rehenes.

―¿Qué buscan?― Pregunto el de cabello blanco, mirando fijamente hacia una de las ventanas del lugar.

―No estamos seguros, señor―. Respondió el subordinado―. Sin embargo, se nos ha informado que los delincuentes entraron directamente a matar, además de que están los cinco miembros de la familia dentro de la mansión.

―Sigan el plan de evacuación, es imprescindible sacar a los rehenes de ahí― El otro comandante, de cabello rojo, le indico que informara al resto― Es una orden.

―¡Si, señor!― El subordinado corrió y el plan de evacuación comenzó.

 

El plan consistía en que un grupo encontrara una brecha para poder entrar dentro de la mansión, mientras que el grupo de francotiradores les estaría cubriendo la espalda en caso de detectar movimiento en los alrededores o por las ventanas.

 

―¡Comandantes!― Se giraron al escuchar una voz que conocían muy bien―. Lamento la demora.

―¡Marco!― Akagami Shanks lo miro con nerviosismo, esperando algún indicio que delatará el terror del otro por lo que estaba pasando, sin embargo no pasó.

―Estoy listo, comandantes―. Con sorpresa vio su pose segura y decidida, no por nada Smoker lo consideraba uno de los mejores bajo su mando, a pesar de la situación no perdía los estribos.

―Bien―. Smoker hizo una seña, con la cual cinco personas se acercaron a él―. Ustedes estarán al mando de los seis grupos rescatistas, recuerden ser prudentes y no olviden que los rehenes son prioridad.

―Entendido―. Fueron en busca de sus hombres antes de adentrarse en la propiedad, cada grupo por su lado.

 

 

Puerta de salida derecha: Grupo de Eustass Kid, 21:05 pm

 

Hizo una seña para que los hombres se aseguraran de que no hubiera nadie merodeando, tenía un mal presentimiento.

 

Eustass ¿me copias?― Su auricular sonó de repente.

―Te copio―. Respondió a través de su micrófono de oído.

Rastrea toda el ala oeste del primer piso, en caso de encontrar rehenes que salgan con las manos en la cabeza.

―Captado―. Levanto su arma y comenzó a caminar en cuclillas― Vamos, vamos.

 

 

Zona sur del primer piso: Grupo de Charlotte Katakuri, 21:09 pm

 

Los empleados de la mansión estarán vestidos con trajes de maid negros, en caso de las mujeres, y los hombres trajes de mayordomos grises.

―Copiado―. Hizo una seña con los dedos para que sus hombres entraran al comedor, siguiéndolos de cerca.

―Katakuri-san, hay cuatro cadáveres aquí―. Informo uno tomándoles el pulso, confirmando que estaban sin vida―. Son empleados.

―Vale―. Prendió su micrófono de oído―. Confirmado cuatro cadáveres, tres féminas y un varón―. Vamos.

 

 

Frente norte del segundo piso: Grupo de Phoenix Marco, 21:13 pm

 

No lo negaría, tenia un muy mal presentimiento. Era demasiado extraño no haber encontrado a ninguno de los atacantes, ni que sus compañeros informaran algo más que los cadáveres de los empleados.

No había rastros de los delincuentes ni de la familia.

 

―Es una lastima que estés destinado a morir, después de todo eres bueno en el sexo―. Se detuvieron al escuchar aquella voz―. Y demasiado bonito… ¡Agh!― Se escucho un sonido seco para luego oír como algo rebotaba contra el suelo―. ¡No debiste hacer eso!

 

Hizo las señas correspondientes para acercarse lentamente al lugar de donde provenía la conversación, debía mantenerse sereno a pesar del terror que lo invadía.

 

―Este es tu fin, basura―. Lo supo al instante, él hombre estaba armado y apretaría el gatillo en cuanto sacará el seguro―. Adiós, sabandija de alcantarilla.

―No lo creo―. Con un rápido movimiento diviso a su objetivo y le disparó en la mano, haciendo que soltara el arma y lo mirará con ojos furiosos.

―¡Maldito hijo de…!― Se abalanzo contra él, en un intento estúpido de tirarlo al suelo, pero fue más rápido al darle una patada en la quijada que lo dejo inconsciente.

―Espósenlo―. Miro hacia su derecha, encontrándose con una cabellera rubia―. ¡Sabo!― Lo reconoció al instante, era el hermano de en medio.

 

Tenia el rostro totalmente desformado por golpes y cortes, su cabeza sangraba abundantemente al igual que su parte baja.

Estaba inconsciente.

 

―¡Tenemos un herido, el segundo hijo de la familia!― Se apresuro a informar, tomándolo estilo princesa, teniendo cuidado de no lastimarlo más.― ¡Necesito informe de la situación para poder sacarlo de inmediato!

 

Si bien no seria del todo inútil, sabía que sería muy difícil salir de allí.

 

 

Zona sur del segundo piso: Grupo de Killer, 21:18 pm

 

―Dime cuantos son―. Ordeno con voz siniestra, mostrando que no tendría piedad sobre él.

―No―. Escupió sangre en el piso―. ¿De verdad crees que lo traicionaría? Nunca.

―Como quieras―. Le propino tal puñetazo que se escucho como la nariz se le movía de lugar y algunos dientes salían volando―. ¿Sigues sin querer cooperar?

―Jajaja, eres patético―. Esta vez el escupitajo fue directamente a su rostro―. Créeme, se arrepentirán de esto.

―¡Te voy a romper la…!

―¡Jefe Killer! ¡Se ha confirmado el arresto de cuatro individuos!― Suspiro con fuerza antes de ordenar que se llevaran al quinto hombre.

Se han encontrado los cadáveres de Portgas D. Rouge y Monkey D. Dragón―. Al escuchar aquello dio una patada contra la pared, debían encontrar a los dos hermanos restantes antes de que fuera demasiado tarde.

―Vamos, hay que segu…― Se detuvo al oír unos golpes en la habitación, posicionándose por reflejo―. ¿Escucharon eso?― Los restantes asintieron, apuntando sus armas a un objetivo invisible.

―Jefe…― Uno señalo el suelo, el cual era totalmente plano salvo por… una baldosa que se levantaba y bajaba discretamente.

 

Killer corrió y comenzó a dar golpecitos, confirmando sus sospechas: era un piso hueco, un escondite.

 

―¡Ayúdenme a sacar todas las baldosas!― Todos los oficiales hicieron caso en el acto, siendo una figura humana lo que se fueron encontrando a medida que vaciaban el piso.

 

Un muchacho joven, de cabello negro y ojos asustados, junto a su ropa rasgada fue lo que escondía de forma tan inteligente.

 

―N-no me lastimen…― Tenia los ojos hinchados, rojos, aterrorizados―. P-por favor…

―Tranquilo, somos de la policía―. Lo miro amablemente, tratando de que entrara en confianza― Vamos a sacarte de aquí, ¿vale? No tengas miedo―. Le tendió una mano y fue cuestión de segundos antes de que el chico la tomará temblando― Todo estará bien, ¿cómo te llamas?

―Lu-Luffy…― Sin mediar mas palabra, y sin esperárselo, el pequeño se abalanzo contra él, abrazándolo con sus brazos y piernas, enredándolas por su cuerpo.

―Hemos encontrado al hijo menor, Monkey D. Luffy―. Como pudo en esa posición, informo la situación actual del sector―. ¿Cómo procedo a sacarlo?

Dirígete a la ventana, los bajaran por ahí.

―Copiado.

 

 

Zona este del segundo piso: Grupo de Roronoa Zoro, 21:56 pm

 

―¡Solicito paramédicos de forma inmediata, el primogénito de la familia está herido de muerte!― Como podía hacia presión contra el cuello del castaño, el cual estaba entrando en paro.

―Están yendo para allá, informe de la situación.

―Seis delincuentes, dos de ellos muertos, los restantes esposados― Miro a la víctima, el cual sangraba de forma alarmante―. No te rindas, debes vivir.

―Señor, ya están los paramédicos― Fue muy rápido lo que paso a continuación, como pudieron se lo llevaron fuera de la mansión, el cual se podía confirmar que estaba despejado.

 

 

La noticia sobre la masacre en la mansión Monkey-Portgas voló como pólvora, todos los noticieros, revistas y diarios hablaban sobre lo sucedido.

Se había confirmado el asesinato de Portgas D. Rouge y Monkey D. Dragón, mientras que los herederos estaban en el hospital, heridos.

 

 

―De verdad ¿Cómo hacen para enterarse todo tan rápido?― Eustass Kid resoplo tirando el diario a la basura, no habían pasado ni cinco horas de lo sucedido y ya todo el país lo sabía.

 

Habían logrado sacar a los hermanos con vida, sin embargo, el pronostico no era muy bueno.

 

―No sé de que te sorprendes, siempre es así―. Contesto Zoro tomándose un café de la maquina de la estación―. Espero que Marco este bien…― No podía sacarse la cabeza la imagen del rubio desesperado por ir al hospital al enterarse que Portgas D. Ace estaba al borde de la muerte por una aparente acuchillada en cuello.

―Ya quisiera…― Killer suspiro, poco después de confirmar que la casa estaba despejada y solo estaban los cadáveres de los sirvientes, les informaron que Luffy estaba en estado de shock, Sabo con una hemorragia interna y un golpe mortal en la cabeza, y Ace en la fina línea entre la vida y la muerte.

 

Si seguían en la estación y no acompañando a su amigo era porque debían hacer un informe escrito. Ya les habían dicho que ninguno de ellos se encargaría de los interrogatorios ni de las preguntas a los hermanos.

En una silla, un poco mas alejada, se encontraba Charlotte Katakuri. Se mantenía serio, con la mirada fija en un rincón y en completo silencio.

Había algo en todo lo sucedido que no le cerraba, como si faltará una ficha en el rompecabezas. Un mal presentimiento lo rodeo, estaba completamente seguro que algo peor estaba por venir.

 

 

Continuará...

 

 

 

 

 

 

 

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